Showing posts with label Patrick Fournillier. Show all posts
Showing posts with label Patrick Fournillier. Show all posts

Friday, December 5, 2014

L'étoile di Emmanuel Chabrier De Nederlandse Opera, Amsterdam

Foto: Marco Borggreve

Ramón Jacques

La principale compagnia d’opera dei Paesi Bassi ha cambiato il suo nome in De Nationale Opera, ma non la sua vocazione di teatro audace e d’avanguardia che propone opere poco conosciute e poco rappresentate, come in questa occasione con L’Etoile, opera buffa di Emmanuel Chabrier (In questa stagione il teatro olandese è stato l’unico a programmarla). La immaginaria e divertente trama nella quale i personaggi nutrono la credenza che il destino sia controllato dalle stelle è stata sfruttata e ben rappresentata scenicamente da Laurent Pelly, un riferimento per il repertorio francese, che ha saputo esaltare con ingegno la comicità e l’umor nero del libretto, così come le sua parti serie e oscure, come quella del perverso Rey Ouf I che realizza esecuzioni pubbliche ad ogni suo compleanno. Pelly trasporta questo mondo fantastico al mondo degli umani, con l’aiuto di scale, labirinti, corridoi che salgono scendono, vicoli ciechi, disegnati da Chantal Thomas; così come i colorati costumi di Jean Jacques Delmotte e dello stesso Pelly, e la raggiante illuminazione con le quali ha creato una piacevole resa teatrale. L’orchestrazione è ricca, spumeggiante, sofisticata e in alcuni momenti raffinata, accompagna la comicità, il sentimentalismo e la malinconia sulla scena. Si è notata la mano sicura e dinamica di Patrick Fournillier, conoscitore del repertorio che ha saputo estrarre il meglio dalla Residentie Orkest di L’Aia, invitata in buca. Un successo, per i dialoghi parlati, è stato di formare un cast di cantanti di lingua francofona capeggiato dal tenore Christophe Mortagne con la sua caratterizzazione del villano comico Rey Ouf I, cantato con sicurezza; e il mezzosoprano Stéphanie d’Oustrac  per il suo eccezionale sviluppo musicale ed  attoriale come Lazulli, personaggio en travesti. Il mezzosoprano Julie Boulianne ha fatto risaltare il ruolo di Aloès, mostrando eleganza nella sua linea vocale e personalità scenica. Simpatico il disimpegno del soprano Hélène Guilmette  come la bella principessa Laoula, di François Piolino, come segretario Tapioca e di  Jérôme Varnier come l’astrologo Siroco. Una menzione per il resto dei cantanti, così come peril solido e partecipativo coro del teatro.

Thursday, December 4, 2014

L'étoile de Emmanuel Chabrier en Ámsterdam

Foto Marco Borggreve

Ramón Jacques 

La principal compañía de opera de los Países Bajos cambio recientemente su nombre por el de De Nationale Opera, pero lo que no se alteró fue su vocación de ser un teatro atrevido y vanguardista que ofrece obras poco conocidas o poco representadas, como en esta ocasión L'étoile, opéra bouffe en tres actos del compositor Emmanuel Chabrier. Si bien la obra se ha representado con mayor frecuencia en teatros de Francia, en esta temporada el teatro neerlandés fue el único en programarla. La imaginaria y divertida trama en la que sus personajes tienen la creencia de que su destino es controlado por las estrellas fue explotada y bien representada escénicamente con el ingenio de Laurent Pelly, un referente del repertorio francés, quien supo exaltar con ingenio la comicidad y el humor negro del libreto, así como sus partes serias y oscuras –como la del perverso Rey Ouf I que realiza ejecuciones públicas el día de su cumpleaños. Pelly trasladó el mundo fantasioso a uno de humanos con la ayuda de escaleras, laberintos y pasillos que subían, bajan o eran calles sin salida, diseñados por Chantal Thomas; así como los brillantes y coloridos vestuarios de Jean-Jacques Delmotte como del propio Pelly, y una radiante iluminación con las que creó una grata experiencia teatral. La orquestación es rica, sofisticada y por momentos tan refinada, superior que la de cualquier opereta, que acompaña la comicidad, la melancolía o el sentimentalismo sobre la escena. Aquí se notó la mano segura y dinámica de Patrick Fournillier, conocedor del repertorio quien extrajo lo mejor de la Residentie Orkest de la Haya, invitada en el foso. Un acierto, por los extensos diálogos,  fue el de conformar un elenco de cantantes francoparlantes que encabezó el tenor Christophe Mortagne con su caracterización del villano cómico, Rey Ouf I, un Luis XIV moderno, que cantó con seguridad; y la mezzosoprano Stéphanie d’Oustrac quien tuvo un sobresaliente desenvolvimiento musical, con su suntuosa tonalidad oscura, y actoral como el personaje en travesti de Lazulli.  Agrado el desempeño de la soprano Hélène Guilmette como la hermosa princesa Laoula, así como el de François Piolino, como su secretario Tapioca; y del Jérôme Varnier del astrologo Siroco, aquí caracterizado como un científico loco. La mezzosoprano Julie Boulianne hizo resaltar el papel de Aloès mostrando elegancia en su línea de canto y personalidad escénica . Una mención para el resto de los cantantes, así como para el sólido y participativo coro del teatro. 

