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Sunday, July 24, 2011

Un Barbero de Sevilla alternativo y puesto al dia triunfa en el Teatro Auditorio de San Lorenzo de El Escorial

Foto: Manuela Custer / Teatro Auditorio de San Lorenzo de El Escorial

Alicia Perris

Il barbiere di Siviglia de Gioachino Rossini. Ópera buffa en dos actos. Libreto de C. Sterbini basado en la comedia homónima de Beaumarchais. Estrenado en el Teatro di Torre Argentina de Roma el 20 de febrero de 1816. Producción original Freiburg Theater. Nueva producción del Festival de Verano de San Lorenzo de El Escorial y la Quincena Musical de San Sebastián. Sábado 23 de julio de 2011. 20 horas. Conde Almaviva: José Manuel Zapata. Fígaro: Pietro Spagnoli. Rosina: Manuela Custer. Basilio: Lorenzo Regazzo. Bartolo: Andrew Shore. Fiorello: Tomeu Bibiloni. Berta: Marta Ubieta. Un oficial: Alfonso Baruque. Director de Escena: Joan Anton Rechi, Director Musical: Víctor Pablo Pérez. Orquesta y Coro de la Comunidad de Madrid. Director del coro: Jordi Casas.

En sus Notas al programa Joan Anton Rechi escribe: “Federico Fellini dijo: “La televisión es el espejo donde se refleja la derrota de todo nuestro sistema cultural”. Y yo, siempre que escuchaba “El Barbero de Sevilla”, pensaba en que la trama argumental parecía sacada de un culebrón televisivo latinoamericano…Un juego de realidad en el que nadie es quien aparenta ser. Un mundo que me remite inevitablemente al de la ficción televisiva. Hoy en día vivimos tan fascinados por el poder de una imagen y por la verdad que ello conlleva, que nos creemos todo lo que aparece en televisión”. Con gran éxito de asistencia y público, sigue su derrotero veraniego el Teatro Auditorio de El Escorial, esta vez en una renovada versión del Barbero, que intenta recrear el mundo de las telenovelas y de los programas de concursos al uso, ésos que nos hacen derramar nuestro tiempo delante de las pantallas del televisor. Para los más ortodoxos, no hay explicación para que el montaje se transforme en un plató de televisión, haya en todo momento personajes ocupando el espacio escénico con soltura y eficacia, en apariencia desconectados de la trama central. Para el espectador más clásico, Rossini se basta solo y su música, chispeante, febril, revitalizadora, enarbola las banderas del optimismo, independientemente del enfoque teatral, el vestuario y la magia escénica que los personajes puedan inyectarle a la obra. Sin embargo, esta no es la primera vez que este escenario escurialense ofrece una ópera contextualizada en otros esquemas artísticos, muy distintos de los originales. No hay más que recordar hace unos veranos, la versión de la Carmen de Bieito, denostada por muchos y aplaudida por otros tantos. Este Barbero pone el acento en una actualización del héroe, que no es el único que se aviene a cantar entre pelucones, disfraces y compañeros de reparto que amplifican o empequeñecen la escena, según se mire. La publicidad de dos hermosas chicas con ropa muy de hoy echándose Laca Nelly sin parar, no tiene nada que envidiar al final de la ópera, donde un Audi blanco maravilloso, un traje de novia que podría haber llevado Lady Gaga y una tarta de varios pisos al uso, cierran el compromiso matrimonial de los tortolitos, que atraviesan varias peripecias hasta ver consumado su amor, su compromiso o, en fin, haber ganado el concurso televisivo. El momento final de la ópera, el clímax, llega de la mano de todo el elenco cantando Rossini pero bailando con los movimientos de la Macarena de los del Río, que dio en su día la vuelta al mundo y encandiló a ricos, pobres o mandatarios de fuste. El público se ríe mucho con las ocurrencias, que rozan el vodevil, la as tracanada o el esperpento teatral, todo depende de los criterios, pero la música tan bella del compositor de Pesaro no pierde ni un ápice de su capacidad de deslumbrarnos. A la orquesta le falta algo de volumen y el tenor Zapata se esforzó en lo vocal y lo teatral, afianzándose con rapidez mientras evolucionaba por el escenario con gracia y desparpajo. El Fígaro de Pietro Spagnoli es plástico y versátil en lo gestual y tiene una hermosa voz con una excelente técnica. Guapa y llena de recursos la Rosina de Manuela Custer, con un gran aplomo y seguridad, hace girar buena parte de la trama alrededor de su performance, alocada y desenfadada, como lo pide esta puesta. Bien Lorenzo Ragazzo en Basilio y Andrew Shore en Bartolo, a pesar de su fuerte acento anglosajón. Fiorello y Berta muy correctos. Los actores cantaron, bailaron, recorrieron la sala subiendo y bajando del escenario, una pantalla indicaba cuándo se debía aplaudir y cuánto, como en las grabaciones televisivas con público. Fue la ilusión de una ópera dentro de otra, que encandiló a los presentes. En su mayoría entregados y disfrutones pudieron, minoritariamente, tener la opción de quedarse a cenar después de la función, en unas mesas dispuestas con mimo, a la entrada del Teatro. Una velada redonda.



