Wednesday, May 15, 2019

I Pagliacci en el Teatro Regional de Rancagua, Chile

Fotos: Teatro Regional de Rancagua 

Joel Poblete 

Inaugurado en 2013, en poco tiempo el Teatro Regional de Rancagua se convirtió en uno de los escenarios más pujantes en el auge que la ópera ha empezado a tener en Chile en los últimos años fuera de la capital de ese país, Santiago. Iniciando este desafío en 2015 con El barbero de Sevilla rossiniano, ese mismo año se anotaron un hito: el memorable y muy elogiado estreno en Sudamérica del Platée de Rameau, continuando al año siguiente con Don Giovanni, el debut en Chile de Las Indias galantes y el Orfeo de Monteverdi. Pero desde entonces el género lírico estuvo ausente de ese escenario, y a excepción de una multitudinaria Carmen al aire libre a fines de 2017, esta ciudad, ubicada a 85 kilómetros al sur de Santiago, no había retomado las producciones de ópera.  Por eso, es sin duda una excelente noticia que este año al fin se haya recuperado este impulso en el Teatro Regional rancagüino, con una breve pero atractiva temporada de ópera y ballet que incluirá en agosto La cenerentola de Rossini y en diciembre el popular Cascanueces, y acaba de inaugurarse con uno de los títulos líricos más reconocidos del repertorio: Pagliacci, de Leoncavallo, que se presentó en dos funciones, el 10 y 11 de mayo, en co-producción con el Municipal de Santiago. Y lo positivo se dio además porque los resultados de este montaje, creado especialmente para la ocasión, estuvieron en un muy buen nivel y el espectáculo fue recibido con entusiasmo por el público. 

Aunque por su brevedad es habitual que Pagliacci se ofrezca junto a otra partitura de duración reducida, en este caso se dio sola y además de corrido, sin el habitual intermedio que divide sus dos actos. Y además con una propuesta que buscaba una cercanía e identificación con la audiencia local en la puesta en escena ideada por Rodrigo Navarrete, al ambientar la historia en el Chile de los años 50, más específicamente en un sitio que es un icono para los habitantes de la región: Sewell, emblemática ciudad minera cordillerana construida a principios del siglo XX y declarada Patrimonio de la Humanidad por la Unesco en 2006. Este lugar se caracteriza por sus coloridas edificaciones en medio de la montaña, las mismas que reprodujo la bonita escenografía de Marianela Camaño que aprovechó bastante bien las dimensiones del escenario, apoyada por la iluminación de Ricardo Castro (aunque hubo algunos cambios de luces de un momento a otro que parecieron algo bruscos y curiosos). El vestuario de Loreto Monsalve destacó especialmente en los atuendos de los lugareños. 

Además de su destacada carrera como cantante lírico que se inició hace ya 30 años, Navarrete ha estado incursionando con éxito en el último tiempo en la dirección de escena en distintos escenarios del país; de hecho, estuvo a cargo de la ya mencionada Carmen rancagüina de 2017, y en octubre desempeñará esta responsabilidad en la nueva producción de La italiana en Argel rossiniana en el Municipal de Santiago. Para este Pagliacci desarrolló un montaje atractivo, ágil, dinámico y muy efectivo, donde tuvieron relevancia no sólo los desplazamientos de los solistas, sino además los movimientos de los integrantes del coro, interactuando con actores y acróbatas. Fue intensa y llena de detalles (por ejemplo, el uso de las ventanas en los pisos superiores de los edificios), además de aspectos sorprendentes y nunca vistos en otras producciones de esta obra en Chile, desde los elementos eróticos de la infidelidad que incluyeron puntuales "destapes" de un par de solistas -los que probablemente incomodaron a más de algún espectador más tradicional, pero no cayeron en la vulgaridad ni pueden ser tan fácilmente calificados de gratuitos o injustificados- hasta el impactante y casi cinematográfico desenlace. En lo musical, el director cubano radicado en Chile Eduardo Díaz guió a la Orquesta Sinfónica Juvenil del Teatro Regional de Rancagua en una lectura atenta y matizada, tan intensa y apasionada como la puesta en escena. Se agradece que el maestro haya ofrecido una versión muy completa, evitando algunos de los cortes tradicionales de la pieza, aunque hay detalles que aún se pueden pulir, como por ejemplo el balance entre el volumen orquestal y las voces de los cantantes.

El plano vocal estuvo muy bien resuelto, gracias a un elenco casi totalmente chileno que unió acertadamente a una de las más reconocidas figuras de la lírica en ese país con algunos de los talentos jóvenes que más han destacado en los últimos años. Demostrando desde el inicio la veteranía de sus tres décadas en el escenario, el tenor José Azócar fue una vez más un Canio muy idóneo y creíble en lo físico y vocal, y como era de esperar se lució tanto en una sentida versión de "Vesti la giubba" como en "No, Pagliaccio non son". A su lado, la soprano Marcela González fue su esposa infiel, Nedda, en un enfoque mucho más sensual y desinhibido que lo habitual, faceta que la cantante ya resaltara en ese mismo escenario en 2016 con su Zerlina en la ópera Don Giovanni; segura y desenvuelta en lo teatral, vocalmente destacó en la interpretación de su "Stridono lassù". 

