Wednesday, August 15, 2018

El debut de Anna Netrebko en el Teatro Colón de Buenos Aires


Foto: Gustavo Gabriel Otero

Gustavo Gabriel Otero
Twitter: @GazetaLyrica

Buenos Aires, 12 de agosto de 2018: Teatro Colón. Concierto Lírico. Obras de Giuseppe Verdi, Giacomo Puccini, Umberto Giordano, Pietro Mascagni, Ruggero Leoncavallo y Georges Bizet. Solistas: Anna Netrebko, soprano y Yusif Eyvazov, tenor. Orquesta Estable del Teatro Colón. Director: Jader Bignamini. Tercera función del Abono Grandes Intérpretes Internacionales.

El domingo 12 de agosto media hora antes que comenzara el concierto que marcaría el debut de Anna Netrebko en el Colón de Buenos Aires los alrededores del teatro bullían de gente haciendo fila para ingresar. Las puertas se abrieron un poco después de lo habitual y el gentío ingresó con la expectativa de las grandes veladas en el teatro de la calle Libertad. Contrariando la tradicional puntualidad colonera recién a las 17.12 ingresaron al escenario la soprano Anna Netrebko, su actual esposo el tenor Yusif Eyvazov y el director de orquesta invitado: Jader Bignamini. Los aplausos fueron atronadores. El programa fue de cuidada simetría: dúos en los inicios y finales y dos arias cada uno en cada parte, que permitieron apreciar a los artistas en distintas facetas. La Orquesta Estable fue adecuado soporte de los solistas y no pudo evitar el trazo grueso en los cinco momentos puramente orquestales. Jader Bignamini condujo con mano segura a la orquesta y fue el puntal requerido por la estrella y su marido para sus intervenciones. 
No es fácil decir algo novedoso sobre Anna Netrebko pero escucharla en un Teatro de acústica perfecta como es el Colón permite apreciar su volumen notable, su total seguridad musical, sus agudos brillantes, su registro homogéneo, sus exquisitos pianísimos y su fraseo admirable. A su lado no defrauda Yusif Eyvazov un tenor de adecuada técnica, muy buen volumen, registro amplio y agudo seguro y poderoso. Se le puede achacar seguramente falta de matices y un color poco atractivo, pero cumple con su cometido con algo más que dignidad. Tras la impresionante ovación al fin del concierto tres fueron las obras fuera de programa, propinas o bises. Netrebko ingresó en primer lugar, descalza, para ofrecer un clásico de sus conciertos, baile incluido, “Heia, heia in den Bergen”, primera escena del personaje Silva Varescu de la opereta ‘Die Csárdásfürstin’ (La princesa gitana o La princesa de las csárdás) de Emmerich Kálmán. Luego Eyvasov acometió "Nessun dorma", de Turandot, de Puccini, cantado a toda potencia y con espectaculares agudos. Desde el final del concierto un grupo de jóvenes estudiantes de canto ovacionaban a la diva desde el pasillo de la platea y hasta en algunos momentos la aplaudían hasta de rodillas. Allí ocurrió el milagro: cuando ambos solistas -Netrebko y Eyvazov- cantaban a dúo "O sole mio" el tenor incitó a los jóvenes a hacer de coro y, al darse cuenta de que eran voces formadas, con un gesto los invitó a subir al escenario y los ayudó a hacerlo. Los siete estudiantes devenidos en improvisado coro terminaron cantando y abrazando a sus ídolos como lo hubiese querido la totalidad del público que colmó la sala. Tarde verdaderamente inolvidable y única en el Colón de Buenos Aires.



CONCERTO – Castelletto d’Orba


Renzo Bellardone

Domenica 12 agosto, il navigatore satellitare della mia auto  è impazzito e grazie alla sua pazzia ho vagato ammirato, per le colline dell’Alto Monferrato da Occimiano a Rocca Grimalda,  alla disperata ricerca della Parrocchiale di S. Antonio a Castelletto d’Orba, dove intendevo assistere ad un concerto pianistico di rilevo. Sicuramente il viaggio si è dilungato e mi son preoccupato per arrivare puntuale, ma i luoghi visti son talmente suggestivi che….alla fine il disagio si è tramutato in un piacevole vagare per borghi e colline.

CONCERTO – Castelletto d’Orba 12 agosto 2018 Organizzazione Accademia Internazionale Medicea-Firenze. Pianisti: Emmanuelle STEPHAN, Gabriel TACCHINO, Marco PODESTA’, Giuseppe FRICELLI, con la partecipazione straordinaria di Luigi DEL FANTE Prima di iniziare il concerto il Maestro Fricelli, introdotto da Del Fante e coinvolgendo le autorità presenti ha conferito una targa premio ‘Rinaldo Rossi’ (Premio dallo stesso Fricelli ideato e mantenuto in vita), al celebre pianista Gabriel Tacchino (pronunciato alla francese con la ‘O’ finale accentata e sovente rinvenuto scritto Tachinau): questi ha suonato nei piu prestigiosi teatri  e sale al mondo, dalla Scala a Berlino e da  New York in tutta Europa e vanta una produzione discografica di tutto rilievo. Sempre Fricelli ha dedicato una sua breve composizione neo romantica, all’artista premiato Il concerto inizia con il due pianistico Marco Podestà e Giuseppe Fricelli, i quali a quattro mani danno immediatamente la cifra della loro abilità comunicativa e della scioltezza di tocco. Il programma è piacevole e passa dalle ‘danze spagnole’ di M. Moszowski che interpretano, con vivacità e brillantezza la n. 1 e con dolce vigore la n. 2. Seguono le notissime note delle ‘danze ungheresi’ di J. Brahms  e i concertisti  alla n. 5 sanno evocare quasi un sogno di ‘Baracarolle’ per dare poi inatteso vigore e tratteggiare un corteggiamento alla n. 6.  Il finale è tutto dedicato al pubblico a cui viene raccontata musicalmente una favola, un dolce sogno conosciuto, ovvero di J. Strauss ‘Sul bel Danubio blu’. Un ‘intermezzo’ poetico viene letto dall’autore Del Fante (scenografo, regista, attore) che poi inonda il pubblico con le emozioni dell’  “Infinito” leopardiano. La seconda parte del programma vede impegnati al pianoforte Emmanuelle Stephan ed il leggendario Gabriel Tacchino, al cui proposito merita ricordare di essere stato l’unico allievo di Francis Poulenc  e suo interprete internazionale  di riferimento. Iniziano con E.Grieg e dal Peer Gynt propongono ‘al mattino’  la celeberrima aria intrisa di attese e di dolcezza, seguita da ‘la morte di Ase’ resa con grande abilità interpretativa, mantenendo intatto il dolore senza rimaneggiamenti o strane intrusioni. Le ‘danze di Anìtra’ cambiano completamente l’atmosfera  con la spensieratezza giocosa delle danze popolari che impregnano l’aeree per lasciare poi spazio al tenebroso ed evocativo ‘nella sala del re della montagna’. Questa seconda parte del concerto è ovviamente dedicata al maestro d’eccellenza di Tacchino: F. Poulenc, del quale vengono proposte tre sonate: ‘Prélude’ decisamente accolta con tutta la sua contemporaneità ricca di cromatismi ed agilità, ‘Rustique’  e ‘Finall’ resi con puntualità scevra da personalismi  o facili effetti speciali e lasciando all’abilità interpretativa il compito di rendere omaggio al maestro.  Erik Satie compositore per eccellenza per pianoforte è l’autore ospite nella parte finale del concerto  con cinque brani che vanno da la ‘La belle Excentrique’ al ‘Cancan grand-mondain’  che concludono con vivida  brillantezza e ricchezza di tocco, tra cantabili e ballabili. La standing ovation impone a Tacchino un bis che con gioia offre: ‘Les chemins de l’amour’  che colora l’atmosfera di sensibilità e sentimento. La Musica vince sempre.

