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Wednesday, August 24, 2011

LA Opera Presents Mozart’s Comic Masterpiece Così fan tutte

Photo: Despina: Roxana Constantinescu / Image Los Angeles Opera

James Conlon to Conduct / September 18 through October 8, 2011

Plácido Domingo, LA Opera’s Eli and Edythe Broad General Director, announced that LA Opera will present Wolfgang Amadeus Mozart’s Così fan tutte, opening at 2pm on Sunday, September 18, 2011, and running for six performances through Saturday, October 8. “Così fan tutte is one of the most popular of all operas, but it has been absent from our repertory since 1996,” said Mr. Domingo. “I am particularly pleased to welcome the long overdue return of Mozart’s delightful comedy to our stage this season, with an exceptional cast hand-picked by James Conlon, who will conduct.” In Così fan tutte’s cleverly constructed plot, two young men go undercover to test the fidelity of their lady loves. What could possibly go wrong? Filled with ravishingly beautiful music, Così fan tutte [“Woman are all alike”] features a clever plot that was bracingly politically incorrect even for Mozart’s day. A period staging by director Nicholas Hytner deftly blends elegance and farce to emphasize the very real human emotions embedded throughout Mozart’s miraculous score.

World-Class Cast Featured in Nicholas Hytner Production

James Conlon, LA Opera’s Richard Seaver Music Director, conducts a brilliant sextet of world-class young performers. Polish soprano Aleksandra Kurzak makes her LA Opera debut as the steadfast Fiordiligi, joined by Romanian mezzo-soprano Ruxandra Donose (The Fly, 2008) returning as her more susceptible sister Dorabella. As their lovers, Albanian tenor Saimir Pirgu (Gianni Schicchi, 2008) returns as Ferrando with Italian bass-baritone Ildebrando D’Arcangelo in his first Company appearance as Guglielmo. Italian bass Lorenzo Regazzo and Romanian mezzo-soprano Roxana Constantinescu round out the ensemble as the scheming Don Alfonso and Despina. The production was originally created by internationally acclaimed director Nicholas Hytner (The History Boys and The Madness of King George on film and in their original stage productions; West End and Broadway productions of Carousel and Miss Saigon) for the Glyndebourne Festival, and will be staged in Los Angeles by Ashley Dean. The scenery and costume designer is Vicki Mortimer and lighting designer Andrew May will recreate the original lighting designs of Tony Award-winner Paule Constable. The Associate Conductor and Chorus Master is Grant Gershon.

Live Broadcast of Opening Night on KUSC

Mr. Domingo also announced that the September 18 performance of Così fan tutte will be broadcast live on Classical KUSC 91.5fm as part of an expanded “LA Opera on Air” radio series. For six consecutive seasons, LA Opera and Classical KUSC have partnered to bring the excitement of live performances to KUSC listeners. The live broadcast of Così fan tutte, co-hosted by Duff Murphy and Kimberlea Daggy, will also be streamed online live at www.kusc.org. This season’s “LA Opera on Air” series begins with a live broadcast of LA Opera’s season-opening performance of Tchaikovsky’s Eugene Onegin on September 17 at 7:30pm.

LA Opera’s performances of Così fan tutte will take place at the Dorothy Chandler Pavilion, 135 N. Grand Avenue, Los Angeles CA 90012, on the following dates:  •Sunday, September 18, at 2pm  •Thursday, September 22, at 7:30pm •Saturday, September 24, at 7:30pm •Sunday, October 2, at 2pm •Wednesday, October 5, at 7:30pm  •Saturday, October 8, at 2pm

Tickets range from $20 to $270 and can be purchased at the LA Opera Box Office at the Dorothy Chandler Pavilion, by phone at (213) 972-8001 or online at www.laopera.com. For disability access, call (213) 972-0777 or email wehelpyou@laopera.com.

Così fan tutte will be sung in Italian with projected English translations. The production originated at the Glyndebourne Festival Opera.









Sunday, July 24, 2011

Un Barbero de Sevilla alternativo y puesto al dia triunfa en el Teatro Auditorio de San Lorenzo de El Escorial

Foto: Manuela Custer / Teatro Auditorio de San Lorenzo de El Escorial

Alicia Perris

Il barbiere di Siviglia de Gioachino Rossini. Ópera buffa en dos actos. Libreto de C. Sterbini basado en la comedia homónima de Beaumarchais. Estrenado en el Teatro di Torre Argentina de Roma el 20 de febrero de 1816. Producción original Freiburg Theater. Nueva producción del Festival de Verano de San Lorenzo de El Escorial y la Quincena Musical de San Sebastián. Sábado 23 de julio de 2011. 20 horas. Conde Almaviva: José Manuel Zapata. Fígaro: Pietro Spagnoli. Rosina: Manuela Custer. Basilio: Lorenzo Regazzo. Bartolo: Andrew Shore. Fiorello: Tomeu Bibiloni. Berta: Marta Ubieta. Un oficial: Alfonso Baruque. Director de Escena: Joan Anton Rechi, Director Musical: Víctor Pablo Pérez. Orquesta y Coro de la Comunidad de Madrid. Director del coro: Jordi Casas.

