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Saturday, December 14, 2013

Eugenio Onegin en el Metropolitan

Foto: Metropolitan Opera
 
Luis Gutierrez
 
Algo me decía que el reparto “alternativo” de la nueva producción de Eugenio Onegin (pueden decir que soy un pedante, ya lo sé) podría ser mejor que el titular, en términos futbolísticos. Después de asistir a la función de hoy y haber leído una multitud de reseñas de la premier de la producción de Deborah Warner –en tándem con Fiona Shaw– creo que le atiné. Anna Netrebko me comentó (¡lo juro!) hace unos años que jamás cantaría Tatiana pues se le hacía muy tirante entonces (2005), Marina Poplavskaya lo hizo en una forma estupenda vocalmente y actuando. La joven mezzo–soprano Elena Maximova fue una magnífica, bella y juguetona Olga, de hecho la mejor que he visto y oído en mi vida; En la premier este papel fue encomendado a Oksana Volkova a quien vi la noche anterior como Maddalena y a quien no me imagino como la Olga de la Maximova. Rolando Villazón fue un excelente Lensky, tanto vocalmente como en escena: los aplausos fueron fuertes en su regresa al Met después de aquel malhadado Edgardo, no hay duda que además de gran cantante tiene un carisma inmenso. Peter Mattei encarnó a Onegin como me imagino al petimetre, aburrido, engreído, perdonavidas –aunque no lo haga en el duelo– pero apasionado cuando ve a una Tatiana bella y ennoblecida. Además es uno de mis barítonos favoritos. Por desgracia no tuvimos un buen príncipe Gremin. En el texto es claro que el príncipe ya no es joven, más bien se encuentra en la flor de la vejez, Stefan Kocan quien sin duda tiene las notas graves, fue incapaz de darnos un buen Gremin. ¿Será que he oído a príncipes como Ferruccio Furlanetto o Robert Lloyd? No lo sé, pero el hecho es que no lo encontré siquiera satisfactorio. El director Alexander Vedernikov llevó la nave a buen puerto pese al tiempo excesivo que representaron dos largos intermedios y cuatro “pausas breves” La producción se encuentra en ese punto cómodo para juzgar, ni fu ni fa. Los Larin viven todo dentro de su casa, Tatiana duerme, come y se divierte en la misma habitación, el duelo es con rifles 30–06 (tanto Mattei como Villazón se pusieron tapones en los oídos en ese momento), sólo se bailaron el vals y la escocesa (¿por qué los directores de escena le tienen tanto miedo a la polonesa?). En fin, ni fu ni fa. No obstante, puedo decir que el aperitivo para el plato principal de la semana Falstaff fue estimulante y tuvo la gracia con dejarme hambriento de buena ópera.    

Friday, May 3, 2013

Carmen en el Teatro Colón de Buenos Aires


Foto: Teatro Colón de Buenos Aires
 
Dr. Alberto Leal
 
Estrenada el 3 de marzo de 1875 en la Opéra-Comique no fue originalmente bien recibida por el público. Sin dudas, su argumento, liderado por una mujer que vive de una forma muy alejada a la moral de la época y termina asesinada por un soldado devenido en desertor y delincuente, desconcertaron al público. Este hecho afectó mucho a Bizet, quien muere tres meses después del estreno sumido en una profunda amargura. Nunca el maestro pudo imaginar que con el tiempo la música de Carmen sería  una de las más reconocidas – incluso por público neófito – de todos los tiempos. No lejos de esta realidad estuvo Tchaikovsky opinando que sería "la ópera más popular del mundo". Una orquestación colorida y rica y una historia fuerte y pasional hacen que Carmen sea siempre bienvenida. Pero también entraña un desafío y un gran esfuerzo.  Nosotros hemos trabajado siempre con el objetivo de hacer conocer a los artistas locales y de nuestra Región. En esta ocasión hemos visto ambas versiones. La diferencia es sumamente notable. El llamado “segundo” elenco superó ampliamente al “primero”. Es difícil de entender la decisión del Teatro. Tal vez tentado por nombres como el de Thiago Arancam, quien “mágicamente” está realizando una importante carrera internacional, basó en eso su decisión. Pero en los ensayos tuvieron que tener en claro que no es la voz ni tiene el volumen suficiente para Don José en un Teatro como el Colón, donde en gran parte de la función fue inaudible. Salvo la soprano Inva Mula, de muy buena prestación, lo mismo puede decirse del “primer” elenco, en una función totalmente olvidable. Por las razones nombradas nuestra crítica será del segundo elenco, no solo por resaltar los valores locales, si no por de diferencia del logro artístico como un todo. Con una puesta ambientada en Sevilla post- guerra, que no altera en nada la trama del argumento, Emilio Sagi movió como mucho tino a cantantes y coro. Algunos detalles, como Lilas Pastia vestido de mujer o un molesto fotógrafo en el último acto, poco afectan a su trabajo como un todo. Con una escenografía austera, rústica, pero básicamente funcional y un vestuario – de sumo buen gusto – al que nos tiene acostumbrados Renata Schussheim, lo función puedo no haber tenido el brillo visual que muchos esperan, pero fue sin dudas efectiva. .Y excelente el trabajo de la coreógrafa Nuria Castejón.
 
El Maestro Marc Piollet dirigió en forma correcta y la orquesta respondió en todo momento. Su versión careció de la tónica dramática o –por momentos – sensual que requiere Carmen. Un trabajo correcto, pero de ninguna manera memorable. La estrella de la noche fue el excelente Don José de Enrique Folger ( imposible entender como no cantó en el “primer” reparto). Con excelente voz, amplio volumen y fuerte temperamento dramático, se convirtió en uno de los mejores tenores que he visto en su papel. Su fuerza dramática fue arrolladora y su voz pareja e imponente en todo el registro. Bravo! Oksana Volkova es una mezzo lírica, con una espléndida figura, Cantó con buena línea, graves contundes para su tipo de voz y aunque por momentos faltó algo de temperamento, finalmente se dejó llevar por el dramatismo de Folger, logrando un excelente último acto. Fernando Radó es sin dudas un bajo y Escamillo es una parte escrita para barítono o bajo- barítono. Su voz sonó tirante en el aria de entrada, con agudos forzados y destimbrados. Pero a partir de allí su prestación fue excelente. Tiene la figura para el rol. Solo sería conveniente que mejorara su parte actuada. El rol exige una sensualidad que no se vió aquí- como tampoco en su Don Giovanni-. Pero es un cantante muy joven y tiene tiempo para lograrlo. Sin dudas lo más flojo del reparto fue la Micaela de Virginia Wagner. Cuesta entender su falta de volumen vocal, cuando la hemos visto en un papel de mayor exigencia como Suor Angelica. Logró un canto matizado, pero por momentos inaudible. Es un caso difícil de comprender. Siempre ha mostrado un importante volumen. Tal vez el rol no sea para su voz o no estaría en un buen día. El quinteto de contrabandistas no lució muy afiatado, seguramente por el cambio de elenco, sobresaliendo el nivel profesional de Sergio Spina. Nadie del resto del elenco bajó de la corrección.  Excelente el desempeño de ambos coros. Los que tengan la oportunidad de ver este reparto no duden un momento, solamente el brillante desempeño de Enrique Folger merece la pena, pero además el contagio dramático que logró en sus compañeros de elenco lo ameritan.