Por otro lado, en principio, tal vez era demasiado pronto para que Matías Moncada abordara al jorobado payaso Tonio y además su voz no era la más adecuada para este personaje que habitualmente es interpretado por barítonos, mientras hasta ahora este joven y ascendente cantante siempre aparecía presentado como bajo-barítono, e incluso en el programa de sala para estas funciones figuró como bajo. Efectivamente, su timbre y color más oscuro y los tonos graves se adaptan mejor a algunos momentos del rol, e incluso se prescindió de algunas notas agudas a la que los operáticos se han acostumbrado por tradición, pero finalmente en conjunto Moncada cantó con efusión, supo manejar con inteligencia su material vocal al servicio del papel y se convirtió en uno de los elementos fundamentales en los buenos logros teatrales de esta producción: desde el inicio, cuando comenzó a cantar el "Prólogo" entre el público desde una de las butacas para luego desplazarse hasta el escenario, a las últimas escenas, cuando hasta se lució haciendo malabarismo, fue un muy humano Tonio, tan despechado, humillado y vengativo como se puede esperar.  

El tenor David Rojas fue un adecuado y simpático Beppe, que aprovechó muy bien su encantadora "O Colombina, il tenero fido Arlecchin". Por su parte, el barítono cubano Eleomar Cuello, también radicado en Chile y quien ha estado realizando una interesante carrera en los últimos años en distintos escenarios locales (no sólo en Rancagua, también en ciudades como Talca y en el Municipal de Santiago), tuvo un excelente desempeño por partida doble, sólido en el rol de Silvio y además como director del estupendo Coro Polifónico de Rancagua, entusiasta y de muy buen desempeño no sólo en lo vocal sino también en lo escénico, como requería este montaje. Mención especial además para el aporte del Coro Infantil de Rancagua dirigido por Geraldine Palma. En conjunto, un muy bienvenido y meritorio regreso a la ópera para el Teatro Regional de esa ciudad. 

Werther en Miami Florida


Fotos: Daniel Azoulay.

Elvira Cuevas

Cierre magistral de la temporada 2019 de la Florida Grand Opera con Werther, obra maestra de Jules Massenet, que, aunque fue estrenada en Viena en 1892 en Viena, y tras el largo paso del tiempo, hasta el día de hoy no pierde su fascinación y seducción.  Un lujo a cuentagotas que pocos teatros nos dan de vez en cuando.  Desde el inicio de la función y su entrada al escenario el tenor Dimiti Pittas mostró su gran porte como Werther y conquisto al publico en su debut local.  Su hermosa voz es singularmente lírica, redonda, dramáticamente fuerte, se trata de un artista sensible, expresivo y totalmente atractivo en escena.  Como Charlotte, la mezzosoprano Daniela Mack, exhibió una voz de considerable expansión, y la cualidad oscura de su voz fue grata, y bien proyecta, incluso cuando yacía en el suelo. El resto de los papeles secundarios fueron generosamente interpretados como la soprano Eva Kardon quien prestó un timbre dulce y convenció con su juvenil personalidad como Sophie.  El barítono de voz resonante Benjamin Dickerson fue un sólido Alberto.  Correctos el bajo-barítono Jake Gardner como Le Bailli, padre de Charlotte; y sus dos amigos Schmidt y Johann, aquí interpretados por Dominick Corbacio y Rafael Porto, respectivamente, quienes cantaron con vigor y su escena de ebriedad en la apertura del acto II fue muy divertida.  Mención para las voces del sexteto del coro infantil, y para los elegantes vestuarios.  La detalla elaboración y diseño propio de la época del montaje de Howard Tsvi Kaplan y Michael Baumgarten fue adecuada. La dirección escénica corrió a cargo de Lawrence Edelsen fue buena acorde al marco escénico y el desenvolvimiento en escena de los artistas.  Finalmente, Joseph Mechavich se encargó de la conducción musical que definió con pasión e ímpetu.

