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Tuesday, September 3, 2013

Florencia Fabris: adiós a una de las mejores voces de la Argentina


Florencia Fabris la sobresaliente soprano argentina de 38 años, falleció anteayer en Mendoza, víctima de un aneurisma cerebral. La cantante -madre de dos hijos- se descompensó el viernes durante un concierto en el auditorio Juan Victoria de San Juan, en el que se interpretaba el Requiem , de Verdi, por lo cual debió ser internada y operada de urgencia en una clínica mendocina. Al persistir el malestar, fue atendida por médicos que presenciaban la obra en el auditorio de la Facultad de Filosofía, Humanidades y Artes y recomendaron trasladarla al hospital más cercano, donde fue diagnosticada con un ACV. "Ella no estaba siendo consciente de qué le estaba pasando. Sentía una molestia enorme y de golpe entró en pánico pero recién cuando terminamos el concierto", expresó Enrique Folger, compañero de la cantante Fabris. Fabris había comenzado su trayectoria artística como integrante del Coro de Niños del Teatro Colón, se diplomó en el Conservatorio Santa Cecilia de Roma y realizó una maestría en canto lírico en el Instituto Superior de Arte del Primer Coliseo argentino. Su última presentación en el Colón había sido como parte del elenco de La mujer sin sombra , en el papel de Espíritu. También se destacó como protagonista en producciones del Teatro Argentino de La Plata, como Il Trovatore (2009), Francesca da Rimini (2010), Madama Butterfly y Don Carlo (2011), y en puestas para Buenos Aires Lírica montadas en el Teatro Avenida, como Madame Butterfly y Belisario (2010), Suor Angelica y Pagliacci (2011); Norma y Lucrecia Borgia ( 2012-13).
 
Dueña de una voz excelente y un marcado porte para la escena, con una trayectoria destacada y un brillante futuro por delante la cantante se descompensó el viernes durante un concierto en el auditorio Juan Victoria de San Juan, en el que se interpretaba el Requiem, de Verdi, por lo cual debió ser internada y operada de urgencia en una clínica mendocina.  Su última presentación en el Colón había sido como parte del elenco de La mujer sin sombra , en el papel de Espíritu. En honor a la pasión que alimentó su vida -la ópera-, Fabris se despidió de este mundo conmovedoramente, dando lo mejor de sí en un escenario y llevándose consigo, junto a la más sublime música de Verdi, la llama sagrada de quien nació y vivió para el arte. "Era la mejor voz de su generación y tenía la mayor proyección en su cuerda. Fue una mujer hermosa y una artista apasionada, destinada a hacer una gran carrera. Su voz se calla en el momento en que empezaba a brillar", afirmó el regista Marcelo Lombadero sobre la cantante.

Sunday, October 2, 2011

EL DIA QUE PAGLIACCI TUVO NOMBRE PROPIO: LUIS LIMA‏

Fotos: Buenos Aires Lirica

Dr. Alberto Leal.

Primera parte: Suor Angelica Opera en un acto con música de Giacomo Puccini y libreto de Giovacchino Forzan. Suor Angelica: Florencia Fabris, La tía princesa: Elisabeth Canis, La abadesa: Alicia Alducín y elenco. Segunda Parte. I Pagliaccci Drama en un acto con música y libreto de Ruggero Leoncavallo. Canio: Luis Lima, Nedda: Florencia Fabris, Tonio: Omar Carrión , Silvio: Ernesto Bahuer, Beppe: Fermín Prieto.
Dos campesinos: Juan Feico, Fabián Frías. Director de Orquesta: Carlos Vieu. Dirección escénica, diseño de escenografía y vestuario: Marcelo Perusso. Iluminación: Rubén Conde. Director de Coro: Juan Casasbellas. Orquesta y Coros Estables

