Ramón Jacques
Como parte de
una extensa gira que incluyó presentaciones en diversas ciudades de Francia y
España, el reconocido y celebre ensamble instrumental y vocal francés
especializado en la interpretación de música barroca: Le Concert d'Astrée ofreció
un memorable concierto en la pintoresca
sala del Palau de la Música Catalana de Barcelona y como parte de la decima
temporada de la asociación de conciertos BCN Clàssics. Aunque el concierto se enfocó en la ejecución
del conocido Stabat Mater de Giovanni Battista Pergolesi (1710-1736), el
programa incluyó piezas de diversos compositores de la escuela de música
barroca napolitana, un fenómeno cultural que tuvo su auge en el siglo XVIII en
la ciudad frente al mar Tirreno, del cual surgió Alessandro Scarlatti
(1660-1725) como una de sus figuras más talentosas e influyentes, y cuyo estilo
se convirtió como referente en la tradición musical occidental, por su música
sacra, profana e instrumental. La velada inició con el Concierto a cuatro para cuerdas número 5 en la menor de
Francesco Durante (1684-1755) una pieza poco conocida y olvidada, de quien
fuera profesor de Scarlatti en Nápoles, para dos violines, violonchelo y bajo
continuo, que el ensamble francés recuperó y ofreció en esta ocasión en una
sentida interpretación, en la que los arcos parecían acariciar las cuerdas con
coloridos contrastes de expresividad en cada uno de sus tres movimientos. Durante
fue un compositor que influyó en la evolución de la música napolitana, ya que
se dedicó particularmente a la enseñanza y componer música eclesiástica,
dejando a un lado la composición operística, un género muy importante en el
tiempo y lugar donde vivió. De Domenico Scarlatti
(1685-1757), hijo prolífico de Alessandro quien, a pesar de vivir a la sombra
de su padre su música floreció principalmente en las cortes de Portugal y
España. De este compositor se ejecutó su
Salve Regina para contratenor y cuerdas en la menor, que tuvo como
solista la presencia de Carlo Vistoli, el reconocido contraltista,
como el mismo se define, quien desplegó lirismo y amplitud en un estilo más
operístico que camerístico, sacro o religioso, que es homogéneo en su centro, sus
agudos, en su apego al sentido del texto, con una textura musical muy expresivo
y especialmente seductora. Domenico Scarlatti compuso quince óperas y numerosas
obras sacras, hoy desconocidas, salvo la obra escuchada en esta velada, que
evoca la ópera en pequeñas cadencias virtuosas y pasajes. De otro compositor
imprescindible de la escuela napolitana Leonardo Leo (1694-1774) – incluso se
escuchó su Salve Regina para soprano y cuerdas en fa menor, que tuvo
como solista a la soprano húngara Emőke Baráth. La composición de Leo es
una joya que mezcló el virtuosismo vocal la destreza en la ornamentación y el legato que le
imprimió esta destacada interprete del estilo barroco, cuya voz fue arropada de
las cuerdas y el bajo continuo con un estilo de carácter sacro, en un estilo
elegante y expresivo del compositor. Alejándose
un poco la música napolitana, el ensamble interpretó la Sinfonía fúnebre en
fa menor D.2.2 del violinista italiano Pietro Antonio Locatelli (1695-1764)
quien vivió gran parte de su vida en Amsterdam, y se dio a conocer
principalmente por su música instrumental: conciertos grosos y conciertos para
solista y sonatas, de un estilo estilísticamente cercano al de Arcangelo
Corelli (1653-1713) y a la riqueza amónica de Antonio Vivaldi (1678-1741). Su
sinfonía fúnebre, en cinco movimientos, inicia con el “Lamento” trágico, que
evoca el inicio del Stabat Mater de Pergolesi, seguido de un grato “Alla breve
ma moderato” sus contrastantes “Grave” y “Non presto” su movimiento más ligero
que parece ser el de un concierto grosso, para culminar con “La Consolazione” algo
más moderno que nos hace pensar por su parecido a la música de Haydn. El concierto culminó con el Stabat Mater de
Pergolesi, que unió las dos compenetradas de Vistoli y Baráth, en un motete en
doce secciones, sin recitativos, en el que se alternan los solos y dúos vocales
sobre un acompañamiento de cuatro partes de cuerda y bajo continuo. La obra es
eminentemente expresiva, con algunas disonancias y efectos conmovedores y
tristes. Pergolesi, compuso con un
estilo y un gusto melódico más cercano a la ópera que a la tradición
eclesiástica, un lenguaje más enfocado al corazón que al espíritu. Notables
intervenciones tuvieras ambos solistas, pero queda el recuerdo de la memorable
interpretación de la alegre aria Quae moerebat et doleba (Ella que lloró y
sufrió) que regaló Carlo Vistoli. Desde
el órgano, la maestra Emmanuelle Haïm, directora y fundadora de esta
agrupación instrumental, quien demostró la manera detallada, rigurosa y
entusiasta con la que guía y contagia a
sus músicos, de los que extrajo un sonido compacto, ligero y dinámico, con
apego y atención a las voces; de la que actualmente es una de las mejores
orquestas francesas de música antigua, ya que posee mucho oficio, especializándose
en ópera, en los fosos de importantes teatros de ópera de los teatros de Lille,
su sede, y de las óperas de Paris, Amsterdam, y el próximo año de Zurich, entre
varios otros. Ante el entusiasmo del
público del público, en una sala repleta para este concierto, se interpretaron
dos bises de dos diferentes oratorios de Händel los cuales fueron 'Dolci
chiodi' de La Resurrezione; y 'Who calls my parting soul from death' de
Esther.




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