jueves, 7 de agosto de 2014

Entrevista a la soprano Maria Pia Piscitelli

Destacada interprete originaria de Bari Italia, la soprano Maria Pia Piscitelli se ha consolidado como una de las mejores intérpretes belcantistas particularmente en los papeles de las reinas de las opera de Donizetti y en el papel de Norma. Su repertorio incluye también papeles principales en operas de Verdi, Puccini Mozart y otros; con las  que se  presentado en importantes teatros como el Liceu de Barcelona, Fenice de Venecia,  Nationale Opera de Ámsterdam, Colón de Buenos Aires, San Carlo de Napoles,  Ópera de San Francisco, Teatro alla Scala de Milán. Ópera de Viena y muchas más trabajando con importantes directores de orquesta y de escena. Sencilla, sensible e inteligente comparte algunos puntos de vista sobre el canto y su carrera en esta entrevista. RJ
¿Cuándo decidiste hacer una carrera en el canto y como fueron tus inicios?
Se puede decir que el “fuego sagrado” por el arte del canto se convirtió en un verdadero trabajo de manera espontanea, obviamente se realizo estudié los años requeridos para adquirir las justas capacidades técnicas para afrontar el arduo trabajo del cantante lirico. No obstante debo decir que una sensibilidad particular hacia la música se manifestó desde mi infancia, cuando asistía al liceo clásico. Incialmente me inscribí a un curso de guitarra lirica y fue gracias a los ejercicios corales que mi voz fue descubierta.  Estaba dotada naturalmente de una vocalidad de soprano muy pareja y de una respiración correcta, que son las cualidades idéales para llevar a cabo el estudio de canto.
¿Cómo definirías hoy tu voz?
“Responsable”  Al momento seria la definición que le daría a mi voz.  En los inicios de mi carrera la aproximación con el canto era muy instintiva, pero con el pasar de los años y con todas las experiencias que he tenido en este campo me han permitido que mi bagaje de habilidades se ampliara hasta que yo tomara totalmente conciencia de mi vocalidad, sobretodo de la estrecha relación que liga irremediablemente a la persona con la voz. Se requiere tener total conocimiento ya que la voz es nuestro instrumento, no solo porque sea una especie de amante ligado a nosotros con una relación absolutamente simbiótica. Creo que es importante cuidarse tambien de este efecto de afinidad del cantante con la voz, no porque haya un separación entre una y la otra, si no porque la voz es un tornasol del estado psicofísico de la persona y vincularse con ella puede ser fuertemente terapéutico.
Las reinas de ópera de Donizetti como Elizabetta, Maria Stuarda, Anna Bolena y otras figuras femeninas como Lucrezia Borgia son papeles que siempre han fascinado a las sopranos belcantistas. ¿Cuál es acercas a estos papeles y como piensas que puedan decirle algo nuevo al público?
Siendo papeles “elegiacos” por decirlo asi, es muy importante mantener un control total de la voz y una seguridad técnica para poder afrontar escrituras vocales tan impregnadas de realeza, un realización musical y escénica que debe resultar noble e incisiva al mismo tiempo.  Es fundamental comprender la importancia del aplomo real que las “reinas belcantistas” deben mantener, desde el momento que la música misma lo impone como la elegancia, el fraseo es básico en un equilibrio de que fruto de un trabajo de limar, y la elegancia después de todo consiste justamente en saber terminar donde es necesario.  Dejando el discurso puramente técnico ligado a la aproximación musical con el que se debe actuar en la elaboración e interpretación de estos papeles, se puede afirmar que cada personaje del panorama del melodrama, y no solo estos papeles de Donizetti puedan comunicar un mensaje universal presente justo en el componente más intimo de cualquier personaje que se refiere directamente a un arquetipo clásico.  Asi que se puede decir que cada papel contiene un mensaje y que la interpretación del mismo varia de acuerdo al grado de sensibilidad de quienes lo perciben.
Cantas con frecuencia en teatros de América Latina. ¿Cómo y cuándo inicio esta relación tan estrecha con teatros de esta región?
Mi experiencia en Sudamérica comenzó hace más de diez años, en el 2000, cuando cantee el papel de Norma en el Teatro Municipal de Chile. Desde entonces mi colaboración con diversos teatros de esa región se hizo mas intensa y grafíticamente con Elizabetta de Roberto Devereux y Elizabetta di Valois de Don Carlo siempre en ese teatro.  Después canté papeles protagonistas en Norma, Simon Boccanegra y Don Carlos en el Colón de Buenos Aires, donde ya había interpretado una Amelia en Un Ballo in Maschera y recientemente en La Forza del Destino.  Recuerdo con especial gusto que en América Latina tuve la posibilidad de debutar como Maddalena en Andrea Chenier en el Teatro Argentino de la Plata, y como Tosca en el Solís de Montevideo. También he cantado en Lima y en Brasil, aunque aun no lo he hecho aun en México. En suma creo que mi “matrimonio” con el mundo hispanoparlante de la ópera lirica ha sido estrechamente productivo, estimulante y feliz.
A propósito, ¿Cómo percibes se hay una comunicación con el público? Por ejemplo, existe diferencia entre el público europeo con el americano?
Pienso que cada cantante en el momento mismo en el que se abre el telón y comienza a cantar la primera nota se presenta desnudo frente al público, y justo en ese momento es cuando se establece una especie de empatía, un magnetismo, un hilo eléctrico que transcurre entre el que canta y los que están sentados escuchando. Se establece inmediatamente una comunicación con el público que está en continua evolución durante el desarrollo de la función. Teniendo esto en cuenta puedo decir que el publico sudamericano es más expansivo para manifestar el envolvimiento ocurrido desde la música y la puesta en escena, como se suele decir es mas “caliente”. El público europeo también se involucra pero es mucho más reservado.