Wednesday, August 1, 2018

Murió el tenor puertorriqueño Antonio Barasorda


El tenor puertorriqueño Antonio Barasorda falleció a consecuencia de un infarto en San Juan, informaron fuentes familiares. Barasorda, quien estaba en casa acompañado de su mujer, María Dolores Sangüesa, cuando le sobrevino el ataque al corazón, tenía previsto ofrecer un concierto este fin de semana en el Conservatorio de Música de Puerto Rico. El tenor, de 72 años estaba enfermo con un tumor en el colón del que estaba siendo tratado. Ganador de las audiciones del Metropolitan Opera, sus primeros pasos fueron en papeles lírico-ligeros, y, tras estudiar con el tenor español Alfredo Kraus, siguiendo sus consejos, se aventuró en el repertorio lírico-spinto, según indica su biografía en la página del Conservatorio de Música de Puerto Rico. El desarrollo de su voz le hizo pasar de cantar roles lírico- ligeros a papeles como Canio, Calaf, Dick Johnson, Radamés, Sansón, Tristán y Otelo entre otros. En 1985, interpretó a Stiffelio de Verdi, en la reposición de la Fenice, 30 años después de la última interpretación de Del Monaco. En 1987 cantó el rol de tenor en la Premiere mundial de "Gernika" de Escudero en el Teatro Arriaga de Bilbao. Ese mismo año grabó para "DECCA" Macbeth dirigida por Chailly, junto a Verrett, Nucci y Ramey, que sirvió de pista para la película Macbeth, que también interpretó. Inauguró el centro de Bellas Artes de San Juan en 1981 y la Opera Nacional de Helsinki en 1995. Desde 1993 cantó en el Metropolitan Opera: Radamés, Canio, Pollione, Manrico, Cavaradossi, Andrea Chenier y Cyrano de Bergerac. En enero del 2000 interpretó por primera vez Otelo, que se convirtió en su carta de presentación, en Montreal, donde la crítica le proclamó digno sucesor del tenor canadiense Jon Vickers. En el 2001 y en el Carnegie Hall asumió el rol de Otelo sin previo aviso por indisposición del afamado tenor Carlo Bergonzi y en 2004 incursionó por primera vez en el repertorio Wagneriano, como Tristán en "Tristán e Isolda". En 2006 interpretó Cyrano de Bergerac en el Metropolitan de Nueva York y en 2007 cantó el rol de Gianni Schicchi para Opera al Fresco en San Juan. Además, cantó "Oratorio" y "Cantata para Tenor y Trompa" de Stravinsky; así como la novena sinfonía de Beethoven y el Credo de Penderecky en el Festival Casals, el Réquiem de Verdi en Ottawa y en San Juan. Barasorda también grabó Macbeth, Stiffelio de Verdi para "La Fenice" y "Retrato de Bolívar" en conmemoración del bicentenario del Libertador.

Recital de Roberto Alagna y Aleksandra Kurzak en San Juan Puerto Rico


Foto: David Villafañe

Luis Enrique Juliá / Especial para El Nuevo Día
El amor, divino don, no lo desprecies; el amor es alma y vida del mundo.” (del libreto de Luigi Illica para la ópera Andrea Chenier del compositor Umberto Giordano) El piano Steinway donado por don Guillermo Martínez al Conservatorio de Música de Puerto Rico en Miramar en manos de la maestra Liora Maurer fue el hilo conductor de una velada de voces fantásticas. La noche del martes 6 de febrero, el matrimonio de la soprano polaca Aleksandra Kurzak y el tenor francés Roberto Alagna deleitaron a los amantes de la ópera de la isla en la intimidad de la Sala Sanromá, con un programa de arias y dúos del “bel canto”. Una velada simpática y de entrega artística del más alto nivel internacional -dedicada a aliviar estudiantes y profesores de la primera institución de educación musical que sufrieron los estragos de los desastres naturales del mes de septiembre pasado-,  dio inicio a la temporada 32 de la casa productora CulturArte de Puerto Rico. Abrieron con “Parle-moi de ma mère” del primer acto de la ópera Carmen de Georges Bizet -basado en el relato del historiador y arqueólogo Prosper Mérimée-, una de las colaboraciones emblemáticas del dúo Alagna-Kurzak en los roles de Don José y Micaëla. No se hicieron esperar la química y la musicalidad de estos dos actores-cantantes, acompañados por la directora musical asociada del Metropolitan Opera House en Nueva York, Liora Maurer. Siguió Roberto Alagna solo con una poderosa interpretación del aria “Kuda, kuda?”  del segundo acto del drama musical Eugene Onegin de Tchaikovsky. Subió entonces a escena la soprano Aleksandra Kurzak para el aria en italiano “Ah! Fors'e lui… Sempre libera” de La Traviata de Verdi, donde percibimos alguna dificultad en el registro agudo, que podría estar relacionada con el esfuerzo vocal al no escucharse bien por el eco, o exceso de resonancia (reverb), cuando se obvian las cortinas que pueden modificar al gusto del artista la acústica del auditorio. Un solo de piano del interludio del tercer acto de Carmen, sirvió de preámbulo a la lectura de Alagna - uno de los tenores más exitosos del universo -, del “Non piangere, Liù” de la ópera Turandot, del catálogo del compositor italiano Giacomo Puccini. La dirección artística del mecenas Guillermo Martínez -quien además coordinó la documentación en audio y vídeo para televisión de la emisora WIPR de esta histórica ocasión -, trajo de vuelta al escenario Aleksandra Kurzak para una auténtica “Tu che di gel sei cinta” de la misma ópera, cerrando este segmento pucciniano - después del Intermezzo instrumental del Acto III de Manon Lescaut -, con el dúo de Madama Butterfly, “Vogliatemi bene”. La segunda parte abrió con el dúo “”, presagio trágico del 1er acto del Otello de Giusseppe Verdi, una de las obras maestras del género operático, con un acertado libreto de extracción shakesperiana de Arrigo Boito. Aún cuando ambos cantantes se pudieran percibir en algún momento forzados en las notas altas de su registro, la gracia, el dominio escénico y el profesionalismo de estos intérpretes embruja de tal forma la escena, que resulta de todas formas en una experiencia muy especial para el que observa y escucha en vivo. El programa del concierto también incluyó otras dos arias en la voz coloratura de la Kurzak: “Mercé, dilette amiche” de I Vespri Siciliani también del ingenio verdiano; y “Ecco, respiro appenadel drama Adriana Lecouvreur, música de Francesco Cilea sobre un libreto de Arturo Colautti. Por su parte, el tenor Roberto Alagna cantó desde la afinación y el fraseo de sus prodigiosas cuerdas vocales “Un di all'azzurro spazio” en el personaje del poeta decapitado en la revolución francesa André Chenier, trabajado por el compositor Umberto Giordano en el estilo verista; y el desgarrador “Giulietta! Son io!” de la versión de Riccardo Zandonai titulada Giulietta e Romeo, del trágico drama del amor imposible  de William Shakespeare. La secuencia del espectáculo concluía con el duetto “Caro elisir!” de la popular ópera cómica L'elisir d'amore de Geatano Donizetti, donde Alagna y Kurzak dieron rienda suelta a sus capacidades histriónicas, correspondidos por una ovación del público presente. Como si fuera poco, ante la insistencia de los aplausos del auditorio, se extendieron en los encores. Aleksandra Kurzak fue toda musicalidad en el estándar “O mio babbino caro” Schicchi de Puccini; Alagna - en un guiño al continente latinoamericano rindió homenaje a Jorge Negrete evocando los mariachis en “Ella” del inolvidable José Alfredo Jiménez; y para terminar en familia, cerraron a dúo con la canción “Libertá” de los hermanos de Roberto, David y Frédérico Alagna.

