jueves, 7 de agosto de 2014

Fragmentos de Tristán e Isolda en Buenos Aires

Foto: Teatro Colon de Buenos Aires

Gustavo Gabriel Otero

Buenos Aires, 06/08/2014. Teatro Colón. Proyecto Tristán. Fragmentos en versión de concierto de Tristán e Isolda. Ópera en tres actos, música y libreto de Richard Wagner. Peter Seiffert (Tristán), Waltraud Meier (Isolda), René Pape (Rey Marke), Ekaterina Gubanova (Brangania), Gustavo López Manzitti (Melot). Orquesta West-Eastern Divan (WEDO). Dirección Musical: Daniel Barenboim. Festival Barenboim de Música y Reflexión

Daniel Barenboim y la WEDO (Orquesta West-Eastern Divan) están produciendo en estos días en Buenos Aires un verdadero Festival de Música de enorme trascendencia cultural. Al concierto del domingo 3 de agosto con la subyugante presencia de Martha Argerich en piano, le siguió el martes una velada con Argerich y Barenboim tocando a dos pianos o en piano a cuatro manos. El sábado será la conjunción de los dos divos con el conjunto de instrumentos informales Les Luthiers y dos conciertos más para el Mozarteum Argentino de la WEDO con la dirección de Barenboim. Este Festival Barenboim tendrá un momento de reflexión el domingo 10 de agosto con la presencia de Felipe González  en diálogo con Barenboim y la moderación de Hugo Sigman y un concierto popular al aire libre, con entrada gratuita, ese mismo domingo a las 11 en Puente Alsina. Dentro de estos arrolladores diez días de música la conjunción de la WEDO y su director ofrecen cuatro funciones para los abonos líricos del Teatro Colón de una selección de concierto de Tristán e Isolda de Wagner. Barenboim seleccionó como material del concierto bautizado originalmente como ‘Proyecto Tristán’ el Preludio -con una coda original del mismo Wagner-, el Acto II completo y el final con la Muerte de amor. Evidentemente una muy buena selección que muestra el verdadero corazón de la obra, un buen acercamiento a la ópera de una orquesta integrada mayormente con jóvenes y no dedicada especialmente al género lírico y una magnífica ocasión para demostrar la riqueza orquestal del mundo Wagneriano. Ante la excelencia de la representación quedaron acalladas las voces que discutieron la pertinencia de la inclusión de este concierto en el abono de ópera, sobre todo teniendo en cuenta el historial Wagneriano del Colón, y la no utilización de las Orquestas del mismo. 
Con la orquesta en el escenario y completa se balanceó el sonido colocando los solistas por detrás de los instrumentos en una tarima elevada. Esta solución inteligente permitió un equilibrio sonoro notable y la perfecta proyección de las voces. La versión contó con cuatro cantantes wagnerianos de primer nivel aportados desde el exterior por Barenboim. Waltraud Meier es hoy una de las Isoldas más conocidas en las carteleras internacionales y aunque su voz acusa alguna veteranía es notable la compenetración con un personaje que conoce a la perfección y al que le da en cada momento el matiz distintivo justo y perfecto. Peter Seiffert es un sólido y competente Tristán de buena emisión y Ekaterina Gubanova volvió de demostrar con Brangania -como en 2010 con Amneris- que es una artista de primerísimo nivel. Su voz corre por toda la sala incluso cuando canta casi desde fuera del escenario hacia el final del segundo acto y se pleno registro de mezzo deslumbra durante todo el concierto. Sin lugar a dudas la presencia del bajo René Pape se inscribe en las mejores páginas de la historia del Teatro Colón. Fue una rey Marke de perfección con su volumen, su belleza vocal, su perfecta dicción, su exquisita línea de canto y su perfecta intencionalidad. Una verdadera alegría poder escuchar al local Gustavo López Manzitti seguro y potente como Melot, en un plano de igualdad frente a las deslumbrantes voces extranjeras. Daniel Barenboim al frente de la WEDO consigue una homogeneidad y belleza sonora notables. Toda la paleta orquestal Wagneriana es presentada con absoluta precisión y no queda detalle o sutileza sin poner en primer plano. Durante el concierto el espectador se olvida que es una orquesta juvenil y de concierto para encontrar un conjunto de plena madurez y casi perfecto en el acompañamiento de las voces. Una sala colmada y agradecida aplaudió y vociferó entusiasmada inscribiendo esta serie de representaciones en la historia grande del Teatro Colón.

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