Messa di Gloria de Puccini - San Diego Symphony


Foto: David Harting

Ramón Jacques

La Messa di Gloria o Messa a quattro voci de Giacomo Puccini es la obra menos conocida de uno de los compositores musicales más famosos. La pieza ha sido relegada a salas de conciertos y cuando es interpretada, en las pocas ocasiones que se hace, son las orquestas sinfónicas las que se encargan de ello. Un recuento rápido de presentaciones en el periodo desde mitad del 2018 a la fecha muestra que la obra se escuchó el verano pasado en el Festival Pucciniano de Torre del Lago, Italia; a inicios de este año en Londres con la London Symphony Orchestra dirigida por Antonio Pappano; y ahora por la Sinfónica de San Diego, que, a pesar de ser una agrupación de más de cien años de existencia, apenas la estrenó en esta ocasión, lo que debe considerarse como un loable acierto.  Varias son las versiones del porque no es una obra popular; algunas indican que fue una obra escrita por un joven y poco experimentado Puccini; que la partitura permaneció perdida por más de 70 años hasta que su manuscrito fue descubierto por casualidad en Lucca en 1951. Lo cierto es que escucharla en vivo, enfrenta a uno a una verdadera joya, con música de una frescura inesperada, ya que se trata de una obra sacra alejada de la solemnidad habitual, y en cambio ofrece una luminosidad casi solar y buenos ánimos que alzan el espíritu y agradan. En sus movimientos se reconocen pinceladas y esbozos de la música que el compositor plasmó en sus obras posteriores.  Las partes corales, así como los solos para los cantantes poseen una indudable cualidad y similitud a la ópera. El concierto hubiera servido para introducir localmente a uno de los nombres mas ascendentes en la actualidad lírica, la directora italiana Speranza Scapucci, quien debió cancelar días antes. Su reemplazo fue el director irlandés Courtney Lewis, titular de la Sinfónica de Jacksonville, quien demostró ser un sobrio, mecánico, pero eficaz conductor que sacó adelante la velada. El coro San Diego Master Chorale, mostro cohesión y fervor en sus intervenciones como en el Kyrie inicial, acompañando a los solistas, y en el Agnus deis final, que, para sorpresa propia, el compositor concibió de manera corta y suave, que dejó una sensación admirablemente conmovedora. La orquesta mostró su fortaleza y seguridad con la atmosfera que crearon las trompetas y las cuerdas.  El elenco, que en la partitura excluye a la voz femenina, fue encabezados por el tenor Leonardo Capalbo, quien canto con calidez, grata tonalidad y un lirismo digno de Rodolfo, como en su solo en Gratias. El barítono Daniel Okulitch y el bajo Michael Sumuel estuvieron correctos. El programa lo redondeó la agradable ejecución de la Sinfonía 88 en sol mayor de Haydn, ausente de este escenario desde 1980. Finalmente, y después de dos años de búsqueda, la orquesta designó como nuevo director titular al joven venezolano Rafael Payare quien asumirá sus funciones a partir de la próxima temporada.

Monday, May 13, 2019

El Teatro del Bicentenario de Léon México presenta a la OSUG, acompañada de la soprano surcoreana Sunhae Im

  • La Orquesta Sinfónica de la Universidad de Guanajuato es uno de los ensambles orquestales más importantes del país y Sunhae Im se ha presentado en las mejores casas de ópera del mundo.
  • El programa estará conformado por una selección de piezas de los compositores Wolfgang Amadeus Mozart y Franz Joseph Haydn.
  • Único concierto: Sala Principal del Teatro del Bicentenario Roberto Plasencia Saldaña, jueves 16 de mayo a las 20:00 horas.
El Teatro del Bicentenario Roberto Plasencia Saldaña, del Forum Cultural Guanajuato, en Léon México presenta un concierto con una selección de piezas de los compositores Wolfgang Amadeus Mozart y de Franz Joseph Haydn, a cargo de la Orquesta Sinfónica de la Universidad de Guanajuato, dirigida por el maestro Roberto Beltrán Zavala, y con la participación especial de la reconocida soprano Sunhae Im, el próximo jueves 16 de mayo a las 20:00 horas.
La Orquesta Sinfónica de la Universidad de Guanajuato ocupa un lugar privilegiado en el panorama musical de México por ser uno de los ensambles orquestales de mayor prestigio, con una sólida proyección internacional. Siendo la primera orquesta profesional permanente de una universidad mexicana, realizó su concierto inaugural el 25 de abril de 1952 bajo la batuta del maestro José Rodríguez Frausto.
La OSUG ha trabajado con importantes solistas y directores, entre ellos Manuel de Elías, John DeMain, Enrique Diemecke, Moritz Eggert, Bernard Flavigny, Homero Francesch, Guido Maria Guida, Claude Helffer, Dimitri Hvorostovsky, Neeme Järvi, Cyprien Katsaris, Katia y Marielle Labéque, Christian Lindberg, Eduardo Mata, Gerhart Muench, Gunter Neuhold, Jorge Federico Osorio, Kurt Pahlen, Sanscha Rodzesvendski, Leif Segerstam, José Serebrier, Pascal Verrot y el tenor mexicano Ramón Vargas.
Dirigida desde el 2015 por el maestro Roberto Beltrán Zavala, poseedor de una sólida carrera internacional, ha sido huésped en varias de las orquestas más prestigiadas de Europa y su trabajo ha sido unánimemente aclamado por la prensa europea especializada.
Para este gran concierto, estarán acompañados por la soprano Sunhae Imhttps://www.sunhaeim.com/en de Corea del Sur, quien realizó su debut operístico a principios del año 2000 como Barbarina en The Marriage of Figaro, de Mozart, en la Ópera de Frankfurt, donde también actuó como Amore y Valetto en The Coronation of Poppea, de Monteverdi. Entre 2001 y 2004, antes de trabajar independientemente, formo parte de varias óperas interpretando diversos papeles como el de Zerlina, en Don Giovanni, Papagena, en La flauta mágica, Rubia, en El rapto del serrallo, de Wolfgang Amadeus Mozart; Adele, en Die Fledermaus de Johann Strauss; y Yniold, Pelleas et Mélisande, de Claude Debussy. Ha sido galardonada con el Gran Premio en la Sociedad de Schubert de Corea – Munhwa Ilbo Competition (Seúl, 1997), el Gran Premio en la Competencia de Voz de Corea (Seúl), el Premio del Público en el Concurso Internacional Schubert (Osaka, Tokio) y en 2000, fue finalista en el Concurso Queen Elisabeth (Bruselas). Sunhae Im es reconocida por su interpretación históricamente informada de óperas y oratorios de las épocas barroca y clásica, especialmente de obras de Bach, Handel, Haydn y Mozart. 
El programa del concierto de música clásica se conforma con las arias de concierto Schon lacht der holde Frühling, K.580 y Voi avete un cor fedele, K.217; “Giunse alfin il momento…” y “Crudel! perchè finora…” de Le nozze di Figaro y “Là ci darem la mano…”, de Don Giovanni, de Wolfgang Amadeus Mozart, y Sinfonía no.104 en Re mayor, Hob.I:104 Londres, de Franz Joseph Haydn. Con la suma de grandes talentos y un programa magnifico, lo mejor de la música clásica se presenta en el Teatro del Bicentenario Roberto Plasencia Saldaña.
Orquesta Sinfónica de la Universidad de Guanajuato (OSUG)
Roberto Beltrán-Zavala, director titular
Sunhae Im, soprano 
Jueves 16 de mayo / 20:00 horas
Duración aproximada: 79 minutos con un intermedio