¿Cuál consideras que es el papel que más se acerca a tu personalidad?
Me gusta cada papel que profundiza en el alma femenina. Me encantan las mujeres fuertes y instintivas que son capaces de acciones extremadamente determinadas e incisivas y además capaces de dejarse transportar a la dulzura y pasión por el romanticismo, en el sentido más amplio del término. Es inútil decir que estas características son absolutamente afines a mi temperamento, me he sentido una “tragedienne” y cuando puedo sumergirme en el espíritu más profundo de las heroínas de melodrama lo hago con extremo entusiasmo. Claramente hay papeles por los que siento más afecto como Norma que personifica una multitud de aspectos del alma femenina como el sacro, porque es una sacerdotisa, el de mujer porque afronta un amor combatido y de madre.  Estoy también muy ligada a personajes que llevan una evolución en su carácter, cambiando sus peculiaridades con la acción y madurando con sabiduría.  Aquí podría mencionar a Leonora del Trovador, Maddalena de Andrea Chenier, Tosca; mujeres con un heroísmo explosivo y que son capaces de afrontar la muerte con valor y voluntad de acción.
¿Tu relación con los directores de escena y las puestas modernas de operas clásicas como es? 
Cada proyecto escénico, que sea apoyado por precisos conocimientos de causa tendrá mi aprobación total, ya sea que sea una dirección innovadora o de estilo antiguo. Parecería que la innovación como tal es inútil, pero la dirección de una ópera debe cumplir ciertas cosas, así que cada idea moderna debe adecuarse al contexto dramático y sobretodo debe ser realizada escénicamente de modo que el público pueda comprender cada significado. Además pienso que el impacto visual en un espectáculo es muy importante y el público debe ser sorprendido en un nivel sensible, entendiendo decir que el teatro, especialmente si se habla de ópera lirica debe estimular al espectador, el cual debe ver que la idea se materialice. Lamentablemente en esta época ha poco espacio para la imaginación y se privilegian formas de entretenimiento inmediato como el cine o la televisión que requieren un menor esfuerzo imaginativo.
En tu carrera seguramente has cantado papeles, o has hecho experimentos que no volverías a cantar?  De ser así ¿Cómo han influido en tus elecciones posteriores? ¿Cómo eliges un papel nuevo?
He llegado a un punto en el que tengo plena sabiduría de mi misma a nivel profesional y esa sabiduría la he alcanzado gracias a una serie de experimentos. Cada papel es para mí un reto conmigo misma, un modo para conducir un análisis preciso entre dos personalidades primero la mía de mujer y de cantante y aquella del personaje que debo representar. En síntesis, interpretar un personaje significa laborar en uno mismo la alternancia del personaje de modo que la propia identidad pueda alinearse con la del personaje que se está representando.  En un trabajo casi terapéutico, un compromiso con la misma psicología que se atribuye a los personajes que se interpretan. En ocasiones sucede que no soy yo la que elige los papeles, sino el personaje me elige a mí ofreciéndome la posibilidad de afrontar retos conmigo misma, que son siempre más estimulantes.
¿Entre tus proyectos que personajes te gustaría cantar? 
Esta Lady Macbeth que ya he podido cantar pero me gustaría cantar el famoso tríptico de Puccini y me gustaría experimentar mi verve cómica.
¿Cuáles son las dificultades que encuentras hoy el belcanto y que consideras que no son fáciles de resolver? Por ejemplo en qué estado se encuentran las escuelas de canto en Italia y en Europa y cómo puede un joven profundizar en lo técnico y lo cultural?
Es inútil decir que efectivamente este es un periodo crítico bajo diversos aspectos. Hay crisis financiera pero además una crisis conceptual en el mundo de la ópera. En mi experiencia como profesora de canto he constatado que siempre hay menos jóvenes apasionados, a arriesgar, a estudiar o a debatir seriamente, y frecuentemente el estudio del canto se reduce meramente a un hobby. Cuando se inicia a trabajar en un teatro es fácil encontrar personajes sin tanta pasión como si del deseo egoísta de mostrarse.  Pienso que es necesario recuperar el fuego sagrado y celebrar el valor con el propio canto. Cada cantante debe recuperar este concepto y afrontar con el entusiasmo de un niño su trabajo.   El que inicia su carrera le aconsejaría estudiar y estudiar. El canto es un trabajo que es un reto continuo consigo mismo y que no tiene un fin para llegar a consolidar la seguridad técnica que es fundamental. Después es necesario tener calma y no forzar los tiempos.
Muy interesantes tus conceptos Maria Pia.  Para terminar esta entrevista te preguntaría o te haría la siguiente reflexión.  ¿El mundo de hoy tiene necesidad de que haya ópera?
El teatro es la creación de un modo espectacular del que el hombre siempre ha tenido necesidad. La ópera lirica es una realización teatral enriquecida por la música, y que es la mas metafísica de las artes, también un instrumento para suavizar el alma.  Así que mi respuesta seria: si la necesita, sobre todo el mundo actual. Quizás las personas ven y se acercan a un mundo paralelo que les enseña a escuchar la música y a explorar más a fondo el interior de su alma.


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