sábado, 3 de octubre de 2015

Ramón Vargas deja la dirección artística de la Ópera de Bellas de México

Foto: Héctor García

Erika P. Bucio / Reforma 

…..Y tira la toalla Ramón Vargas 

Ramón Vargas se prometió devolver en tres años el Palacio de Bellas Artes al circuito internacional de la ópera. Pero el tenor ya no salió al tercer acto.


Dos años y cuatro meses después de asumir la dirección artística de la Ópera de Bellas Artes (OBA), el cantante renunció. El INBA atribuyó la retirada a los recortes presupuestales.

"En un inicio, las restricciones presupuestales dificultaron que los recursos fluyeran al ritmo que las condiciones de contratación internacional exigen y a pesar del gran esfuerzo del Gobierno Federal no se recuperó la agilidad necesaria, razón por la cual el maestro Vargas decide retirarse de la dirección artística", se informó en un comunicado.

Al inicio de su gestión, se comprometieron 50 millones de pesos de presupuesto anual. Pero ni en 2013 se alcanzó esa cifra. La llave de los dineros se fue cerrando: 41.4 millones de pesos en 2013, 32.9 millones en 2014 y, hasta junio de 2015, 17.4 millones.

"Seguimos con problemas muy simples: tiempo y dinero", opinó Raúl Falcó, director de la Compañía Nacional de Ópera de 2001 a 2006.

Siempre es difícil prever cuándo se va a tener el dinero, aduce, si es que va a llegar.

"Esas angustias las hemos padecido todos los que hemos pasado por ahí. La otra dificultad, que no se menciona, es no poder contar con más tiempo de ensayos y funciones. La programación del foro está llena de bomberazos. Del tiempo, salió Ramón un año y medio después (de asumir) a decir: 'No sabía'. No se vale. En la rebatinga para las fechas, hay que ponerse casco y espada para ir a pelearlas", expuso Falcó.

El balance de su gestión es agridulce.

Criticado por autoprogramarse en la temporada de ópera, Vargas intentó atemperar las críticas ofreciendo no cobrar los 5 mil dólares que como funcionario percibía cada mes y rebajar sus honorarios a 15 mil dólares por función por El Trovador en 2014Al final, recibió 822 mil pesos.

"Es una tarifa alta en cualquier lado del mundo", consideró un cantante mexicano con carrera internacional.

En teatros de Europa y EU los topes van de 15 mil a 18 mil dólares. Son contados los intérpretes que superan esas cifras, de acuerdo con agentes y artistas consultados por REFORMA.

Falcó disponía de un tope de 10 mil dólares para traer a estrellas. Así se presentaron Netrebko y Villazón en Bellas Artes en la cima de sus carreras.

A Vargas se le reprochó dirigir a la distancia, virtualmente. "¿Realmente la OBA necesita un artista en activo?", cuestionó el crítico José Noé Mercado.

Faltó riesgo en la programación.

"Hubo un abuso brutal de lo que le gusta a la gente. Eso se vale cuando una casa de ópera tiene una programación más surtida", observó Falcó, refiriéndose a las Traviatas, Carmen y Bohèmes del calendario.

Y los títulos fueron espaciándose. Con baches de meses en la programación y cancelaciones.

"Se ha gastado un poco el dinero a tontas y locas, en producciones que costaron lo que no valían", estimó Falcó. El trovador, por ejemplo, costó 10 millones 830 mil pesos en 2013. Para su reposición en 2014 se desembolsaron 4 millones 802 mil pesos.

Vargas propuso hacer la provincia operística mexicana con 100 funciones al año fuera de Bellas Artes. Pero el proyecto, encabezado por Jesús Suaste, no logró el entusiasmo esperado. Estados como Jalisco y Guanajuato declinaron. A fines de 2014, no había un centavo en el fondo especial que se crearía en el Fonca.

El tenor declaró a su llegada que los jóvenes cantantes se foguerían en otros teatros antes de pisar Bellas Artes. "Y se terminó echando mano de ellos para elencos completos porque no hay presupuesto", señaló Falcó.

El prometido Registro Nacional de Voces quedó en buena intención, agregó Mercado.

Todo partió de desconocer la realidad operística. "La OBA era una compañía, no de primer nivel pero funcionaba, y actualmente se está entregando en ruinas", opinó.

Vargas, quien conservará un cargo honorífico en el Estudio de la OBA, llevaba años denunciando el abandono de la ópera en México.

"Tengo un montón de tiempo hablando de lo mismo y nunca ha pasado nada (...) Lo vamos a intentar y lo vamos a lograr", prometió al ser designado, pero cayó el telón antes del tercer acto.

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