Foto: Lorenza Daverio
Massimo Viazzo
Marina de Umberto Giordano (1867-1948)
melodrama en un acto nunca antes representado, que permaneció durante tanto
tiempo en el olvido, quizás porque parte de su música fue después reutilizada
en su ópera sucesiva Mala vita. Recientemente fue descubierta la
partitura autógrafa en la colección Koch de la biblioteca Beinecke Rare Book
and Manuscript de Yale, de Andreas Gies. Fue precisamente el quien curó
la edición critica en la que se basa este estreno absoluto. Gracias a este
meticuloso trabajo, no solo fue reconstruida la música, si no también el texto
cantado por Enrico Golisciano y las indicaciones escénicas. Visto que el
libreto original nunca llegó hasta nosotros, fue Emanuele D’Angelo,
quien se ocupó de reconstruirlo. La primera representación, realizada en forma
de concierto, fue un evento de gran relevancia para el mundo musical
internacional, y se llevó a cabo en el Teatro dal Verme de Milán, como parte de
la temporada 81 de Pomeriggi Musicale, gracias a la colaboración con la
Edizione Nazionale delle Opera di Umberto Giordano / LIM-Librería Musicale italiana,
y una grabación discográfica del evento será posteriormente publicada por el
sello discográfico DECCA. Es importante
mencionar la vocación operística del Teatro dal Verme di Milano, que perduró
hasta su destrucción, a consecuencia de los bombardeos ocurridos durante la
Segunda Guerra Mundial. Tras una cuidadosa restauración, completada en 1946, la
estructura fue destinada para ser una sala de cine. Desde el 2001, el Teatro
dal Verme, alberga a la Fondazione Pomeriggi Musicale y funge como sala de
conciertos. En el transcurso de su
historia, el teatro que fue inaugurado con Gli Ugonoti de Meyerbeer en
1872, ha tenido importantes premieres, entre las que se encuentra Le Villi
de Giacomo Puccini, Pagliacci de Ruggero Leoncavallo, con un joven
Toscanini en el podio, así como los estrenos italianos de Una vida por el
Zar de Mijaíl Glinka y La viuda alegre de Franz Lehár. Marina se inserta
en la corriente del verismo, proponiendo una narrativa intensa y dramática
ambientada en el contexto de las históricas tensiones entre Serbia y
Montenegro. Los personajes principales – Marina, su hermano Daniele, el
pretendiente no correspondido Lambro y el joven enamorado, el serbio Giorgio –
se ven envueltos en un torbellino de intensas emociones, donde amor, celos y
pertenencia étnica e ideológica se entrelazan, culminando con un final
dramático. En el centro de la narrativa se encuentra Marina, una mujer valiente
que enfrenta las dificultades impuestas por la violencia patriarcal y bélica
para salvar al hombre amado. Compuesta en 1888, Marina es la primera obra del
compositor pugliese, que era entonces un estudiante veinteañero del
Conservatorio de Nápoles. Con valentía, el joven Giordano decidió presentar su
partitura en el famoso Concurso Sonzogno, un concurso creado en 1883 para
descubrir nuevos talentos y enriquecer el repertorio, y que luego
revolucionaría el melodrama italiano. Marina fue seleccionada, pero solo obtuvo
el sexto premio (el primero fue para Cavalleria rusticana de Mascagni).
Sin embargo, el editor Sonzogno quedó tan impresionado por el talento del
joven, aunque no apreciara mucho el libreto, que lo contrató inmediatamente.
Muy pronto, entre 1896 y 1903, llegaron sus tres títulos más célebres: Andrea
Chénier, Fedora y Siberia. Aunque en realidad, solo Chénier y en parte Fedora
han entrado de manera algo estable en el repertorio. Musicalmente, Marina
resalta el talento compositivo de Giordano, caracterizado por un lenguaje
moderno y armónicamente avanzado, perfectamente adaptado a la palabra. La ópera
presenta referencias estilísticas que abarcan de Verdi a Ponchielli, e incluso
a Carmen de Bizet, anticipando al mismo tiempo soluciones que desarrollaría en
sus obras maduras. La estructura del acto único, dividido en dos partes (la
primera más elaborada) se muestra sólida e incisiva. De la introducción coral,
que evoca eficazmente el clima bélico, se pasa a la presentación de la
protagonista Marina, mujer montenegrina de carácter fuerte, voluntariosa pero también
frágil, escena que culmina con el encuentro con Giorgio Lascari, soldado serbio
herido, momento en el que surge entre ambos la chispa de la atracción amorosa. Después
de la canción montenegrina de Lambro, el pretendiente rechazado, todavía
impregnado de espíritu guerrero, hay un breve concertato en el que
descubre que Marina ha socorrido y escondido a un enemigo (Giorgio).
Posteriormente, la primera parte concluye con el dúo entre Marina y Daniele,
durante el cual este último advierte a su hermana que preste máxima atención.
La segunda parte comienza con un breve intermezzo instrumental y con el hermoso
momento lírico del tenor, el aria de Giorgio. El dúo siguiente sellará
finalmente el amor y la pasión entre los dos protagonistas. La ópera luego se
dirige rápidamente hacia su dramática y trágica conclusión. Lambro mata tanto
al rival, en amor y en guerra, Giorgio, como a la tan deseada Marina, todo ello
en perfecto estilo verista. Eleonora Buratto encarnó al personaje
principal de la ópera con canto pulido, un timbre aperlado y extremo lirismo.
Su Marina emergió como un persona complejo, emotivo y humano, capaz de frasear
con calor, pero también de erguirse imperiosa con agudos luminosos y muy firmes.
A su lado, Freddie De Tommaso, en el papel de Giorgio Lascari, mostró un
timbre bruñido y expansivo, atenta dicción y un acento viril. Fraseó con
intensidad, mostrando también cierto squillo en el registro más agudo. Mihai
Damian, en el papel del “malo” de la historia, el pretendiente rechazado
Lambro mostró facilidad en los agudos. El barítono rumano, con un timbre claro,
casi tenoril, exhibió musicalidad y refinamiento en la ejecución de las frases
líricas y el impulso adecuado en las más combativas. Completó el reparto Nicholas
Moog, quien interpretó a Daniele de manera confiable, con un timbre franco
y musicalidad. La Orquesta dei Pomeriggi Musicali, bien preparada y
participativa, bajo la batuta escrupulosa y rítmicamente ágil de Vincenzo
Milletarì, sonó con cohesión. Optima estuvo también la prueba del Coro de
la Fondazione Teatro Petruzzelli dirigido por Marco Medved.


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