Fotos: Matthew Washburn/San Francisco Opera
Ramón Jacques
Mary, Queen of Scots (1979) ópera en tres actos con música y libreto en ingles de Thea Musgrave (1928) basada en la obra Moray de la escritora peruana Amalia Elguera. Director de orquesta: Clelia Cafiero Director de escena y de escenografías: Stewart Laining Coreógrafo: Colm Seery Iluminación: D.M Wood y Mimi Jordan Sherin Director del coro: John Keene Elenco Cardenal Beaton: David Soar James Stewart, Conde de Moray: Thomas Mole Conde de Morton: Olivier Zerouali Conde de Ruthven: Chance Jonas O’Toole Mary, Reina de Escocia: Heidi Stober James Hepburn, Conde de Bothwell: Thomas Kinch Mary Seton: Sadie Cheslak Mary Linvigston: Mary Hoskins Mary Fleming: Alexa Frankian Lord Gordon: Philipe Skinner Henry, Lord Darnley: Christopher Sokolowski David Riccio: Hadleigh Adams Lords: Wiliam Lee Bryan y Michael Jankosky Miembro de la multitud: Sally Mouzon Coro y Orquesta San Francisco Opera War Memorial Opera House, San Francisco California EUA, septiembre 24 de 2026
Con dos semanas
de retraso, y la cancelación de cuatro funciones y un concierto, por la huelga ocasionada
por una disputa salarial entre el teatro y la orquesta, comenzó la temporada de
la Ópera de San Francisco. Afortunadamente ambas partes encontraron una
solución satisfactoria y la temporada ya transcurre con normalidad. No es un
tema menor hablar de las dificultades económicas por las que atraviesa la
lírica en Norteamérica, donde teatros
como San Francisco (la segunda compañía lírica en importancia por nivel y
presupuesto en Estados Unidos, después del Metropolitan) han ido reduciendo
paulatinamente la cantidad de títulos ofrecidos cada temporada (a cuatro títulos
en el periodo de septiembre- noviembre y dos títulos en el periodo de verano, más
algunos conciertos) pero es importante mencionar la importancia de que el
teatro mantenga una buena relación con sus grupos estables, que finalmente, son
sus principales activos y fortalezas. Por ello, la segunda función de Mary,
Queen of Scots, a la que asistí, fue realmente el estreno del título esta
temporada. La obra de la compositora escocesa Thea Musgrave (1928), que le fue
comisionada por la Ópera de Escocia, y tuvo su estreno en el del Festival de
Edimburgo el 6 de septiembre de 1977, ya había sido escenificada en esta
ciudad, aunque no en el War Memorial, sede de la compañía, si no en el teatro
Curran, el 12 de abril de 1979, con una producción de la Spring Opera Theater, compañía
vinculada a la Ópera de San Francisco. Aquella función fue conducida musicalmente
por la propia Thea Musgrave, quien se convirtió en la primera directoral
musical invitada, así como la primera mujer cuya composición fue escenificado por primera vez en la
historia de la compañía. Mary, Queen
of Scots, es la quinta de las 11 óperas que la compositora de 98 años ha
compuesto hasta el día de hoy. Su trama explora la lucha por la supervivencia
política de una de las reinas más icónicas de la historia, en medio de la osadía
de tres hombres de su entorno por usurparle su poder. Tanto el dramaturgo Friedrich Schiller, como el
compositor belcantista Gaetano Donizetti y diversos novelistas y cineastas del
siglo XX han creado historias alrededor de la ejecución de Mary por orden de su
prima Isabel I. Sin embargo, Musgrave, optó por enfocarse en el polémico
reinado de la joven Mary en Escocia y su constante lucha por mantener su trono
mientras tres hombres —su medio hermano James conde de Moray, el enigmático
conde de Bothwell; y su encantador, pero débil futuro esposo, Lord Darnley. —intentaban
manipularla para apropiarse de su poder. En su libreto, Musgrave mezcla escenas que incluyen disturbios
públicos e intrigas en la corte, con la tranquila normalidad en la que
transcurre la maternidad de Mary, quien le canta una canción de cuna a su bebé
(“Sleep, little child”) quien a la postre se convertiría en James I rey de
Escocia e Inglaterra. Poco a poco, se va revelando el hambre de poder de cada
hombre y la manera calculadora de cada uno de ellos por obtenerlo, pero la
protagonista logra adelantarse a cada una de esas traiciones, incluso enfrentándose
a la violencia y a una violación, en una imagen escénicamente cruda sobre la escena. Al final de la ópera, Mary, carente
de seguidores y de opciones, huye de Escocia a Inglaterra, abdicando el trono, dejando
atrás a su hijo, James I. Décadas después, Mary fue ejecutada por orden de Isabel
I. Escénicamente, la obra fue presentada con el montaje escénico traído de la
English National Opera de Londres, creado en el 2025 para el estreno londinense
del título, y que fue ideado y dirigido escénicamente por Stewart Laining,
quien situó la intriga en el presente, con escenas de la vida escocesa
contemporánea y su violencia sectaria. La iluminación de D.M Wood y Mimi
Jordan Sherin, mostró un juego de claroscuros que le dieron un toque
lúgubre a la escena, pero el montaje de Laining, quien describió la obra como
una interpretación semi escenificada, con un montaje minimalista, austero, no
logró crear una conexión convincente o realista con la historia. Su montaje
consistió en una estructura grande sobre el escenario, que un techo de lona, o
una tienda de campaña que cubría de lado a lado un escenario vacío, además de una reja o cerca de
metal a lo largo del proscenio, que separaba la acción que se desarrollaba bajo
el techo de campaña, acciones turbulentas, violentas, de insurrecciones,
motines, con una enorme cantidad de personajes que se desplazaban, entre
coristas, comprimarios, y actores, con armas y ametralladoras, mientras que del lado mas cercano al foso, se
colocaba en ciertas escenas el personaje de Mary, como reflexionando en un
espacio de intimidad. Tal cantidad de personajes en escena dificultaba
distinguir entre el coro y esos
personajes quienes eran el pueblo de Escocia, el ejercito o un grupo de nobles.