En sus Notas al programa Joan Anton Rechi escribe: “Federico Fellini dijo: “La televisión es el espejo donde se refleja la derrota de todo nuestro sistema cultural”. Y yo, siempre que escuchaba “El Barbero de Sevilla”, pensaba en que la trama argumental parecía sacada de un culebrón televisivo latinoamericano…Un juego de realidad en el que nadie es quien aparenta ser. Un mundo que me remite inevitablemente al de la ficción televisiva. Hoy en día vivimos tan fascinados por el poder de una imagen y por la verdad que ello conlleva, que nos creemos todo lo que aparece en televisión”. Con gran éxito de asistencia y público, sigue su derrotero veraniego el Teatro Auditorio de El Escorial, esta vez en una renovada versión del Barbero, que intenta recrear el mundo de las telenovelas y de los programas de concursos al uso, ésos que nos hacen derramar nuestro tiempo delante de las pantallas del televisor. Para los más ortodoxos, no hay explicación para que el montaje se transforme en un plató de televisión, haya en todo momento personajes ocupando el espacio escénico con soltura y eficacia, en apariencia desconectados de la trama central. Para el espectador más clásico, Rossini se basta solo y su música, chispeante, febril, revitalizadora, enarbola las banderas del optimismo, independientemente del enfoque teatral, el vestuario y la magia escénica que los personajes puedan inyectarle a la obra. Sin embargo, esta no es la primera vez que este escenario escurialense ofrece una ópera contextualizada en otros esquemas artísticos, muy distintos de los originales. No hay más que recordar hace unos veranos, la versión de la Carmen de Bieito, denostada por muchos y aplaudida por otros tantos. Este Barbero pone el acento en una actualización del héroe, que no es el único que se aviene a cantar entre pelucones, disfraces y compañeros de reparto que amplifican o empequeñecen la escena, según se mire. La publicidad de dos hermosas chicas con ropa muy de hoy echándose Laca Nelly sin parar, no tiene nada que envidiar al final de la ópera, donde un Audi blanco maravilloso, un traje de novia que podría haber llevado Lady Gaga y una tarta de varios pisos al uso, cierran el compromiso matrimonial de los tortolitos, que atraviesan varias peripecias hasta ver consumado su amor, su compromiso o, en fin, haber ganado el concurso televisivo. El momento final de la ópera, el clímax, llega de la mano de todo el elenco cantando Rossini pero bailando con los movimientos de la Macarena de los del Río, que dio en su día la vuelta al mundo y encandiló a ricos, pobres o mandatarios de fuste. El público se ríe mucho con las ocurrencias, que rozan el vodevil, la as tracanada o el esperpento teatral, todo depende de los criterios, pero la música tan bella del compositor de Pesaro no pierde ni un ápice de su capacidad de deslumbrarnos. A la orquesta le falta algo de volumen y el tenor Zapata se esforzó en lo vocal y lo teatral, afianzándose con rapidez mientras evolucionaba por el escenario con gracia y desparpajo. El Fígaro de Pietro Spagnoli es plástico y versátil en lo gestual y tiene una hermosa voz con una excelente técnica. Guapa y llena de recursos la Rosina de Manuela Custer, con un gran aplomo y seguridad, hace girar buena parte de la trama alrededor de su performance, alocada y desenfadada, como lo pide esta puesta. Bien Lorenzo Ragazzo en Basilio y Andrew Shore en Bartolo, a pesar de su fuerte acento anglosajón. Fiorello y Berta muy correctos. Los actores cantaron, bailaron, recorrieron la sala subiendo y bajando del escenario, una pantalla indicaba cuándo se debía aplaudir y cuánto, como en las grabaciones televisivas con público. Fue la ilusión de una ópera dentro de otra, que encandiló a los presentes. En su mayoría entregados y disfrutones pudieron, minoritariamente, tener la opción de quedarse a cenar después de la función, en unas mesas dispuestas con mimo, a la entrada del Teatro. Una velada redonda.



Saturday, July 2, 2011

Temporada 2011-2012 de la Opera de Los Angeles

Foto: Lee Salem

La Opera de los Ángeles ofrecerá una interesante temporada con el estreno local de tres títulos que encabezará: Simon Boccanegra de Verdi cuyo rol estelar será interpretado por Placido Domingo, que estará acompañado por la soprano Ana María Martinez, y el tenor Stefano Secco, bajo la dirección musical de James Conlon; además de Eugenio Onegin de Tchaikovsky con el barítono Dalibor Jenis, la soprano Oksana Dyka como Tatyana y la mezzosoprano Ekaterina Semenchuk en el papel de Olga, y Albert Herring de Britten con Alek Shrader, ambas operas serán dirigidas por el propio Conlon.  Placido Domingo se subirá al podio para dirigir Romeo y Julieta de Charles Gounod con Nino Machaidze y Vittorio Grigolo en los papeles principales,  con dirección musical de Placido Domingo. La producción escénica del festival de Glyndebourne servirá de marco para un Così fan tutte que tendrá un elenco muy atractivo con la presencia de Aleksandra Kurzak, Ruxandra Donose, Roxana Constantineu, el tenor Saimir Pirgu, y los debuts locales de Ildebrando D’Arcangelo como Guglielmo y de Lorenzo Ragazzo como Don Alfonso, bajo la conducción de James Conlon.  No podía faltar la siempre conmovedora opera de Puccini La Boheme, que dirigirá musicalmente Patrick Summers.

http://www.laopera.com/index.aspx

Wednesday, September 1, 2010

Il Tiberini d’oro a Lorenzo Regazzo

Il Tiberini d’oro a Lorenzo Regazzo.
La coppia Meli-Gamberoni ospite d’onore.


