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Friday, September 27, 2019

Maurizio Pollini - Stresa, Italia


Foto: Maurizio Pollini / Stresa Festival

Renzo Bellardone

Il programma di sala recita:Il recital di Maurizio Pollini, un nome che non ha bisogno di presentazioni, di questa sera mette a confronto tre autori che hanno toccato i vertici compositivi della loro epoca. Un’ altra composizione in programma “…sofferte onde serene…” di Luigi Nono, per pianoforte e nastro magnetico scritta nel 1976 e dedicata a Maurizio e Marilisa Pollini, è particolarmente preziosa e di rara esecuzione e ben rappresenta il magistero del compositore veneziano. I TreIntermezzi op. 117 di Brahms, scritti in tarda età nel 1892, suggeriscono un ritorno al romanticismo giovanile, dimostrando il suo “debito” compositivo ai Maestri del primo Ottocento.

Maurizio Pollini, artista leggendario Palacongressi Stresa 2 settebre 2019 J. BRAHMS, Tre Intermezzi op. 117 L. NONO, … sofferte onde serene… L. VAN BEETHOVEN, Sonata per pianoforte n. 31 in la bemolle maggiore, op. 110; Sonata per pianoforte n. 32 in do minore, op. 111

Sinceramente c’è poco da aggiungere a quanto scritto su Pollini nel corso della sua lunga carriera. Figlio di Gino, architetto razionalista della musicista Renata Melotti, sorella dello scultore Fausto Melotti, vive i un ambiente culturalmente vivace che sicuramente favorisce la sensibilità artistica di colui che diventa mito, leggenda. Innumerevoli sono le sue incisioni ed il suoi concerti,  sempre forieri di grande successo. Per lo Stresa Festival aver ottenuto la sa presenza dopo 50 anni è da considerarsi  brillante fiore all’occhiello. Il programma è interessante e di rilievo è l’esecuzione del brano dedicatogli da Luigi  Nono, ancorchè di non semplice ascolto.  La vividezza interpretativa è ancora rilevante e la salda tecnica  e la leggendaria sensibilità di tocco fanno si che il concerto sia pietra miliare nella storia dello Stresa Festival- La Musica vince sempre

Saturday, August 14, 2010

Entrevista con el pianista argentino Horacio Lavandera

Fotos: Horacio Lavandera (pianista)
Ramón Jacques

Descendiente de una larga tradición musical, Horacio Lavandera forma parte ya de una larga lista de destacados pianistas surgidos de la Argentina. Es un reconocido intérprete de obras de Beethoven, Mozart, Rachmaninov y Berg, y está enfocado en la difusión y composición de la música contemporánea, trabajando al lado de gente como Karlheinz Stockhausen, Mauricio Kagel, Esteban Benzecry, Pierre Boulez, Luis de Pablo y Maurizio Pollini, entre otros. Ha actuado en diversas ciudades, como solista y con orquestas, en diversas ciudades de España Tokio, Munich, Barcelona, Milán, Buenos Aires, Lucerna, Paris, Roma y Boston, entre otras plazas. Horacio nos dedicó amablemente parte su tiempo para hablarnos sobre su carrera en la entrevista que se presenta a continuación.
¿Cómo se dio tu acercamiento con el piano?
El piano siempre fue un instrumento que me gustó y llegó como una recomendación, una sugerencia como para dar comienzo a mis estudios de música. El piano es un buen comienzo porque es muy completo. .

¿Qué es el piano, o como lo define Horacio Lavandera?

En términos concretos, es un instrumento que abarca dos siglos y medio de cultura con obras fundamentales de la historia universal. Los más grandes creadores de la música, como Mozart y Beethoven, desarrollaron en este instrumento técnicas y modos de expresión únicos en el desarrollo del ser humano. Para mí, es un medio de expresión. Es la manera en la que me puedo dar cuenta de una forma de ver el mundo, a través de la música.

Háblanos un poco sobre tu preparación musical.


