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Sunday, July 15, 2012

El barítono Joan Pons se retira de la ópera

El barítono Joan Pons se retira de la ópera, según ha anunciado él mismo. El menorquín se retirará de la lírica después de Aída, que se celebrará en el Liceo de Barcelona entre el 21 y el 30 de julio. “Hoy se cumplen 42 años desde que entré a formar parte del corazón del Gran Teatre del Liceu de Barcelona en 1970, después de trabajar 10 años en una fábrica de calzado”, ha narrado el barítono en la red social, donde anunció que “cuando acabe mis Aídas en el Liceu me jubilo”. Pons ha asegurado que una vez retirado sólo se le podrá ver en galas de homenaje, en festivales benéficos, clases o como jurado de concursos, así como en alguna colaboración especial. “Estoy muy ilusionado por entrar en la nueva etapa de mi vida y disfrutar de mi familia y amigos”, ha expresado.

Saturday, June 18, 2011

Il Trittico en el Teatro Colón de Buenos Aires

Fotos: Teatro Colón de Buenos Aires

Dr. Alberto Leal

Doy mi opinión sobre el primer elenco de esta puesta escenica del Il Trittico. Creo que Stefano Poda generó una puesta demasiado lúgubre, tampoco comparto el cambio de orden que dispuso en los títulos y tendría que tener en claro que las actualmente populares puestas “acuáticas” en Europa ya fueron vistas aquí este mismo año, en el Onegin del Teatro Argentino de La Plata, con más sentido que el apreciado en "Gianni Schicchi" y "Suor Angelica", ya que en "Il Tabarro" puede tener algo más de lógica. Logró algunos momentos de belleza visual, como el coreográfico caminar de la hermanas en Suor Angelica y la escenografía fue por momentos un factor positivo al igual que la iluminación. Pero el estatismo fue un factor de aburrimiento que es casi impensable en el tríptico, agravado en Il Tabarro. Además, la lentitud de movimientos – como efecto – fue lograda solamente a medias, siempre alguna acción rompía el efecto, cosa que no ocurre con algunas de las puestas de Robert Wilson, de quien tuve la suerte de ver su Butterfly en Los Angeles, y el efecto se mantenía todo el tiempo y por todos los personajes, de una manera tal vez robótica, pero de indudable fuerza. Aquí reinó el aburrimiento, la oscuridad, lo lúgubre. El vestuario, totalmente en negro y atemporal, en las tres operas, no contribuyó a aliviar lo visual para el espectador. En resumen, momentos de belleza plástica en una puesta totalmente olvidable. El Maestro Richard Buckley dirigió en estilo y con fuerza la Orquesta Estable, que sonó en general con excelente nivel. Solamente es criticable la falta de balance entre orquesta y foso. Por momentos, los cantantes con voces de menor volumen fueron tapados por la misma. La ya mítica figura de Juan Pons fue lo más destacable de la velada. A pesar del paso del tiempo su voz mantiene un hermoso timbre de barítono dramático, cantando con admirable dicción, impecable afinación y demostrando una vez más su calidad actoral, adecuando su accionar a cada uno de los papeles que le tocó interpretar.
La soprano Amarilli Nizza es una lírico de buen volumen con un timbre un tanto metálico y un, por momentos, molesto vibrato en la zona aguda. No lució en Il Tabarro, básicamente debido a su carencia de graves audibles, aunque siempre se mostro como una buena actriz. Mejoró su trabajo en Suor Angelica, basado en su labor actoral, generando un drama algo exterior, pero con efecto. Por el momento parece más destinada a roles de lírico que de spinto, cosa que quedó a la vista en Il Tabarro. Creo que para muchos de los presentes todavía será inolvidable la versión de años atrás de Cristina Gallardo Domas. Carl Tanner es un tenor con un timbre de voz no especialmente bello, posee un importante volumen pero su técnica lo lleva a emitir los agudos en forma muy abierta que afean su canto.
Agnes Zwierko es una mezzo que posee buen volumen y graves rotundos. Su técnica vocal no genera un canto parejo a través de todo su registro. No lució lo suficiente en Il Tabarro, mejoró en Gianni Schicchi, pero su actuación fue más convincente en Suor Angelica, aunque fue perjudicada por la reggie, ya que su entrada, pieza fundamental de la obra, pasó casi desapercibida. Creo que la contratación de Beatriz Diaz fue totalmente innecesaria. Aunque canta con buena técnica y apropiado gusto, su voz es pequeña en volumen y tengo la certeza que varias sopranos de nuestro medio pueden brindar una Lauretta de mejor nivel. Creo que la lista de nombres locales que pueden cantar a su nivel o mejorarlo no entraría en esta crítica. Los cantantes locales cumplieron en muy buena forma los roles asignados. Darío Schmunck volvió a brindarnos su bello timbre y exquisita musicalidad, aunque la orquesta de Puccini no parece la más adecuada para el volumen de su voz. Del resto del numeroso elenco se destacaron especialmente Mario De Salvo como Simone y María Luján Mirabelli, cantando una celadora con potente voz y la personalidad requerida.

