jueves, 5 de enero de 2012

Chen Reiss en Viena con su nuevo CD Liasons

Massimo Crispi

El nuevo CD “Liaisons” editado por ONYX nos ofrece una agradable elección de arias de los máximos autores de la Viena imperial de finales del siglo XVIII; y la intención es mostrarnos precisamente, las “liaisons” o vínculos entre aquellos compositores como fueron: Mozart, Haydn, Cimarosa e Salieri. La opera italiana era el plato principal de los menús musicales en Viena y todos los compositores que allí vivieron, tuvieron que abordar en algún momento ese genero. Está claro que los resultados de esos compositores fueron variados y que en una estructura con fragmentos conclusos y con libretos a menudo conformistas permitía muy poco para la innovación. La mayoría de esos libretos eran comedias autoreferenciales o dramas históricos, sobre todo de historia clásica, o inspirados a los poemas caballerescos italianos, tales como Orlando Furioso y Gerusalemme Liberata, que ya en los siglos pasados sirvieron de tema para óperas de Händel, Steffani, Broschi, Lulli, Vivaldi, así como de una infinita legión de compositores. Entre los cuatro autores que vivían en Viena, durante ese periodo tan fecundo para la música, Wolfgang Amadeus Mozart es el que mas resalta sobre los otros por sus intrépidas elecciones, pero sobretodo, por sus soluciones de composición que rompían literalmente con el pasado: aunque al interior de formas conclusas, rigurosas y formalmente respetadas, Mozart infunde una libertad creativa y una profundidad psicológica de sus personajes que hasta aquel día nunca se había logrado, y mostró así un camino para sus sucesores como si fuera un testamento artístico. Este CD evidencia, no se sabe si voluntariamente o por casualidad, el enorme abismo, aun con un óptimo Haydn, que aunque es considerado el padre artístico de todos los compositores, no puede sostener la comparación con el genio mozartiano. Nada puede competir con la frescura y los vórtices emotivos de las “Nozze di Figaro” o “Così fan tutte”, ni que decir de “Don Giovanni”; las arias de los otros, aunque son agradables, desaparecen: basta un clarinete o una flauta dialogando con la voz para crear una atmósfera, un pathos, basta una coloratura utilizada expresivamente y no solo para exhibición, un silencio, un cambio dinámico inesperado… Mozart allí está, “dall’alto soglio”, mirando a todos desde arriba, con su mirada benévola pero conciente. Chen Reiss puso un buen acento sobre esta distinción estilística y con sus interpretaciones de Susanna y Despina (“Deh, vieni non tardar”, “Un moto di gioia”, “Una donna a quindici anni”) y además de las arias de concierto compuestas para obras de otros autores, como “Ah, se in ciel benigne stelle” “Voi avete un cor fedele” y “Chi sa, chi sa, qual sia”, se sumergió totalmente dentro el canto mozartiano, disfrutando cómodamente de sus posibilidades interpretativas, dominando una coloratura límpida y segura y haciéndola expresiva haciéndonos imaginarla sobre un escenario. Además Chen Reiss, añade un timbre vocal bello y atractivo con una perfecta afinación, una presencia escénica fascinante y catalizadora. Recuerdo su interpretación de Blonde en “Entführung” en Florencia que tanto me impresionó. Mozart es el vestido más adecuado para ella, lo que más les da gracia a sus preciosos medios vocales porque le da la oportunidad de inventar algo, de expresar la femineidad incontenible que ella trae consigo. Mozart es el autor que, como Reiss dice con inteligencia en las notas del CD, proyecta psicológicamente sus personajes a años luz por delante de los otros y los actualiza doscientos años mas.  Comparadas con las de Mozart las arias de Haydn, Salieri, Cimarosa, son agradables pero no añaden nada, aunque son bien cantadas e interpretadas. Si hay un defecto en este CD es el de presentar un menú con cosas exquisitas y cosas más ordinarias, aunque esten bien cocinadas. Nada que hacer: la Sachertorte del Café Sacher tiene sin embargo un sabor más rico que una tarta de manzanas, aun muy sabrosa. Por ejemplo: la escritura de “Perdonate, signor mio”, la falsa, ingenua y desilusionada declaración de Carolina al Conde, en el “Matrimonio segreto”, aun en la agradable y olímpica limpieza del canto napolitano de Cimarosa, es mucho más difícil hacerlo interesante, porque sus invenciones musicales no dan la posibilidad a la cantante para enseñar nuevos caminos interpretativos, casi todo lo han hecho ya. Chen Reiss aquí es una de tantas Carolinas, sin destacarse particularmente, aunque cante esa aria come se debe, con buena voz y buena pronunciación. La orquesta de instrumentos históricos “L’arte del mondo”, y su director Werner Ehrhardt, dan una buena prueba de ligereza y de descubrimientos tímbricos, con buenas paginas instrumentales como las de las sinfonías de las óperas “Il matrimonio segreto” de Cimarosa y “La scuola de’ gelosi” de Salieri, además de que sirvió como un rico y suntuoso acompañamiento al brillante canto de Reiss.



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