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Wednesday, May 22, 2019

Concierto de la soprano Sunhae Im en el Teatro del Bicentenario de León, México

Fotógrafo: Naza PF 

Alberto Rosas.  
La temporada de conciertos de la Orquesta Sinfónica de la Universidad de Guanajuato que ofrece algunos conciertos en el Teatro del Bicentenario de León, conformó un interesante programa de obras de Mozart y de Haydn, teniendo como solista a la excepcional soprano surcoreana Sunhae Im, quien ha forjado su carrera principalmente en el mundo de la música antigua donde ha trabajado con importantes directores de ese género, aunque su carrera ha estado estrechamente vinculada al trabajo con el director belga René Jacobs, con quien trabaja y realiza grabaciones con mucha frecuencia. La versatilidad de esta artista la ha llevado a ampliar su repertorio a la opera italiana y francesa, en el que no puede faltar Mozart. Sunhae inició el concierto cantando dos arias de concierto de Mozart como: "Schon lacht der holde Frühling"; KV 580 en el que la soprano desplegó elegante fraseo, musicalidad y nitidez con un cautivador color, en una aria de bravura que supo rebosar con agilidad y coloratura; también cantó “Voi avete un cor fedele”; KV217, en la que mostró gracia, y a pesar de algunas imperfecciones en la dicción, su dulzura y ritmo no cesaron.  Agradó su “Giunse al fin il momento …Deh vieni non tardar; KV 492” de Las Bodas de Fígaro, y su vena cómica y gracia quedaron plasmadas en “Crudel Perché finora” de Las Bodas de Fígaro; así como en Là ci darem la mano de Don Giovanni, donde alternó con el joven bajo-barítono mexicano Rodrigo Urrutia, quien desplegó una voz oscura y profunda que se complementó con la de la Sunhae Im.  Como bis se ofreció el dueto de Papageno y Papagena de la Flauta Mágica, que coronó la primera presentación en nuestro país de esta sobresaliente artista. El programa se repetiría tan solo unos días después en el Teatro Juárez de Guanajuato. Por su parte, la orquesta tejió un marco adecuado, con calidez mozartiana tanto en su ejecución como acompañamiento para la solista.  En solitario ofreció las oberturas de Don Giovanni y de Las Bodas de Fígaro, así como una alegre y vivaz ejecución de la Sinfonía 104 en Re mayor de Haydn.  La orquesta fue dirigida por su titular Roberto Beltrán-Zavala quien mostró seguridad y dinámica en su conducción, muy preciso en sus entradas y amplia consideración por las voces.  Un maestro a quien será interesante verlo en un foso dirigiendo ópera. Mención para la orquesta y a sus directivos por traer una cantante de este nivel, esperando que se ofrezcan mas conciertos como este.



Monday, May 13, 2019

El Teatro del Bicentenario de Léon México presenta a la OSUG, acompañada de la soprano surcoreana Sunhae Im

