Fotos: Juan Diego Castillo / Teatro Mayor Julio Mario Santo Domingo
Ramon Jacques
Para dar por
concluido del décimo quinto aniversario de la fundación del Teatro Mayor Julio
Maria Santo Domingo de Bogotá, así como la edición XIV Festival Internacional
de Música Sacra de Bogotá, ambas entidades unieron esfuerzos para ofrecer una
notable ejecución del oratorio en lengua inglesa, El Mesias, HWV 56(Messiah) importante obra maestra del musico
alemán Georg Friedrich Händel (1685-1759), que fue compuesta en 1741, estrenada
un año después en Dublin en abril de 1742. Dicha obra se convertiría con el paso del
tiempo como uno de los oratorios más famosos en la historia de la música sacra,
y una de las obras corales más interpretadas en la actualidad. Especialmente
vinculado al periodo natalicio, la obra es ejecutada también con bastante frecuencia
durante la semana santa, ya que por su contenido parecería más apto para la
época de la cuaresma, sin olvidar que es incluida en festivales y ciclos de
música antigua, aunque definitivamente donde más se programa es en las salas de
concierto por las orquestas sinfónicas. Con esta composición Händel dio un cambio radical,
pasando de la ópera italiana que tantos éxitos y satisfacciones le proporcionó,
al oratorio ingles del periodo de 1730, como una manera de adaptarse a los
nuevos gustos musicales que había adoptado el público de aquella época. El libreto del Mesias corresponde al terrateniente y mecenas del arte ingles
Charles Jennens (1700-1773) quien como amigo cercano de Handel, lo ayudó también
a realizar los libretos de varios de sus oratorios. Jennens realizó una selección de textos bíblicos, concretamente
se basó en fuentes fuentes provenientes de la biblia del rey Jacobo (King James
Bible) y del salterio de la biblia Coverdale (Coverdale Salter) con los que
creó una narración con profecías del
Antiguo Testamento, hasta describir la vida de Cristo y su resurrección. Mas
allá de ser una importante y celebre pieza musical e hito del repertorio sinfónico, contiene un
mensaje de esperanza y redención, tanto así que inspiró a otros importantes compositores
a hacer su propia adaptación y arreglos, la mas conocida es la de Mozart, que será escenificada por la Gran
ópera de Houston a mediados del 2026. Este concierto contó con la participación
de la Orquesta Sinfónica Nacional de Colombia, del Coro Nacional de Colombia y
un cuarteto bien combinado de cantantes locales. La obra se ejecutó con una orquesta reducida,
alcanzando una loable conjunción y homogeneidad de la sección cuerdas y de los
metales. Como suele ocurrir con las
orquestas sinfónicas, se incluyó un clavecín y un órgano, buscando un sonido
que se aproxime al espíritu de la partitura -alejado de una orquestación y sonido
sinfónicamente informado, que sería lo ideal para esta pieza- pero con la
intención de resaltar la magnificencia, la suntuosidad, así como de transmitir
la emoción contenida en la partitura. El sonido que emanó, ligero, pero con
dinamismo dinámico, por parte de la orquesta cumplió con su cometido de agradar
y de conmover al público, bajo la segura y detallada conducción del maestro colombiano Alejando Posadas (a quien recuerdo haberlo visto dirigir adecuadamente, hace varios
años la ópera Carmen de Bizet con la muy polémica visión escénica de Calixto
Bieito). El maestro Posadas, mostró
oficio, y control para lograr amalgamar las fuerzas musicales como el coro y la orquesta, no solo haciéndolos resaltar
en sus pasajes individuales, como en conjunto, y se notó su particular énfasis para permitir la
emisión y fluidez del texto expresado en el canto de los solistas con los que
tuvo particular cuidado y atención. Resaltaría
especialmente la dulzura (como en But who may abide the day of His coming)
y el dramatismo (en He was despised and rejected of man) que le supo
imprimir a su canto en cada una de sus arias la mezzosoprano Paola
Leguizamon, con su voz oscura, profunda, pero flexible y plena de
musicalidad. Grata impresión dejo
también el tenor colombiano César Cortés, ya con una amplia experiencia
internacional, quien cantó con una voz de grato timbre lirico, muy expresiva,
con la que le aportó candor, pureza y elegancia en cada una de sus
intervenciones, con condiciones que se adaptaron a las condiciones y al estilo
de canto. Por su parte, la soprano Ana María Ruge desplegó intensos y
firmes agudos, buen color y manejo de la
coloratura en las arias operísticas compuestas por Händel en esta partitura
como la conocida aria Rejoice
greatly, O daughter of Zion o la casi omitida aria How beautiful are the feet” en su versión
original de 1741, que incluye la parte Their sound gone out. El bajo venezolano Álvaro Carillo agradó en su ejecución de su aria The Trumpet Shall Sound que
generalmente se asocia con el tema de la resurrección y transformación. En general cantó con cierto ímpetu y rapidez,
con una emisión un poco cavernosa que por momentos lo hacía parecer cantar
fuera de estilo. El Coro Nacional de
Colombia que dirige Diane Caroline Cifuentes, asumió el papel
preponderante que le corresponde en sus intervenciones especialmente en el conocido
y apasionante coro ¡Aleluya!, que fue repetido como bis al final del
concierto. Al respecto de la ejecución
de este coro, cabe mencionar que es una costumbre sine qua non en los
países angloparlantes, especialmente en las ejecuciones de las orquestas estadounidenses
que todo el público se ponga espontáneamente de pie, al ser un momento de gran
adoración y gratitud hacia dios, un momento crucial, diría yo, y en este
concierto un señor de la primera fila se levantó en ese momento, para ser
deplorablemente reprendido y forzado a sentarse inmediatamente por un par de acomodadores
del teatro, no se con que motivo, pero evidenciando carencia de tacto y
sensibilidad del mensaje místico que la pieza le dice a la gente y de los que
se contagian de alegría y fe. Muchos
aplausos y entusiasmo por parte del público, que llenó el teatro en los dos
conciertos que se ofrecieron del Mesias, esta reseña corresponde al primer
concierto. Para la siguiente temporada el teatro ofrece una vez más una amplia variedad
de conciertos como la visita de la Filarmónica de Berlín bajo la conducción de
su titular Kirill Petrenko, o la puesta escénica del Teatro de la Zarzuela de
Madrid de La Tabernera del Puerto; y en
colaboración con el Festival de Música Sacra la agrupación de música antigua
francesa Le Concert de ‘Hostel Dieu con el contratenor Xabier Sabata en un
programa de arias de obras relacionas con el poema “Orlando Furioso” de
Ariosto.
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