Tuesday, June 24, 2014

Thaïs de Massenet en la Ópera de Los Ángeles

Fotos: Robert Millard

De no ser por el interés que tiene Placido Domingo por incorporar nuevos personajes a su extenso repertorio obras como Thaïs difícilmente se habrían escenificado en este teatro, ya que si bien la obra contiene algunos interesantes pasajes vocales y musicales, como la conocida meditación, no contiene una trama solida o convincente ni un desarrollo dramático en sus personajes que la hacen ser una ópera poco representada. Sobre el escenario se vio la producción de Johan Engeles, proveniente de la Ópera de Finlandia, que es confusa porque mezcla el realismo con surrealismo, al más puro estilo del Regietheater, ya que la acción se situó dentro de un teatro en el que los monjes vestidos de frac y corbatas negras, que no son religiosos sino pervertidos voyeristas, observan la acción desde los palcos; el segundo acto se realiza en la opulenta y pequeña habitación de Thais, y el tercero en un destruido teatro sobre una plataforma circular en el centro del escenario con los rodeado de ruinas y dunas del desierto que representaban los senos de mujer. Lo que se vio en escena estrictamente desde el punto de vista visual fue atractivo, pero en términos teatrales aporta poco en lo teatral o a la historia misma.  Los vestuarios bien elaborados y modernos, como el vestido con alas de Thais,  sugerían que la acción se situaba en una época actual, contrastaban con la vestimenta de mendigo del personaje de Athanaël, en el que  al final fue el centro de la atención durante la obra donde todo giro en torno a él, en una dirección escénica poco convincente de Nicola Raab, quien no supo resolver lo poco que ofrecen los personajes, y que a su vez cargo la escena con muchos movimientos sin sentido  y exagerado dramatismo. 
Domingo, personificó de manera correcta el personaje 139 de su carrera, que como es habitual vivió y se metió en la piel del atormentado y afligido Athanaël, aunque tanto sufrimiento y obsesión de su parte, imputables a la dirección escénica, llegaron a ser francamente monótonos y fastidiosos. Vocalmente sacó provecho a las posibilidades vocales que le ofrece la partitura y lo hizo con intensidad y buen fraseo, pero la emisión de su voz, ligera por momentos, se diluía frente a la masa orquestal.  Nino Machaidze tuvo un correcto desempeño como Thais, desplegando fuerza en su emisión, buen color y facilidad para emitir notas agudas, pero poca claridad debido a una cuestionable dicción francesa.  El tenor Paul Groves asumió de manera notable el breve papel de Nicias con un timbre grato y cálido, aunque un artista de su nivel merecería un papel que francamente no sea un desperdicio de su talento. Del resto de los papeles menores, que cumplieron satisfactoriamente como también lo hizo el coro, agradó la sensualidad y el canto oscuro de la mezzosoprano Milena Kitic en el breve papel de Albine.  El maestro francés Patrick Fournillier, quien mostro afinidad con este repertorio, que dirige frecuentemente, guió con seguridad y buen pulso a una orquesta que le respondió en todo momento con cohesión y delineando los ritmos más exóticos y musicales de la partitura. Una mención merece el concertino de la orquesta Roberto Cani, por su conmovedora ejecución de la “meditación”  RJ