Claudia Mambelli

A Lorenzo Regazzo per il felice connubio delle notevoli doti vocali, per la padronanza scenica e per la tecnica che ne fanno un grande interprete del canto di coloratura nei ruoli di carattere dell’opera buffa e del dramma giocoso sette-ottocentesco, con particolare riguardo al barocco e al belcanto. Così recita la motivazione, che premia col Tiberini d’oro il basso veneziano ospite a San Lorenzo in Campo, di Giosetta Guerra, artefice della manifestazione intitolata a Mario Tiberini, giunta quest’anno alla XIX edizione. Nella preziosa cornice del Teatro Tiberini Lorenzo Regazzo, insieme a una coppia speciale della lirica, l’osannato Francesco Meli e la di lui consorte Serena Gamberoni, giocano letteralmente con le arie più belle di un repertorio d’elezione, che vede dipanarsi nella prima parte il Mozart delle “Nozze di Figaro” e una chicca per Meli, quel “Pourqoui me réveiller” dal “Werther” di Massenet che, per lucentezza e vocalità adamantina del giovane tenore genovese, offre un ventaglio di dinamismo e uno spessore di canto incisivo e dolcissimo allo stesso tempo. Lorenzo Regazzo e Serena Gamberoni dipingono le immagini di Figaro e Susanna in un bellissimo intreccio che li vede protagonisti di quel dramma mozartiano dei sentimenti, dove tutto si confonde nel gioco dell’amore, della gelosia e dell’orgoglio aristocratico miscelato alla malinconia che apre un varco alle autentiche emozioni. E dal primo atto sono raccolti i recitativi del duetto Figaro-Susanna “Cinque…dieci” e “Se a caso madama”, espressi con grande eleganza e fantasiosa libertà di un fraseggio sillabato nel colore e nel contenuto emotivo della musica, unitamente a una vocalità morbida e rotonda della Gamberoni, piccante e languida, piena di verve e di umanità ed estremamente comunicativa; mentre Lorenzo Regazzo è un Figaro ricco di inflessioni e di brio, dotato di una linea vocale fluida e di uno spirito musicale che nella cavatina “Se vuol ballare signor contino” esprime un’ironica libertà espressiva.

La seconda parte vive sulle belle arie rossiniane e donizettiane. Dalla luciferina “Calunnia” che Regazzo dipana con arte consumata e grande disinvoltura scenica, al “Don Pasquale” con quello che Donizetti amava definire il “Notturno” “Tornami a dir che m’ami”, in cui Serena Gamberoni e Francesco Meli sono interpreti intensi di una palpitante verità umana. E ancora il duetto dell’Elisir “Voglio dire” in cui Meli e Regazzo giocano con un colore strepitoso che introduce all’acclamata “Furtiva lacrima” di Meli, cesellata con accento talmente giusto e con una ricchezza timbrica tale da annoverarla fra le più riuscite testimonianze tenorili di questi ultimi anni. Una serata splendida consacrata sulle ali del bis “Non ti scordar di me” e suffragata dal piano di Enrico Reggioli e di Rosita Tassi, brava accompagnatrice del coro di voci bianche Piccoli Cantori di Gio’, fondato da Giosetta Guerra, ricco di buone intenzioni nel simpatico repertorio scelto sulle note del “Coeur des gamins” dalla “Carmen” bizetiana, del “Tintinno gradito” dal “Flauto magico” mozartiano, e dulcis in fundo interpreti delle “Zingarelle” della “Traviata” verdiana e del “Suoni la tromba” dai “Puritani” di Bellini.
San Lorenzo in Campo, agosto 2010.

Tuesday, August 31, 2010

Premio Lirico Internazionale Mario Tiberini (XIX edizione) 2010 - San Lorenzo in Campo

Foto: Serena Gamberoni, Francesco Meli, Enrico Reggioli. Lorenzo Regazzo (basso)

SAN LORENZO IN CAMPO – TEATRO TIBERINI - 7 agosto 2010

PREMIO LIRICO INTERNAZIONALE MARIO TIBERINI
(XIX edizione)


Il pubblico si è divertito molto la sera del 7 agosto 2010 al Teatro Tiberini di San Lorenzo in Campo (PU), perché il programma della XIX edizione del Premio Lirico Tiberini comprendeva molti brani del repertorio buffo sette/ottocentesco e alcune pagine di stampo romantico. Cantanti del calibro di Francesco Meli (tenore), Lorenzo Regazzo (basso), Serena Gamberoni (soprano), oltre che cantare, hanno sceneggiato pagine da Le Nozze di Figaro, Il Barbiere di Siviglia, L’Elisir d’amore, Don Pasquale, Werther, portando il pubblico in un crescendo di gradimento, fino a farlo partecipare attivamente al bis finale: tutti insieme alla fine abbiamo cantato Non ti scordar di me. Esilaranti i duetti Figaro/Susanna delle due prime scene dell’atto I de Le Nozze di Figaro, Nemorino/Dulcamara da L’Elisir d’amore, Ernesto/Norina da Don Pasquale, con un Lorenzo Regazzo dalla mimica facciale inimitabile e dalla voce ampia e timbrata, una Serena Gamberoni bella e civettuola e vocalmente deliziosa in ogni registro, un Francesco Meli in grado di aderire in modo eccellente alle esigenze sceniche e vocali dei personaggi. I due uomini hanno presentato anche arie solistiche: “Se vuol ballare” da Le Nozze e “La Calunnia” da Il Barbiere, nelle quali Lorenzo Regazzo ha fatto sfoggio di una vocalità estesa, possente e ricca di colori, di un fraseggio accuratissimo, di una capacità interpretativa fuori dal comune, “Pourquoi me réveiller” da Werther e “Una furtiva lacrima” da L’Elisir, delle quali Francesco Meli ha comunicato la passione, il dolore, la poesia, l’afflato romantico con voce dal timbro bellissimo, con accento incisivo, perizia tecnica nell’uso delle mezze voci e della messa di voce. Li ha accompagnati al pianoforte con visibile entusiasmo e partecipazione Enrico Reggioli, pianista e direttore d’orchestra, attualmente aiuto di Daniel Oren.

