Crédito fotográfico : © Sarah Brun
Ramón
Jacques
Scylla et
Glaucus, tragédie en musique con
prólogo y cinco actos and Jean-Marie Leclair (1697 –1764 en (versión en
concierto)
Elsa Benoit soprano (Scylla) Anthony Gregory ténor (Glaucus) Chiara Skerath soprano (Circé) Gwendoline Blondeel soprano (Témire) Jehanne Amzal soprano (Dorine) Daniel Brant ténor (un berger) Ekkehard Abele taille (Hécate) Peter Strömberg basse (un sylvain) Orquesta: Le Concert d’Astrée Emmanuelle Haïm dirección musical Coro: Zürcher Sing-Akademie Auditorium Orchestra National de Lyon, Lyon Francia. 4 de mayo del 2026
L’Auditorium de
Lyon, sede de la Orchestre National de Lyon, la ciudad francesa situada en el sureste de
ese país ofreció en versión concierto la obra Scylla et Glaucus, la tragédie
en musique con prólogo y cinco actos del compositor Jean-Marie Leclair
(1697 –1764). Esta ópera barroca llegó a Lyon, apenas dos días después de la
culminación de las representaciones escénicas, realizadas en la Ópera de Zurich, con montaje del director alemán Claus
Guth, el mismo elenco de cantantes principales de este concierto, y la
orquesta de instrumentos antiguos francesa Le Concert d’Astrée bajo la
conducción de la clavecinista Emmanuelle Haïm, directora titular del
ensamble. La poco conocida pero sublime obra, tiene un vinculo especial con
esta ciudad, ya que fue aquí donde nació su compositor Jean-Marie Leclair (a
quien se le conocía también como Leclarie l'aîné o Lecreire la persona
mayor), y quien realizó su formación académica y musical en Turin, Italia. Además
de tener formación como bailarín de ópera, su destreza y amplio conocimiento del
violín lo llevo a ser considerado como ‘fundador de la escuela francesa del
violín en el siglo 18’. Su amplio catalogó de composiciones para ese
instrumento incluye: sonatas para un violín,
sonatas para dos violines, tríos para dos violines y continuo, conciertos para
violín, etc. Sus sonatas se escucharon por primera vez en 1721, y en 1728 se
hizo conocido al tocar en el Concert Spirituel, (la primera asociación de
conciertos privados en Francia) donde lo escuchó Louis XV, quien en 1733 lo
nombró musico oficial de la corte. En
1746, Jean Marie-Leclair compuso para la Académie royale de musique (l’Opéra de
Paris) la que sería su única obra lírica que fue Scylla et Glaucus, en
el breve periodo que se enfocó en el arte
lirico, a sus cincuenta años, como su notable rival Jean Philippe Rameau. (Otro
compositor francés de la época que brilló con una sola composición lirica fue Marc-Antoine
Charpentier con su ópera Médée). Scylla et Glaucus supuso una consagración para
virtuoso violinista Leclair, por su poca experiencia con la lírica, y a pesar
de que la obra tuvo éxito en su estreno, considerándose una de las óperas
francés más bellas del siglo de las Luces (siècle des Lumières), y de haber
sido repuesta en Lyon los años siguientes, también en versión concierto, la
obra cayó en el olvido durante muchos años. Además, la prolífica vida del
compositor Leclair concluyó de manera trágica el 23 de octubre de 1764 cuando
fue asesinado en las calles del barrio Le Marais de Paris. En 1979, el director inglés John Elliot
Gardiner repuso la obra en Londres en 1979, y posteriormente en 1986, en la
Ópera de Lyon, donde ocupó el cargo de director musical, realizando una
grabación de la versión completa. A
partir de ese momento la obra ha sido respuesta esporádicamente hasta la
actualidad, pero continúa siendo una obra poco conocida dentro del repertorio francés
de ópera barroca. Mi primer contacto con
la obra ocurrió de manera inesperada y fortuita en el 2013, cuando la aerolínea
en la que viajaba mando erróneamente mi equipaje a otra ciudad durante una
breve escala en Paris, lo que me obligó a permanecer allí varios días hasta que
el equipaje me fue devuelto. Como una feliz coincidencia esos mismos días el
ensamble barroco de Lyon, Les Nouveaux Caracteres, que dirige el director
y brillante clavecinista Sébastien d’Hérin interpretó Scylla et Glaucus
en la Opéra Royal de Versailles, concierto que se repitió al año siguiente en
la iglesia La Chapelle de la Trinité de Lyon, que ofrece una rica agenda de
conciertos de música antigua, como parte del Festival de Musique Baroque de Lyon. De esas presentaciones
en Versalles y en Lyon, se realizó una óptima grabación discográfica, que fue
editada y lanzada al mercado en el 2015 por el sello Alpha Classics. Esta tragedia musical con libreto en francés,
con libreto de Alberet inspirada en un episodio de la Metamorfosis de Ovidio, es
musicalmente cautivadora, con una rica y harmoniosa escritura orquestal,
