Fotos cortesía María Rey-Joly; Don Giovanni, Doña Francisquita, Adios a la Bohemia – zarzuela Teatro Español de Madrid, Falstaff , Cosi Fan Tutte en Lausana, Suiza. Ramón Jacques
La versatilidad artística y vocal de la soprano María Rey-Joly la ha llevado ha convertirse en una destaca interprete del repertorio operístico, sinfónico, de cámara, así como de zarzuela y de música española. Originaria de Madrid, estudió violín y piano para licenciarse posteriormente en canto en la Escuela Superior de Canto de Madrid. Completó su formación bajo la guía de destacados cantantes como Gundula Janowitz, Brigitte Fassbaender, Raina Kabaiwanska y Plácido Domingo, y en la Verbier Academy de Suiza. Fue además galardonada en diversos concursos internacionales de canto entre los que destaca el primer premio de la VIII edición del Concurso Internacional Francisco Alonso.
Su repertorio abarca papeles de operas que van desde Mozart hasta Wagner, sin olvidar los de zarzuela, entre los que se podría mencionar a: Pamina de Die Zauberflöte, Fiordiligi de Così fan tutte, Donna Elvira de Don Giovanni, Norina de Don Pasquale, Musetta de La Bohème, Alice Ford de Falstaff, Micaela de Carmen, Woglinde en Das Rheingold y Götterdämmerung, Ortlinde y Helmwige en Die Walküre, así como Francisquita en Doña Francisquita, Ángela en El Hijo Fingido, la Princesa Olga en La Generala, María en El Juramento, Miss Kelly en Los sobrinos del capitán Grant, Sara en Le Revenant, Zobeida en El Asombro de Damasco, Aurora en La Parranda, Trini en el Adiós a la Bohemia, Antonelli en El dúo de la Africana, Eliseo en La Gran Vía y Narcisa en La Clementina entre tantos otros.
La versatilidad artística y vocal de la soprano María Rey-Joly la ha llevado ha convertirse en una destaca interprete del repertorio operístico, sinfónico, de cámara, así como de zarzuela y de música española. Originaria de Madrid, estudió violín y piano para licenciarse posteriormente en canto en la Escuela Superior de Canto de Madrid. Completó su formación bajo la guía de destacados cantantes como Gundula Janowitz, Brigitte Fassbaender, Raina Kabaiwanska y Plácido Domingo, y en la Verbier Academy de Suiza. Fue además galardonada en diversos concursos internacionales de canto entre los que destaca el primer premio de la VIII edición del Concurso Internacional Francisco Alonso.
Su repertorio abarca papeles de operas que van desde Mozart hasta Wagner, sin olvidar los de zarzuela, entre los que se podría mencionar a: Pamina de Die Zauberflöte, Fiordiligi de Così fan tutte, Donna Elvira de Don Giovanni, Norina de Don Pasquale, Musetta de La Bohème, Alice Ford de Falstaff, Micaela de Carmen, Woglinde en Das Rheingold y Götterdämmerung, Ortlinde y Helmwige en Die Walküre, así como Francisquita en Doña Francisquita, Ángela en El Hijo Fingido, la Princesa Olga en La Generala, María en El Juramento, Miss Kelly en Los sobrinos del capitán Grant, Sara en Le Revenant, Zobeida en El Asombro de Damasco, Aurora en La Parranda, Trini en el Adiós a la Bohemia, Antonelli en El dúo de la Africana, Eliseo en La Gran Vía y Narcisa en La Clementina entre tantos otros.
María aceptó amablemente realizar esta entrevista en la que nos habla sobre su fructífera e internacional carrera en la lírica.
¿Cómo fue tu acercamiento al canto y tu preparación hasta llegar a ser la soprano de carrera internacional que eres hoy?
En mi caso no fue muy difícil que me acercara al mundo del canto, ya que lo tenía en casa. Mi madre era una magnífica soprano y así fue creciendo en mí, desde muy pequeña, mi afición por la música. Al principio estudiando piano y violín para, por fin, terminar dedicándome por completo a la lírica.
Creo que sería cantando una representación de ópera en vivo. No hace falta que sea un rol concreto, porque creo que lo interesante es la interpretación completa de un personaje de principio a fin. Creo que es donde realmente se puede ver el trabajo del artista.
¿Cómo definirías las características de tu voz?