De la casa de los muertos en Lyon, Francia


Foto:  © Stofleth.

Ramón Jacques 

De la Casa de los muertos última ópera de Leoš Janáček, basada en la novela Memorias de la casa muerta de Fiódor Dostoyevski, rara vez escenifica en teatros fuera de la Republica Checa donde se representa con cierta regularidad, fue uno de los títulos más ambiciones de la presente temporada de la Ópera de Lyon. La trama que describe la relación entre los prisioneros en una cárcel en Siberia fue ambientada en la actualidad por el polémico director de escena Krzysztof Warlikowski. El montaje que se ubicaba en el patio de la prisión contenía una canasta de basquetbol, unas tribunas, y por uno de los lados del escenario una celda giratoria, que era también la oficina del director del reclusorio. Otros recursos utilizados fueron la proyección de videos con paisajes y grabaciones de jueces, policías y delincuentes hablando sobre la justicia, además de coreografías (break dance, hip hop) y acrobacias. El símbolo del águila que indica el libreto al final de la obra aquí fue reemplazado por un joven jugador de basquetbol. Dentro de este moderno marco, el concepto de Warlikowski se basó en el movimiento y la detallada actuación de los artistas en escena, en la que se mostraba de manera cruda, grotesca y muy gráfica: la agresividad, la violencia, las peleas, las violaciones y todo tipo de excesos que se viven allí dentro. 
Sin dudas, un provocativo cuestionamiento del director de escena al papel que juega la ley y justicia en la actualidad, llevado por momentos al límite de la exageración, que a mi parecer no dejó una impronta artísticamente persuasiva en el espectador. En el foso el director musical Alejo Pérez mantuvo la tensión, y resaltó con lirismo los diversos colores y matices contenidos en la partitura, manteniendo la cohesión entre los instrumentistas de la orquesta del teatro. Buen trabajo del coro, así como del uniforme y extenso grupo de solistas, encabezado por el bajo-barítono Willard White quien exhibió profundidad de su canto en el papel de Goryantchikov; y mención para: Stefan Margita como Filka Morosov, para Alexander Vasilliev por su enérgico comandante, a Pascal Charbonneau convicente como Alieïa; como también a Dmitry Golovnin como Chpakine a Karoly Szmeredy en el papel de Chichkov, y a la mezzosoprano Natascha Petrinsky por su oscura y atractiva tonalidad en el papel de la expresiva prostituta.

Ariadne auf Naxos de Strauss en el Teatro alla Scala de Milán.


Foto: Brescia& Amisano

Massimo Viazzo

Esta Ariadne auf Naxos scaligera será recordada sobre todo por la mayúscula prueba de las dos protagonistas femeninas: Krassimira Stoyanova y Sabine Devielhe.  Stoyanova dominó el papel principal, de la prima Donna, con voz corpulenta, siembre bien proyectada, timbre bruñido, y refinadísimo fraseo; mientras que la soprano francesa personificó una Zerbinetta de antología, segura para afrontar la exigente coloratura, picante, vivaz y muy nítida en el acento. Desgraciadamente el resto, entre altos y bajos, no convenció plenamente y por ello de esta Ariadne se puede decir que fue una ocasión desperdiciada, comenzando por la dirección orquestal de Franz Welser-Möst, un director seguramente preparado, pero que carece de fantasía agógica y rítmica, y que nunca ha sabido poner a flote de manera inmediata las voluptuosas melodías de Strauss. El sonido fue solo correcto, pero para Strauss esto no basta.  Tampoco convenció la dirección actoral de Franz Wake-Walker, ya que la idea de ambientar la opera en una cámara anecoica, después de un prólogo con caravanas y camerinos estacionados frente al palacio del aristocrático terrateniente) podría haber sido interesante, pero el director ingles hubiera tenido que pisar a fondo el acelerador, sin tener que contentarse solo con el guiño al estilo pop que afloraba de manera evidente en el estudio de televisión donde se desarrollaba la trama de Arianna y Baco. 
Del resto del elenco se puede destacar también a la experta Daniela Sindram, como un compositor en verdad humoral y excitado; y a Markus Werba, un convincente maestro de música, cantado de manera optima y muy eficaz en cuanto a comunicación. Por su parte no estuvo a punto y tuvo una emisión comprometida el Arlequín de Thomas Tatzl como también el Scaramuccio de Krešimir Spicer. Mejor y mas a sus anchas vocales estuvieron Tobias Kehrer (Truffaldino), Pavel Kolgatin (Brighella) y sobre todo Joshua Whitener como un sápido y simpático maestro de baile. El desafiante papel de Bacco le fue confiado a Michael Koening que se colocó a la cabeza de manera completamente satisfactoria, aunque con algun esfuerzo en el registro agudo. Bien afiatadas estuvieron Najade, Driade y Econo interpretadas respectivamente por Christina Gansch, Anna-Doris Capitelli y Regula Muehlemann. Finalmente, el superintendente del teatro Alexander Pereira, como ya ha hecho en otras ocasiones, personificó con simpatía y vena de humor al Haushofmeister.