Mi preparación musical se dio de manera muy natural. Mi tía abuela, Marta Freigido era egresada del conservatorio de Vicente Scaramuzza, un gran pedagogo italiano que se estableció en Argentina. Con ella comencé mis estudios de piano. Asimismo, en mi familia hay una larga tradición musical, ya que desde mi tatarabuelo, quien fuera director de orquesta, siempre hubo músicos profesionales. Después de cinco años con ella, a los doce, continué mis estudios de piano con el maestro argentino Antonio De Raco y desde que me establecí en España, he trabajado con el Maestro Josep Colom. Siempre complementé los estudios del instrumento con clases de armonía, teoría y solfeo, poco más tarde agregué composición y, desde hace dos años, dirección orquestal

Remontándonos a tus inicios de tu carrera ¿Cómo describirías el impacto personal y profesional de que tuviste por haber resultado vencedor del Concurso de Piano Umberto Micheli de Milán y por haber tocado en el Teatro la Scala de Milán con tan solo dieciséis años de edad?

Fue un impacto muy fuerte, desde ya. Lo tome con muchísima alegría y responsabilidad. Quería enfrentarme con un reto semejante y dediqué mucha energía a abordar un repertorio tanto barroco y clásico como contemporáneo. A nivel profesional, fue un gran estímulo para crecer y para conectarme con nuevos proyectos y oportunidades. Era un concurso muy especial con las personalidades que más admiro dentro del jurado entre cuyos miembros figuraba Luciano Berio, Charles Rosen, Luis de Pablo y Maurizio Pollini entre otros. La final se llevo a cabo en el Teatro La Scala de Milán junto a la Filarmónica dirigida por George Pehlivanian. Lo recuerdo con muchísima emoción, estar en ese Teatro con tanta historia haciendo mi interpretación del concierto en Sol de Maurice Ravel.

La lista de destacados pianistas surgidos dela Argentina es extensa, y en ella encontramos nombres como: Daniel Barenboim, Marta Argerich, Bruno Gelber, Ingrid Fliter, Horacio Lavandera (entre otros) ¿Por qué consideras que de tu país han surgido intérpretes tan destacados de ese instrumento?

Todos estos pianistas descienden del mismo Maestro, Vicente Scaramuzza, quien llegara a la Argentina alrededor de los años 20 del siglo pasado. Según creo, hubo contacto entre las ideas de este maestro y pianistas como Sigismund Thalberg y Ferrucio Busoni. A partir de este maestro y el estudio de cada uno de sus alumnos, se pudo establecer cierta tradición, pero a decir verdad cada pianista aún teniendo el mismo maestro es un mundo completamente diferente.

¿Quién consideras que ha ejercido la influencia mas positiva sobre su carrera?


Mi padre sin lugar a dudas. El es mi principal apoyo, al igual que mi familia, ya que como contaba antes, existe entre nosotros una historia de músicos profesionales que se ha venido sosteniendo durante cuatro generaciones. Luego por supuesto, el tener contacto con algunos de los más grandes maestros de la música actual, como: Pierre Boulez, Maurizio Pollini y Karlheinz Stockhausen, que me ha influenciado y enriquecido de una manera fundamental. Estos son mis grandes referentes.

¿Existe además algún pianista que admires o tomes como modelo?

Sí, por supuesto. Trato de escuchar a todos los grandes del pasado y a los del presente. Pianistas como Walter Gieseking, Arthur Schnabel o Wilhelm Backhaus son una gran influencia.

En cuanto a tu repertorio ¿Cuáles son las obras y compositores que más te estimulan?

Todos los que promuevan un nuevo enfoque y un desafío. Siempre estoy buscando nuevas obras para enriquecer mi repertorio.

Para alguien que nunca te ha escuchado tocar tu instrumento ¿Qué sería lo primero que te gustaría que te escuchara interpretar?

Mozart, indudablemente. Es el sinónimo de perfección musical.

¿Cómo nació tu interés por interpretar y difundir obras de compositores contemporáneos?

Siento una responsabilidad de interpretar obras de compositores contemporáneos, aunque no me circunscribo a mi país únicamente. Considero el mundo musical un universo sin fronteras, por lo tanto estoy siempre abierto a nuevos sonidos y estéticas que puedan estar surgiendo en cualquier lugar. He trabajado junto a Karlheinz Stockhausen sus Klavierstuecks y desde hace dos años conocí a Pierre Boulez con quien he trabajado sus Incises y Tercera Sonata para piano. Mi responsabilidad es también práctica. De hecho yo estudio composición con el Maestro Alberto Posadas en Madrid y considero que como intérprete debo dedicar parte de mis esfuerzos a promover nueva música. He tenido el placer de plasmar mi interés por la música contemporánea en dos grabaciones comerciales, una dedicada a “Compositores Españoles de la Generación del 51” para el Sello Verso auspiciado por la Comunidad de Madrid con obras Luis de Pablo, Cristóbal Halfter, Antón García Abril, Tomas Marco y Joan Guinjoan. La otra un doble CD/DVD sobre “ Compositores Argentinos” para SONY y Calle Angosta con obras de clásicos argentinos como Julián Aguirre, Alberto Williams y Alberto Ginastera asi como también contemporáneos como Esteban Benzecry, Fabian Panisello, Gabriel Senanes y Osvaldo Golijov. Tuve el privilegio de trabajar con casi todos estos compositores contemporáneos antes de realizar las grabaciones lo que me proporcionó experiencias muy enriquecedoras.

