jueves, 14 de mayo de 2015

J.S.Bach: the Circle of Creation - Toronto

Foto: Sian Richards

Giuliana Dal Piaz

(Johann Sebastian Bach: el círculo de la creación) Un concierto multimedia que combine música, imágenes y voz narradora no constituye en sí una novedad, sobre todo en el campo de la música moderna o contemporánea. Nunca había asistido, sin embargo, a un espectáculo como el que se presentó en el “Trinity-St. Paul’s Centre” en Toronto. Alison McKay, violón y contrabajo en la Tafelmusik Baroque Orchestra desde hace tres décadas, es la creadora y guionista de éste, como de varios otros proyectos multi-disciplinarios, que le han valido el “Betty Webster Award” 2013 por su aporte al ámbito orquestal canadiense. El espectáculo sigue tres líneas básicas de inspiración: en primer lugar, la celebración del genio musical de Bach, con énfasis en la música instrumental que él creó para su familia, sus alumnos y sus colegas. En segundo lugar, la presentación al público de la labor aparentemente humilde que, inadvertida detrás del genio, hace posible la creación y la expresión musical: la elaboración del papel de música a partir del lino, como en tiempos de Bach; la labor de laudería (con imágenes del entero proceso de construcción de un chelo por Quentin Playfair, destacado laudero torontino); la construcción de instrumentos de viento a partir del bambú; la elaboración de las cuerdas de tripas de oveja para los arcos. En tercer lugar, los orígenes y la formación de la pequeña orquesta de Bach, el Collegium Musicum, que, en los años de 1730 a 1740, tocaba generalmente los viernes por la noche en la “Cafetería Zimmerman” de Leipzig. El ensemble de la Tafelmusik Orchestra está integrado, en este caso, por 16 concertistas – 7 violines (el primer violín Jeanne Lamon también dirige el ensamble), 2 violas, 2 violonchelos, 1 contrabajo, 2 oboes, 1 fagot, 1 clavecín –. Todos extraordinarios músicos, los instrumentistas interpretan las piezas de Bach de memoria sin partitura ni atriles, con gran pericia y humor, moviéndose con gracia en el escenario para enfatizar el rol de uno u otro instrumento (hermosos algunos diálogos entre alientos o los solos de violín). Jeanne Lamon dirige de manera admirable el ensemble, en las piezas orquestales y corales, con la mirada y pequeños movimientos del cuerpo y de la cabeza, sin dejar de tocar su violín. El actor Richard Greenblatt es la voz narradora, así como una presencia muy hábil y activa en el escenario, pues se hace cargo personalmente de los “cambios de escena”, por llamarlos así, cuando una mesa y un sillón de época representan ahora el escritorio de Bach, ahora una mesa de plegaria frente a la cual Robert Kinar, del Coro de Cámara Tafelmusik, canta en yiddish un paso del “Cantar de los Cantares”, ahora una mesa de la Cafetería Zimmerman con un parroquiano que escucha el Collegium Musicum tomando cerveza y fumando su pipa. La dirección de escena es de Marshall Pynkoski (fundador y director de “Opera Atelier” con el cual la Tafelkmusik Baroque Orchestra colabora de forma permanente) y el diseño de producción es de Glenn Davidson. Las imágenes y los videos escurren sobre una gran pantalla con marco barroco, instalada encima de los sopletes del órgano monumental de la ex Iglesia de Trinity-St.Paul’s. Muchas fotos presentan lugares, monumentos y mapas antiguos de la ciudad de Leipzig, donde Bach fue contratado por el Ayuntamiento en 1723 y vivió hasta su muerte en 1750. Con su floreciente comunidad mercantil, la más importante del Electorato de Sajonia, Leipzig era un centro pujante de vitalidad y cultura musical. Por el Ayuntamiento (donde se enfrentaban la facción monárquica y la de la ciudad-estado que representaba los intereses de la clase mercantil, los gremios y los aristócratas menores), Bach fue contratado como cantor de laThomasschule, y director musical de las principales Iglesias de la ciudad. El compositor dominó por mucho tiempo la escena musical de Leipzig, pero amargaron sus últimos años los contrastes con la facción de la ciudad-estado, que no aprobaba de su “difícil” música polifónica, limitaba a 8 el número de instrumentistas que Bach podía utilizar (tenía que recrutar los que le hacían falta para sus obras más grandes entre los alumnos de la Thomasschule o músicos no profesionales) e incluso dejaba de cumplir con sus compromisos financieros. En su conjunto, J.S.Bach: el círculo de la creación proporciona un formidable “fresco” de los tiempos de Bach, punteado por los excerpta de su maravillosa música. En el retrato que el pintor de Corte Haussmann le hizo a Bach en 1746, el compositor quiso aparecer con en la mano una pequeña hoja de papel de música con las primeras 8 notas en línea de bajo de las Variaciones Goldberg, un canon de 6 partes en código. El mensaje que Bach enviaba de esta forma era el de quererse considerar un “artesano” de la música a la par de los lauderos que para él construían violines y clavecines.

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