Saturday, January 1, 2011

El Caballero de la Rosa de Strauss en el Teatro Real de Madrid

Foto: Javier del Real

Mercedes Rodríguez

La última función de esta magnífica ópera de Richard Strauss, nueva producción en el Teatro Real, y procedente del Festival de Salzburgo, dejó entrever cierto cansancio generalizado, quizá porque “el paso de los días” como ocurre en la ópera, dejó espacio a cierto desfallecimiento musical. No obstante, la belleza incomparable de la poesía de Hofmannsthal y la orquestación distinguida, elegante e inteligente de Strauss hicieron que la noche tuviera su brillo especial, aunque las voces y la dirección musical nos dejaran a falta de un plus de entrega que esta ópera merece. La puesta en escena que creó Wernicke y en la que colaboró Alejandro Stadler, quien ya la repuso en Baden-Baden y París anteriormente, proporcionó distinción al conjunto, dentro de una sencillez y un sentido dramático muy cuidado y sutil, y una estética muy agradable visualmente. El conjunto vocal fue bastante desigual. La soprano alemana Anne Schwanewilms, especialista en el repertorio de este compositor, encarnó una Mariscala pobre en recursos dramáticos, y vocalmente, pese a su calidad, le faltó expresividad y volumen. Joyce DiDonato, en cambio, se entregó vocalmente y en escena, dando muestra una vez más de sus extraordinarias cualidades, su redondez e igualdad en el registro y la belleza de su timbre. En cuanto a sus maneras como actriz, hizo que el personaje de Octavian fuera muy creíble. La Sophie de Ofelia Sala se desenvolvió con la naturalidad que caracteriza a su canto y tanto la Marianne de la soprano Ingrid Kaiserfeld como la Annina de la mezzosoprano Helene Scheneiderman estuvieron a la altura de la calidad vocal de las primeras féminas. En cuanto a los personajes masculinos, la decepción la encontramos en el bajo-barítono Franz Hawlata, quien sorprendió por la falta de proyección vocal, de apoyo, y acusados problemas en los registros extremos. Equilibrio y buen hacer entre el resto del elenco masculino: el barítono francés Laurent Naouri como Faninal, los tenores Peter Bronder como Valzacchi, y los españoles Ángel Rodríguez , Josep Fadó y José Manuel Zapata. El Coro y Orquesta Titulares del Teatro Real estuvieron correctos, pero a la dirección del experto Jeffrey Tate, le faltó la intensidad que la música de esta obra requiere, lo que se vio reflejado en el resultado final.

Monday, September 21, 2009

La Scala di Seta- Rossini Opera Festival, Pesaro

Foto: Paolo Borgodna, Olga Peretyatko, Anna Malavasi
Credito: Studio Amati Bacciardi- Rossini Opera Festival

