lunes, 13 de febrero de 2012

Les contes d'Hoffmann - Teatro alla Scala de Milán

Foto: Brescia&Amisano - Teatro alla Scala

Massimo Viazzo

Una vez mas Carsen, después de su Don Giovanni inaugural en la Scala, y otra vez !un gran éxito¡ La reposición del espectáculo montado en escena hace una docena de años en Paris, fue muy apreciada por el publico scaligero por la habilidad del director canadiense para describir emotivamente el proceso creativo del protagonista, el escritor alemán E.T.A. Hoffmann, para captar su inspiración artística y sus desilusiones amorosas.  Los “cuentos” que constituyen la trama de esta obra maestra de Offenbach se convirtieron así en una ocasión para adentrarse en la perspectiva del “teatro en el teatro” desde diferentes ángulos (como por ejemplo en el segundo acto, ambientado en un “foso” orquestal revestido como escenario en el que el Dr. Miracle dirigía con ironía las notas de la muerte de Antonia, o la Barcarola que fue entonada desde una platea reconstruida sobre la escena en la que unas sillas se movían rítmicamente y alternativamente se cambiaban hacia la derecha o hacia la izquierda). Fue aquí donde Robert Carsen mostró de nueva cuenta su infalible olfato, en un espectáculo muy bien logrado, también por el merito del elenco que estuvo muy equilibrado y dominado por la carismática presencia de Ramón Vargas en el difícil papel del protagonista.  El tenor mexicano supo tocar las cuerdas mas apasionadas con un fraseo elegante, una emisión homogénea y convincente timbre.  Estuvo verdaderamente muy bien!  Daniela Sindram en el doble papel de Niclausse / Musa, cantó con naturaleza y entusiasmo siempre en la búsqueda de la línea mas musical.  Laurent Naouri interpretó los cuatro papeles de los “malos” - Lindorf, Coppélius, Doctor Miracle y Dapertutto- con penetrante vocalidad y explosiva presencia escénica.  Llegando a las tres mujeres amadas de Hoffmann, la Olimpia de Rachele Gilmore se mostró cómoda en la temeraria coloratura sorprendiendo además al publico al ir mas alto del clásico mi bemol agudo. Genia Kühmeier prestó a Antonia una voz candida y pura como lirio, aunque no siempre fue incisiva; mientras que la Giulietta de Veronica Simeoni estuvo muy sensual.  Se debe subrayar el desempeño de todos los comprimarios, sobretodo el bien cantado Franc de Carlo Bosi.  En óptima forma se presentó el Coro del Teatro alla Scala dirigido por Bruno Casoni, y la lectura del director esloveno Marko Letonja que tuvo gran espesor y vivacidad dramática. 

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