Ariadne auf Naxos - Teatro alla Scala


Foto: Brescia&Amisano

Massimo Viazzo

Questa Ariadne auf Naxos scaligera sarà ricordata soprattutto per la prova maiuscola delle due protagoniste femminili, Krassimira Stoyanova e Sabine Devieilhe. La Stoyanova ha dominato il ruolo della protagonista, della Primadonna, con voce corposa e sempre ben proiettata, timbrica brunita, e fraseggio raffinatissimo, mentre il soprano francese ha impersonato una Zerbinetta da antologia, spavalda nell’affrontare l’impervia coloritura, piccante, vivace e nitidissima d’accento. Purtroppo il resto, tra alti e bassi, non ha convinto appieno e quindi per questa Ariadne si potrebbe parlare di una occasione sprecata. A cominciare dalla direzione orchestrale affidata a Franz Welser-Möst, un direttore sicuramene preparato ma che difetta di fantasia agogica e ritmica, e che non ha mai saputo far spiccare il volo alle voluttuose melodie straussiane. Tutto suonava non più che corretto. Ma per Strauss questo non basta. Anche la regia di Franz Wake-Walker non ha convinto. L’idea di ambientare l’opera in una camera anecoica (dopo un prologo con roulotte/camerini parcheggiate davanti al palazzo dell’aristocratico padrone di casa) poteva anche essere interessante, ma il regista inglese avrebbe dovuto premere maggiormente il piede sull’acceleratore, non accontentandosi solamente di ammiccare allo stile pop che affiorava  con evidenza all’interno dello studio tv in cui veniva rappresentata la vicenda di Arianna e Bacco. Del resto del cast sono da segnalare anche l’esperta Daniela Sindram, un Compositore giustamente umorale ed eccitato, e Markus Werba, un Maestro di Musica suadente, ottimamente cantato, ed efficacissimo in quanto a comunicativa. Non a fuoco e con una emissione periclitante invece l’Arlecchino di Thomas Tatzl come pure lo Scaramuccio di Krešimir Spicer. Meglio e più a loro agio vocalmente Tobias Kehrer (Truffaldino), Pavel Kolgatin (Brighella) e soprattutto Joshua Whitener, un Maestro di ballo sapido e simpatico. L’impervia parte di Bacco è stata affidata a Michael Koenig che ne ė venuto a capo in modo complessivamente soddisfacente, non senza alcune forzatura nel registro acuto. Molto ben affiatate Najade, Driade ed Echo interpretate rispettivamente  da Christina Gansch, Anna-Doris Capitelli e Regula Muehlemann. Infine il sovrintendente del teatro in persona, Alexander Pereira, come già in altre occasioni, ha impersonato con simpatia e una vena di humor l’Haushofmeister. 

“Racconterò in frammenti le parole di una canzone” Leggenda di Sant’Andrea, “Vercelli book”, vv.2973-76 FANTAZYAS - Vercelli


Renzo Bellardone

800 anni e non li dimostra: la basilica di Sant'Andrea di Vercelli è uno dei monumenti più importanti e conosciuti della città di Vercelli. Si tratta di un esempio precoce di architettura gotica italiana, ispirato a modelli cistercensi. La prima pietra per l'edificazione della nuova basilica fu posta, alla presenza del vescovo Ugone, il 19 febbraio 1219. Il cardinale era da poco tornato dall'Inghilterra. La ricorrenza degli 800 anni ha ispirato la città ad una serie di manifestazioni culturali, tra cui l’arrivo a Vercelli e per la prima volta in Italia, di una delle copie esistenti della Magna Charta Libertatum, il documento scritto in latino che il re d'Inghilterra Giovanni Senzaterra  fu costretto a concedere ai baroni suoi diretti feudatari nel 1215, riconoscendo così per la prima volta che nessuno è al di sopra della legge (sovrano compreso) e che ognuno ha diritto ad un processo equo. La pergamena, proveniente dalla cattedrale di Hereford, è il fulcro della mostra “La Magna Charta - Guala Bicchieri e il suo lascito”, allestita nell'Arca di San Marco a Vercelli fino al 9 giugno.