Este siempre es un tema un poco subjetivo y creo que les corresponde a otros tratarlo, los que te oyen desde fuera. Sí te puedo decir que soy un soprano lírica, aunque también canto papeles de un repertorio más ligero o de coloratura.
¿Que cantante del pasado o del presente consideras que te ha influenciado positivamente?
En la carrera creo que te influyen muchos cantantes, desde los que puedes escuchar en grabación o desde tu butaca en el teatro hasta el que tienes a tu lado en el escenario cualquier día en cualquier representación. Por supuesto, tengo cantantes a los que admiro como: Plácido Domingo, Mirella Freni, Bryn Terfel, Diana Damrau, Barbara Frittoli, Carol Vaness, Natalie Dessay.
¿Cuáles papeles de tu actual repertorio te satisface interpretar y consideras que se identifican con tu propio temperamento?Afortunadamente el repertorio es muy extenso y eso ofrece muchas posibilidades. Me encanta poder interpretar papeles muy diferentes y dispares entre sí. Sobre personajes concretos, he disfrutado siempre mucho cantar Alice Ford de Falstaff por su aspecto vocal y su dramaturgia. Creo que Falstaff es una ópera absolutamente genial y Alice, un papel redondo. También debo decir que Fiordiligi es de mis preferidos, ya que fue un privilegio poder interpretarla en el montaje de Giogio Strehler, y Mozart es un seductor que me cautivó desde el primer momento. Sobre el temperamento de los personajes me encanta la comedia y disfruto mucho haciendo papeles divertidos aunque también tengo sitio para el drama, como por ejemplo, Adiós a la bohemia, una ópera de Sorozábal, que es una joya de obra con un personaje tan maravilloso como es Trini.
Es imposible dejar de resaltar tu aporte a la interpretación y difusión de la zarzuela. ¿Cómo nace tu acercamiento a este género?
Desde la admiración y el respeto. Creo que es un género maravilloso y me siento muy afortunada de haber podido interpretar cualquiera de los títulos que he hecho hasta ahora.
En tu opinión ¿Cuáles consideras que son las dificultades u obstáculos por los que la zarzuela no se programa habitualmente en las temporadas de los teatros internacionales?
Fuera de España no se cuenta con una tradición en este género y esto hace más complicada su programación. El problema es que si no se programa, se hace más difícil que la gente lo conozca y se genere un acercamiento. Creo que sería un acierto que los teatros apostaran más por el género, ya que por mi experiencia sé que cuando se ha llevado la zarzuela fuera de España, la acogida ha sido siempre abrumadora.
Si. He tenido diversas experiencias con zarzuela y con música española, en recital y en representación escenificada, y siempre con una magnifica recepción. Por ejemplo en Trieste Italia, con un montaje de Emilio Sagi de La Generala de Vives, o el caso mas reciente, en San José de Costa Rica, en un recital de zarzuela en el que se interpretaron romanzas, números de coro y de orquesta, y fue tan grande el éxito que el publico salió entusiasmado y con ganas de querer ver mas zarzuela.
Por cierto ¿Cuál es tu relación con la música de los compositores de Iberoamérica?
Mi relación con los compositores iberoamericanos hasta el momento ha sido muy breve aunque espero que esto cambie pronto. Desde mi colaboración en el disco de María de Buenos Aires Suite de Piazzolla con la Versus Ensemble (para el sello discográfico Naxos) espero ansiosa el momento de volver a retomar una música que considero tan maravillosa y tan rica.
Dos producciones importantes en las que has participado son: Margarita la Tornera de Chapi en el Teatro Real de Madrid y recientemente en La Clementina de Boccherini por diversos teatros de España. ¿Nos podrías hablar sobre lo que estas han significado para ti?Para mí, Margarita la Tornera fue un momento realmente importante. Era mi primer papel como solista y lo hacía en el Teatro Real de Madrid y compartiendo escenario con Plácido Domingo, ¿qué más podía pedir? ¡Fue una experiencia maravillosa! La Clementina me ocurre en otro momento de mi carrera, en el que cuento con más experiencia y solidez pero no por eso me produce menos excitación. Cada proyecto nuevo es como el primero y creo que es importante no perder esa ilusión y entrega.
¿Cuál es el momento más memorable que recuerdas haber vivido sobre un escenario?
El calor del público, eso es algo que queda con uno para siempre.
Finalmente ¿Qué retos o sueños tienes por cumplir en el futuro?