Ha arricchito la serata una rappresentanza del coro di voci bianche Piccoli Cantori di Gio’ di Fano. I bambini, accompagnati al pianoforte da Rosita Tassi, pianista e soprano, hanno cantato Le coeur des gamins da Carmen, Tintinno gradito da Il Flauto Magico, Le Zingarelle da Traviata e Suoni la tromba da I Puritani. E come intermezzo è stato ricordato il baritono Giuseppe Taddei, mostrando il video con la sua performance al teatro Tiberini nel 1996, quando al suo ottantesimo compleanno ricevette il Tiberini d’oro alla carriera. Ha condotto la serata la stessa organizzatrice del Premio, Giosetta Guerra, coadiuvata dal corista Edoardo Gamurrini per la presentazione dei brani corali, e da Chiara Gamurrini per l’illustrazione dei brani al pubblico. La serata si è conclusa con la consegna a Lorenzo Regazzo del Premio Tiberini d’oro con la seguente motivazione:

Per il felice connubio di notevoli doti vocali,
padronanza scenica e perizia tecnica
nell’aderire alla prassi esecutiva barocca e belcantistica,
qualità che lo rendono valido esecutore del canto di coloratura
ed apprezzato interprete dei ruoli di carattere
dell’opera buffa e del dramma giocoso sette-ottocentesco.

Gli altri due cantanti erano stati premiati l’anno scorso come coppia lirica dell’anno in occasione del 150° anniversario delle nozze del tenore Mario Tiberini con il soprano Angiolina Ortolani e, siccome Francesco Meli non aveva potuto essere presente per improvvisi motivi di lavoro, ci ha onorato quest’anno della sua presenza e sua moglie Serena Gamberoni lo ha seguito con piacere. Ma il piacere è stato soprattutto nostro.


XIX edizione del Premio Lirico Internazionale Mario Tiberini.
Commenti degli spettatori.

Da Polverigi (AN)
Nella sua prefazione alla “Storia della Musica”, il grande pianista Arturo Benedetti Michelangeli scriveva che “…fare musica vuol dire, sì, viverla attentamente e intimamente in sé, coltivarla nei silenzi della propria anima, ma anche - e soprattutto - riuscire a farla vivere agli altri, riuscire a suscitare, negli altri, la stessa commozione e lo stesso incanto che commuovono e incantano il musicista”. E questo è ciò che avviene ogni volta che assistiamo al premio lirico “TIBERINI D’ORO”, ideato dalla signora Giosetta Guerra a San Lorenzo in Campo (PU). Solamente 3 anni fa abbiamo scoperto questa importante iniziativa e confessiamo che eravamo abbastanza increduli: ci sembrava strano che cantanti lirici del calibro della Dessì, di Armilliato, di Pertusi e personaggi dello spettacolo come Simona Marchini venissero ad esibirsi in questa piccola cittadina marchigiana.
Così decidemmo di andare a vedere, non immaginando che avremmo vissuto una serata indimenticabile. Quando in quel piccolo, ma bellissimo teatro stile Liberty, hanno risuonato le splendide voci dei tre cantanti, un’atmosfera di magia e meraviglia ha avvolto gli ascoltatori. Ma quel che ci ha colpiti, oltre al talento che già conoscevamo, è stato sentirli parlare, anzi diremmo “chiacchierare” piacevolmente con la signora Guerra: ci sembrava quasi di essere nel salotto di casa, a fare quattro chiacchiere con amici, a ridere con loro, tra un brano e l’altro di bella musica. Mai avremmo pensato non solo di godere in quel teatrino dell’arte di grandi artisti, ma anche di venire a conoscenza di episodi e aneddoti della loro vita, sconosciuti al grande pubblico; tutto ciò ci ha permesso di apprezzarli anche dal punto di vista umano e questo grazie al modo intelligente e colloquiale con cui la signora Giosetta conduce la conversazione: un vero Salotto Musicale. E così da quella sera il Premio Tiberini è diventato per noi un appuntamento importante, da non perdere assolutamente e Giosetta un’amica dalla travolgente passione per la musica lirica, con cui scambiare notizie e commenti. Siamo quindi tornati ogni anno, ma non più nel loggione come nel 2007 (unico settore che trovammo allora disponibile), ma sempre in seconda fila e c’è sempre una corsa con il tempo per assicurarci i posti migliori.
Anche nelle successive edizioni, quando è sceso il buio in sala, siamo stati presi dal fascino della musica. Gli artisti sono sempre riusciti a suscitare in noi forti emozioni e, soprattutto, loro erano lì, così vicini, che sembrava cantassero solo per ognuno di noi. Quest’anno alla magia si è aggiunto il puro divertimento, per la presenza del versatile basso Lorenzo Regazzo, specialista del repertorio buffo, del tenore Francesco Meli e sua moglie, il soprano Serena Gamberoni, che hanno eseguito con Regazzo duetti del repertorio buffo, ma hanno poi colorato di romanticismo la serata con arie di ampio lirismo: lui dotato di una voce agile e tendente alla purezza, lei con un timbro vocale suggestivo e cristallino ed entrambi capaci di suscitare profonde emozioni, come quando si sono esibiti nel duetto amoroso “Tornami a dir che m’ami” dal Don Pasquale di Donizetti.
Quest’ultima edizione ci ha riservato una piacevole sorpresa iniziale: l’esibizione del coro di voci bianche Piccoli Cantori di GIO’, che hanno cantato alcuni cori di opere liriche. Che bravi!!! … Una vera e propria rarità, che ci ha fatto capire come questi bimbi siano stati educati ad ascoltare e a cantare musica di ottima qualità, soprattutto per neutralizzare la valanga di scadenti produzioni musicali che i mass media ci propinano ad ogni ora del giorno e della notte. Questa bellissima serata, infine, ha avuto una conclusione inaspettata che mi ha coinvolto emotivamente: il brano concesso come bis “Non ti scordar di me” mi ha fatto ricordare mio padre, valido tenore della corale “Bellini “ di Ancona, che amava cantare spesso questa bella melodia. Grazie a lui io sono cresciuta con l’amore per la musica lirica e per i suoi interpreti. Percio’, quando i cantanti hanno invitato il pubblico a ricantare il brano con loro, l’ho fatto con gioia e commozione, anche se, purtroppo, non sono dotata di una bella voce. Il merito di tutto quello che abbiamo provato va attribuito a Giosetta che, con la Sua passione e la Sua tenacia, riesce ogni volta a sorprenderci per ciò che realizza. Ma non solo. E’ anche talmente brava, con la sua briosa “verve”, a condurre lo spettacolo che sa stabilire tra gli artisti e il pubblico un feeling particolare, che permette di apprezzare ancora di più tutto quello che avviene sul palco.