emocionantes y virtuosas arias, numerosos coros, con un toque de brillante
iluminación italiana (plena de italianismos, como se llegó a describir)
que se aleja del modelo de ópera francesa de Rameau, ya que como se señaló anteriormente
Leclair se formó musicalmente al otro lado de los Alpes. La trama se sitúa en
Sicilia donde la ninfa Scylla (Escila), rechaza el amor, y el dios Glaucus
(Glauco), hijo de Poseidon, desesperado por conquistarla pide la ayuda de la
hechicera Circé (Circe), quien se termina enamorándose de él y lo embruja, pero
Glaucus termina recordado a Scylla Ambos de reencuentran y se enamoran, mostrándose su amor y su felicidad
en alegre fiesta en la que Glaucus invoca a los dioses del mar para que canten
al amor. Pero su alegría dura poco cuando Circé aparece, envuelta en una nube, y con su furia separa
a los amantes y a las divinidades con un vengativo monólogo. La celosa Circé,
con ayuda de Hécate obtiene un veneno para eliminar a Scylla. Durante una
fiesta, Scylla y Glaucus se enamoran a pesar del miedo que les inspira Circé. Los sicilianos celebran la liberación del
yugo de los cíclopes, pero el veneno de la hechicera hace efecto en Scylla quien
se lanza al mar convirtiéndose en una roca, triunfando Circé ante a la
desesperación de Glaucus. En este
concierto, y de acuerdo con la puesta en escena en la Opernhaus de Zúrich, no
se escuchó la versión íntegra de la obra, y se eliminó, entre otras cosas, el
Prologo (con las bellas páginas que lo acompañan) en honor a cierto monarca
guerrero francés, por lo que de las tres horas originales que dura la obra aquí
se redujo a tan solo dos horas. Aun así, esta nueva versión concertante sirve
para rescatar nuevamente e introducir en la escena barroca actual a unas de las
joyas de la tragedia lirica francesa. Desde la obertura se pudo escuchar una
orquesta brillante, alegre y plena de energía, bajo la conducción de Emmanuelle
Haïm, que, ha decidido enfocarse solo en la conducción, dejando a un lado
su habitual clavecín desde el cual solía dirigir, mostrándose más atenta a exaltar las virtudes de los músicos
de su orquesta Le Concert d'Astrée, quien regaló una orquestación rica en
virtuosismo en sus cuerdas y emocionante en sus maderas, con sentido de
ligereza y dinámica. Su manera de ir esculpiendo la partitura, con control y
atención por las voces de los intérpretes que se fueron contagiando de alegría,
a pesar de lo endeble que puede parecer la trama de la obra. El coro Zürcher Sing-Akademie, de veintidós
elementos, y que participó de la puesta en escena de Zurich, reemplazando al
coro de cantantes del Concert d’Astrée, mostro homogeneidad, cantando con
elegancia y vivacidad sus ornamentaciones de la partitura, mostrando un lado
tierno, y en ocasiones amenazante. Formando
parte del coro el haute-contre Daniel Brant interpreto a un
pastor, Peter Strömberg a un silvano y el bajo Ekkehard Abele a
Hécate. El papel de Scylla fue bien cantado por la soprano Elsa Benoit, quien
ha sido para mí una revelación y una destacada interprete en las diversas
ocasiones que he escuchado, desde su interpretación en Semele de Handel en
noviembre del 2022, siempre al lado de Haïm y su Concert d'Astrée. La soprano
francesa posee la gracia y la adecuada gestualidad que requiere el papel,
regalando una emocionante ejecución de su parte desde el punto técnico e
interpretativo, con expresividad, musicalidad y elegancia en su timbre.
Emitiendo graves suaves, agudos ligeros,
virtuosos, y precisión en las ornamentaciones. Se recuerda su «Ta gloire dans les cieux» como
un punto alto de su interpretación. El
tenor o haute contre ingles Anthony Gregory tuvo un buen desempeño
vocal, especialmente en la dicción de su exigente papel de Glaucus, cantando
con sentido y autoridad sus recitativos y arias, pero con notable flexibilidad
de su voz, algo ligera, pero capaz de transmitir con convicción. El aria mas destacada de este papel ocurre en
el acto V es «Chantez l’amour » que abordó con buena técnica. Por su parte, la soprano Chiara Skerath,
quien se introdujo en el personaje de Circé regalando una interpretación
convincente de la enérgica, celosa y malévola hechicera. Con su firme voz de soprano lirico, cantó con
autoridad timbre homogéneo y redondo e
indudable talento actoral, que mostró en
sus movimientos sobre el escenario. Redondearon un buen elenco vocal la soprano Gwendoline
Bloondeel como Témire por su delicadeza interpretativa, en "Allons,
chère Témire" junto a Scylla, así como la soprano Jehanne Amzal quien
encarnó con entusiasmo al personaje de Dorine.


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