martes, 10 de junio de 2014

Thais de Massenet en Miami

Foto: Justin Namon

Abigail Brambila

Miami se vistió de gala con la presentación de Thais, opera francesa que muestra una pasión reprimida por un lado versus una religiosidad que se vivía en el antiguo Egipto. Esta ópera basada en la novela de Anatole France, narra la historia de cómo un monje cenobita, Athanael, logra que la cortesana Thais de Alejandría, seguidora de la Diosa Venus, se arrepienta de su vida dedicada a los placeres mundanos y al pecado y se la dedique a Dios, pero al final el monje se da cuenta del profundo amor que había despertado en el mientras ella se encontraba en su lecho de muerte. El extraordinario intermezzo para violín “Meditación de Thais”, donde se conjugan las emociones de la cortesana para lograr su conversión, un papele difícil de interpretar y que sin duda alguna, la soprano americana Angela Mortellaro, quien cuenta con un importante caudal vocal, logró transmitir y estremecer al público con su presentación, tanto por su sensualidad característica del personaje en el primer acto, llevándonos a una profunda reflexión al pasar al segundo dejándonos con ganas de resolver las preguntas que todos nos hemos hecho en diferentes periodos de nuestras vidas. Kristopher Irmiter bajo-barítono interpretó el papel de Athanael, transmitiendo su pasión por el buen arte y su compromiso con el papel, así como una extraordinaria presencia en escena. Martín Nusspaumer, tenor uruguayo, interpretó a Nicias, el noble, rico y amante de Thais, quien demostró una profunda entrega de emociones. El elenco se completó con la presencia de miembros del programa de artistas jóvenes de la Florida Grand Opera, mencionando a algunos como Caitlin Mc Kechney y Riley Svatos, quienes dieron alegría a la puesta en escena. Gracias al equipo de la FGO,  la excelente puesta en escena de Renaud Doucet, nos ha deleito en una noche de las mejores formas de arte, logrando estremecer los sentidos Felicitaciones al Director Musical Ramón Tebar, quien nos dejó en claro el profesionalismo y capacidad de comunicar emociones al público, los solos de violín estuvieron a cargo de Scott Flavin a quien hay que agradecer las sentimientos transmitidos en momentos tan inspiradores. Es importante mencionar que la iluminación fue extraordinaria, gracias a Robert Wierzel quien volvió a la FGO.

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