Buenos Aires Lírica continuó su temporada con un poco frecuente doble programa, Suor Angelica y Pagliacci. Pero la reunión de estas dos óperas cortas en un mismo programa no resultó desacertada. Ambas, generadas con pocos años de diferencia, tienen un denominador común, el fuerte dramatismo argumental. La lentitud de Sour Angelica se contrapone con el despliegue y la acción de I Pagliacci, y fue un acierto el orden en que fueron presentadas las mismas. Carlos Vieu dirigió la orquesta siempre en estilo, con acertados tiempos y cuidando la relación foso y escenario. Partiendo de un comienzo algo incierto, la Orquesta se fue afirmando redondeando un muy buen trabajo. Excelente trabajo del Coro, no solo en la parte vocal sino también en la actuación. Marcelo Perusso realizó un trabajo de notable belleza visual en Suor Angelica, con acertadas proyecciones y toda la escena dominada por colores sepias. Y fue muy adecuado el vestuario, en especial el traje lucido por la Zia, esta vez alejada del tradicional color negro. La marcación de los cantantes fue claramente estática, con casi nulos movimientos en la primera parte de la obra. Pagliacci, ambientada entre los 30 y los 40, tuvo el color y despliegue necesario. Se notó un minucioso trabajo con los miembros del coro y fue bien resuelta la acción en general. Florencia Fabris – soprano todo terreno si las hay, debido a la diversidad de su repertorio – poseedora de una voz de notable volumen, cantó su Angelica con buena técnica manteniendo siempre una correcta afinación. Tal vez la falta de matices deslució su versión de “Senza Mamma”, pero esto fue altamente recompensado con el fuerte dramatismo que le imprimió al final. Un muy buen trabajo. Elisabeth Canis, como la Zia, compuso un excelente personaje, con toques más humanos de lo acostumbrado sin perder en ningún momento su autoridad. Tal vez, su voz no posea la rotundez que el rol reclama, pero la autoridad de su canto compensó largamente este hecho. Del resto del amplio reparto, en todos los casos en un nivel de corrección, destaco la prestación de Alicia Alducín como la Abadesa. Con gran presencia, una voz de muy buen volumen y un canto sin fisuras revalorizó su personaje. El más puro verismo se hizo presente con la presentación de I Pagliacci. Comenzando en forma de filmación cinematográfica, este efecto se perdió a medida que transcurría la representación. Pero la acción tuvo siempre un notable impacto debido en gran parte a la ductilidad actoral de los cantantes. Creo que fue una brillante idea convocar a Luis Lima para el rol titular. El tenor de muy importante carrera internacional, apartado de la misma hace alrededor de 10 años y con esporádicas apariciones en el Teatro Argentino y países vecinos, es un “milagro” vocal, conservando además las excelentes dotes de actor que siempre tuvo.

Acostumbrados en el último tiempo a escuchar tenores generalmente estables de Operas de Europa occidental, la intensidad de su voz, el caudal de la misma, muestran la diferencia notable entre una gran figura y cantantes que solo alcanzan a la corrección…y no siempre. Su voz se ha tornado más oscura, su característico timbre mantiene la gran riqueza de armónicos y su volumen se presenta más grande aún. Realizó una brillante caracterización del difícil rol, desplegando sus grandes cualidades de actor. Su actuación me hizo volver, por un momento, a otros tiempos, donde reales “divos” eran asiduos en nuestro medio. Bravo Maestro Lima! Bravo Buenos Aires Lírica por este regalo. Espero que tanto el Teatro Colón como el Argentino de la Plata tengan en cuenta el valor de un verdadero artista que vive en nuestro país y no seguir padeciendo de la mediocridad importada. Por supuesto que compartiendo escenario con un cantante de sus quilates, todo el elenco dio lo mejor de sí. Omar Carrión brindó un excelente Tonio, con la calidad vocal que siempre lo distingue pero además, mostró facetas de comediante que en lo personal no le conocía. Solo lamento que su “deformidad” no fuera planteada por el Director de escena en forma más notable. Su trabajo nunca bajó de un nivel de excelencia. Florencia Fabris, con una voz tal vez no la más adecuada para Nedda, relizó un impecable trabajo. Sorteó sin problema alguno las coloraturas de su aria, canto en gran forma durante todo el transcurso de la opera y mostró excelentes dotes de actriz, acompañadas por su muy buena figura. Otro gran trabajo. Fermín Prieto, cuya voz ya es demasiado pesada para Beppe, supo manejarla de excelente manera, logrando un muy buen nivel. Ernesto Bahuer, cantó con total corrección y se mostró honesto y sensible como actor. Correcto el resto del elenco. Solo una frase para el final: EL DIA QUE PAGLIACCI TUVO NOMBRE PROPIO: LUIS LIMA

Wednesday, June 16, 2010

Butterfly tradizionale ma di successo - Buenos Aires Lírica

Foto: Liliana Morsia / BsAsLírica

Ramón Jacques
La grande devozione e l’entusiasmo per l’opera che ci sono sempre stati a BA sono stati gli impulsi principali che hanno reso possibile la creazione, nel 2003, dell’Asociación Buenos Aires Lírica, che da quel momento ha guadagnato sempre più spazio e prestigio nell’offerta musicale di questa città. Il Teatro Avenida, edificio secolare e sede tradizionale di ensemble spagnoli di zarzuela, teatro e opera, ospitando questa compagnia è stato il luogo dove si sono svolte stagioni con opere di diversi repertori, poco rappresentate e talvolta con messe in scena moderne e innovatrici.

