miércoles, 18 de diciembre de 2013

Florencia, Accademia Bartolomeo Cristofori. Recital Elena Cecchi Fedi y Stefano Fiuzzi.

Foto: Elna Cecchi Fedi

Massimo Crispi

Del teatro al teclado: opera y sus cercanías en el año de Verdi y Wagner.

La soprano Elena Cecchi Fedi y el pianista y director artístico de la Accademia Bartolomeo Cristofori de Florencia Stefano Fiuzzi ofrecieron el ultimo concierto de la temporada 2013 de la ABC. Las celebraciones verdianas y wagnerianas, después de dos siglos del nacimiento de los dos gigantes de la opera, tuvieron un interesante programa presentado por los dos solistas empezando por tres arias de cámara de Giuseppe Verdi, a seguir con cuatro Lieder de Franz Liszt y acabando con los Wesendonck Lieder de Richard Wagner. Liszt casi fue como el anillo de conjunción entre los dos y, efectivamente, el compositor húngaro era familiar con los dos. No tenemos que olvidar que Liszt fue un de los mas importante difusor de los melodramas verdianos y wagnerianos en los salones y ciudades de toda Europa, aún donde la opera no era tan familiar, y lo hacia con sus paráfrasis y transcripciones para piano solo, de vez en cuando un poco delirando, de obras como Trovatore, Rigoletto, Simon Boccanegra, Tristan, Tannhäuser,  Meistersingern, Lohengrin… ni tampoco era todavía suegro de Richard. Todos fragmentos del programa tenían una datación común: el arco de mas o menos una docena de años alrededor de 1850. No estaba entonces un instrumento mejor que el forte-piano Bösendorfer de 1846, instrumento che le gustó mucho a Liszt porqué, pretendía él, ese piano resistía a las batallas que el húngaro hacia con el teclado obligando los organizadores a cambiar el instrumento cada segunda parte del recital. Efectivamente las sonoridades graves, muy especiales, de este instrumento se apreciaron sobre todo en los dos fragmentos para piano solo casi desconocidos de Wagner, Ankunft bei den schwarzen Schwänen WWV95 y Eine Sonate für das Album von Frau M.W. Escuchando ese piano estaba claro como el instrumento hubiera hecho muchas metamorfosis en los años siguientes, gracias también a las indicaciones de los pianistas compositores. Los dos fragmentos, el primero breve con ideas del Lohengrin (el tema de los cisnes), el segundo mas largo en único movimiento en tres secciones, fueron una verdadera gourmandise para el publico de expertos y la realización de Fiuzzi los puse en evidencia. Todos fragmentos vocales se basaban sobre temas entre los mas populares del Romanticismo: la Naturaleza, primero, con sus paisajes y aguas, escena de dramas y abandonos, y además el sueño, creaturas fatasticas pues también misteriosas como los gitanos… Perduta ho la pace, el aria de la perturbación de Margarita, del Faust goethiano en la traducción italiana de Luigi Balestra (versos sin gran calidad literaria, sinceramente), La zingara y Ad una stella, evidenciaron una vocalità de la Cecchi Fedi muy interesante, con bonitos sueños filatos y suaves y los centrales con cuerpo y voz suple. Siempre con una atenta suavidad y comprensión del testo, de lo qual es maestra. Así como en los Lieder de Liszt (Der Fischerknabe, Im Rhein im schönen Strome, Die drei Zigeuner, Bist du), injustamente muy poco tocados en los programas vocales, la soprano toscana desplegó toda su habilitad de joyera de sonidos, exhibiendo un intimismo y un abandono románticos muy reputados, y nos gustó mucho particularmente el primero y cuarto Lied. El recital terminó con los cinco Lieder sobre poemas de Mathilde Wesendonck, la mujer del anfitrión de Wagner que fue la causa de desastres conyugales con la mujer del compositor, Minna, interceptando un correo muy apasionado de los dos amantes y, además, de la partida de casa Wesendonck, con sus consecuencias económicas. En ese ciclo por primera vez se escuchan unos temas de Tristano, lo del dúo en el acto II (Träume) y lo del Preludio del Acto III (Im Treibhaus), pues el estilo cromático-harmónico muy típico de la enorme opera que Wagner estaba componiendo en aquellos años se encuentra en todos Lieder de esta colección. Gran éxito del dúo y cuatro bis!



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