“Racconterò in frammenti le parole di una canzone” Leggenda di Sant’Andrea, “Vercelli book”, vv.2973-76 FANTAZYAS Roberto Balconi e Carlotta Colombo : voci Donato Sansone e Massimo Sartori : flauti, ance, salterio, arpa, citola, viella, flauto da tamburo, synphonia. Sigerico arcivescovo di Canterbury, in lode di S.Andrea Quando d’aprile… Da Calais a Saint Maurice Verso il San Bernardo Avete del buon vino e del buon pane? Il Cammino di Sant’Orso A te AndreaIl ‘Vercelli Book’ è un manoscritto su pergamena redatto in uno Scriptorium in Inghilterra verso la fine del X secolo. La lingua del testo è l’anglosassone. Il volume contiene 23 omelie in prosa concernenti importanti solennità della Chiesa e 6 componimenti poetici. Dal ‘Vercelli Book’ , che narra la storia del cammino di Sigerico, ora ben più conosciuto come via Francigena, è stato tratto il programma del concerto, come facilmente si evince anche dai titoli proposti. Nel lontano ed illuminato Medioevo  non esisteva ancora l’opera lirica, ma già si narrava di storie e leggende, di uomini in lotta e di donne pettegole, di avventure ed avventurieri, di cammini, di luoghi e di incontri. Ecco infatti la ricerca del buon vino e del buon pane lungo il cammino da Canterbury a Roma, ma che in questo caso si ferma a Vercelli. Il Salone Dugentesco  fu costruito all'inizio del XIII secolo, per accogliere i pellegrini ed i viandanti che percorrevano la via Francigena ed è situato proprio di fronte alla Basilica di Sant’Andrea e quindi cornice ben adatta ad ospitare la celebrazione in concerto! Le voci sono quella luminosa e cristallina di Carlotta Colombo che molto sicura anche nei registri più acuti calamita l’attenzione del pubblico; l’altra ottima voce è quella di Roberto Balconi in timbricità tenorile, che con la vasta esperienza e tecnica riporta davvero indietro nel tempo e le sfumature verso il baritonale non fanno che aumentare la piacevolezza dell’ascolto. Gli strumenti, copia perfetta di quelli originali, sanno trasmettere i suoni tipici della musica dell’epoca, peraltro sempre ricca di colorazioni ed emozioni. Donato Sansone fa un breve escursus che inquadra i temi del concerto e poi agli strumenti ed anche voce insieme a Massimo Sartori. Il quartetto sa ricreare atmosfere antiche e far assaporare suggestioni visionarie! La Musica vince sempre.


TRAVIATA – Teatro Coccia Novara


Credit Foto Mario Finotti

Renzo Bellardone


La grande Musica riesce sempre a ‘fregare’ anche il più incallito e duro ascoltatore. Traviata, seppur titolo abusato ed ascoltata innumerevoli volte, riesce sempre a commuovere: anche quando si cerca un atteggiamento distaccato, arriva poi “l’addio al passato” e qui casca anche il più insensibile degli ascoltatori ! Cast complessivamente buono con i vari interpreti in ruolo e da veri artisti, tutti quanti molto semplici ed alla mano. Klara Kolonits è risultata una Violetta decisamente interessante, con luminosità e facilità nelle agilità, da cui traspare la solida tecnica, che fa approcciare il personaggio con umiltà rendendolo poi con scintillante ed intensa  passione! Carlotta Vichi è indubbiamente una efficace Flora Bevoix, così come Marta Calcaterra piace in Annina sia per vocalità che attorialità, ruolo in cui peraltro è di riferimento. Danilo Formaggia arrivato in soccorso veramente all’ultimo minuto, causa indisposizione dei previsti interpreti, risolve Alfredo in un crescendo di solidità e offrendo una interpretazione più che gradevole. Alessandro Luongo man mano che la vicenda si svolge acquista timbricità e colore, facendo si che papà Germont abbia il peso che ha nella vicenda. Gastone e Giuseppe sono interpretati da Blagoj Nacoski, che vanta un curriculum di tutto rispetto e qui oltre alla prestanza fisica esibisce un bel tono e timbricità accattivante oltre al meraviglioso golden retriver che con lui appare all’inizio del secondo atto suscitando tutte le simpatie del pubblico, così come al finale a ricevere gli applausi con Blagoj. Roberto Gentili, Claudio Mannino e Rocco Cavalluzzi, hanno ben reso i loro ruoli con fermezza e caratterizzazione. 
Trattandosi di una produzione del Teatro Coccia, vale la pena (oltre che doveroso) spendere qualche parola su gli ‘attori realizzatori’ Corinne Baroni direttrice del teatro che ama, ha creato una sorta di anteprima ed infatti prima della rappresentazione con il direttore musicale ed il segretario artistico, raccontano l’opera in platea; dal primo esperimento di qualche mese fa ad oggi il pubblico presente è aumentato in modo esponenziale a significare quanto la vicinanza con il pubblico sia pagante per entrambe le parti. Trattandosi dell’ultima opera in cartellone di stagione la signora Baroni è apparsa sul palco ante ouverture per ringraziare il pubblico ed invitarlo alle produzioni future. Il teatro ha un suo pubblico e svolge veramente il ruolo di ‘teatro di tradizione’, con una buona azione complessiva di marketing e comunicazione di Serena Galasso. Il direttore musicale ed in questo caso anche direttore d’orchestra Matteo Beltrami ha diretto con consapevolezza e passione preservando le magiche atmosfere intrise di poesie che la partitura racchiude; attento ad ogni dettaglio vive la direzione con l’orchestra ed il palco in simbiosi perfetta, dedicando fedeltà alla scrittura ed amore alla realizzazione. Le Scene di  Sergio Seghettini  sono davvero eccellenti e realizzate con la semplicità quasi contemporanea della regia. I costumi di  Matteo Zambito rispecchiano esattamente l’epoca in cui si è riambientata la vicenda e di  grande impatto ed efficacia le luci di Ivan Pastrovicchio che nella loro semplicità, sanno accuratamente accentuare il significato dei vari  momenti e dell’idea registica. Il coro San Gregorio Magno è consolidato e meriterebbe una recensione a parte per le abilità interpretative nell’assunto complessivo. Veniamo ora alla regia di Renato Bonajuto. Questi ha riportato la narrazione verso gli anni 60, ai tempi del  grande boom economico e con i primi respiri di innovazione totale, quando germogliavano già le voglie di cambiamento, di liberalizzazione e di superamento del perbenismo talvolta bigotto che ancora opprimeva la nostra società, seppur non erano ancora sopiti i ‘si fa, ma non si dice’ e soprattutto i falsi comportamenti di  convenienza sociale che sempre offuscano anche le migliori intenzioni e le migliori volontà.
Siamo a Novara, proprio sulla piazza del Teatro ed infatti affiorano le sagome dei palazzi circostanti, del Castello (recentemente riportato a nuova vita) e del Coccia stesso. Fin dal celebre brindisi iniziale affiorano il libertinaggio nascosto che sta emergendo alla luce, amori diversi accettati in ambienti ricercati ed un gran desiderio di essere se stessi ! La danza delle zingarelle è realizzata con sapiente eleganza, evitando le danze, con un solo accenno delle  coriste in un tripudio di colori. Viene poi la volta dei toreri ed allora ad evidenziare il costume è una lap dance comme il faut a sinistra della scena, mentre a destra una danza erotica con spogliarello  del danzatore. Per sintesi, corro al quarto atto: la scena è buia, completamente buia con una sola luce sul letto di Violetta che sta vivendo le poche ore che le restano: tuttavia spera ed in una sorta di estrema follia vede spiriti, fantasmi e rivive la sua vita con il celebre ‘Addio al passato’. La scena è appunto popolata dai fantasmi di Annina, il medico Grenvil, Alfredo e Giorgio Germont, tutti con lo stesso funebre abbigliamento a simboleggiare l’evanescenza delle presenze, quando sul letto di morte si è sempre soli! La musica diretta da Beltrami si fa dolce, non straziante, ad interpretare quasi la  scelta, l’accettazione di una situazione resa più dolce dall’apparizione dell’amato bene ed ecco che l’Amore, con l’A’ maiuscola riesce sempre  a capire, perdonare e tutto superare.  All’ultimo respiro di Violetta appare sullo sfondo l’anima materializzata di Violetta, che già riappropriatasi di un etereo corpo ritorna sul luogo della sua vita, in questo caso al Coccia di Novara! La Musica vince sempre!