Saturday, May 8, 2010

Florencia: tragica y comica - Accademia Nazionale di Santa Cecilia, Roma

Fotos: Accademia Nazionale di Santa Cecilia, Roma
Ramón Jacques
La Orquesta de la Accademia Nazionale di Santa Cecilia de Roma, una de las orquestas sinfónicas mas importantes de Italia, ejecutó en forma de concierto dos operas de diferentes compositores y estilos musicales, pero cuya ambientación se sitúa durante la época renacentista en Florencia. El proyecto de musicalizar A Florentine Tragedy, el melodrama de Oscar Wilde, hizo que los caminos de Giacomo Puccini (1858-1924) y del compositor austriaco Alexander Zemlinsky (1871-1942) se cruzaran, ya que Puccini consideró realizar primero la musicalización, pero desistió cuando se interesó en Il Tabarro, que narra una historia casi idéntica de adulterio, sangre y muerte. Finalmente, fue Zemlinsky, quien concretó el proyecto de ponerle música a la obra de Wilde y compuso Eine Florentinische Tragödie (Una tragedia florentina) en el año de 1916.
Con esta opera inició el concierto, escuchándose los acordes orquestales de su sensual y soberbia obertura, que es una especie de alegoría entre el amor y la muerte, en la que ya se percibe la tragedia. Con solo un triangulo amoroso de protagonistas, la tensión dramática fue creciendo con la sugestiva orquestación de Zemlinsky, de notables influencias straussianas, mahlerianas y wagnerianas. El director ruso Vladimir Jurowski extrajo de la orquesta la envolvente tonalidad y la exuberancia tímbrica contenida en la partitura, así como el lirismo del imprevisto e irreal final (en el que marido se reconcilia con su mujer después de asesinar al amante) aunque en algunos pasajes su lectura estuvo poco calibrada, carente de sutileza y su enérgica emisión cubrió por momentos las voces de los solistas, que se situaron detrás de la orquesta en un nivel superior. El papel de Simone, fue interpretado de manera satisfactoria por el barítono ruso Sergei Leiferkus, quien cantó sus arias con autoridad y profundo tono y color. La soprano alemana Heike Wessels adaptó su amplio y homogéneo canto a las exigencias de Bianca, un personaje que es intenso y a la vez suave y conmovedor. El tenor Nikolai Schukoff cantó el papel de Guido Bardi, el noble asesinado por Simone, con su voz robusta y refinada línea de canto.