Grazie Giosetta e alla prossima edizione del “Tiberini d’oro”.

Cari saluti da

Maria Angela Ceccati
Fernando Ferro
Polverigi 20 agosto 2010














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Thursday, January 14, 2010

Handel (Arie per Basso) - Lorenzo Ragazzo

G. F. Handel , Arie per basso
Basso Lorenzo Regazzo
Direttore Rinaldo Alessandrini
CD Naive 2009, OP30472
Roberta Pedrotti

Dopo un fortunato recital dedicato alle arie vivaldiane per voce grave, Lorenzo Regazzo e Rinaldo Alessandrini tornano a proporre per la Naive una monografia, questa volta haendeliana. Ideale trait d’union con la precedente incisione è la scelta d’esordio del CD, il Cosroe di Siroe, di cui ascoltiamo dopo la risoluta Se il mio paterno amore l’altamente patetica Gelido in ogni vena, omonima e affine di una delle più belle pagine presentate nella raccolta vivaldiana. Il diverso sviluppo di un affetto assai simile, distillato in dolenti arcate e annichiliti legati dal veneziano, più drammatico e agìto per il sassone, offre a Regazzo un’ottima occasione per far valere le sue doti d’interprete, esaltate in questo repertorio. Un altro saggio di teatro barocco è offerto dall’estratto da Agrippina, con le due arie (arietta, propriamente, la seconda) Pur ritorno a rimirarvi e Vieni, o cara e un ampio recitativo in cui il Claudio di Regazzo si confronta con la Poppea di Gemma Bertagnolli. Lo spirito di commedia che si respira in questa scena di seduzione come in altre pagine dell’Agrippina (creata nella stessa Venezia che pressappoco un secolo prima aveva dato i natali all’Incoronazione di Poppea) non cede alle tentazioni farsesche ben presenti quando una giovane bella e scaltra solletica le velleità erotiche di un potente di qualche anno più grande. Al contrario, gli interpreti ne fanno un autentico momento di teatro; i personaggi vivono di sorprendente verità e la tensione fra il gioco della calcolata seduzione e il rischio d’una finzione che rischia di spingersi troppo in là. Come la Bertagnolli non si comporta da soubrette, così Regazzo non accetta, infatti, la caricatura dell’imperatore pavido e dell’amante tardivo, ma ne rende le pulsioni e i fremiti con virilità matura e sincera.
Re e imperatori come Cosroe e Claudio, divinità come Apollo, maghi/pedagoghi come Zoroastro o Melisso, confidenti come Leone, servi come Elviro o ancora un amante disincantato e deluso come quello della cantata Della guerra amorosa confermano la duttilità e l’intelligenza del fraseggio di Regazzo, forte di una consapevolezza della profondità psicologica dell’opera haendeliana ben espressa in una breve riflessione accolta nel libretto che accompagna il CD. Là dove si comprenda che le variazioni e i Da capo non sono meri pretesti d’esibizione atletica, ma occasioni d’introspezione, analisi ed espressione dell’animo umano, s’intenderanno le colorature, come in questo caso, come parte del discorso e moti della psiche sempre significativi. Così tutti i passaggi vocalizzati sono affrontati con rara naturalezza e ammirevole souplesse; non capita spesso, per esempio, di ascoltare la bella Amor da guerra e pace cantata e interpretata con la disinvoltura virtuosistica, la timbratura e il senso della parola che in questo disco propone Regazzo; Leone è personaggio secondario nell’economia del Tamerlano e sono altri i personaggi che, nel metterlo in scena, turbano i sonni dei direttori artistici ma non bisogna dimenticare che ne fu creatore quel Giovanni Maria Boschi per il quale Handel scrisse, tra l’altro, forse la sua aria più celebre per voce grave: Sibilar gl’angui d’Aletto. Non ci sembra un caso, peraltro, che la pagina resa celebre con la sua collocazione nel Rinaldo non sia presente in questo CD, che offre piuttosto un ragionato percorso di scoperta del linguaggio haendeliano attraverso figure d’interpreti non meno importanti di quelle dei divi castrati e delle primedonne, per cui nella storia della musica Boschi e Antonio Montagnana dividono gli onori con il Senesino, la Cuzzoni o la Durastanti. Più interessante, allora, ascoltare le due arie dal Siroe, l’unica opera nella quale Handel affidò assoli patetici e lenti a Boschi.
Resta da dire, e non è poco, dell’ottima valorizzazione della scrittura strumentale di Handel dovuta al Concerto Italiano e a Rinaldo Alessandrini, abile nello sbalzare colori e dinamiche e soprattutto in perfetta sintonia e comunione d’intenti con il basso. Più che un semplice accompagnamento, una vera simbiosi musicale, per la quale anche le due ouverture (di Siroe e Alcina) si fanno elemento non meno fondamentale d’un discorso articolato ma unitario.
Le note, firmate oltre che da Regazzo da Olivier Rouvière, sono interessanti e ben scritte, peccato che nessuno abbia pensato, con artisti italiani e un programma interamente cantato nella lingua di Dante e Metastasio, a proporle in altra lingua oltre all’inglese e al francese. Eccellente l’incisione.