Friday, May 10, 2019

Frida en Miami


Foto:  Daniel Azoulay

Elvira Cuevas

Como parte de su temporada 78 la Gran ópera de Florida realizó el esperado y exitoso estreno de la ópera Frida del compositor texano Robert X. Rodríguez, quien cuenta con un amplio catálogo de óperas, musicales, música sinfónica y especialmente música cámara. Frida ha sido sin lugar a duda uno de sus trabajos que más exposición y reconocimiento ha recibido ya que aborda de manera pasional e intensa, la controversial vida de la pintora mexicana.  La obra consiste en una secuencia de escenas de la vida de la artista en la que aparecen, actuando y cantando, además de los artistas principales, cinco mujeres y cinco hombres con diversos vestuarios, con mascaras y sin ellas, y como marionetas en tercera dimensión; además del uso de proyecciones y sombras, se utilizan reproducciones de los cuadros de Frida. La producción proveniente de la ópera de Michigan fue repuesta por el director Marco Pelle, quien también se encargó de las coreografías regalando una puesta dinámica y bien presentada. Un detalle para resaltar es el buen gusto de los vestuarios y decorados de Mónica Essen, con auténticos vestuarios de tehuana y coloridos rebozos. El director musical mexicano Roberto Kalb, al frente de una orquesta de cámara compuesta por once elementos de la orquesta de la ópera de Florida, mantuvo la intensidad de la orquestación haciendo resaltar los diversos estilos que fusiona, claramente resaltables como: la ópera lírica, de musical de broadway, el teatro musical, el jazz; así como tintes de música folclórica mexicana como la música de mariachis, y con algunos acompañamientos de la marimba y el acordeón, dando como resultado un sonido contemporáneo pero identificable y de fácil compresión para el escucha. Con diálogos hablados y cantados en español e inglés destacó el trabajo de la soprano colombiana Catalina Cuervo en el papel principal, con una voz flexible, pero de coloración dramática y rica, que ofreció un trabajo general convincente, y dominando la parte hablada con claridad.  El bajo-barítono Ricardo Herrera quien recreó al personaje de Diego Rivera y la soprano Jessica E. Jones como Cristina Kahlo ofrecieron correctos y persuasivos desempeños. Uniforme el resto del elenco y comparsas en escena.