Tuesday, July 31, 2018

Having Fun with Families or Three Tenors and One Dead Horse or The Imaginary Lovers: Haydn’s Orlando Paladino in Munich


Foto © Wilfried Hösl

Suzanne Daumann

The last premiere of this year’s Munich Opera Festival is Haydn’s Orlando Paladino. Axel Ranisch situates the plot somewhere between family, cinema and the mythical forest of the fairytale world. During the light and ironical overture, a short film introduces the characters, including two who are not to be found in the original libretto: Gabi and Heiko Herz are Alcina’s parents, and own an old movie theatre featuring „Medoro und Angelica“, obviously a slightly kitschy love story. We also learn that Gabi has an affair with Licone, janitor and father of Eurilla, the cleaner, and that Heiko has a major crush on Rodolfo Rodomonte. The curtain opens on the old-fashioned cinema foyer, with its ticket booth and popcorn counter. The Herz family is busy and Eurilla, sung by delicious soprano Elena Sancho Pereg, instead of sweeping the floor sings an aria about how hard it is to have to work. Her father Licone, sung by Guy de Mey, comes and warns her about a choleric knight, out to get pretty much everyone. He is no other than Rodomonte, Papa Herz’s crush. One by one enter the other characters: Rodomonte delivers a rodomontade and rides off in search of Orlando, Angelica sings her love for Medoro and begs him to flee Orlando’s wrath, Medoro is torn between love and fear, and Orlando jumps on the counter, smashing the popcorn-machine. Little by little, the cinema, having acquired a few rows of seats in its center, turns into a magical place where everything is possible: Orlando and Rodomonte believe themselves in love with queen Angelica, yet they are probably after a job as royal husband.  As for Angelica, she loves a simple soldier, Medoro. A tragicomical imbroglio ensues, with people on the run, others chasing them, love serments, inner conflicts, fights… All this is sung and played by a wonderful cast who, guided by conductor Ivor Bolton and Axel Ranisch, find the right balance between irony and emotion. Adela Zaharia, soprano, sings Angelica. A voice like milk and honey, sweet and savory, a soft and exquisite presence - she is not very queenly, she is a woman who loves. Angelica and Eurilla: it’s the women who know „che cosa è amor“, as for the men, well… The knights, Orlando and Rodomonte, are pursuing some chivalrous ideal, second cousins to Don Quixote. Medoro is really in love, but alas, he’s also something of a coward and a wee bit vain, as on can tell by the enormous bows he wears on his shoes and his entire white silk court habit. He is the only one to wear a historical costume, as most of the costumes are in tune with the 1950s theme of the cinema, the knights wearing symbolic armor. Tenor Dovlet Nurgeliyev interprets Medoro with drive and sensitivity, his is a smooth and ample voice, whose golden timbre blends perfectly with Angelica’s. Another magnificent tenor is Mathias Vidal in the title role. The voice is as strong, agile and versatile as its owner. A consummate comedian, he inhabits the furious knight down to his fingertips: in the second part, in background video projections, Axel Ranisch tells in the hidden part of the story, whilst the cinema has become a battlefield, with a dead horse in its center. Thus we see Papa Heiko kidnap Rodomonte and Orlando and make them experience the other man’s presence with banded eyes - their hands are touching, will they understand that their reciprocal hate is really love? Their fingertips are touching, their hands are exploring tenderly, Rodomonte caresses the other’s face who likes it fine, but then he frees his eyes, sees a man and flees. As for Rodomonte, he has turned dreamy. The acting in these videos is impeccable and the juxtaposition of the two elements strongly underlines the work’s ambiguity. Another instance occurs when Pasquale, Orlando’s squire - sung by the third amazing tenor in this production, David Portillo, whose voice and stage presence might steal the scene, were it not for his partners who can handle the challenge - sings an aria of victory, his leather jerkin cribbed with darts. Meanwhile, a video close-up shows Rodomonte riding through the forest, getting off his horse, sitting on a moss-grown boulder. He takes out a plastic lunch box and begins placidly to chew on his sandwich. Baritone Edwin Crossley-Mercer plays Rodomonte, imperturbable and lost in his own inner life - he will open up at the end when Papa Heiko and he fall into each other’s arms. Papa Heiko has been so busy helping his sorceress daughter Alcina to bring about the happy end that he certainly deserves his own happiness. Heiko Pinkowski is touching in this silent role that consists mostly of video close-ups. Alcina is interpreted by the wonderful Tara Erraught, playful and clever. Father and daughter are doing all they can to persuade Orlando to leave Angelica and Medoro in peace and to get back to his job and his quests. In the end, Alcina asks Caronte for help, and he drips Lethe water into Orland’s eyes, inducing a healing memory loss. François Lis is a majestic and troubling Caronte, accompanied by his ravens - a group of dancers from the Bayrische Staatsballet in black trousers and bird skull masks. In the end Orlando, having come back to reason, unites the couples: Angelina and Medoro, Pasquale and Eurilla, Gabi and Licone, Rodomonte and Heiko. And goes off alone into the sunset, in search of new adventures. Ivor Bolton, well-known for his historically informed interpretations, conducts the Münchner Kammerorchester with drive and finesse, highlighting the many funny and illustrating details of which Haydn’s music is so rich, and when Pasquale sings an aria where he has a funny dialogue with the orchestra, we have no trouble imagining Haydn and the musicians at Esterhaza during the creation of this work. A family affair, to sum it up, an evening with chamber music intimacy, entertaining and a huge success. The ovations and bravos are deserved indeed: bravi tutti!


Une affaire de fun et de famille ou Les trois ténors et le cheval mort: ou Les amoureux imaginaires Orlando Paladino de Haydn à Munich