Monday, October 12, 2009

Agrippina - Teatro La Fenice, Venezia

Foto: Veronica Cangemi, Ann Hallenberg. Regie, scene, costumi e luci Facoltà di Design IUAV Venezia
Credito: Michele Crosera


Massimo Viazzo

Agrippina rappresenta senz’altro la summa musicale italiana del giovane Händel. La première del 1709 al Teatro Grimani di San Giovanni Crisostomo (oggi Teatro Malibran) si rivelò un clamoroso successo con le sue quasi trenta repliche consecutive, e nonostante sia costituita per più di 4/5 da autoimprestiti e citazioni di lavori di altri musicisti, l’opera mantiene una compattezza stilistica che ha del miracoloso.
L’allestimento, programmato in coda a questa stagione in occasione del 300° anniversario della prima rappresentazione veneziana, è stato curato dagli studenti del corso di laurea specialistica in «Scienze e tecniche del teatro» dell’Università IUAV di Venezia diretto da Walter Le Moli con il coordinamento generale di Paola Donati. E, dico subito, l’operazione è riuscita in pieno! Sul palcoscenico del Malibran si è potuto assistere ad uno spettacolo semplice, ma efficacissimo: muri non paralleli che delimitavano geometricamente lo spazio, sipari dorati che salivano e scendevano per isolare i protagonisti in proscenio al momento delle loro effusioni liriche, qualche elemento scenico su un palco sostanzialmente vuoto - un letto (luogo principe dell’intrigo), un trono, delle colonne… - ma soprattutto vorrei segnalare le luci sapientemente manovrate da Claudio Coloretti (uno dei tutor che hanno seguito il lavoro dei ragazzi) che è riuscito a contraddistinguere l’idiomaticità dei diversi ambienti con grande sensibilità artistica e maestria tecnica. L’allestimento, inoltre, ha saputo cogliere con leggerezza quell’ironia che pervade il libretto del cardinal Grimani e che rende così attuali le vicende dei protagonisti. Sono alcuni anni che l’Università IUAV collabora con la stagione d’opera del Teatro La Fenice di Venezia (la Didone di Francesco Cavalli è addirittura approdata un anno fa al Teatro alla Scala) e credo si possa dire, senza tema di smentita, che questo modo così vitale e dinamico di coinvolgere laureandi e giovani laureati sia un esempio da imitare.
Fabio Biondi ha compiuto un ottimo lavoro di concertazione avendo a disposizione, questa volta, non il suo ensemble storico, la duttilissima Europa Galante (solo tre elementi rinforzavano il continuo), ma l’Orchestra del Teatro La Fenice, complesso poco abituato alle pratiche barocche. Un’attenzione costante alle dinamiche, la fantasia inesauribile alla ricerca di un fraseggio mai ingessato e soprattutto una cantabilità tutta italiana (Biondi stesso, dal podio, ha imbracciato più volte il suo violino) sono parse le cifre caratterizzanti di questa esecuzione, ritmicamente eccitata e tesissima nella resa teatrale. La presenza degli strumenti moderni ha, poi, prodotto una timbrica più corposa e rotonda, che peraltro non ha compromesso gli equilibri con il palcoscenico.
Il cast vocale è stato dominato dalla splendida Agrippina di Ann Hallenberg. Il soprano svedese, con voce sontuosa, ma anche ricca di pathos, ha delineato un personaggio altamente carismatico la cui determinazione scenica andava perfettamente a braccetto con la straordinaria sicurezza vocale. Il punto più alto della sua prestazione lo si è raggiunto nella grande aria del secondo atto «Pensieri, voi mi tormentate» trasformata dalla Hallenberg in una vera e propria scena di follia. Veronica Cangemi, prudente nel registro acuto (la sua «Se giunge un dispetto» che chiude il primo atto è parsa comunque scoppiettante al punto giusto), ha fatto di Poppea un personaggio credibile mettendo in evidenza, con una timbrica limpida e suadente, quella frivolezza e inconsistenza che le sono proprie. Debordante scenicamente Lorenzo Regazzo. Il suo Claudio, fanfarone e comicamente truce, è stato risolto con una vocalità giustamente ruvida e sempre molto comunicativa. «Io di Roma il Giove sono» cantato pavoneggiandosi con nonchalance era davvero irresistibile. Molto bravo nel canto intimo e patetico Xavier Sabata, un Ottone commovente e toccante (applauditissimo in «Voi che udite il mio lamento»), mentre più spericolato, seppur un po’ aspro, è parso il Nerone di Florin Cezar Ouatu. Sicuro il Pallante di Ugo Guagliardo, un po’ troppo leggeri, invece, Narciso e Giunone interpretati entrambi da Michela Storti. Menzione speciale, infine, per Roberto Abbondanza la cui dizione nitida e scolpita ha saputo rendere giustizia al piccolo ruolo di Lesbo. Alla fine applausi convinti di un pubblico molto soddisfatto.
Versión en Español