Cómo intérprete ¿Consideras que los recitales te ofrecen mayores posibilidades y libertades interpretativas que los conciertos acompañados por orquesta?

No lo veo de esta manera. Si hay un gran trabajo previo con la orquesta y el director, las posibilidades interpretativas son maravillosas. Con grandes orquestas y tiempo suficiente de ensayo se pueden lograr conjunciones musicales increíbles. Todo depende del tiempo, esfuerzo y dedicación de todas las partes. He tenido experiencias fantásticas de conciertos con excelentísimas orquestas y directores. Por ejemplo, recuerdo especialmente el placer enorme que fue tocar junto la ORTVE (Orquesta de Radiotelevisión Española) dirigida por el maestro Adrian Leaper en el Concierto no. 1 de Tchaicovski; en el Auditorio Nacional de Música junto a London Chamber Players, bajo la dirección de David Murphy en el Concierto K 413 de W. A. Mozart; o interpretar el Concierto no. 1 de Brahms con el Maestro Charles Dutoit y la Orquesta Filarmónica de Buenos Aires, entre otros. Recuerdo siempre una serie de conciertos con Antonio Pappano en la Accademia di Santa Cecilia en Roma, haciendo el concierto en Sol de Ravel y asimismo una gira junto a la Joven Orquesta de las Américas donde fui solista interpretando el 4to Concierto de Beethoven en Estados Unidos, Brasil, Argentina y Venezuela junto a los directores Benjamin Zander, Christopher Wilkins y Gustavo Dudamel. Lo mismo sucede en un recital. Desde la organización deben acordarse las máximas condiciones para que un recital sea de excelencia, desde el estado de los instrumentos, las condiciones de la sala y la acústica.
¿Podrías hablarnos un poco sobre tu interés, y reciente debut, como director de orquesta?

Desde hace dos años estoy trabajando dirección orquestal con el Maestro Jorge Rotter, quien es profesor de la Universidad Mozarteum de Salzburgo. Mi interés por la dirección orquestal es desde siempre y mi debut como tal fue una gran satisfacción. Dirigí desde el piano dos conciertos de Mozart, el K. 413 y el K. 271 con una selección de músicos de las principales orquestas de Buenos Aires (la Orquesta Estable del Teatro Colón, Sinfónica Nacional y Filarmónica de Buenos Aires). Me sentí muy cómodo y la agrupación de músicos que dirigí fue excepcional. Ya tengo felizmente nuevas propuestas en mi nueva tarea como director/pianista.

Como Argentino ¿Que significó para ti volver a pisar el escenario del Teatro Colón de Buenos Aries tan sólo cuatro días después de su reapertura, el pasado mes de mayo de este 2010?

Fue sumamente grato. La iniciativa de reformarlo y mejorarlo fue muy buena, se hizo un gran trabajo y yo, en lo personal, quedé muy conforme con el resultado personal de mis conciertos de apertura allí. Debuté en la sala Principal Teatro Colón con 16 años y junto a la Orquesta Mozarteum de Salzburgo interpretando el Concierto Nº21, K. 467 de Mozart. Esto fue en el año 2001 y desde entonces he realizado numerosos conciertos a lo largo de estos años entre ellos el 1ro de Brahms, el concierto de Grieg, el 4to de Beethoven o el 2do de Bela Bartok.

¿Existe alguna anécdota o situación particular que te haya sucedido en algún escenario o concierto que sobresalga en tu memoria?

Muchísimas, cada concierto es una nueva aventura. Sobre todo en conciertos de música contemporánea, el público muchas veces está sometido a impactos desde el punto de vista perceptivo imposibles de adelantar. En mi trayectoria, en doce años de carrera, realizando tanto recitales como conciertos con orquesta, nunca he cancelado una actuación programada y siempre las he llevado a cabo con gran responsabilidad y alegría.