Foto © Wilfried Hösl

Suzanne Daumann

Pour la nouvelle production d’Orlando Paladino de Haydn, dont nous assistons à la Première ce soir, Axel Ranisch situe l’action quelque part entre famille, cinéma et forêt mythique des contes de fée. Lors de l’ouverture ironique et légère, un court-métrage introduit les personnages, dont deux qui ne sont pas dans le livret: Gabi et Heiko Herz sont les parents d’Alcina, et les propriétaires d’un vieux cinéma qui annonce „Medoro und Angelica“, visiblement une histoire d’amour un peu kitsch. Nous apprenons aussi que Gabi a une affaire avec Licone, le technicien, et que Heiko en pince pour le beau Rodolfo Rodomonte.  Le rideau se lève sur un foyer de cinéma à l’ancienne, avec sa billetterie et son stand de pop-corn. La famille Herz s’y affaire, la femme de ménage, Eurilla, interprétée par la délicieuse Elena Sancho Pereg, chante un aria pour se plaindre du travail, lorsque son père, Licone (Guy de Mey), vient la mettre en garde contre un chevalier errant en colère, nul autre que ce Rodomonte que Papa Herz admire en secret. Petit à petit les personnages arrivent: Rodomonte délivre une rodomontade et part à la poursuite d’Orlando, Angelica  chante son amour pour Medoro et l’enjoint de fuir la colère d’Orlando, Medoro vacille entre peur et amour, tandis qu’Orlando saute sur le comptoir et fait sauter la machine à pop-corn. Petit à petit, le foyer de cinéma, qui a entretemps acquis des rangées de fauteuils en son milieu, devient un lieu magique où tout est possible - Orlando et Rodomonte se croient amoureux de la reine Angelica, alors qu’en réalité ils côtoient un poste de mari royal. Angelica, de son côté, aime le simple soldat Medoro. S’ensuit un méli-mélo tragicomique de fuites, poursuites, serments d’amour, conflits d’intérêts, bagarres… le  tout délivré par une distribution magnifique qui, guidée par Ivor Bolton, chef d’orchestre et Axel Ranisch, sait trouver la juste mesure entre émotion et ironie. Angelica est interprétée par la soprano Adela Zaharia. Une voix de lait et de miel, tiède et savoureuse, une présence toute en douceur, elle n’a rien d’une reine, elle n’est qu’une femme aimante. Angelica et Eurilla - ce sont les femmes qui savent „che cosa è amor“, et les hommes, ma foi… Les chevaliers Orlando et Rodomonte courent après un idéal chevaleresque, cousins lointains de Don Quichotte. Medoro est réellement amoureux, mais hélas, il est aussi un beau froussard et un peu vaniteux, comme en témoignent les énormes boucles qui ornent ses chaussures et tout son costume courtois de satin blanc. Il est le seul à porter un costume historisant, pour la plupart, les costumes vont avec le décor années 50 du cinéma, et les chevaliers portent des armures symboliques. Le ténor Dovlet Nurgeldiyev interprète Medoro avec panache et finesse, une voix lisse et ample, au timbre doré qui va très bien avec celui de son Angelica. Autre ténor magnifique - Mathias Vidal dans le rôle-titre. La voix est aussi puissante, agile et souple que son possesseur. Comédien consommé, il habite le chevalier fou furieux jusqu’au bout des ongles. Dans la deuxième partie de l’opéra, Axel Ranisch raconte  face cachée de l’histoire avec des projections vidéo, tandis que le cinéma s’est transformé en champ de bataille, en son centre  gît un cheval mort. Ainsi, nous voyons Papa Heiko kidnapper Rodomonte et Orlando et les confronter les yeux bandés - leurs mains se touchent, vont-ils comprendre que leur haine était en réalité un amour secret? Non, les bouts de leurs mains se touchent, Rodomonte caresse le visage d’Orlando qui se laisse volontiers faire, mais le bandeau tombe, il se trouve face à un homme et s’enfuit. Rodomonte, en revanche, reste rêveur. Le jeu d’acteur des protagonistes est impeccable dans ces parties et la juxtaposition des deux éléments souligne encore l’ambiguïté de l’œuvre. Une autre instance est lorsque Pasquale, l’écuyer d’Orlando - et c’est le troisième ténor merveilleux de cette production, David Portillo, qui, doué d’une voix et d’une présence scénique magnifiques volerait la scène si ses partenaires n’étaient pas tout aussi présents - chante un aria de victoire sur scène, alors que son armure est truffée de flèches. Pendant ce temps, on voit en vidéo gros plan sur Rodomonte qui chevauche à travers la forȇt, puis s’assoit sur un rocher. Il sort une boîte en plastique et commence tranquillement à mâcher son sandwich. Le baryton Edwin Crossley-Mercer campe un Rodomonte imperturbable, absorbé par sa vie intérieure - il va s’ouvrir à la fin, lorsque lui et Papa Heiko tomberont dans les bras l’un de l’autre. Papa Heiko a tellement travaillé pour aider sa sorcière de fille Alcina à arranger le happy-end qu’il mérite certainement d’ȇtre enfin heureux en amour.  Heiko Pinkowski est touchant dans ce rôle muet, qui vit essentiellement des gros plans vidéo. Alcina est interprétée par la merveilleuse Tara Erraught, espiègle et fine. Père et fille ont toutes les peines du monde à convaincre Orlando de laisser Medoro et Angelica tranquilles et de s’occuper plutôt de son métier de chevalier errant. Finalement, Alcina fait appel à Caronte qui distille de l’eau du Lethe dans les yeux d’Orlando et celui-ci subit une perte de mémoire apaisante. C’est François Lis qui interprète un Caronte majestueux et troublant,  entouré par une horde de corbeaux, joués par un groupe de danseurs du Bayrisches Staatsballett, vȇtus de noir et portant des masques en forme de crâne d’oiseau. Orlando, finalement redevenu normal, réunit enfin les couples - Angelina et Medoro, Pasquale et Eurilla, Licone et Gabi, Rodomonte et Heiko. Puis il s’en va seul vers le crépuscule, à la recherche de nouvelles aventures. Ivor Bolton, bien connu pour ses interprétations historiquement informées, dirige le Münchner Kammerorchester avec finesse et élan, faisant ressortir et briller tous les détails drôles et illustratifs  qui abondent dans la musique de Haydn  - et lorsque Pasquale chante un air où il dialogue en riant avec les solistes, on imagine sans peine Haydn et les musiciens d’Esterhaza lors de la création de l’œuvre. Une affaire de famille donc, une soirée dans l’intimité de la musique de chambre, divertissante et fort réussie! Les ovations et les applaudissements sont amplement mérités, bravi tutti!

Matita e Fumo - Stresa Festival


Foto: Stresa Festival

Renzo Bellardone

Il desiderio della scoperta e della conoscenza è sempre molla proattivo ed anche nel caso dell’assistere all’omaggio alla grande coreografa tedesca ormai scomparsa dal 2009, ha giocato un ruolo importante, ma talvolta ci si dovrebbe preparare meglio al ‘nuovo che si va a scoprire’ e forse lo si potrebbe addirittura godere di più

Matita e fumo… di volta in volta una canzone  De temps en temps sinon jamais; WAK.NTR; Songs of childhood  Uno spettacolo di teatrodanza con alcuni protagonisti del Wuppertal Tanztheater di Pina Bausch e della Compagnia di Sasha Waltz & Guests a cura di Lucrezia Zazzera Commissione Stresa Festival Dominique Mercy e Thusnelda Mercy Clémentine Deluy e Juan Kruz Diaz de Garaio Esnaola.  Pascal Merighi. WAK.NTR Rehab, De temps en temps sinon jamais e Song of Childhood: i titoli delle tre coreografie presentate nella serata. Nella prima il danzatore  Pascal Merighi entra in scena ed inizia a ballare, senza musica, che entrerà a commento solo dopo un bel po’. In un angolo , seduta alla scrivania bianca e rossa, una ragazza che al microfono commenterà con alcune parole. Sul fondo una grande lavagna dove il danzatore attore scriverà numeri in sequenza….ma purtroppo poco compreso. La seconda coreografia, la più dura da vivere, vede la danzatrice Clémentine Deluyentrare con in spalle, come un sacco mezzo vuoto, l danzatore e da qui la ricerca di se stessa, il desiderio pirandelliano di ‘trovarsi’, ma forse questa è solo la mia interpretazione di una rappresentazione surreale ed onirica accompagnata con musica al pianoforte eseguita da danzatore Juan Cruz. Man mano che la narrazione prosegue la comprensione diventa sempre più irta di spine e difficoltà al punto di accettare senza ricercare. Più morbida e direi affettuosa la terza ed ultima coreografia vede Dominique Mercy e la figlia Thusnelda  muoversi armoniosamente sul palco con una luce fatta di trasparenze, ombre e contorni con la musica napoletana come la canzone ‘Catari’. Probabilmente la scelta di proporre una così ardua serata affonderà le sue motivazioni nella ricerca del meno conosciuto, peraltro attestato dal pubblico esperto nel settore, ma per il pubblico dello Stresa Festival è risultato troppo impegnativo. In ogni caso, La Musica vince sempre.