Tampoco contribuyeron los vestuarios de los personajes quienes iban ataviados
con abrigos, chamarras, suéteres y gorros de invierno modernos, más como si se
tratara de un grupo de exploradores o de esquiadores. Tampoco los vestuarios
del personaje de Mary hacían imaginar al espectador que se tratara de un personaje
de la realeza. En suma, el montaje distó de la calidad con que se suelen
escenificar obras sobre este escenario. Sin embargo, musicalmente la partitura
de Musgrave agradó por ser intensa, incisiva, potente, y vivida; y a pesar de
sus complejidades, logró adherir e impulsar los turbulentos acontecimientos que
describe la historia, con urgencia dramática y un lirismo ascendente, con modernas
tonalidades que contienen energía y comunicación musical. En su debut local, la
directora italiana Clelia Cafiero realizó una buena lectura, con control
de las exigencias rítmicas, y resaltando los colores y el brío de la música,
haciendo que cada instrumento se escuchara, individualmente y en conjunto, con
luminosidad. La soprano estadounidense Heidi
Stober fue indudablemente el centro de la producción. Su voz ha adquirido
cuerpo y la solidez necesaria para sacar
adelante el extenuante papel, que cantó en las funciones de Londres, exhibiendo
penetrantes agudos, y una aguda capacidad dramática y actoral. Uno de sus
mejores momentos fue la interpretación de su emocional aria “Alone, alone, I stand alone” que
cantó con notable vulnerabilidad. El resto del extenso elenco tuvo un buen
desempeño, que complementó buen resultado vocal y musical que dio la velada, como
el barítono ingles Thomas Mole, que se vio amenazador y malintencionado como James (medio hermano
de Mary) aportando claridad idiomática, elegante fraseo y buena dicción, así
como el Conde de Bothwell, que fue cantado con brío y carácter por el tenor gales
Thomas Kinch. El incipiente heldentenor Christopher Sokolowski escénicamente
caracterizó a un débil, endeble y alcohólico Lord Henry Darnley, como indica el
papel, con una voz amplia, robusta y de grato color. Otros cantantes dignos de mencionar son el legendario bajo-barítono Philip
Skinner, con una larga carrera asociado a este teatro desde 1986, quien
aportó nobleza, mesura y una voz segura a Lord Gordon, el bajo inglés David
Soar como el Cardenal Beaton, la mezzosoprano Sadie Cheslak en el
papel de Mary Seton, la soprano Sofia Gotch como Mary Beaton, la soprano
Mary Hoskins como Mary Livingston, y la soprano Alexa Frankian
como Mary Fleming, estas últimas cuatro cantantes pertenecientes al programa
Adler Fellow, de destacados interpretes jóvenes del teatro. El coro tuvo un papel relevante, en sus intervenciones,
mostrándose como una agrupación homogénea y sólida, bajo la conducción de John
Keene, su director titular. Muchos
aplausos para los solistas, y la solidaridad del público presente con los
miembros de la orquesta. Cabe mencionar
que la obra no había sido escenificada en algún teatro estadounidense desde
1981, cuando fue ofrecida por la New York City Opera, y estas funciones en San
Francisco, son un homenaje a la compositora, quien no estuvo presente por su
avanzada edad, pero para la que se están preparando diversos conciertos y
reposición de sus óperas en su centenario.



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