Agrippina representa la summa musical italiana del joven Händel. La première de 1709 en el Teatro Grimani di San Giovanni Crisostomo (hoy Teatro Malibran) se reveló como un clamoroso suceso con sus casi treinta reproducciones consecutivas, y a pesar de que fue formada mas de 4/5 con partes prestadas o citas de obras de otros músicos, la opera mantiene una conjunción estilística milagrosa.
La producción programada en coda esta temporada para conmemorar el 300º aniversario de la primera representación veneciana, fue creada por los estudiantes del curso de licenciatura especializada en «Ciencias y Técnicas del Teatro» de la universidad Università IUAV di Venezia dirigido por Walter Le Moli con la coordinación general de Paola Donati, y me apresuro a decir que la operación fue ¡un éxito pleno! Sobre el escenario del Teatro Malibran de Venecia se pudo ver un espectáculo simple, pero muy eficaz: de muros no paralelos que delimitaban geométricamente el espacio, cortinas doradas que subían y bajaban para aislar a los protagonistas en el proscenio al momento de sus efusiones líricas, y algunos elementos escénicos sobre un escenario sustancialmente vacío –una cama (lugar principal de la intriga), un trono, algunas columnas….- pero sobretodo quisiera señalar la iluminación sabiamente maniobrada por Claudio Coloretti (uno de los tutores que han seguido el trabajo de los jóvenes) que logró distinguir lo idiomático de los diversos ambientes con gran sensibilidad artística y maestría técnica. La puesta escénica, además, pudo captar con ligereza la ironía que domina al libreto del cardenal Grimani dándole actualidad a las vivencias de los protagonistas. Son ya algunos años que la Università IUAV colabora con la temporada de opera del Teatro La Fenice de Venecia (como la Didone de Francesco Cavalli que fue además representada hace un año en el Teatro alla Scala de Milán) y se puede decir, sin negarlo, que esta manera casi vital y dinámica de involucrar estudiantes del ultimo año y ya licenciados es un ejemplo para imitar.
Fabio Biondi completó un trabajo de concertación teniendo a su disposición esta vez, no a su ensemble histórico, la muy dúctil Europa Galante (solo tres elementos reforzaron el continuo), si no a la Orquesta del Teatro La Fenice, agrupación poco habituada a las practicas barrocas. Una atención constante a las dinámicas, la ilimitada fantasía en la búsqueda de un fraseo nunca enyesado y sobretodo un canto o “cantabilità” completamente italiano (Biondi mismo, desde el podio, tocó varias veces con su violín) parecieron ser las cifras características de esta ejecución, rítmicamente estimulada y mantenida en la interpretación teatral.
La presencia de los instrumentos modernos produjo un timbre más corpóreo y redondo que sin embargo no comprometió el equilibrio con el escenario. El cast vocal fue dominado por la esplendida Agrippina de Ann Hallenberg. La soprano sueca, con voz suntuosa, y también rica de pathos delineó un personaje altamente carismático cuya determinación escénica marchó perfectamente del brazo de la extraordinaria seguridad vocal. El punto mas alta de su prestación lo alcanzó en la gran aria del segundo acto «Pensieri, voi mi tormentate» transformada por Hallenger en una verdadera y apropiada escena de locura. Verónica Cangemi, estuvo prudente en el registro agudo (su «Se giunge un dispetto» que cerró el primer acto, pareció crujir al punto justo) e hizo de Poppea un personaje creíble, poniendo en evidencia con una timbrica cristalina y convincente, la frivolidad e inconsistencia que le pertenecen. Desbordante escénicamente estuvo Lorenzo Regazzo. Su Claudio, fanfarrón y cómicamente cruel fue resuelto con una vocalidad justamente áspera y siempre muy comunicativa «Io di Roma il Giove sono» cantada pavoneándose con nonchalance fue verdaderamente irresistible. Muy bueno en su canto intimo y patético Xavier Sabata, un Ottone conmovedor y enternecedor (muy aplaudido en «Voi che udite il mio lamento»), mientras que mas arrebatado, casi amargo, pareció el Nerone de Florin Cezar Ouatu. Seguro el Pallante de Ugo Guagliardo, y a la vez demasiado ligeros Narciso y Giunone, ambos interpretados por Michela Storti. Mención especial al final para Roberto Abbondanza que con nítida y esculpida dicción supo hacerle justicia al pequeño papel de Lesbo. Al final, convincentes aplausos de un publico muy satisfecho.

Monday, September 21, 2009

Le Comte Ory- Rossini Opera Festival, Pesaro


Foto: Laura Polverelli, Roberto de Candia, Maria José Moreno, Yijie Shi.
Credito: Studio Amati Bacciardi- Rossini Opera Festival

