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Friday, May 5, 2017

La grotta di Trofonio por la Ópera de Cámara del Teatro Colón de Buenos Aires, Argentina


Crédito Fotográfico: Máximo Parpagnoli. Gentileza Ópera de Cámara del Teatro Colón

Gustavo Gabriel Otero
Twitter: @GazetaLyrica
 
Buenos Aires, 30/04/2017. Teatro 25 de Mayo. Antonio Salieri: La grotta di Trofonio. Ópera en dos actos. Libreto de Giovanni Battista Casti. Diego Cosin, dirección escénica. Gastón Joubert, escenografía. Isabel Gual, vestuario. Natalio Ríos, proyecciones. Rubén Conde. Walter Schwarz (Arsitone), Victoria Gaeta (Diri), Trinidad Goyeneche (Ofelia), Josué Miranda (Artemidoro), Mariano Fernández Bustinza (Plistene) y Luciano Miotto (Trofonio). Orquesta de la Ópera de Cámara del Teatro Colón. Dirección Musical: Martín Sotelo. Espectáculo presentado y producido por la Ópera de Cámara del Teatro Colón.
 
La Ópera de Cámara del Teatro Colón, está pensada como un proyecto itinerante, para llegar a distintos escenarios de la Ciudad Autónoma de Buenos Aires, el país y el exterior; promoviendo a jóvenes artistas, seleccionados en función de las exigencias estilísticas del difícil género que cultiva. El inicio de las actividades de la Ópera de Cámara del Teatro Colón se remonta a 1967; declarada oficial en 1969 retomó, luego de varios años, su actividad en el año 2002 con la producción de la ópera L’ occasione fa il ladro de Gioacchino Rossini. En el año 2003, produjo El emperador de la Atlántida y a partir de 2004, comenzó a realizar giras por el interior del país, presentando diversos títulos. Luego fue discontinuada nuevamente, y volvió a renacer en el año 2016 con la eficaz dirección artística de Marcelo Lombardero. La idea principal de la Ópera de Cámara es llegar al público en otros ámbitos por eso a fin del año pasado se presentó en el Parque Centenario y esta vez en el renovado Teatro 25 de mayo del barrio de Villa Urquiza convocando a un público ecléctico muy bienvenido para iniciarlo en el arte lírico. La clave de los elencos es su homogeneidad, su juventud y su disponibilidad escénica. En este caso se volvieron a repetir estas virtudes con la puesta en escena de La grotta di Trofonio, ópera cómica en dos actos y cinco escenas de Antonio Salieri, sobre un libreto de Giovanni Battista Casti, que fue estrenada el 12 de octubre de 1785, en el Burgtheater de Viena y que narra la historia de dos hermanas, Dori y Ofelia, y sus enamorados, Plistene y Artemidoro, la trama se complica cuando el mago Trofonio los invita a su cueva mágica e invierte sus personalidades primero los hombres y luego las mujeres, finalmente todo se arregla hay un final feliz. 
Diego Cosin en la dirección escénica planteo una estética tributara del comic, mezclando, además, situaciones con un perfume del siglo V A.C. mixturado con el momento del estreno de la obra y con nuestra propia contemporaneidad y deliciosos anacronismos. Cosín logró un muy buen manejo de las acciones teatrales, una perfecta caracterización de los personajes y un resultado visual atractivo. La escenografía con alguna vaga tendencia a la Grecia antigua de Gastón Joubert fue perfecta, mientras que las proyecciones de Natalio Ríos dieron marco cambiante a las escenas con inteligencia y claridad. Con la calidad de siempre la iluminación de Rubén Conde, mientras que el vestuario de Isabel Guai fue ingenioso y adaptado a la estética general, párrafo aparte merecen los peinados de excelente factura. Martín Sotelo condujo con mano segura el conjunto orquestal, con buen resultado y adecuada coherencia estilística.  Del elenco vocal se destacó la homogeneidad y su hubiera que destacar a alguien podría ser Victoria Gaeta (Dori) por su calidad y seguridad musical y su desenvoltura escénica.  Trinidad Goyeneche (Ofelia) tuvo un aplomado desempeño, Walter Schwarz dio autoridad al padre de las enamoradas (Aristone), Luciano Miotto fue un potente Trofonio, mientras que Josué Miranda (Artemidoro) y Mariano Fernández Bustinza (Plistene) aportaron voces bien timbradas y de decir expresivo para caracterizar a los dos enamorados.



