Saturday, October 24, 2026

Reseña del CD Handel's Italians: Italian Castrati in the London Oratorios Carlo Vistoli y Emmanuelle Haïm con Le Concert d'Astrée

GEORGE FRIDERIC HANDEL CD Handel's Italians: Italian Castrati in the London Oratorios Carlo Vistoli, Giulia Semenzato, Le Concert d'Astrée, Emmanuelle Haïm Duración: 1h04 1 CD HMM902795. Editado en septiembre del 2026 

Foto: @ Matthew Johnson Photographer

Massimo Viazzo

Después de su periodo operístico Händel se dedicó a partir de los años 30 del siglo XVIII a los oratorios en lengua inglesa, pero en Londres continuó echando mano de cantantes italianos. Senesino, Carestini, Andreoni, Guadagni. Cuando los castrati entraban en sus compañías, las arias se traducían, se transportaban a otra tonalidad, y se reescribían. Las voces eran diferentes en extensión y en carácter, y la música se adaptaba a cada una de ellas. La reciente grabación Händel’s Italians, editado por el sello Harmonia Mundi, parte de aquí y lo convierte en un programa temático de siete oratorios (Esther, Deborah, Saul, Belshazzar, Teodora, Messiah, Athalia) reinterpretados a través de los cantantes que los llevaron a la escena. El dato más interesante es la manera en que Carlo Vistoli, protagonista indiscutible de esta grabación, mantiene unidas exigencias vocales tan diversas sin aplanarlas. Convence porque sabe hacer prevalecer la línea musical sobre la actuación. Su emisión es suave, el timbre homogéneo, las agilidades precisas, y el fraseo permanece elástico y los adornos son mesurados. En «How can I stay when Love invites», de Esther, el canto extendido es su terreno natural. En «But who may abide the day of His coming?» del Mesias, el compositor pide más: desde la solemnidad inicial hasta las figuraciones más agitadas en la parte final, el cambio de energía es evidente, y Vistoli lo maneja sin perder claridad.  Son dos maneras diferentes de usar la voz, y comparadas resaltan el recorrido del disco. Las páginas italianas quizás son las que más despiertan curiosidad. «Più bella spoglia sarà fral», de la versión de 1734 de Deborah, impacta por su perfil simple, alejado del virtuosismo di maniera. También «Di Jonathan lo stral portò», de Saul, interpretada con exquisita expresividad y pureza vocal, permite escuchar en otro idioma una página nacida para el oratorio inglés.  Ambas piezas aparecen por primera vez en una grabación discográfica. Sin embargo, su valor va más allá de la curiosidad filológica: y muestran hasta qué punto Händel estaba dispuesto a modificar su música según las necesidades de los intérpretes.  También «Cor fedele spera sempre», de Athalia, recuerda cuánto era permeable el límite entre el lenguaje del oratorio y el de la ópera italiana, de la que Händel fue un protagonista indiscutible. Giulia Semenzato tiene en los duetos de Esther y Theodora un papel nada marginal. Las dos voces se funden sin perder cada una su propia identidad, y el diálogo tiene naturalidad y sintonía. Emmanuelle Haïm, que además de dirigir toca el órgano, y su ensamble  Le Concert d'Astrée acompañan con precisión rítmica y una articulación incisiva, sin hacerla pesada. La Obertura del Concierto grosso op. 6 n. 10, al inicio, aclara de inmediato el papel de la orquesta: define contrastes y el ritmo de las arias y va más allá de un simple marco. Al final surge la impresión de un proyecto coherente, en el que la elección del repertorio y las cualidades de los intérpretes, Vistoli en primer lugar, convergen. Se percibe, aria tras aria, que Händel escribía pensando en tipos de voces específicos. Carlo Vistoli respeta esas exigencias manteniéndose fiel a su propia voz.




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