Thursday, June 5, 2014

Thaïs de Massenet en Costa Mesa, California

Foto: Nick Koon

El segundo título de esta temporada, después de Falstaff, que la Ópera de Los Ángeles eligió para presentar en versión concierto en la sala de Renée and Henry Segerstrom Concert Hall de Costa Mesa Caifornia, fue Thaïs  de Massenet.  Este concierto corresponde al proyecto “Off Grand” que pretende ofrecer operas de la temporada en otras poblaciones y fuera de su sede habitual, el teatro de la calle Grand.  El elenco vocal fue el mismo que de manera paralela se presentó en la versión escénica de la obra, y la ventaja de la representación en concierto, permitió al público concentrarse más en la parte vocal y orquestal de la pieza, que la cargada producción escénica no permitió.  Asimismo,  la acústica de esta sala hizo que la velada fuera emocionante, cargada de tensión y musicalidad, situación de la que sacaron ventaja todas las fuerzas musicales en escena. En el papel principal, la soprano Nino Machaidze desplegó todo sus cualidades vocales, en el manejo de los colores, volumen y agudos, aunque tuvo algunas complicaciones con la dicción que hizo que su canto fuera claro y fluido.  Ayudándose de una partitura en toda la función, Placido Domingo se metió en el personaje de un afligido y atormentado Athanaël al que actuó y vivió durante toda la representación. El papel posee momentos vocales interesantes y muy liricos de los que el cantante supo sacar provecho cantando con intensidad, su voz se escuchó firme y robusta y corrió con naturalidad gracias a la notable acústica de la sala. Se puede decir que Domingo cumplió satisfactoriamente agregando un nuevo papel a su amplio repertorio, pero que difícilmente será recordado por tratarse de un personaje plano de poco desenvolvimiento dramático y actoral.  El tenor Paul Groves agradó por su cálido timbre seductor, aunque su presencia en un papel tan corta y de poca trascendencia pareció más un lujo innecesario. A pesar de lo breve que fueron sus papeles, merece una mención particular el joven pero muy seguro bajo ruso Valentin Anikin, quien aportó profundidad, potencia a su voz; así como la mezzosoprano Milena Kitic, quien como Albine, desplegó sensualidad, oscuridad y homogeneidad en su canto. Correctos estuvieron el resto de los cantantes y el coro del teatro.  Protagonista fue la orquesta de la mano de Patrick Fournillier, quien se mostro como un conocedor de este repertorio, fue un guía del espectáculo, y supo guiar con seguridad y buen pulso a una orquesta que le respondió en cada momento, delineando los ritmos más exóticos y musicales de la partitura. RJ

Thursday, May 8, 2014

Los Pescadores de Perlas de Bizet en Módena

Foto: Teatro Comunale di Modena

Renzo Bellardone

Para vivir y sobrevivir entre las olas de la intemperie a las la vida inevitablemente nos enfrenta, el género humano necesita de fantasía, de ilusiones imaginarias, de historias imposibles pero con final feliz. Los Pescadores de Perlas se insertan justamente en esas paredes mentales que se cierran para ofrecer una vía de evasión y un ilusorio mundo fantástico, y entre mitos y fantasía en una difícil realidad es como se desarrolla la trama de la ópera de Georges Bizet.  El texto no es particularmente lirico, pero en compensación, la partitura es increíblemente bella y rica de tonalidades poéticas y dolorosas vibraciones La lectura que fue conservada en su totalidad en la puesta escénica de fin siècle para abrirse a un nuevo mundo. Patrick Fournillier propuso una lectura armoniosa, lineal y homogénea, siguiendo la filosofía madre de la ópera. La puesta en escena de Giorgio Ricchelli fue simple y eficaz a través de insertar algunos elementos escénicos distintivos y claramente individuales. La dirección de Fabio Sparvoli creó movimientos fieles a la idea primaria de la ópera distinguiendo la vida real de la imaginaria. El ballet dirigido por Annarita Pascualli fue sobre la misma longitud de onda con movimientos de danzas tribales y una sinuosidad soñadora en el imaginario colectivo. Filológicos y ricos fueron los vestuarios de Alessandra Torella. Martino Faggiani fue el director del protagonista coro del Teatro Regio de Parma, apreciado en otras producciones como Payasos, tanto por su claridad coral como por la búsqueda de coloridas emociones. Muy bello fue el dueto y el terceto de llenaron de estrellas la línea y el claro fraseo de los intérpretes. Frescos y envueltos los intérpretes, infundieron delicadeza y vigor a los sentimientos de amor, casi fraterno, y a las pasiones de sentimientos, y de carne a la traición y al perdón que caracterizan la obra. En Módena el personaje de Nadir fue encomendado al joven tenor mexicano Jesús León quien ofreció una prueba de calidad, apreciada por un público que tiene la voz de Pavarotti en el corazón.  En particular en el aria “Je crois entendre” el resultado fue límpido, diamantino logrando a infundir gran sentimiento participativo y comunicativo. Leila fue interpretada por Nino Machaidze con limpio y rotundo cuerpo vocal, con interesante dúctil agilidad y segura y brillante emisión sobre una grata homogeneidad linear. Luca dall’Amico fue el bajo que dio voz al sacerdote Nourabad, que no es muy larga pero lo suficiente para externar profundidad en su timbre. Zurga fue el imponente (en físico y voz) Vincenzo Taormina quien realizó el papel con gran atención vocal y prestancia de actoral. El grato color bronceado de su voz se redondeó en los momentos de tierno sentimiento y delineó autoridad en la escena de celos. Fuerte presencia escénica que encontró exaltación al final cuando se encontró solo sobre el escenario, rico por el perdón concedido. ¡La música vence siempre!