Giosetta Guerra

Meritano plauso ed attenzione il giovane regista Damiano Michieletto e lo scenografo-costumista Paolo Fantin che hanno ambientato La scala di seta di Rossini in un moderno appartamento, di cui, come due bravi architetti, presentano una planimetria interna con cucina, camera e bagno arredati Scavolini e una finestra sul fondale che con un gioco di specchi lascia vedere anche le azioni che avvengono in esterno. Strabiliante. Le stanze non sono divise da muri e da porte, ma da linee sul pavimento e dall’idea delle porte che gli artisti fingono di aprire e chiudere ad ogni passaggio. Ė l’appartamento di Giulia, situato a Pesaro, in via Rossini n. 2, arredato a vista durante l’ouverture da un’équipe di operai guidati da un arredatore, nel quale si svolge una vicenda di intrighi a lieto fine, resa esilarante dalla genialità teatrale del regista e dalla verve interpretativa degli artisti. Gli abiti sono naturalmente di foggia moderna. Sulla scena Paolo Bordogna (Germano) in tenuta da cameriere filippino col caschetto nero – quello della TV -, ha la compagnia di un cagnolino, un chihuahua di sua proprietà, si muove con un’agilità sorprendente, salta perfino di scatto da un mobile sopra un armadio o si avvinghia mani e piedi come uno scimmiotto sotto il tavolino, Carlo Lepore (Blansac) si muove ora con baldanza ora con leggerezza, cammina come se avesse le ali ai piedi e a volte fa il saltello in avanti con il piede sollevato all’indietro come faceva Alberto Sordi, Anna Malavasi (Lucilla) è una bravissima attrice, vestita da segretaria zitella con un tailleur viola attillato, camicia, cravatta, scarpe bianche, capelli raccolti e occhiali si muove con circospezione, ma poi, quando non contiene più le voglie represse, si scioglie i capelli ed inizia uno spogliarello, Olga Peretyatko (Giulia) si presenta in sottoveste, poi si mette tuta e scarpe da tennis e fa ginnastica e infine indossa leggeri abitini estivi di vari colori, José Manuel Zapata (Dorvil) non è un gran amoroso né in pantaloncini corti né con pantaloni lunghi e camicia, Daniele Zanfardino è un Dormont gobbo e vecchietto. Il sestetto finale vede tutti seduti sul boccascena, mentre inservienti agitano un telo col quale coprono tutti e tutto. La storia è finita. Sul piano musicale abbiamo ascoltato l’Orchestra Haydn di Bolzano e Trento alle prese con una musica davvero di seta, diretta da Claudio Scimone con Gianni Fabbrini al fortepiano nei recitativi e le voci di buoni cantanti che sono entrati con padronanza vocale nei rispettivi ruoli. Olga Peretyatko ha una bella voce di soprano, luminosa, musicale e melodiosa (duetto con Germano “Io so ch’hai buon core”), trilla e gorgheggia con naturalezza e sostiene bene il suono, nell’aria lenta e nostalgica “Il mio ben sospiro e chiamo” fa uso della messa di voce e sale con facilità verso le vette acute. Paolo Bordogna usa con morbidezza una voce consistente di baritono, tiene una buona linea melodica e aderisce perfettamente al canto sillabato sia largo che veloce. Carlo Lepore ha una gran voce di basso, rotonda, morbida, sonora e dal bellissimo colore, interpreta a dovere anche una scena aggiunta con una grande aria di basso, ricca di espansioni acute e affondi gravi "Alle voci della gloria", ribattezzata "Alle voci dell’amore". José Manuel Zapata è un tenore chiaro e robusto con slanci acuti e mezze voci. Anna Malavasi ha una bella voce di mezzosoprano e Daniele Zanfardino è un bravo tenore chiaro. Lo spettacolo è piaciuto e il pubblico è uscito soddisfatto.
VERSION EN ESPAÑOL
Meritoria aprobación y atención para el joven regista Damiano Michieletto y para el escenógrafo-vestuarista Paolo Fantin, quienes ambientaron La Scala di Seta de Rossini en un moderno apartamento, en el cual como dos buenos arquitectos, presentaron un diseño interno con cocina, habitación con baño y una ventana al fondo con un juego de espejos, permitió ver también la acción en el exterior, es el apartamento de Giulia, en el cual se desarrolló una función de intrigas con final feliz, resultado divertido obra de la genialidad teatral del director escénico y de la verve interpretativa de los artistas. Los vestuarios fueron naturalmente de carácter moderno. En la escena Paolo Bordogna (Germano) vestido como camarero filipino con cabello negro, con la compañía de un perrito chihuahua, y se movió con una agilidad sorprendente. Vocalmente usó con morbideza, suavidad, su voz consistente de barítono, posee una buena línea melódica y se adhirió perfectamente al canto enunciado largo o veloz. Carlo Lepore (Blansac) se movió con osadía y con ligereza, caminando como si tuviese alas en los pies. Con su gran voz de bajo, rotunda, sonora y de bello color, cantó también la gran aria rica de expansión, intensa, profunda grave "Alle voci della gloria", ribattezzata "Alle voci dell’amore".Olga Peretyatko (Giulia) con su voz de soprano luminosa, musical y melodiosa, sostuvo bien el sonido e hizo uso de la media voz que emitió con facilidad hacia los puntos más agudos Anna Malavasi (Lucilla) es una muy buena actriz, bien caracterizada, y con una hermosa voz de mezzosoprano.. El tenor español (de Granada) José Manuel Zapata (Dorvil) es un tenor claro y robusto con buenos agudos y media voz, y no fue un gran amante ni en pantalones cortos ni largos con camisa. Daniele Zanfardino fue un Dormont jorobado y viejo y vocalmente un bravo tenor claro. En el plano musical, se escuchó a la Orchestra Haydn di Bolzano e Trento con una musica verdaderamente de seda, dirigida por Claudio Scimone, y con Gianni Fabbrini al piano en los recitativos y las voces de buenos cantantes que cantaron con maestría vocal sus respectivos papeles. El espectáculo fue agradable y el publicó salió satisfecho.