Different World - Stresa Festival


Foto: Stresa Festival 

Renzo Bellardone

La speranza è certamente un forte sostegno alla vita quotidiana ed a volte ci si affida anche per la clemenza del tempo atmosferico! Speranze deluse il 26 luglio sul Lago Maggiore dove un improvviso temporale ha costretto l’organizzazione a mutare  lievemente la location del concerto previsto, dal prato antistante la Loggia del Cashmire al salone interno di Palazzo Borromeo……e la soluzione è stata elegante e raffinata.

DIFFERENTS WORLD – Stresa Festival 2018 – Isola Madre 26 luglio ARTE Quartett Beat Hofstetter-saxofono soprano, Sascha Armbruster - saxofono contralto, Andrea Formenti- saxofono tenore, Beat Kappeler -saxofono baritono, Dopo un inizio di difficile ascolto (il caldo e la terribile umidità hanno sfiancato i musicisti e reso difficoltosa la situazione anche per il pubblico), l’atmosfera si è permeata dei suoni di Philipp Glass con l’arrangiamento degli Arte Quartett e tutto è diventato più ascoltabile e più  sereno. Il minimalismo della scrittura, adattata agli strumenti, ha preso maggior corpo facendo intravedere melodie introspettive, ma comunicate. Con le musiche tradizionali svizzere la descrittività ha predominato, creando situazioni d’immaginazioni  di paesaggi, tradizioni, girotondi e feste  collocate tra le montagne ed i verdi prati. Frank Zappa (di cui si era reduci dalla proposta festivaliera  ‘Tthe Yellow Shark’ ) è stato reso con narrazione di storie forse anche d’amore, risvolti di tenerezze tra giochi e semplici giochi. I musicisti davvero bravi hanno superbamente affrontato le difficoltà climatiche e si sono lanciati in vibranti variazioni ed articolate agilità. La Musica vince sempre.

The Yellow Shark - Stresa Festival


Foto: Stresa Festival - L. Di Nozzi 

Renzo Bellardone

Escursioni ed incursioni musicali sono la testimonianza della ricerca e dell’evoluzione della musica nei vari generi. In questa occasione al Maggiore di Verbania le incursioni della scrittura di Frank Zappa nella cosiddetta musica colta sono infinite e rendono il concerto, seppur di non immediata percezione, di tutta fruibilità.

THE YELLOW SHARK – Stresa Festival 24 luglio 2018 Ensemble “Giorgio Bernasconi” dell’Accademia Teatro alla Scala. Direttore Krisijan Järvi. Musiche di Frank Zappa (1940 – 1993). Per l’esperienza di ascolto di questa  prima esecuzione italiana,  il libretto di sala diventa prezioso vademecum e guida; leggendolo ci si rinfresca la memoria sul lavoro ‘colto’ di Frank Zappa e che da Pierre Boulez (del quale si riconoscono parecchie citazioni) a Kent Nagano importanti direttori hanno nel tempo diretto le composizioni di Zappa. L’interessante formazione artistica decisamente giovane, L’Ensemble “Giorgio Bernasconi”, si trova di fonte ad  una letteratura raramente affrontata ed impervia in ben più di un’occasione. Anche il solo ascolto non è sempre facile ed immediato, ma la bravura degli studenti dell’Accademia del Teatro alla Scala uniti alla fantasiosa verve di  Krisijan Järvi, rende il concerto molto interessante e con convinzione applaudito. Il giovane, ma ben affermato direttore interagisce con l’orchestra con gesto molto chiaro e direi descrittivo  e con il  pubblico facendo quasi da divertito intrattenitore: presenta i musicisti uno ad uno facendo loro riservare i consensi del pubblico come a metà concerto a Gaston Polle Ansaldi per l’interpretazione pianistica di uno dei brani presentati. I (prossimi) professori d’orchestra entrano in scena uno ad uno con il proprio strumento e poi interverranno non solo con le note, ma anche cantando ed implementando con suoni vocali. Interessanti i vibranti archi interrotti da decisi pizzicati e dall’ironia che emerge sovente tra dissonanze e cacofonie musicali, contemporanee sonorità che si affermano  quale neo linguaggio. La  Musica vince sempre


Steve Coleman and Five Elements - Stresa Festival


Foto: Stresa Festival

Renzo Bellardone

Ogni periodo storico è caratterizzato da una propria avanguardia nei vari campi dell’arte ed anche la musica non sfugge a questa legge del divenire. La nostra epoca si caratterizza per le incertezze politiche ed economiche, per i disagi sociali ed anche chi non soffre di problemi esistenziali vive comunque contornato da atmosfere di incertezze.

STEVE COLEMAN AND FIVE ELEMENTS – Stresa Festival 2018 Causa maltempo, la prevista suggestiva location del concerto, ovvero i giardini di Villa la Palazzola sul lungo lago di Stresa, ha dovuto essere sostituita con l’altrettanto elegante Hotel Regina Palace. Strepitosi strumentisti e vocalist formano questo gruppo che propone un genere afro americano di tutta innovazione, caratterizzato dal ripetersi all’infinito dello stesso motivo, interrotto e caratterizzato alternativamente da uno degli strumenti, sovente la batteria; L’ossessiva ripetizione crea pochissimi momenti di ‘pausa d’attenzione’, mentre esprime allegria e vivacità, con apparizione di melodie e citazioni dai canti delle piantagioni, piuttosto che dai canti tribali ed addirittura si rinviene una citazione di Harry Belafonte. Gli strumentisti sono eccezionali a partire dal leader al sax  e poi una tromba piena di vita, una chitarra basso che ritma vitalmente, il giovane batterista che ha impressionato per l’agilità e velocità, ma il grande fascino arriva dalla voce solista che affronta impervie improvvisazioni apparentemente senza prendere fiato per molto tempo: velocità di parola, variazioni costanti, improvvisazione, solo suoni in un affrettarsi che richiama il rap, lo spiritual  ed il jazz di pura avanguardia. Il genere è particolarissimo e comprendo che non possa piacere a tutti (come tutte le  nuove   proposte), ma di fronte alle abilità non ci si può che inchinare! La Musica vince sempre.

Monday, July 30, 2018

Tristan und Isolde en Buenos Aires


Fotos: Prensa Teatro Colón /Máximo Parpagnoli. Prensa Teatro Colón / Arnaldo Colombaroli.

Gustavo Gabriel Otero
Twitter: @GazetaLyrica

Buenos Aires, 18/07/2018. Teatro Colón. Richard Wagner: Tristan und Isolde. Ópera en tres actos. Libreto de Richard Wagner. Harry Kupfer, dirección escénica. Hans Schavernoch, escenografía. Buki Schiff, vestuario. Producción escénica y elenco invitado de la Staatsoper Unter den Linden de Berlín. Peter Seiffert (Tristán), Iréne Theorin (Isolda), Kwangchul Youn (Rey Marke), Angela Denoke, (Brangania), Boaz Daniel (Kurwenal), Gustavo López Manzitti (Melot), Florian Hoffmann (un pastor), Adam Kutny (un timonel), Florian Hoffmann (joven marinero). Orquesta Staatskapelle de Berlin. Coro del Teatro Colón. Director del Coro: Miguel Fabián Martínez. Dirección Musical: Daniel Barenboim.