Thursday, April 17, 2014

Les Pecheurs de Perles (I pescatori di perle) di Bizet - Teatro Comunale di Modena

Foto: Teatro Comunale di Modena

Renzo Bellardone

Il genere umano per vivere e sopravvivere tra i flutti delle intemperie che la vita inevitabilmente propone e necessita  di fantasia, di immaginarie illusioni, di storie impossibili , ma dal lieto fine. “Le pecheurs des perles” va ad inserirsi proprio in quegli anfratti mentali che si schiudono per offrire una via di evasione, un illusorio mondo fantastico… ed è appunto tra miti e fantasia e faticose realtà che  si snoda la vicenda narrata nell’opera di George Bizet. Il testo non è particolarmente lirico, ma in compenso la partitura è incredibilmente bella e  ricca di sfumature poetiche e vibrazioni accorate. La lettura che è stata conservata  nel complesso dell’allestimento è quella da fin siècle per aprirsi ad un nuovo mondo. Patrick Fournillier propone infatti una lettura armoniosa, lineare ed omogenea, seguendo la filosofia madre dell’opera. La messa in scena curata da Giorgio Ricchelli è semplice  ma efficace attraverso  l’inserimento degli elementi scenici distintivi e chiaramente individuabili. La regia di Fabio Sparvoli crea  movimenti fedeli all’idea primaria dell’opera distinguendo la vita reale da quella immaginaria. Il balletto diretto da Annarita Pasculli è sulla stessa lunghezza d’onda con movenze da danza tribale o sinuosità sognate  nell’immaginario collettivo. Filologici  e ricchi i costumi di Alessandra Torella. Martino Faggiani è il bravo direttore del coro del Teatro Regio di Parma, protagonista  apprezzato anche in altre recenti produzioni quali  “I  Pagliacci”,  sia per limpidezza  corale che per la ricerca di sfumate emozioni. Molto belli i duetti ed il terzetto che costellano il rigo ed apprezzato il chiaro fraseggio degli interpreti. Freschi e coinvolti gli interpreti infondo delicatezza  o vigore nei vari sentimenti di amore quasi fraterno, passione di sentimenti e di carne, , vendetta e perdono che caratterizzano l’opera.  Nelle rappresentazioni modenesi il ruolo di Nadir è affidato al giovane tenore messicano Jesus Leon  che ha offerto una prova di qualità, apprezzata da un  pubblico che ha ancora nel cuore la voce di Pavarotti. In particolare  nell’aria “Je crois entende” è risultato limpido e diamantino, riuscendo  ad infondere gran sentimento partecipativo e comunicativo. Leila è stata interpretata da Nino Machaidze con limpidezza e corposa rotondità vocale; interessanti le duttili agilità e l’emissione sicura e brillante, su un velluto di lineare omogeneità. Luca dall’Amico è il basso che da voce al sacerdote Nourabad: la parte non è certamente estesa ma sufficiente per esternare  profondità timbrica . Zurga è stato  interpretato dall’imponente (sia nel fisico che nella voce) Vincenzo Taormina  che ha realizzato il ruolo con grande attenzione vocale e prestanza attoriale; il bel colore brunito della voce si è arrotondato nei momenti di tenero sentimento, ha delineato l’autorevolezza del capo  ed abilmente irrobustito nelle scene di gelosia.  Forte presenza scenica che trova esaltazione  al finale quando resta solo sul palco, ricco del perdono concesso. La Musica vince sempre!

