lunes, 19 de octubre de 2015

Concierto del Ensemble Vocal et Instrumental de Lausana en La Tour-de-Trême Suiza

Foto: Lauren Pasche

Ramón Jacques

Con 81 años de edad el director de orquesta suizo Michel Corboz es ya una leyenda viviente de la dirección orquestal, en especial  la coral, como también por su amplio y rico catalogo de grabaciones discográficas de música barroca, renacentista y de obras de Fauré, Franck, Bach, Handel, Mozart o Monteverdi, entre otros. Su vida musical no podría entenderse o explicarse sin la presencia del Ensemble Vocal de Lausanne, que el mismo fundó en 1961 y que desde entonces lo ha acompañado durante su carrera, en giras y en grabaciones. Aunque también debe mencionarse  la estrecha relación que ha tenido con el coro Gulbenkian de Lisboa y con el Conservatorio de Música de Ginebra donde ha sido profesor desde hace muchos años. Por una casualidad de la vida vi a Michel Corboz dirigir un concierto en el Teatro Colón de Buenos Aires a mediados del mes de julio del 2006 donde se interpretó la Misa del Emperador para coro y orquesta de Antonio Salieri y el Réquiem de Mozart con la Camerata Bariloche, el coro Orfeón de Buenos Aires y cuatro destacados solistas argentinos. Fue a partir de ese momento que por su maestría y sencillez, me convertí en un admirador de su trabajo y de sus grabaciones discográficas, de las cuales poseo algunas, como su Orfeo de Monteverdi. Nuevamente por casualidad, y más de nueve años después, me vuelvo encontrar con Michel Corboz, en esta ocasión en el concierto homenaje realizado en la Sala de conciertos CO2 en la  La Tour-de-Trême en Friburgo Suiza, a muy pocos kilómetros de distancia de Marsens, la localidad que lo vio nacer. En un emotivo homenaje realizado sobre el escenario, Michel Corboz fue reconocido como ciudadano honorario de Marsens, y por la región de  La Gruyère por autoridades culturales y políticas presentes en el concierto. En la parte musical, no menos emotiva y brillante, se interpretaron dos especialidades de Corboz, la Missa Brevis BWV 235 de Bach así como el Dixit Dominus de Handel, que él mismo dirigió con mucha naturalidad y el entusiasmo que le caracteriza, al sólido Ensamble Vocal et Instrumental de Lausanne. Se contó también con la presencia de cinco solistas, originarios de esta región entre los que sobresalió la mezzosoprano Marie-Claude Chappuis, por la dulzura y la musicalidad de su canto casi angelical, idóneo para este repertorio. La soprano Marie Lys mostro agilidad y nitidez en su canto, y muy buenas fueron las intervenciones del tenor Jonathan Spicher, del barítono Michel Brodard y de la soprano Hélène Pelourdeau.  ¡Enhorabuena al Maestro Michel Corboz!

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