Desde la década de 1930 con la creación de los cuerpos artísticos estables y por ser el Colón un teatro de producción propia no hay elencos de otros entes líricos sus temporadas. Solo se cuenta en un pasado no muy lejano el Teatro Mariinski (ex Kirov) en 1998 y en 2010 -recién restaurada la histórica sala de Buenos Aires- a las huestes del Teatro Alla Scala de Milán que ofreció dos funciones de ‘Aida’ de Verdi en concierto y el Réquiem del mismo autor. Durante mucho tiempo figuró el proyecto -ahora concretado- de reunir a la Orquesta Staatskapelle de Berlin con una producción escénica y musical de la Staatsoper Unter den Linden de Berlín en el escenario del Teatro Colón fruto de un viejo convenio de colaboración que nunca había pasado del papel. La concepción de Harry Kupfer es estática y ascética. El movimiento está dado por los giros de un enorme ángel. El mismo ángel, sus distintos espacios y sus movimientos sirven de ambientación para los diferentes lugares que el libreto marca para la acción. Si la versión escénica es ascética la versión orquestal es antológica por su excelencia y por la perfección de todas las filas de la Staatskapelle de Berlín sin dudas de un nivel superlativo frente a lo que estamos acostumbrados a escuchar en las márgenes del Río de la Plata. Daniel Barenboim en el podio como un gran piloto lleva a buen puerto el transatlántico que tiene en sus manos. Iréne Theorin no defrauda como Isolda; Con emisión potente y compenetración abordó el complejo personaje. Peter Seiffert fue competente como Tristán en los dos primeros actos a pesar de alguna irregularidad en la emisión. Lamentablemente en el tercer acto su veteranía y su conocimiento de la parte no fueron suficientes para sobrellevar la fatiga vocal manifiesta: su emisión fue oscilante y con momentos al borde del grito. Angela Denoke fue una Brangania de lujo mientras que Boaz Daniel dio el realce que merece a Kurvenal. Kwangchul Youn fue un rey Marke de perfectos acentos y se desempeñaron con atildada corrección Florian Hoffmann y Adam Kutny. Gustavo López Manzitti fue un seguro y potente Melot mientras que el Coro Estable del Teatro Colón en sus breves intervenciones fue impecable.



Ute Lemper - Stresa Festival 2018


Foto: Lorenzo Di Nozzi - Stresa Festival 

Renzo Bellardone 

Artisti si nasce….artisti si diventa! Certamente la vena artistica è nel Dna alla nascita, ma se trascurata, dimenticata, sopraffatta da altre pulsioni, magari si affievolisce, si attenua e scompare. Se per contro la si foraggia, coccola e la si implementa di studio, dedizione, prove su prove, sacrificio ecco che può esplodere fino a diventare la luce intensa di una stella nel firmamento dell’arte !

UTE  LEMPER – Stresa Festival 2018  Il maggiore 21 luglio LAST TANGO IN BERLIN ! Già il titolo della performance stimola  fantasie e  visioni oniriche che incontrollate  vagano tra aerei spazi emotivi e cerebrali! Ute Lemper è diva, ma non diva d’immagine, bensì diva di sostanza! Raggiunta ormai una meravigliosa maturità artistica, non ricorre a facili giochetti per attrarre il pubblico, ma fasciata in un abito nero luccicante, sinuosamente ondeggia, si immedesima e si offre al suo pubblico: si perché dopo pochi minuti, anche chi la incontra per la prima volta è già il suo pubblico…. Tanghi e dintorni spaziano da una latitudine all’altra, con una traslazione in mondi paralleli  fatti di storie ‘uniche’, uguali in tutte le parti del mondo. Ed ecco le atmosfere rarefatte intrise di vita e di sensualità create da Ute Lemper che canta di ‘illusioni, sogni e progetti’ nelle lingue originali della scrittura: ‘Ne me quitte pas’ e l’angoscia struggente rimanda a quella Voix Humaine di Poulenc e poi Edith Piaf, Charles Trenet fino a consumarsi nell’esplosione di Mackie Messer di Brecht-Weill ‘Und der Haifisch, der hat Zähne…’ e qui lei sussurra e fischietta ed il pubblico spontaneamente inizia a cantare sottovoce…..in un’atmosfera rarefatta e  surreale che riporta alle emozioni di quasi 100 anni fa…..Bandoneon, contrabbasso, pianoforte e tastiera, insieme a sedia, sgabello e boa rossi,  hanno accompagnato l’esibizione di un mito del palcoscenico, che resterà  nella memoria di chi ha vissuto l’esperienza.

Sunday, July 29, 2018

Vinicio Capossela - Stresa Festival


Foto: Stresa Festival- L. Di Nozzi 

Renzo Bellardone

Il Maggiore: questa recente struttura per eventi, direttamente sulle rive del Lago Maggiore a Verbania, sta prendendo sempre più vita, con una corposa rassegna teatrale ed ospitando eventi internazionali come lo Stresa Festival.

VINICIO CAPOSSELA – STRESA FESTIVAL – 17 LUGLIO 2018 VINICIO CAPOSSELA Danze, salti, onde dei tre tempi Orchestra Filarmonica Arturo Toscanini Direttore Stefano Nanni Un cantastorie fantasmagorico, affabulatore ed incantatore, ovvero Vinicio Capossela, si è esibito sul palco del Maggiore di Verbania, cambiando cappelli, abiti, mantelli e facendo ritmare con le mani e ballare tutto il pubblico in sala. Standing Ovation assicurata per questo funambolico interprete che con  la voce attraversa tutta la policromia, dai colori profondamente ambrati fino ad elevarla allo stridente acuto ed il tutto per amplificare scenicamente il travolgente spettacolo. Capossela trasmette allegria pura, senza dimenticare una sottile vena di malinconia poetica e senza dimenticare l’anima di uomo che certamente ha vissuto e che qui racconta quasi  sussurrando  di ‘Labirinti dell’attesa di cui è composta la vita’ e narra di ‘sirene che non hanno nè coda nè piume e che non cantano il futuro’ . Il successo garantito già sulla carta è stato convalidato dalla presenza della corposa Orchestra Filarmonica Arturo Toscanini diretta dal simpatico, oltre che bravo Stefano Nanni. Con gesto chiarissimo e morbidamente ampio ha diretto puntualmente ed armonicamente, facendo anche da comprimario in alcuni momenti dello spettacolo.