In questa occasione si è scelto di rappresentare la popolare opera di Puccini Madama Buttefly, con una realizzazione scenica tradizionale proveniente dal Teatro el Circulo de la ciudad de Rosario, il cui stile ha preso spunto dal carattere orientale della vicenda. Sia i costumi che il brillante gioco di luci di riflessi e brillanti colori, bianco, rosso etc., hanno contribuito a creare unaambiente seducente. La regia era della statunitense Crystal Manich, che ha messo in risalto la tensione e la drammaticità dei personaggi in maniera naturale e senza sovraccaricarli di movimenti, soprattutto nella scena finale della morte di Cio-Cio-San.

Il rigoroso ruolo di Cio Cio San è stato interpretato dal soprano Florencia Fabris, convincente per la sua teatralità e con mezzi vocali gradevoli, tra cui abbiamo apprezzato l’ampiezza, il colore e l’uniformità del suono. Il tenore Enrique Folger ha dato vita a un energico e allegro Pinkerton, personaggio che ha cantato con calore e disinvoltura timbrica. Vanesa Mautner ha fatto un lavoro encomiabile nel suo personaggio di Suzuki e il baritono Ernesto Bauer è stato un sicuro Sharpless di qualità vocale indiscutibile. Il resto del cast e il coro se la sono cavata egregiamente in ogni lor intervento. Il direttore Carlos Vieu ha concertato dal golfo mistico con carattere ed energia, traendo dall’orchestra momenti di grande musicalità.

Friday, June 11, 2010

Madama Buttefly - Buenos Aires Lírica, Argentina

Fotos: Liliana Morsia, gentileza BsAsLírica
Gustavo G. Otero
La asociación Buenos Aires Lírica de Buenos Aires ofreció, en su tradicional sede del Teatro Avenida, una más que interesante versión de Madama Butterfly de Puccini. Con una puesta tradicional y adecuada, buena calidad vocal y nivel musical de gran envergadura. Buenos Aires Lírica se ubica un paso adelante de las otras asociaciones locales que ofrecen ópera fuera de los teatros y subsidios estatales y que son paliativo a los insondables caminos artísticos, gremiales y edilicios del otrora internacional Teatro Colón, y con esta Butterfly volvió a demostrarlo. Parte de la propuesta escénica se debe a un bienvenido convenio de colaboración con la Asociación Cultural El Círculo de la ciudad de Rosario y por ello la escenografía fue la utilizada en 2006 por dicho ente artístico de la provincia argentina de Santa Fé. Nicolás Boni diseño una bella casa japonesa con diversos paneles, el vestuario lució prolijo y sin estridencias gracias a la concepción de Lucía Marmorek, mientras que la iluminación, surgida de las ideas de Gabriel Lorenti resultó adecuada. Crystal Manich logró una buena marcación actoral de corte tradicional y sin estatismos.

El maestro Carlos Vieu confirmó, una vez más, su valía y su conocimiento del repertorio y logró una suntuosa versión orquestal. Llama poderosamente la atención que no haya sido convocado en esta temporada por el Teatro Colón a dirigir en alguna de sus propuestas artísticas, cuando es uno de los directores musicales de mayor valía, en la actualidad, de nuestro medio. La soprano Florencia Fabris puso en evidencia su amplio caudal y sus potencialidades en este primer acercamiento a Cio-Cio-San. Salió airosa en todo sentido del difícil compromiso y quedan las ganas de escucharla nuevamente. Sobria en lo actoral su crecimiento vocal, a medida que trascurrió la representación, se hizo cada vez más evidente hasta logar una escena de la muerte conmovedora. Un poco exigido en el registro más agudo, el tenor Enrique Folger compuso un convincente Pinkerton con nervio, garra y estilo. Un artista casi indispensable para las múltiples propuestas de Buenos Aires. El barítono Ernesto Bauer, quizás un poco joven para la parte, compuso un Sharpless medido en lo actoral y vocalmente interesante, su emisión es generosa y su color bello. Siempre adecuada Vanesa Mautner como Suzuki y adecuado el Goro de Santiago Bürgi, mientras que el resto del elenco así como el Coro (salvo algunas notas de las mujeres en su entrada del primer acto) resultaron correctos.