En la segunda parte del concierto y desde las primeras notas se sintió la riqueza orquestal, la alegre armonía y la energía que transmite la música que Puccini escribió en Gianni Schicchi. En esta ocasión Jurowski, concertó con seguridad y entusiasmo a una orquesta que se deleitó interpretando una música más afín a su carácter y temperamento. Los solistas, que en esta ocasión se ubicaron frente a la orquesta, actuaron con gracia y diversión sus personajes. El papel principal fue encomendado al barítono menorquín Juan Pons quien dio vida a un jovial y burlesco charlatán con su cantó uniforme, su voz pastosa y su característico timbre. Como Rinuccio, el tenor Saimir Pirgu exhibió un calido timbre y elegante fraseo y la soprano Adriana Kučerová fue una ligera y muy lírica Lauretta. El resto del elenco vocal se mostró en un buen nivel, destacando la mezzosoprano Anna Maria Chiuri, por el opulento y exuberante color oscuro de su amplia voz, como La Ciesca; el bajo Luigi Roni por su divertido Simone, el baritono Giulio Mastrototaro por su expresivo Marco, y la soprano Rosanna Savoia por su musicalidad como Nella.

Firenze è come un albero fiorito - Accademia Nazionale di Santa Cecilia, Roma

Foto: Accademia Nazionale di Santa Cecilia, Roma

Ramón Jacques

L’Orchestra dell’Accademia Nazionale di Santa Cecilia, una delle principali orchestre sinfoniche italiane, ha eseguito in forma di concerto due opere di compositori differenti, assimilabili non stilisticamente, ma come ambientazione entrambe si svolgono a Firenze

Il progetto di mettere in musica A Florentine Tragedy di Oscar Wilde accomuna Giacomo Puccini e Alexander Zemlinsky, dato che che Puccini si era interessato per ben due volte al soggetto (desistendo in luogo del Tabarro, opera che narra una storia similare di adulterio, sangue e morte). Zemlinsky, invece, concretizzò il progetto componendo nel 1916 Eine Florentinische Tragödie. E proprio con questo lavoro ha avuto inizio il concerto, con quegli accordi orchestrali così sensuali e orgogliosi, una sorta di allegoria del rapporto tra amore e morte in cui la tragedia è già evidente. Mettendo in scena un semplice triangolo amoroso la tensione drammatica cresceva anche per merito di una orchestrazione evocativa influenzata notevolmente da Strauss, Mahler e Wagner

Il direttore ruso Vladimir Jurowski è riuscito ad estrarre dall’orchestra romana l’esuberanza coloristica contenuta nella partitura, così come il lirismo dell’imprevedibile e irreale finale, anche se in alcuni passaggi la sua lettura è parsa poco calibrata, carente di sottigliezze, rischiando in più di una occasione di coprire i cantanti posti dietro l’orchestra su un piano rialzato Il ruoolo di Simone è stato interpretato in modo soddisfacente da Sergei Leiferkus che ha cantato la sua aria con autorevolezza e bella timbrica. Il soprano tedesco Heike Wessels ha saputo adattare il suo ampio e omogeneo strumento vocale alle esigenze del canto di Bianca, un personaggio intenso, soave e commovente Il tenore Nikolai Schukoff ha donato la sua voce robusta e di linea raffinata a Guido Bardi, il nobile che viene assassinato da Simone.
Nella seconda parte della serata e fin dalle prime battute è emersa la ricchezza orchestrale, la brillantissima armonia e l’energia che promana dalla partitura pucciniana. In questa occasione Jurowski ha concertato con sicurezza ed entusiasmo e l’orchestra ha risposto dilettandosi e dilettando. I solisti, questa volta posti davanti all’orchestra, hanno dato vita a personaggi a tutto tondo. Il ruolo principale è stato interpretato dal baritono spagnolo Juan Pons, uno Schicchi gioviale, burlesco e ciarlatano di voce omogenea e pastosa. Come Rinuccio il tenore Saimir Pirgu ha esibito timbro caldo e fraseggio elegante e Adriana Kučerová ha impersonato una leggera e lirica Lauretta
Il resto del cast è parso di buon livello in particolar modo la Ciesca di Anna Maria Chiuri dalla voce opulenta di esuberante colore scuro, il basso Luigi Roni, un divertito Simone, il baritono Giulio Mastrototaro un Marco espressivo e la musicale Nella di Rosanna Savoia.