Giosetta Guerra

Se avete ancora nella mente e nelle orecchie il conte Ory di Rockwell Blake (Pesaro 1984, Torino 1999) e quello di Juan Diego Florez (Pesaro 2003), scordatevelo, perché quello di Yijie Shi non ne è neanche una fotocopia sbiadita. Ma non facciamo confronti, ogni epoca passa e va. Il Rossini Opera Festival 2009 di Pesaro ha affidato il ruolo del conte a un allievo dell’Accademia Rossiniana 2008, il giovanissimo e minuto tenore cinese Yijie Shi, ancora privo di esperienza, ma munito di buona volontà e soprattutto di coraggio per debuttare un ruolo così arduo. Il tenore non brilla né per presenza scenica, ma è un bravo attore, né per doti vocali e tecniche, ma ce l’ha messa tutta. Il timbro della voce non è bello, il volume è limitato, i suoni sono un po’ stretti in gola, ma gli acuti e i sovracuti sono svettanti (“Que les destins prospères”), la dizione è corretta e chiara, ma manca ancora il funambolismo dell’emissione. Facciamolo crescere. Spicca invece per bella voce Maria Josè Moreno (la contessa Adèle), voce squillante e comunicativa negli acuti luminosi, flessibile e capace di piegarsi a lunghi filati sonori e a dolenti mezze voci (aria dammatica “En proie à la tristesse”), scintillante e sicura nelle belle scale discendenti e nelle agilità con trilli e gorgheggi anche in posizione distesa. Non le è da meno il basso Lorenzo Ragazzo (le Gouverneur), con la fascia da Governatore e le scarpe celesti, che esibisce note gravi profonde. L’aria “Veiller sans cesse” con agilità e sbalzi da un registro all’altro è eseguita con tempi dilatati. Nel ruolo en travesti di Isolier Laura Polverelli dimostra sicurezza in palcoscenico ed evidenzia un bel timbro di mezzosoprano, ma svetta in modo poco controllato. Il bravo baritono Roberto De Candia (Raimbaud) ha un apprezzabile mezzo vocale, agile e ben gestito. Natalia Gavrilan (Ragonde) è un mezzosoprano che stringe un po’ i suoni, Rinnat Moriah è Alice. Le parti d’insieme sono veramente scintillanti, di rara bellezza le pagine corali femminili cantate meravigliosamente. Il Coro da Camera di Praga, preparato da Lubomír Mátl, pur non essendo folto, è di una potenza sonora incredibile. Grande frizzo in orchestra con i virtuosismi dei violini, orchestra che si gonfia in sonorità più robuste nei concertati, ma si fa morbida e flessuosa coi languori della contessa e nel terzetto finale Isolier-Ory-Contessa, e perfino straniante nella scena del temporale, c’è un vero terremoto in orchestra e anche in palcoscenico dove due lampadari oscillano fortemente e un gruppo di donne è in posizione di preghiera. L’Orchestra del Teatro Comunale di Bologna è diretta da Paolo Carignani. L’allestimento scenico di Lluis Pasqual è quello già presentato a Pesaro nel 2003, ambientato in un ipotetico Grand Hotel Rossini, impreziosito di tendaggi rossi e specchi, lampadari a gocce di cristallo di varie forme, tavoli ovali che, per metà nascosti sotto la tenda, diventano consolles. Di Pasqual è anche la regia che riesce ad equilibrare il comico con il licenzioso con trovate sceniche esilaranti: travestimenti, goliardate, alternanza tra sacro e profano, la contessa presentata su un tavolo come la statua della Madonna addolorata, uomini in mutandoni bianchi con la tonaca nera delle suore foderata di lustrini che alternano una bevuta con una finta preghiera, scambi di persone per burlare il burlador, animazioni in trasparenza e a sipario aperto, tutto con l’aiuto delle belle luci dello stesso Pasqual e di Wolfgang Von Zoubek, che sparano sui bianchi per renderli più bianchi e si tingono di colori caldi nelle scene più osées. Bellissimi i costumi, sia quelli eleganti sia quelli monacali con paillettes sempre ideati da Lluis Pasqual. Un’opera di gran divertimento con gran parte della musica arcinota del Viaggio a Reims.
VERSIÓN EN ESPAÑOL
El Rossini Opera Festival 2009 de Pesaro le encomendó el papel del conde a un estudiante de la Accademia Rossiniana 2008, el jovencísimo y diminuto tenor chino Yijie Shi, privado de experiencia, pero lleno de buena voluntad sobretodo para debutar un papel tan arduo. El tenor no brilló por presencia escénica, pero no es mal actor, tampoco por dotes vocales y técnica. El timbre de su voz no es bello, y su volumen fue limitado, pero sus agudos y sobreagudos fueron sobresalientes en el aria “Que les destins prospères”, pero es un interprete que tendremos que dejarlo crecer. Por otra parte, resaltó la bella voz de María José Moreno (la condesa Adèle), que fue “squillante” y comunicativa en los luminosos agudos, flexible, y capaz de plegarse a largos filados sonoros y penetrante media voz, que fue brillante y segura en las hermosas escalas descendentes. No fue menos el bajo Lorenzo Ragazzo (le Gouverneur), con la banda de gobernador y el calzado celeste, exhibiendo notas graves y profundas. En el papel en trasvesti de Isolier, Laura Polverelli demostró seguridad en escena y evidenció un hermoso timbre de mezzosoprano, aunque poco controlado en los agudos. El buen barítono Roberto De Candia (Raimbaud) posee un apreciable medio vocal, ágil y bien administrado y Natalia Gavrilan (Ragonde) es una mezzosoprano que presiona un poco el sonido. Rinnat Moriah fue Alice. Los papeles secundarios, estuvieron verdaderamente lucidos, así como de rara belleza estuvieron las partes corales femeniles que fueron cantadas de maravilla. El coro de Cámara de Praga, dirigido por Lubomír Mátl, mostró una potencia sonora increíble. Se escucharon los virtuosos violines, de una orquesta que se infló con robusta sonoridad en los concertantes, y se hizo más suave y flexible con la languidez de la condesa y en el terceto final. La orquesta del Teatro Comunal de Bolonia, en esta ocasión, fue dirigida por Paolo Carignani. La puesta escénica de Lluis Pasqual, vista en Pesaro en el 2003, se ambientó en un hipotético Grand Hotel Rossini, arreglado con cortinas rojas y espejos, y candelabros de cristal de varias formas y mesas ovaladas. Pasqual se encargó también de la regia, en la que pudo equilibrar lo cómico con lo licencioso, con ocurrencias escénicas exhilarantes, y una alternancia entre lo sacro y lo profano, como la condesa presentada sobre una mesa como la estatua de la madona dolorosa, cambios de personajes para burlar al burlador, y todo esto con la ayuda de la iluminación del propio Pasqual y de Wolfgang Von Zoubek, y con agraciados vestuarios. Una opera divertida con gran parte de la música de Viaggio a Reims.