Saturday, July 28, 2018

Rinaldo in Basilea, Svizzera

Sandrine Piau (soprano)

Foto: Sandrine Expilly Naïve

Ramón Jacques

Nella settimana di pausa tra le recite del Rake’s Progress in cui fungeva come orchestra invitata dal teatro dell’opera locale, la Kammerorchester Basel ha realizzato, durante la proprie apparizioni a Parigi e ad Halle in Germania, la versione da concerto del Rinaldo di Handel, il primo lavoro del compositore scritto per la scena londinese e che come altre gemme musicali è caduto nell’oblio per quasi 200 anni fino al suo recupero degli anni 70 del secolo scorso. L’ultimo concerto di questo breve tour è stato effettuato nella antica chiesa Martinskirche di Basilea, un luogo di acustica ottima in cui la prossimità tra pubblico ed artisti ha permesso di apprezzare i dettagli della magia e la drammaturgia contenuta nella deliziosa partitura. Con strumenti antichi e mostrando versatilità nell’affrontare diversi stili, l’orchestra ha offerto una esecuzione colorita della versione del 1731, con suoni rotondi e soavi provenienti principalmente dalla sua omogenea e leggera sezione degli archi. Davanti agli strumentisti e suonando il clavicembalo c’era Christophe Rousset che ha diretto con sicurezza, riuscendo a creare una connessione con i cantanti, i quali trasmettevano sentimento e magia. La valenza del cast vocale si ritrovava nel soprano Sandrine Piau, la cui riuscita carriera le ha forgiato grazia nell’esecuzione della musica di Handel, e qui ha regalato un Almirena sorprendente, con la sua voce raggiante, tecnica impeccabile, constante eleganza e stile. La sua curata e generosa interpretazione di “Lascia ch’io pianga” si deve considerare di riferimento.  Il ruolo di Rinaldo è stato interpretato dal controtenore spagnolo Xavier Sabata, un artista che ha mostrato agilità, timbro brunito  gradevole e buona emissione nella sua aria di bravura, e soavità nell’emozionante “Cara sposa”.Il mezzosoprano Ève-Maud Hubeaux  è piciuta per l’intensità con la quale ha interpretato Armida e per la facilità con la quale ha superato le difficoltà tecniche del suo ruolo, comunicando ed emozionando con la struttura della sua voce. Corretti sono stati il controtenore Christopher Lowrey come Argante, il tenore Jason Bridges come Goffredo e il basso Tomislav Lavoie nel ruolo del mago.

Friday, July 27, 2018

Così fan tutte en la Sala de conciertos MC2 de Grenoble Francia


Foto: Andrei Gidnac 
Ramón Jacques
Con Così fan tutte concluyó el ciclo de óperas de Mozart-Da Ponte que comenzó hace un par de años bajo la conducción de Marc Minkowski, con su agrupación musical y un destacado grupo de solistas.  La extensa gira de presentaciones de las tres óperas, en versión escénica y en concierto, en importantes teatros y festivales como: Versalles o Drottningholm por mencionar dos, tuvo su cierre triunfal en esta velada en la grandiosa sala de conciertos MC2 de la ciudad de Grenoble, la capital de los Alpes franceses y sede de Les Musiciens du Louvre.  Aunque la función se realizó en versión de concierto, no faltó la actuación, los vestuarios, algunas máscaras y las situaciones y amplias posibilidades cómicas que permite la partitura.  El elenco no defraudó, particularmente el de las voces femeninas encabezado por la soprano Ana María Labin quien mostró tablas en escena como una expresiva y sensible Fiordiligi de canto amplio, flexible, colorido, como una heroína de la ópera seria que regaló un memorable ‘Come scoglio’, Dorabella tuvo en la mezzosoprano Serena Malfi a una cantante con temperamento, efusiva e infalible en su canto.  Giulia Semenzato agradó por su humor innato y la claridad en su timbre de soprano ligera, como Despina.  El bajo barítono francés Jean-Sébastien Bou personificó al manipulador Don Alfonso con autoridad, dominio del estilo e ironía, redondeando su prestación con una voz profunda con sentido y musicalidad. Por su parte, el tenor Anicio Zorzi Giustiniani, como Ferrando, exhibió un grato timbre, aunque tuvo problemas en la emisión resultando poco audible a lo largo de la función y el bajo-barítono Robert Gleadow, como Guglielmo, sobreactuó al personaje y cantó sin brillo y errónea dicción.  La parte orquestal fue bien llevada con mano firme y por el entusiasmo con el que contagia a sus músicos Marc Minkowsi. Los músicos de Les Musiciens de Louvre conforman, sin duda, una de las mejores orquestas de música barroca y una de sus fortalezas reside en su bajo continuo que encabeza y domina el chelista Frédéric Baldassare.  Destacado estuvo también el desempeño del coro de Musiciens de Louvre.

Between Laughter and Emotion, between Dream and Theater: Le Nozze di Figaro in Munich


Foto © Wilfried Hösl

Suzanne Daumann

Some pieces, written two centuries ago or more, have reached us through the passing time - and their contemporary dimension and their political contexts have shrunk little by little. Today, we merely contemplate women and men, their emotions and relationships. In the new production of Munich Staatsoper, stage director Christof Loy underlines the work’s timeless aspects with a sober, dreamlike set and he concentrates on the characters’ inner lives. The result is all the more convincing as conductor Constantinos Carydis works with the same lack of  ornamentation. A certain asperity counterpoints the utter grace of Mozart’s music, while underscoring the depth of the characters’ emotions. At the very beginning, we watch with anguish as he chases Susanna and Figaro through their first duets whereas the recitatives develop with a deliberateness that is just as exaggerated. Fortunately things soon become more balanced: from Cherubino’s first aria on, there is utter joy on stage and in the stalls, and we rediscover one of our most beloved operas, heard and seen time and again, as if it were for the first time. A wonderful cast that, guided by a stage director devoted to the work and not his own ego, know  what they’re about with each stage movement  - this is joy in itself. Alex Esposito with his warm baritone is a credible, human and nuanced Figaro. He arrives on stage tumbling out of a puppet theater, where Susanna and himself play out the first scene of the opera, the way we stumble out of a morning dream that foretells the day to come; he finds himself facing the public and covers his eyes, terrified. He wears a grey street suit, timeless like all the costumes that subtly illustrate the characters’s personalities. Klaus Bruns is responsible for this other element of a coherent production. Cherubino arrives at first in a page’s costume that is exaggeratedly baroque, later he wears a mustard-colored uniform with vaguely Nazi boots. Solenn’ Lavanant-Linke interprets him with devilish androgynous charm and the voice of an angel. This androgynous  charm is accentuated by the sunglasses that Susanna puts on him at the end of the disguisement scene. „Venite inocchiatevi“ is sung sweetly and mischievously by Olga Kulchynska with her light and sweet voice. Her Susanna is something of a rebel opposite Marcellina, a bit lost opposite the Count and full of love opposite Figaro. Majestic of voice and deportment, deep and deeply in love with her husband, such is the Countess of Almaviva, interpreted by Federica Lombardi. Gifted with a warm, ample and generous voice, she surprises by the maturity of her interpretation - Internet tells us that she is not even thirty years old. Markus Eiche replaces Christian Gerhaher tonight and we’re nothing the worse for the exchange. With his powerful deep voice, he underscores all the aspects of his character, between desire and surprise, rage and stupefaction. All of the voices are wonderful tonight and the conductor does them ample justice. The orchestra is mostly of exemplary delicacy, punctuated by lovely solos. Interventions by the three keyboards used by Carydis lend an air of intimacy at chosen moments. Chad Kelly at the Hammerklavier and Andreas Skouras at the harpsichord and organ deserve extra praise for their contribution to the evening’s joys. Johannes Leiacker’s sets are sober and deceptively simple: a theater scene, oblique in the background, with curtains and a baroque landscape decoration, and in the foreground a few chairs, some props, suitcase, shoes… - a set of doors, dream symbol par excellence. These doors will grow from one act to the next, until in Act IV, an enormous door is the only stage element, along with an armchair. The production is a pleasure to the eye, full of fun and fougue, but it’s in Act IV that everything falls into place. From the start, we have been facing ruptures, rips in the fabric of our habits. Now, we see our habits deeply upset: after Barbarina’s aria - adorable and cristalline, Anna El-Khashem - Marcellina does not sing „Il capro e la capretta“, but „Abendempfindung an Laura“ KV 523. Anne-Sofie von Otter interprets Marcellina with just the right measure of ridicule, dignity and emotion. When she adresses her son with this wonderful lied and her golden voice, evoking her mortality, we are face to face with humanity’s deepest feelings, without artifice or make-up. Just as honest, in another register, is Basilio’s aria, that celebrates stupidity. Young tenor Manuel Günther sings it with gusto and agility. Figaro, who has come to doubt Susanna’s fidelity increasingly, breaks down after his air „Aprite un po’ quegli occhi“, convinced she’s finally given in to the Count. And now we see something that we have always dreamt of: Susanna speaks directly to Figaro and covers his forehead with roses. Olga Kulchynska sings „Deh vieni, non tardar“ with sweet and painful intensity, touching all the hearts in the house. When Figaro and Susanna finally recognize each other, their reconciliation has that same intensity that goes way beyond artistic performance,  and this bitter-sweet intensity will last until the final, when out of the giant door they come one after the other: Cherubino, Barbarina, Marcellina and Susanna dressed as the Countess, when the Count refuses the forgiveness that he will be granted himself so lovingly, and when finally the crazy day ends in an invitation to party. A Mozartean evening, all in all, as we would like to see them more often, between laughter and emotion, an opera evening as it should be, when everything comes together, and that we leave, moved and enriched: bravi e grazie tutti!