  • La Orquesta Sinfónica de la Universidad de Guanajuato es uno de los ensambles orquestales más importantes del país y Sunhae Im se ha presentado en las mejores casas de ópera del mundo.
  • El programa estará conformado por una selección de piezas de los compositores Wolfgang Amadeus Mozart y Franz Joseph Haydn.
  • Único concierto: Sala Principal del Teatro del Bicentenario Roberto Plasencia Saldaña, jueves 16 de mayo a las 20:00 horas.
El Teatro del Bicentenario Roberto Plasencia Saldaña, del Forum Cultural Guanajuato, en Léon México presenta un concierto con una selección de piezas de los compositores Wolfgang Amadeus Mozart y de Franz Joseph Haydn, a cargo de la Orquesta Sinfónica de la Universidad de Guanajuato, dirigida por el maestro Roberto Beltrán Zavala, y con la participación especial de la reconocida soprano Sunhae Im, el próximo jueves 16 de mayo a las 20:00 horas.
La Orquesta Sinfónica de la Universidad de Guanajuato ocupa un lugar privilegiado en el panorama musical de México por ser uno de los ensambles orquestales de mayor prestigio, con una sólida proyección internacional. Siendo la primera orquesta profesional permanente de una universidad mexicana, realizó su concierto inaugural el 25 de abril de 1952 bajo la batuta del maestro José Rodríguez Frausto.
La OSUG ha trabajado con importantes solistas y directores, entre ellos Manuel de Elías, John DeMain, Enrique Diemecke, Moritz Eggert, Bernard Flavigny, Homero Francesch, Guido Maria Guida, Claude Helffer, Dimitri Hvorostovsky, Neeme Järvi, Cyprien Katsaris, Katia y Marielle Labéque, Christian Lindberg, Eduardo Mata, Gerhart Muench, Gunter Neuhold, Jorge Federico Osorio, Kurt Pahlen, Sanscha Rodzesvendski, Leif Segerstam, José Serebrier, Pascal Verrot y el tenor mexicano Ramón Vargas.
Dirigida desde el 2015 por el maestro Roberto Beltrán Zavala, poseedor de una sólida carrera internacional, ha sido huésped en varias de las orquestas más prestigiadas de Europa y su trabajo ha sido unánimemente aclamado por la prensa europea especializada.
Para este gran concierto, estarán acompañados por la soprano Sunhae Imhttps://www.sunhaeim.com/en de Corea del Sur, quien realizó su debut operístico a principios del año 2000 como Barbarina en The Marriage of Figaro, de Mozart, en la Ópera de Frankfurt, donde también actuó como Amore y Valetto en The Coronation of Poppea, de Monteverdi. Entre 2001 y 2004, antes de trabajar independientemente, formo parte de varias óperas interpretando diversos papeles como el de Zerlina, en Don Giovanni, Papagena, en La flauta mágica, Rubia, en El rapto del serrallo, de Wolfgang Amadeus Mozart; Adele, en Die Fledermaus de Johann Strauss; y Yniold, Pelleas et Mélisande, de Claude Debussy. Ha sido galardonada con el Gran Premio en la Sociedad de Schubert de Corea – Munhwa Ilbo Competition (Seúl, 1997), el Gran Premio en la Competencia de Voz de Corea (Seúl), el Premio del Público en el Concurso Internacional Schubert (Osaka, Tokio) y en 2000, fue finalista en el Concurso Queen Elisabeth (Bruselas). Sunhae Im es reconocida por su interpretación históricamente informada de óperas y oratorios de las épocas barroca y clásica, especialmente de obras de Bach, Handel, Haydn y Mozart. 
El programa del concierto de música clásica se conforma con las arias de concierto Schon lacht der holde Frühling, K.580 y Voi avete un cor fedele, K.217; “Giunse alfin il momento…” y “Crudel! perchè finora…” de Le nozze di Figaro y “Là ci darem la mano…”, de Don Giovanni, de Wolfgang Amadeus Mozart, y Sinfonía no.104 en Re mayor, Hob.I:104 Londres, de Franz Joseph Haydn. Con la suma de grandes talentos y un programa magnifico, lo mejor de la música clásica se presenta en el Teatro del Bicentenario Roberto Plasencia Saldaña.
Orquesta Sinfónica de la Universidad de Guanajuato (OSUG)
Roberto Beltrán-Zavala, director titular
Sunhae Im, soprano 
Jueves 16 de mayo / 20:00 horas
Duración aproximada: 79 minutos con un intermedio

Sunday, December 8, 2013

An Enchanting Händel Orlando at Rennes Opera

Photo: Opéra de Rennes

Suzanne Daumann

This is a simple story, and Eric Vigner, who signs the staging, keeps it simple. No baroque opulence here, musical and elaborate stage movements, simple decorations and props, and it works wonderfully. A simple story, with simple and deep emotions, and this staging allows the music to hit the public right in the heart: Princess Angelica and the knight Medoro are in love with each other, but Dorinda, the pretty shepherdess, loves Medoro, too, and the knight Orlando loves Angelica – madly. The sage Zoroastro tells Orlando he should rather seek glory than love. But Orlando insists on his quest, and finds madness. Zoroastro will heal him at the last minute, and the happy end is secure. A great cast acts out this story on an almost naked stage. A few pearl curtains symbolize forests, fires and waves, some wooden panels the trees in the forest… Two strange mute characters, young actors in jeans and leather jackets, roguishly handsome and obviously twins (Grégoire and Sébastien Camuzet), act out fights, symbolize nature’s forces and furies and act as Zoroastro’s strong men. Their stage movements are coming out of the music, supple and dance-like and are not in the spectator’s way, but do illustrate the protagonists’ words.  The singers’ costumes are designed to identify their wearers: vaguely timeless suits with a sword for the knights, an elegant beige dress for the princess, and a slightly less elegant one for the shepherdess. As to Zoroastro, he is in a leather jacket and worker’s cap, bringing to mind engine drivers and Russian stage directors. Adriana Kucerova, soprano, incarnates Angelica, with a generous and clear voice, effortless in the demands of Händelian singing. She gives life to all of the complicated emotions of her character, torn between tender love, guilt and regret. Kristina Hammarström, mezzo-soprano, honeyed voice full of tenderness, is a touching Medoro who sincerely regrets hurting Dorinda in order to live his love for Angelica.  David DQ Lee, countertenor, is Orlando and takes us with him on his way to madness, credible and present in every scene and impressive in the madness scene, all the more so that he obviously has to fight the effects of the last two representations. If his voice sounds a bit blunt at the beginning, he is up and soaring whenever it is necessary. The madness scene is a perfect example how it all can work together in opera, staging, singers, orchestra, to build a bridge for the public to enter right into the characters’ hearts, the lighting throws a shine of madness into the public and one enters in a kind of trance. Sunhae Im, soprano, is the perfect sad little shepherdess, with her crystal clear fluting voice; and Luigi de Donato, bass, is a kind and authoritarian Zoroastro.  The excellent Ensemble Matheus supports the singers, essentially in sumptuous and nuanced string sounds, a clear and resounding harpsichord and a few woodwind interventions that are coming so timely that they are hardly noticed. Jean-Christophe Spinosi gives vitality and dramatic tension to the score, especially in the moments that might otherwise be frankly boring. And the evening ends in a party ambiance as the troupe, warmly applauded by an enchanted public, takes up the final chorus again and sketches a few dancing steps.