Finalmente ¿Qué proyectos o sueños por cumplir tienes para el futuro?

Mis planes inmediatos son mi presentación en la 59 edición del Festival Internacional de Santander junto a la Orquesta Sinfónica de Bilbao; un recital en homenaje al Maestro Pierre Boulez en el Auditorio Nacional de Música de Madrid en el mes de noviembre; conciertos junto las Orquesta Filarmónica de Buenos Aires, a la Sinfónica Nacional de Argentina; mi presentación en el Teatro Real de Madrid, junto a su Orquesta Titular bajo la dirección del Maestro Alejo Pérez, en la interpretación del Concierto No 2 de Luis de Pablo. En cuanto a sueños, nunca dejo de pensar en nuevos desafíos.

Thursday, August 13, 2009

Maurizio Pollini - Teatro alla Scala, Milano

Fotografie :Maurizio Pollini - Marco Brescia - Teatro alla Scala

Massimo Viazzo
Durante la “ripresa” nel primo movimento della Sonata op.31 n.2 ci sono un paio di recitativi la cui pedalizzazione originale ha messo in difficoltà schiere di giovani pianisti. E’ chiaro che il pianoforte si è evoluto. La “risonanza” ai tempi di Beethoven non può essere equiparata a quella che si ottiene oggi col pedale destro di uno Steinway Grancoda. Si tratta di una decina di battute in cui il pedale dovrebbe essere tenuto giù ininterrottamente, con l’inevitabile rischio, data la fluidità armonica, di minare la chiarezza del dettato musicale. Ebbene, la cifra tecnico-espressiva dell’interpretazione del grande pianista milanese nel primo recital del suo “progetto” scaligero va ricercata proprio qui. Usando il pedale in modo virtuosistico, e anche illusionistico, giocando con le risonanze (e le dissonanze!), Maurizio Pollini è riuscito a creare la percezione di un mondo “altro”, un mondo sonoro primigenio, quella pangea originaria sulla quale la spoglia melodia della mano destra stagliandosi, quasi galleggiando, prendeva vita. Ma anche l’inizio della “Tempesta”, il celebre arpeggio di la maggiore, mai l’abbiamo sentito così in pianissimo nascere dal silenzio, quasi un primo vagito, forse l’inizio della musica stessa? Chissà… Certo che Pollini dopo un interpretazione molto rigorosa, dritta come un fuso, ma non scevra di piccole ed entusiasmanti variazioni agogiche -vedi il piccolo rubato tra le prime due note del secondo tema del primo movimento- farà ripiombare la musica, siamo alle ultime battute della sonata, nel silenzio dell’assoluto con un impalpabile arpeggio di re minore sfuggente e quasi indistinto, risonante nell’infinito.

Vien certo da riflettere, ma la lezione di Pollini questa sera è andata ben oltre il messaggio musicale in sé. Questa sensazione ha pervaso anche l’esecuzione lucidissima dell’”Appassionata”. La stretta dell’ultimo tempo, mai staccato in modo così rapido e vorticoso, ci ha fatto sfiorare la vertigine dell’ignoto, quasi una sfida nella sfida. Sfida del pianista con se stesso naturalmente, non certo nei confronti del pubblico! E che dire infine dell’amatissima Deuxième Sonate di Pierre Boulez. Quanti sono i pianisti al mondo che la suonano a memoria? Dirò di più. Se è quasi normale sentire un pianista mugolare accompagnandosi con la voce mentre suona le melodie beethoveniane, che ne dite se un’analoga cantilena la si ascolta schietta, ma anche tenerissima quasi a tutela dell’eruzione compositiva bouleziana? Tutto sembra semplice in questa esecuzione, spontaneo, oserei dire “normale”. Il difficile diventa comprensibile, l’oscuro diviene conosciuto. La destrutturazione della sonata classica perseguita con rigore dal compositore francese non potrebbe trovare oggi interprete più convincente. Maurizio Pollini è riuscito nell’iperbolica operazione di smussare la distanza temporale e culturale tra i due autori in programma. Non vorrei essere frainteso: Beethoven non suonava come Boulez né tantomeno Boulez suonava come Beethoven, ma di certo i capolavori eseguiti questa sera si sono alimentati a vicenda in uno stimolante gioco di specchi con sempre nuove e sorprendenti rifrazioni. Alla fine pubblico entusiasta ripagato da due adorati Préludes debussyani.