Entre rire et émotions, entre rêve et théâtre - Le Nozze di Figaro à Munich


Foto © Wilfried Hösl

Suzanne Daumman

Certaines pièces, écrites il y a deux siècles ou plus, ont accompagné leur public au fil des années, si bien que la dimension contemporaine et le contexte politique se sont élimés peu à peu, et nous  contemplons aujourd’hui des hommes et des femmes, leurs émotions et relations plutôt que l’air de leur temps. Dans la nouvelle production du Staatsoper de Munich, Christof Loy utilise une scénographie sobre et onirique pour souligner les aspects intemporels de l’œuvre et se concentre sur la vie interieur des personnages. Le résultat est d’autant plus convaincant que le chef d’orchestre Constantinos Carydis travaille avec le même sens du dépouillement. Une certaine âpreté contredit parfois la grâce mozartienne, tout en faisant ressortir la profondeur des sentiments des personnages. Au début, on est un peu angoissé par la vitesse effrénée avec laquelle il chasse Figaro et Susanna à travers les premiers duos, alors que les récitatifs se développent avec une lenteur tout aussi exagérée. Fort heureusement, ce déséquilibre ne dure pas longtemps: à partir du premier air de Cherubino la joie s’installe sur le plateau et dans le public, et l’on redécouvre un des opéras les mieux connus, maintes fois vu et entendu , comme si c’était pour la première fois. Une excellente distribution qui, guidé par un metteur en scène motivé, au service de l’œuvre plutôt que de son ego, comprend le sens de chaque geste et agit en connaissance de cause - une joie en soi. Alex Esposito au baryton chaleureux campe un Figaro nuancé, crédible et humain. Il arrive sur scène sortant d’un théâtre de marionnettes, où Susanna et lui-même jouent la première scène de l’opéra, comme on sort d’un rêve matinal qui nous joue la journée à venir, pour se trouver face à son public et se couvre les yeux, épouvanté. Il porte un complet gris, intemporel comme tous les costumes des personnages - seul Cherubino arrive d’abord en costume de page exagérément baroque et ensuite en uniforme couleur moutarde vaguement nazi par les bottes. C’est Solenn’ Lavanant-Linke qui interprète Cherubino avec un charme androgyne de tous les diables et une voix d’ange. Ce charme androgyne est accentué par les lunettes de soleil que Susanna lui met à la fin de la scène de déguisement. „Venite inocchiatevi“ est chanté avec grâce et espièglerie par la voix douce et légère d’Olga Kulchynska. Sa Susanna est un peu rebelle face à Marcellina, un peu dépassée par le Comte Almaviva, et pleine d’amour face à Figaro. Majestueuse par la voix et par son port, profonde et profondément amoureuse de son mari, telle est la Comtesse d’Almaviva, interprétée par Federica Lombardi. Douée d’une voix chaleureuse, généreuse, ample, elle surprend par la maturité de son interprétation - Internet nous apprend qu’elle n’a pas trente ans. Markus Eiche remplace ce soir Christian Gerhaher dans le rôle du Comte, en l’on n’a rien perdu au change. Lui aussi saisit tous les aspects de son personnage, entre désir et surprise, rage et stupéfaction, et les exprime avec une voix puissante et grave. Toutes les voix sont merveilleuses ce soir et la direction d’orchestre leur fait amplement justice. L’orchestre est d’une discrétion exemplaire, beaucoup d’interventions des trois claviers choisis par Carydis donnent un caractère d’intimité à certains moments. Saluons aussi Chad Kelly au fortepiano et Andreas Skouras au clavecin et à l’orgue, qui contribuent grandement au succès de la soirée. Les décors de Johannes Leiacker sont sobres et d’une simplicité trompeuse: une scène de théâtre en arrière-plan de biais, avec rideau ou décor de paysage baroque, et en avant-plan une scène  avec quelques éléments de jeu, et un jeu de portes, symbole onirique par excellence. Ces portes deviennent plus grandes d’un acte à l’autre jusqu’à ce que, à l’acte IV, une porte énorme constitue le seul décor. Si la production est belle à voir, pleine de fougue et amusante, c’est à l’acte IV qu’elle prend tout son sens. Depuis le début, nous sommes face à des ruptures, des déchirures dans le tissu de nos habitudes. Maintenant, nous voyons nos habitudes profondément bousculées: après l’air de Barbarina - adorable et cristalline, Anna El-Khashem - Marcellina chante non pas „Il capro e la capretta“, mais „Abendempfindung an Laura“, KV 523. Anne-Sofie von Otter interprète Marcellina avec la juste mesure de ridicule, dignité et émotion. Lorsqu’elle s’adresse à son fils avec ce lied merveilleux et sa voix d’or, évoquant sa mortalité, nous sommes face à l’humanité, sans artifice. Tout aussi honnête, dans un autre registre, l’air de Basilio, l’éloge à la stupidité. Le jeune ténor Manuel Günther le chante avec fougue et agilité. Figaro, qui depuis le début doute de plus en plus de Susanna, s’écroule après son air „Aprite un po’ quegli occhi“, convaincu qu’elle le trompe avec le Comte. Et maintenant, nous assistons à quelque chose dont nous avons toujours rêvé: Susanna s’adresse directement à Figaro, et lui couvre le front de fleurs. Olga Kulchynska chante „Deh vieni, non tardar“ avec une intensité douce et douloureuse qui touche tous les cœurs dans la salle. Ainsi, lorsqu’ils se reconnaissent enfin, leur réconciliation a également une intensité qui va bien au-delà de la performance artistique. Cette intensité douce-amère se poursuit jusqu’au final, quand sortent, par la porte géante et à la queue-leu-leu, Cherubino, Barbarina, Marcellina, et finalement Susanna, dans les habits de le Comtesse, quand le Comte refuse le pardon qu’il doit ensuite implorer lui-même, et quand finalement se termine la folle journée dans une invitation à la fête. Une soirée Mozartienne, somme toute, comme on la voudrait plus souvent, entre rires et émotions, une soirée d’opéra comme il faut, où tout se tient et d’où l’on sort ému et enrichi: bravi e grazie tutti!