Un Orlando de Händel enchanteur à l’Opéra de Rennes

Foto: Opéra de Rennes
 
Suzanne Daumann
 
Pour la mise en scène de cette co-production, Eric Vigner fait abstraction de toute opulence baroque, sa scénographie est simple, les jeux de scène élaborés et musicaux, et le tout fonctionne à merveille. L’histoire est simple, elle parle d’émotions simples et profondes, et cette mise en scène permet simplement à la musique d’atteindre le spectateur en plein cœur.  La princesse Angelica et le chevalier Medoro s’aiment, mais Dorinda, la jolie bergère aime aussi Medoro, et le chevalier Orlando aime Angelica – à la folie. Cependant, le sage mage Zoroastro trouve qu’Orlando devrait poursuivre la gloire et non la princesse. Mais  Orlando insiste, cherche l’amour et trouve la folie (dont le guérit, in extremis, Zoroastro, pour assurer un « happy-end »).  Une distribution formidable joue et chante cette histoire sur une scène quasiment nue. Quelques rideaux de perles symbolisent forêts, feux et vagues, quelques panneaux de bois les arbres de la forêt… Deux étranges personnages muets, jeunes acteurs en jeans et veste de cuir, beaux gosses à l’air un tantinet voyou, manifestement des jumeaux (Grégoire et Sébastien Camuzet),  symbolisent tour à tour combats, forces de la nature, furies et sont les hommes de main de Zoroastro. Leurs mouvements de scène découlent de la musique, sont souples, sont  danse, ne dérangent jamais, mais au contraire illustrent très bien les propos des protagonistes.  Les costumes des chanteurs indiquent clairement les personnages : costume cravate vaguement hors du temps et épée pour les chevaliers ; robe en soie beige pour la princesse ; petite robe avec corsage pour la bergère, et veste de cuir et casquette pour Zoroastro qui fait penser à un conducteur de locomotive, ou bien un metteur en scène russe. Angelica est incarnée par Adriana Kucerova, soprano, à la voix généreuse et claire, qui maîtrise à merveille toutes les fioritures du bel canto baroque, et donne vie aux émotions compliquées de son personnage, tiraillé entre amour, culpabilité et regrets.  Kristina Hammarström, mezzo-soprano, voix de miel pleine de tendresse, est un Medoro attachant qui regrette sincèrement de devoir faire de la peine à Dorinda pour vivre pleinement son amour pour Angelica. David DQ Lee, contre-ténor, nous emmène sur le chemin de la folie, crédible et présent dans chaque scène, époustouflant dans la scène de la folie, d’autant plus qu’on sent qu’il combat la fatigue des représentations passés.  Si sa voix semble un peu terne au début, elle est néanmoins à la hauteur quand il le faut.  Cette scène de la folie est un exemple merveilleux d’une production réussie – chanteurs, mise en scène, orchestre, se réunissent ici pour former un pont par lequel le spectateur entre directement dans le cœur des personnages, les lumières jettent un rai de folie jusque dans la salle, et l’on entre dans une espèce de transe.  Sunhae Im, soprano, avec sa voix cristalline et flûtée, incarne parfaitement la petite bergère éplorée, et Luigi de Donato, basse, est un Zoroastro autoritaire et bienveillant. Les chanteurs sont portés par l’excellent Ensemble Matheus, essentiellement en cordes somptueuses et nuancés, clavecin clair et résonnant et quelques interventions de vents tellement à propos qu’on aurait pu ne pas les remarquer. Jean-Christophe Spinosi donne vitalité et tension dramatique à la partition aussi et surtout dans les moments qui auraient pu être franchement ennuyeux.  Et quand la troupe, applaudie chaleureusement par un public enchanté, reprend le chœur final et esquisse quelques pas de danse, la soirée se termine dans une ambiance de fête.