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Wednesday, January 11, 2012

La couronne de fleurs y La descente d'Orphée aux Enfers de Charpentier en Boston

Foto: André Costantini

Lloyd Schwartz

Gracias al Boston Early Music Festival, muchos aficionados de la música antigua y de la opera en general, pueden agregar a su lista, el haber visto dos operas mas del compositor francés del siglo XVII Marc Antoine Charpentier, amigo y colaborador de Molière quien es muy conocido por su obra maestra Medée. Una de las dos operas de esta velada fue el pastoral La couronne de fleurs en la que la diosa Flora reta a unos pastores a una competencia para ver quien canta el mejor poema sobre las victorias de Luis XIV. Esta pequeña obra parece haber sido la revisión del prologo inicial de Le malade imaginaire, la ultima obra de Molière. La otra opera interpretada fue la inconclusa La descente d'Orphée aux Enfers una de muchas operas que se basan en el mito de la música como respuesta a la muerte. Por una idea del director de escena Gilbert Blin, se escenificaron los dos actos existentes de la opera de Orfeo, antes de la entrada al concurso de La couronne, pero antes del inicio de esta escena, un personaje vestido de mayordomo interrumpió la música para decir que solo Lully (el competidor mas férreo de Charpentier) tenia permitido interpretar estas operas, algo que pareció divertido, ya que algunas producciones pasadas del BEMF se han perdido en conceptos muy elaborados, y este si funcionó. La música de Charpentier es muy elegante, pero su mejor música estuvo en la partitura de Orfeo, con conmovedora música en la muerte de Eurdice en el infierno. Ambas obras tuvieron momentos de innumerable belleza, especialmente en los ensambles. La orquesta, compuesta por diez elementos y sus directores Paul O´Dette y Stephen Stubbs en la tiorba y la guitarra, fue el centro de la atención. En esta ocasión, el director de escena colocó a los músicos en el centro del escenario, la rodeó de una corona de guirnaldas, y toda la acción y los bailables se desarrollaron alrededor de ella. El cantante sobresaliente tenía que ser Orfeo y en ese sentido, el tenor Aaron Sheehan estuvo perfecto. Con su dulce y liquida voz y elegancia estilística, expresó su devoción por Euridice, el dolor por su muerte y su determinación por recuperarla del bajo mundo. La soprano Mireille Asselin fue una simpática Flora de brillante voz y el barítono Douglas Williams impresionó con su calido tono, como uno de los pastores y como Plutón. Los demás cantantes estuvieron mejor siendo parte del coro que en sus interpretaciones individuales




Monday, December 27, 2010

Dido y Eneas de Purcell en el festival Boston Early Music Festival de Boston.

Fotos: Yulia Van Doren (Belinda), Laura Pudwell (Dido), Douglas Williams (Eneas) copyright - André Costantini.

Lloyd Schwarz
Henry Purcell fue siempre un afortunado, ya que aunque parte de la música de la partitura original de su única obra totalmente cantada, Dido y Eneas (1688) se encuentra extraviada, lo que aun queda de ella es una de las mayores glorias de la música. Una abigarrado drama de una hora de longitud basado en la Eneida de Virgilio, sobre el encuentro entre Troya, escapando de la caída de su ciudad, con la reina de Cartago. Purcell agregó una hechicera mala, que con su grupo de brujas prometió la caída y ruina de Dido. En esta obra no hay una sola nota desperdiciada, y ciento setenta años mas tarde, Berlioz compuso una obra épica basada en el mismo tema, y Mark Morris adaptó uno de sus mas conmovedores bailables a la opera de Purcell, en la que el mismo interpretó a Dido y a la hechicera, demostrando el impulso destructivo inherente en cada persona.
Dido es la tercera producción consecutiva que el festival Boston Early Music Festival hace de alguna opera de cámara, y sus directores musicales Paul O’Dette y Stephen Stubbs, le agregaron mas música de Purcell, principalmente de bailables, con el fin de rellenar las partes en las que el libreto original señala que debe existir música. Sin embargo, esta lección de las prácticas de interpretación del siglo 17 no hace más que disminuir su dramatismo. Yo personalmente lamentó el haber tenido que escuchar más música, después del profundamente conmovedor lamento coral, que se canta al final por Dido. La malicia de la hechicera de Mark Morris fue cómica y peligrosa. El director de escena Gilbert Blin nos ofreció únicamente la comedia, y tanto el tenor Jason McStoots como el coro de brujas se dedicaron a provocar risas fáciles, en vez de dedicarse a cantar. La mezzosoprano canadiense Laura Pudwell mostró una rígida majestuosidad como Dido y no tuvo ni la voz ni la profundidad emocional para interpretar el aria final de Dido “When I am laid in Earth”, que es una especie de "Liebestod" proto-wagneriano barroco.

Como Eneas, Douglas Williams mostró un sólido centro vocal pero sonó un poco tenso en los extremos de su voz. Eneas es una especie de enigma, y el énfasis de Blin en los movimientos y gesticulación barroca no le ayudó a Williams a encontrar el centro del personaje. Como Belinda, la soprano rusa-americana Yulia Van Doren, mostró una bella y animada voz, pero su ejecución vocal inhibió considerablemente su dicción. Ni los fastuosos vestuarios ni los delicados bailes barrocos parecieron compensar lo extensa que fue la función. La orquesta del festival BEMF contó con un grupo de destacados intérpretes como O’Dette y Stubbs, en el laúd y la guitarra, Robert Mealy, Cynthia Miller Freivogel, Laura Jeppesen, y Phoebe Carai, en las impresionantes cuerdas, y Avi Stein en el clavecín. El coro tuvo su mejor momento en el bis, del vigoroso himno de Purcell de King Arthur.