martes, 3 de enero de 2012

ROTUNDO “DON QUICHOTTE” DE MASSENET EN EL TEATRO REAL DE MADRID

Fotos: Javier del Real

Alicia Perris

“Don Quichotte” de Jules Massenet. Comédie héroïque en cinco actos. Libreto de Henri Cain, basado en la obra de teatro “Le chevalier de la longue figure” de Jacques le Lorrain. Director Musical: Marc Piollet. Director del coro: Andrés Maspéro. La bella Dulcinea: Anna Caterina Antonacci. Don Quichotte: Ferruccio Furlanetto. Sancho Panza: Eduardo Chama y elenco. Coro y Orquesta Titulares del Teatro Real. Edición musical: Alphonse Leduc and Cie (París). 22 de diciembre de 2011.

No pareció una versión concierto. La expresividad, la emoción que transmitieron los cantantes, el coro, la dirección de la orquesta y los propios músicos fue tan evidente y generosa, que daba la sensación de que estábamos contemplando la ópera completa, con escenografía y puesta en escena, todo un despliegue de energía. “Don Quichotte” forma parte de esa larga pléyade de producciones musicales, plásticas, literarias, que traducen la fascinación que una España romántica, no necesariamente real, ha ejercido siempre sobre el público y los creadores franceses. La Carmen de Mérimée y la de Bizet, dejan también un perfume certero en “Don Quichotte” y sobre todo en el personaje de Dulcinea, la mujer idealizada por el “caballero de la tristeza figura” que no tiene prejuicios en confesarle con claridad, que está muy lejos de parecerse a la mujer que arrebata su corazón y galvaniza sus sueños. La primera representación de esta obra tuvo lugar el 19 de febrero de 1910, con mucho éxito, al que sin duda contribuyó la figura del bajo ruso Fedor Chaliapin, en un papel que permitió la otra noche el amplio despliegue emotivo de Ferruccio Furlanetto y que conmovió también al público hasta el más emocionado silencio. El Don Quijote de Massenet es efectivamente cándido pero sensible y sereno, con una dignidad que trasciende los límites de su propio delirio, esa huida del mundo real y tangible que a veces nos permite seguir vivos.

La voluptuosidad y una sensualidad a flor de piel desvelan una partitura que debe mucho al estilo musical del siglo XVIII, con referencias arcaizantes que engarzan perfectamente con las exigencias musicales contemporáneas de Massenet, formando un todo rico, armónico e impresionante desde el punto de vista sonoro. El ¡”Alza!” con el comienza la ópera ya nos avisa de la orientación musical de la partitura, seguida de los cuplés de Dulcinea y las sucesivas declaraciones amorosas del Hidalgo a su dama, contrapuestos a un Sancho que recuerda el sentido de la realidad, a años luz de los devaneos ideales de su amo. La ópera se llena casi todo el tiempo de nostalgia (el amor que se desvanece, la pérdida del objeto idealizado, la cercanía de la muerte), en la prefiguración de un final donde Don Quijote dejará para siempre de recorrer caminos y desfacer entuertos. Ana Caterina Antonacci le presta una picardía y un savoir faire de mujer vivida pero sensible a su papel y permite disfrutar al público de la riqueza de un registro de soprano y mezzosoprano y su experiencia. El bajo-barítono argentino Eduardo Chama compone un Sancho afable, bondadoso y práctico, como debe ser, que sin embargo se conmueve ante la derrota y la posterior desaparición de su amo. Tiene una voz y una expresividad flexibles y seductoras, llena de matices. Y Ferruccio Furlanetto podría ser uno de los bajos que mejor han interpretado históricamente a Don Quijote: con una voz que desprende estilo, nobleza y dignidad y una actuación escénica, sin escena, que transporta y sugiere y dibuja la visión de las aventuras imposibles de su personaje. Marc Piollet es un director que no busca protagonismo pero dirige con eficacia y gusto una orquesta que responde al desafío de rescatar una partitura hermosa y agradecida. Muy bien el coro, que subraya todo el tiempo el discurso de la acción y los avatares de los protagonistas. Hoy más que nunca en este fin de año europeo difícil y amenazante, es necesario recordar las palabras esperanzadas de Don Quichotte: ”¡Me gustaría que la felicidad llenase los caminos y la bondad, el corazón de los humanos…” ¡Los mejores deseos para 2012!

1 comentario:

  1. Feliz Ano Novo!
    Parabéns por este excelente blog, de visita diária obrigatória!

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