domingo, 8 de julio de 2012

La Traviata en Caracas Venezuela interpretada por Eva Mei.


Foto: El Universal, Caracas

Milvia Piazza
El Universal de Caracas

Con una línea de canto segura, una voz cristalina de grandes agilidades y un hermoso color, Eva Mei se entregó por entero a la tercera y última ópera de la trilogía verdiana, la más rica en interioridad psicológica de todo el teatro romántico. La soprano italiana dejó boquiabiertos a propios y extraños este fin de semana en Centro de Acción Social por la Música donde hacía tiempo que no se escuchaba un canto tan sublime, una interpretación tan magistral, los adjetivos se quedan cortos porque además de poseer una técnica admirable es una gran actriz, le dio su toque muy personal improvisando todas las escenas y dándole dramatismo a un final donde la muerte quiere redimirla. Sus "filati" y "coloraturas" son siempre precisos y encuentran una expresión dulce y melancólica cuando se requiere o coqueteos ligeros según el rol que interpreta, en este caso la cortesana del primer acto es así. La profundización psicológica del personaje de Violeta tiene un impacto único en la música de Giuseppe Verdi, analiza el drama desde su interior. El resto de los personajes, si bien estén perfectamente desarrollados, viven a la sombra de Violeta, se mueven y actúan por y para ella y Eva Mei aún sin tener el apoyo de una puesta en escena logró adentrarnos a ese mundo. De paso es una mujer muy sencilla, encantadora, sin poses de diva. Es sin duda una de las mejores sopranos del orbe. Además es inteligente, su secreto es haber cantado el repertorio que le corresponde a su cuerda y no aceptar roles que le puedan afectar su carrera. Acompañada por el tenor ruso Sergey Romanovsky quien a pesar de su joven edad enfrentó el rol de Alfredo cabalmente logrando un final conmovedor en el dueto "Parigi o Cara". Gaspar Colón interpretó el papel de Germont el padre del Alfredo, rol que el barítono venezolano ya ha cantado en otras ocasiones. Junto a ellos en el papel de Annina la joven promesa estudiante de la Academia de canto de la Fundación Musical Simón Bolívar, Ambar Arias. También participó el coro de Opera Teresa Carreño y el Coro Sinfónico Juvenil Simón Bolívar. La dirección musical estuvo a cargo de Diego Matheuz quien estrenó la ópera y a pesar de la dificultad de la misma salió airoso de este gran compromiso donde la Orquesta Sinfónica Simón Bolívar, como siempre, sonó impecable.

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