lunes, 26 de marzo de 2012

C(H)OEURS, COROS (CORAZONES) EN EL TEATRO REAL

Foto: Javier del Real

Alicia Perris

Un proyecto de Alain Platel, nueva producción del Teatro Real y estreno mundial  en coproducción con les Ballets C de la B. Director musical: Marc Piollet. Director del coro: Andrés Máspero. Dramaturga: Hildegard De Vuyst.  Dramaturgo musical: Jan Vandenhouwe. 20 de marzo de 2012.

Con coros de óperas de Wagner (1813-1883) y Verdi (1813-1901), Alain Platel organiza un espectáculo global, donde los bailarines producen una danza constante, alternada con la música de los dos compositores consagrados. Los Ballets C de la B de Bélgica, estrenaron el día 12 en el Teatro Real de Madrid, una propuesta cantada con un mensaje político y social y una voluntad estética y ética de integrarse en los conflictos del momento. Hay muchas referencias políticas a los hitos importantes a los que estamos asistiendo en el universo de la escena internacional y entonces se impone una reflexión sobre estos temas. Pero hay quienes consideran que un espectáculo de este tipo podría haber tenido mejor inclusión en otra clase de escenario y con un público diferente, menos clásico y más ávido de sensaciones “épatantes”.La influencia de la muchedumbre, el grupo y la impronta y el espacio que el individuo tiene en el contexto social, ocuparon el tiempo de los bailarines. Se trata de un proyecto que va más allá del convencionalismo que guarda habitualmente  el lugar que ocupan los coros o la danza, para mezclarse en un totum revolutum integrado en las potentes partituras de Verdi y Wagner. El “Dies irae , “Tuba mirum” y “Libera me” de la Messa de Requiem, el “Va pensiero” de Nabucco, la “Patria oppressa” de Macbeth y “Parigi, o cara”, el preludio del Acto III de “Traviata”, todas de Verdi  y fragmentos de “Los Cantores”, “Lohengrin” y “Tannhäuser” de Wagner, acompañaron las evoluciones del ballet,  por momentos desmadejadas y en todo caso, bastante repetitivas. El cuerpo humano, tan grácil, tan seductor y erótico, aparece en esta oportunidad – y es una pena- desvestido de seducción. El favor y la respuesta del público estuvieron muy divididos al terminar la velada. Alguien gritó “Viva Verdi”. Más aplausos favorables en las butacas de la platea, pero también muestras de desaprobación, jalonaron un espectáculo apto para curiosos y melómanos deseosos de nuevas propuestas, pero menos apreciado por los que vienen a buscar al Real el reencuentro con sus viejas pasiones musicales y la certeza de lo que van a disfrutar. Para ésos, ya se estrena “I due Figaro” de Mercadante, una partitura napolitana, bajo la batuta del maestro Riccardo Muti, que es muy posible que cohesione más la reacción positiva de los asistentes al coliseo madrileño. Que así sea.

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