Mi reto más importante es superarme cada día e intentar siempre dar lo mejor. Creo que soy una privilegiada por poder dedicarme a esta profesión, que es lo que más me gusta, y disfrutar como lo hago cada vez que me subo al escenario, ese es un sueño que puedo revivir constantemente.
http://www.mariareyjoly.com/



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Nelle vesti di Amital, nobile donna israelita, il soprano Marta Vendoni Iorio dà importanza all’intelligibilità della parola, è molto intensa nell’aria centrale “Non hai cor”, esibisce una vocalità flessibile nell’eseguire i trilli e nell’uso della messa di voce nell’aria “Quel nocchier che in gran procella”, usa bene un mezzo vocale che non è di gran peso nella toccante aria con la figura del violino “Con troppa rea viltà”. Giuditta, vedova di Manasse, è impersonata egregiamente dalla bella moscovita Alisa Kolosova, contralto e mezzosoprano dalla vocalità importante e rara per una cantante di soli 23 anni. Il colore è splendido, il suono è rotondo, denso e fresco nel contempo, grazie al buon peso nella tessitura medio grave e alla luminosità in zona acuta. Esegue con naturalezza d’emissione le agilità della lunga aria dal carattere pastorale “Del pari infeconda”, accompagnata da una musica carezzevole che sottolinea ed arricchisce la melodia. Nell’aria “Parto inerme e non pavento” è splendida nel dosare i suoni e nel modo di porgere. I lunghi recitativi accompagnati di Giuditta che racconta come ha ucciso Oloferne hanno una musica un po’ sommessa, ma il ricamo strumentale più bello dell’aria stessa emerge nell’aria “Prigionier, che fa ritorno”. Il basso argentino Nahuel Di Pierro (26 anni), nel ruolo di Achior, principe degli Ammoniti, ha un bel timbro vocale e un buon sostegno del fiato. Nell’aria “Terribile d’aspetto”, introdotta da arcate dense e accompagnata da un ricco tessuto orchestrale in cui emerge il gioco dei violini, esibisce un buon corpo vocale, ma poca dimestichezza con la mezza voce che realizza sottovoce. Nell’aria “Te solo adoro” il bellissimo colore si espande in sonorità pastose e robuste, ma il cantante deve stare attento a non far sibilare la pronuncia della “s”. 


Lo spettacolo non funziona, non convince se manca la seduzione del male, se fra Faust e Marguerite non spira quella sensualità che nel finale terzo dovrebbe lasciare senza fiato, se, soprattutto, l’impressione costante è quella di un catalogo un po’ sconclusionato di intuizioni estemporanee del regista. Peccato davvero. Citiamo per dovere di cronaca l’impianto scenico, potenzialmente assai interessante, di Marius Nekrosius (figlio del regista), i costumi poco accattivanti di Nadezda Gultiajeva (moglie del regista) e le luci di Mario Filibeck. Al termine dello spettacolo applausi cordiali con una sola uscita (oltre allo scarso entusiasmo destato bisogna anche dire che le recite si concludevano a mezzanotte, con oltre mezz’ora di intervallo prima dell’ultimo atto, ridotto a una ventina di minuti per i tagli radicali nella Nuit de Walpurgis). Spiace dover riferire che il comunicato sindacale dei lavoratori della Scala è stato accolto quasi con aggressività da parte del pubblico. Caso più unico che raro fra tante dimostrazioni di solidarietà nelle altre città italiane. Che succede a Milano?








Como marcó visual de la función se estrenaron las escenografías concebidas por Maurizio Balò, realizadas en coproducción con el Teatro Massimo de Palermo donde serán vistas en el mes de diciembre, que le dieron a la acción un toque cinematográfico y captaron ese ambiente californiano del lejano oeste: como el bar construido dentro de una mina en el primer acto, una idea tomada del film Johnny Guitar de 1954 con Joan Crawford; la sencilla cabaña de Minnie en el segundo acto con montañas y nieve al fondo, y el tercero en el que se observa, además de las montañas, un evocador valle típicamente californiano. Tanto los correctos vestuarios, adecuados a la época, como la brillante iluminación, y la detallada, afanosa, pero nunca exagerada regia de Lorenzo Mariani (director artístico del Teatro Massimo) ayudaron a dar un toque de mayor realismo a la escena.





