miércoles, 18 de junio de 2014

Réquiem de Oscar Strasnoy estreno mundial en el Teatro Colon de Buenos Aires

Fotos: Teatro Colón de Buenos Aires

Dr. Alberto Leal 

Ópera en un prólogo y dos actos de Oscar Strasnoy, encargada por el Teatro Colón Libreto: Matthew Jocelyn, basado en la novela de William Faulkner. Produccion del Teatro Colón.

A partir de la atrapante novela de William Faulkner, hábilmente adaptada por Matthew Jocelyn, conocida en inglés como Requiem for a nun" y traducida al español como "Réquiem para una monja" o "Réquiem para una mujer" Oscar Strasnoy logró un notable trabajo. Una historia que aunque lejana físicamente tiene momentos, desgraciadamente, totalmente vigentes en nuestro país, parece que nada escatima Faulkner, prostitución, trata, homicidio, venganzas, odio, pasiones todo. En lo personal comenzó atrapándome a partir del texto, pero luego el trabajo de Strasnoy, con cabal entendimiento del mundo operístico, generando una orquestación que sigue claramente los climas planteados en la historia, basándose en una refinada orquestación, terminaron por subyugarme. Es una versión donde Faulkner nunca es traicionado, donde la historia respira su clima, cosa que no se logró con la versión teatral adaptada por Camus. En una puesta del mismo Jocelyn, absolutamente brillante, con precisas marcaciones, nunca cayendo en golpes bajos, generó un trabajo modelo. Fue acompañado por la excelente escenografía de Anick La Bissonière y Eric Oliver Lacroix y el preciso y elegante vestuario de Aníbal Lápiz. Sin olvidar la notable iluminación de Enrique Bordolini. El joven Director Christian Baldini realizó otro brillante trabajo, minucioso, detallista, logrando en todo momento el clima exacto, engarzando a la perfección con lo que ocurría en escena. Fue excelente el desempeño de la orquesta estable, generando notable transparencia y sonoridad. 
De excelencia el trabajo del Coro Estable, sin participación escénica, ubicado en forma de coro griego, cantando en gran nivel una parte sumamente compleja musicalmente. Inteligentemente incluido el texto del oficio de difuntos en latín, que acompaña a la perfección lo que sucede en escena.  Para esta obra es necesario contar con verdaderos cantantes/actores y aquí se vieron notables trabajos. La mezzo Jennifer Holloway logra conmover con su atribulada Temple Drake. Gran actriz y cantante con un auténtico talento dramático. Fue la figura del elenco. Siphiwe McKenzie, como la criada, brindó una prestación sobria pero contundente, mostrando además un notable nivel vocal. Excelentes en sus partes James Johnson, y Brett Polegato, lo mismo que el resto del elenco. Todo funciona con la precisión de un reloj, sin dudas una gran puesta para una obra valiosa. Considero que es el trabajo más completo y notable de lo visto este año en nuestro país. Entiendo que el público que no se abre a trabajos contemporáneos y prefiere los títulos tradicionales, abandonara la sala luego del primer acto. Una verdadera lástima. Cuando lo contemporáneo se brinda con esta calidad, en todo sentido, debe ser visto y valorado.

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