Le Nozze di Fígaro en Denver, Colorado


Foto: Matthew Staver/Opera Colorado

Abigail Brambila

La ciudad de Denver cuenta con la majestuosa casa de ópera Ellie Caulkins Opera House, que fue construida en el 2005 dentro del antiguo edificio del Auditorio Municipal de la ciudad, creando un edificio que combina la belleza antigua de su exterior con la modernidad, comodidad y buena acústica en su interior. Ha sido precisamente allí donde la ópera de Colorado ha forjado su historia y repertorio atrayendo figuras de la lírica, pero lejos de la atención que reciben otros teatros estadounidenses.  Para concluir su temporada 2018-2019, el teatro se vistió de gala para ofrecer una grata puesta en escena de Las Bodas de Fígaro de Mozart, conservadora, elegante y brillante que se apega a la historia, y una buena dirección escénica de Matthew Ozawa, que supo extraer la comicidad donde le fue permitida, con movimientos precisos y bien trabajados. La dirección musical de Ari Pelto hizo que la función transcurriera con fluidez, y musicalmente complaciente y alegre en su elección de tiempos.  Fascinó con su interpretación vocal y actoral la soprano Maureen Mckay como Susanna, la gran ovación que se llevo al final fue por su simpatía, musicalidad en su tono y alcance. El barítono Ryan Kuster fue un expresivo Fígaro con voz profunda pero viva.   El Dr. Bartolo fue bien interpretado por Stefano de Peppo, en su debut local, quien deleito con su comicidad, y buen desempeño mostro la mezzosoprano Margaret Gwarsysiak como Marcellina.  Adriana Zabala derrochó jovial energía y picardía como Cherubino, provocando mas de una risa en el público.  Correctos estuvieron el resto de los comprimarios, así como el coro. Mención especial para el experimentado bajo-barítono italiano Simone Alberghini, quien regaló una excelente interpretación de un viril Conde Almaviva, comprometido escénicamente con un papel que domina completamente, emitió brillantes tonalidades vocales, seguridad y precisión; de igual manera la soprano Ellie Dehn como la Condesa Almaviva fue otra de las fortalezas del elenco, su presencia y porte escénico es único, y la complementó con sus conmovedoras arias y notables agudos.  



Monday, May 6, 2019

Concierto de Jordi Savall y Le Concert de Nations en Houston

Foto: Hervé Pouyfourcat

Ramón Jacques 

Considerado como una autoridad de la música antigua, el nombre del violagambista y musicólogo Jordi Savall, no requiere mayor introducción; prueba de ello es la gran afluencia de público que asistió al emotivo concierto que ofreció acompañado de su orquesta Le Concert de Nations, en el Wortham Center de Houston, sede de la compañía de ópera de Houston, gracias a la colaboración de dos asociaciones musicales locales: Da Camera y Houston Early Music Society.  El concierto titulado Tous les Matins du Monde (Todas las mañanas del mundo) comprendió piezas de la banda sonora de la homónima película francesa, que versa sobre la vida del violagambista francés Sainte-Colombe y la relación con su alumno Marin Marais (personaje interpretado por Gérard Depardieu). Jordi Savall se encargó de musicalizar este filme del cineasta Alain Corneau, grabando piezas que a lo largo del tiempo se han convertido en grandes éxitos, por llamarlo así, del célebre director de orquesta catalán,como la suite de Le Bourgeois Gentilhomme de Lully, con la sublime Marcha para la ceremonia turca; las arias 1 y 2 de los españoles, la Chaconne des Scaramouches; así como Gavotte y canarios de la misma obra. Si bien se trató de un concierto instrumental, las piezas escuchadas pertenecen a músicos precursores de la ópera francesa. No faltaron las composiciones de Marin Marais, en cuya obra se ha especializado y ha profundizado Savall, quien realizó la primera ejecución en tiempo moderno de su tragedia lirica Alcyone, en el teatro de la Opéra-Comique de Paris y en la ópera real de Versalles en el 2017, y que será repuesta el próximo año en el Liceu de Barcelona. De Marais se ejecutaron la Piezas de violín del 2do y del 3er libro; con el resplandeciente violín de Manfredo Kraemer, y la conocida Sonnerie de Ste. Geneviève du Mont-de-Paris. De Eustache du Carroy se escucharon 3 fantasías sobre una jovencita (Une jeune fillette) con alta carga de solemnidad y sosiego; Saint-Colombe se hizo presente con el Concierto 41 para dos violas de gamba “El Retorno” y el Concierto 44 para dos violas de gamba “Tombeau les regrets” Emotiva y sensible fue la inclusión de los Conciertos Royales 2 y 3 de François Couperin. El clavecinista Luca Guglielmi lució en solitario con Tambourin I y II del 3er concierto de las Piezas para clavecín de Jean-Philippe Rameu. Finalmente, de Jean-Marie Leclair, prolífico compositor de música de cámara y para violín, y cuya única ópera Scylla et Glaucus, fue repuesta y grabada en el 2014 en Versalles, Savall y sus músicos regalaron una suntuosa y colorida confección de la su Sonata VII. Capaz de crear un ambiente de intimidad y un vínculo de cercanía y entre la música y el público, con la suavidad y la sutileza que emana de las cuerdas de su instrumento, es una de las virtudes de Savall, y poder presenciar un concierto suyo en vivo es un deleite para los sentidos.