Wednesday, August 7, 2013

Les Contes d'Hoffmann di Jacques Offenbach - San Francisco Opera

Foto: Cory Weaver - San Francisco Opera
 
Ramon Jacques
 
I racconti di Hoffmann, l'eredità di Jacques Offenbach, sono andati in scena all'Opera di S. Francisco nella revisione di Jean Christoph Keck e Michael Kaye che restituisce al capolavoro la sua dimensione originaria di opéra-comique, dove si alternano brani musicali e dialoghi che sono indispensabili per la coerenza drammatica della trama. La messa in scena era quella di Laurent Pelly, in coproduzione col Liceu di Barcellona (dove ha avuto luogo lo scorso febbraio), con eleganti costumi e scene, ispirati alla pittura simbolista del fiammingo Léon Spilliaert, in una perfetta dimensione per Hoffmann, che do continuo entrava e usciva dalla realtà per immergersi nel sogno. Il tenore Matthew Polenzani è stato superlativo, con una voce robusta e squillante e con una perfetta dizione francese, oltre a un'agiata disinvoltura scenica. Il soprano francese Natalie Dessay, mantenendo forse l'ultimo suo contratto con gli Stati Uniti, dopo aver annunciato il suo ritiro, ha dato vita a una delicata e credibile Antonia, con un canto scintillante e pieno d'emozione e sentimento. Il soprano Hye Jung Hong , Olympia, ha spiegato il suo virtuosismo vocale apportando la sua dose di grazia. Discreto è stato l'apporto vocale del basso Christian Van Horn che ha impersonato il vilain con voce profonda ma con scarsa e rigida presenza scenica. Buona figura anche per Angela Brower come Niklausse /La Musa, simpatica e spigliata sebbene la sua voce, pur di timbro brunito, fosse leggera per il ruolo, e per Irene Roberts come Giulietta, dai buoni mezzi vocali. L'orchestra, dal canto suo già uno dei punti di forza di questo teatro, ha dimostrato la solita solidità sotto la bacchetta sicura di Patrick Fournillier.

Wednesday, July 31, 2013

Los Cuentos de Hoffman en la Ópera de San Francisco

Foto: Cory Weaver / San Francisco Opera
 
Ramón Jacques
 
La Ópera de San Francisco presentó Los Cuentos de Hoffman de Offenbach en la versión de Jean Christoph Keck y Michael Kaye que restituye a la obra su origen de opéra-comique, alternando arias con diálogos y que incorpora arias y duetos que son indispensables para la coherencia dramática de la historia.  Se estrenó la producción de Laurent Pelly, coproducida con el Liceu de Barcelona (donde fue estrenada el pasado mes de febrero) de elegantes vestuarios y escenografias, inspiradas en las pinturas simbolistas del flamenco Léon Spilliaert,  que transmitieron la idea de que Hoffmann se mueve indistintamente entre el mundo real con el de sueños y su locura.  El tenor Mathew Polenzani estuvo sobresaliente, cantando con una voz robusta de calida tonalidad y clara dicción francesa. En escena se movió con naturalidad y desenvoltura.  En la que probablemente haya sido su último compromiso estadounidense después de anunciar recientemente su retiro, la soprano francesa Natalie Dessay personificó una delicada y creíble Antonia. Su canto se escuchó brillante y cargado de sentimiento y emoción. La soprano Hye Jung Hong mostró virtuosismo vocal como Olympia y aportó su dosis gracia. Discreto estuvo el bajo Christian Van Horn quien interpretó a los villanos con voz profunda, pero con rigidez y poca presencia. Muy bueno fue el desempeño de Angela Brower como Niklausse /La Musa, Simpática y desenvuelta escénicamente, aunque vocalmente de voz tenue pero oscura; y correcta estuvo Irene Roberts como Giulietta con buenos medios vocales. Como es costumbre, la orquesta, una de las fortalezas de este teatro, demostró precisión y homogeneidad en cada una de sus secciones, bajo la segura conducción de Patrick Fournillier.