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Tuesday, April 26, 2016

Orchestra del Teatro Mariinsky - Auditorium Nazionale del Messico

Fotos: Cortesía Auditorio Nacional. Foto: José Jorge Carreón

Ramón Jacques

Considerato uno dei gruppi musicali più antichi della Russia, già che la sua storia data dagli inizi del secolo XVIII, l’Orchestra del Teatro Mariinsky si è presentata per la prima volta in Messico con un ciclo di quattro concerti, tre al Palazzo di Bellas Artes, dedicati nella loro totalità all’esecuzione di brani di compositori russi come Shostakovich, Rachmaninov, Rimsky-Korsakov e Prokofiev, mentre un concerto si è svolto all’Auditorium Nazionale del Messico. Sebbene questo paese abbia avuto l’opportunità di godere in varie occasioni della compagnia di balletto del Mariinski, niente si era potuto ancora ascoltare della compagnia completa, solisti e orchestra del teatro, nell’interpretazione di opere russe nonostante i numerosi tour che ha realizzato in Nord e Sudamerica quando il teatro portava ancora il nome del Kirov.  E’ sperabile che ciò si possa concretizzare presto su qualche palcoscenico messicano. Per l’ultimo dei concerti, all’Auditorium Nazionale, si è confezionato nuovamente un programma russo di opere note che è iniziato con una gioiosa e vivace interpretazione delle Danze Polovesiane da Il Principe Igor di A. Borodin, seguite dal Concerto per pianoforte e orchestra n. 1 in si bemolle maggiore di Cajkovskij, con come solista il giovane Sergei Radkin che ha mostrato destrezza e dinamica davanti alla tastiera, e anche se qualche suono è suonato aspro è stato capace di elaborare e estrarre il dramma, la passione, l’angoscia e la melodicità contenuta in ognuno dei tre movimenti. Da parte sua l’orchestra ha mostrato una innegabile affinità e conoscenza di questo repertorio, che suona con purezza e splendore. IL suo suono è omogeneo e la sua forza sembra essere nella sezione degli archi. La direzione era affidata al direttore titolare, dal 1988, Valery Gergiev che con la sua mimica peculiare ha apportato una conduzione sicura, sperimentata e intuitiva. Nella seconda parte del concerto si è ascoltata una interpretazione misteriosa e lussureggiante dell’Uccello di fuoco di I. Stravinskij, e per chiudere con buon umore la festiva Ouverture 1812 di Cajkovskij per una bella serata orchestrale.

Thursday, April 21, 2016

Concierto de la Orquesta del Teatro Mariinsky en el Auditorio Nacional de México

Fotos: Cortesía Auditorio Nacional. Foto: José Jorge Carreón

Ramón Jacques

Considerada como uno de las agrupaciones musicales más antiguas de Rusia, ya que su historia data de principios del siglo XVIII, la  Orquesta del Teatro Mariinsky se presentó por primera vez en México con un ciclo de cuatro conciertos, tres realizados en el Palacio de Bellas Artes de la Ciudad de México, dedicados en su totalidad a la ejecución de diversas piezas de compositores rusos como: Shostakóvich, Rajmáninov RimskiKórsakov y Prokófiev; así como un concierto mas que se llevo a cabo en el Auditorio Nacional de México. Si bien este país había tenido la oportunidad de gozar en varias ocasiones a la compañía de ballet del Mariinsky, nunca se pudo escuchar a la compañía completa -solistas y orquesta del teatro- interpretar una ópera rusa, a pesar de las extensas giras que realizó por Norteamérica y Sudamérica desde el tiempo en el que el  teatro aún llevaba el nombre de Kirov. Quedará entonces ese pendiente que ojala se pueda concretar muy pronto en algún escenario de México. Para el último de los conciertos, en el Auditorio Nacional, se conformó nuevamente un programa ‘ruso’ de conocidas composiciones que comenzó con una jovial y vivaz interpretación de las Danzas Polovtsianas de El Príncipe Igor de  Aleksandr Borodín, seguidas del Concierto para piano y orquesta num. 1 en si bemol menor, Op. 23 Chaikovski que tuvo como solista invitado al joven Sergei Radkin quien mostró destreza y dinámica frente al teclado, y aunque su sonido sonó áspero por momentos fue capaz de elaborar y extraer el drama, la pasión, la angustia y la melosidad contenida en cada uno de los tres movimientos. Por su parte, la orquesta mostró el innegable conocimiento y afinidad que tiene por este repertorio, que toca con esplendor y pureza. Su sonido es uniforme y su fortaleza parece sustentarse en su sección de cuerdas. La conducción estuvo a cargo de su director titular, desde 1988, Valery Gergiev quien con sus peculiares ademanes, aportó su segura, experimentada e intuitiva guía. En la segunda parte del concierto se escuchó una pletórica y misteriosa ejecución de El Pájaro de fuego de Igor Stravinski, y para cerrar con buen humor, la célebre y festiva Obertura 1812, Op. 49 de Chaikovski en lo que fue una grata velada orquestal.