Wednesday, May 14, 2014

La Italiana en Argel - Teatro Argentino de la Plata


Foto: Teatro Argentino de la Plata

Dr. Alberto Leal

Estrenada en el Teatro San Benetto de Venecia, el 22 de mayo de 1813 con gran éxito, tuvo un camino errático, olvidada por un buen tiempo, fue exhumada en 1919 por el Metropolitan. A partir de allí se convirtió en una de las óperas más representadas de Rossini. Me parece una buena elección del Teatro Argentino y además un gran placer ver que el querido teatro sigue con una temporada – por ahora – activa. El Maestro Silvio Viegas realizó un notable trabajo. Luego del comienzo de la obertura, con tiempos algo lentos, su trabajo cambió imprimiendo un carácter totalmente Rossiniano, excelentes tiempo y perfecto balance entre foso y orquesta. Buen desempeño de la Orquesta Estable. La puesta de Pablo Maritano, que es una reelaboración de la brindara hace un tiempo para Buenos Aires Lírica, admite poco análisis desde la lógica. Con vestuario por momentos de época, saltando a los años 60, a la época actual. Guerrilleros con ametralladoras, el grupo de eunucos – convertidos casi en “drag queens”, etc., etc. Pero esta “insalata” logró algo importante, entretener, cosa que no es poco, sin desvirtuar de la trama. Contó con ayuda de cantantes muy desenvueltos en la parte actoral. Aunque algunas marcaciones fueron algo grotescas, el resultado de divertir al público fue logrado, con momentos desopilantes. La escenografía y el vestuario siguieron los lineamientos de la propuesta del Director de Escena. Ricardo Seguel como Mustafá, realizó una prestación para atesorar. Con una voz de hermoso timbre, considerable volumen e impecable línea de canto fue un placer escucharlo…y otro verlo ya que es un actor consumado y conoce la parte a la perfección. Sin dudas fue la figura de la representación y se llevó los más importantes aplausos de de noche, muy merecidos. Solo un registro grave más importante hubiera dado a su prestación un nivel de perfección. Santiago Ballerini cantó con bello timbre, excelente línea de canto y sorteó sin problema su difícil cavatina "Languir per una bella". Mantuvo su nivel vocal en toda la función y fue desenvuelto como actor. Mariana Rewerski como Isabella lució su bella figura y sus notables dotes de actriz. Posee un bello timbre, es musical y negoció con inteligencia las partes de coloratura. Algo más de volumen y una voz con más armónicos hubiera sido necesaria para un teatro del tamaño del Argentino. No lució en la cavatina “Cruda sorte! Amor tiranno!”, pero mejoró notablemente en "Pensa alla patria “del segundo acto. Luciano Miotto brindó un perfecto Taddeo, tanto vocal con actoralmente, otro excelente trabajo. Oriana Favaro, con la dulzura de su timbre, parece no ser el tipo de voz más adecuado para el personaje, donde una voz menos bella es más acorde con el rol. Pero canto con buena línea y fue muy desenvuelta como actriz. Muy buen trabajo de Rocío Arbizu como Zulma y correcto Juan Pablo Labourdette. El Coro masculino realizó un brillante trabajo, tanto vocal como actoralmente en una puesta donde su trabajo es muy exigido. La función fue dedicada a la gran bailarina Leonor Baldassari, madre de Paula y Viviana Almerares. Una de las figuras de la danza más importante en la historia del Teatro Argentino. Solo es de lamentar que en la función de estreno la sala estaba a un 40% de su capacidad. No creo que esto mejore en las funciones entre semana. Este tema es algo que las autoridades del Teatro tienen que rever.  Una pena ya que es en general una muy buena versión de un Rossini que brinda un momento de sano entretenimiento.