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Thursday, November 13, 2025

Dead Man Walking en San Francisco

Fotos: Cory Weaver / San Francisco Opera

Ramón Jacques 

Para conmemorar el vigésimo quinto aniversario del estreno mundial de Dead Man Walking, llevado a cabo en este mismo escenario el 7 de octubre del 2000, la Ópera de San Francisco decidió este título en un prólogo y tres actos del compositor estadounidense Jake Heggie (1961) con libreto del dramaturgo Terrence McNally (1938-2020), basado en el libro homónimo, editado en 1993, y que recopila las memorias de la Hermana Helen Prejean (1939), religiosa católica estadounidense defensora de la abolición de la pena de muerte, quien es es uno de los personaje principales en el libreto,  donde aborda de manera profunda y humana temas relacionados con la justicia, la redención, el perdón y la condición humana, enfocándose  especialmente sobre las implicaciones morales que se desprenden de la pena capital, aun vigente en algunas regiones de Estados Unidos, como en la penitenciaria estatal de Luisiana (conocida como Angola), lugar donde se sitúa la trama de la ópera, y su estrecha relación con el personaje de Joseph De Rocher, quien es condenado a muerte.  A pesar de haber sido comisionada por San Francisco, y de haber  obtenido un resonante éxito en este escenario, además de ser un importante logro de la gestión del legendario Lofti Mansouri, entonces director general de este teatro, la obra no volvió a ser repuesta ni vista aquí hasta el día de hoy en el War Memorial Opera House.  Eso sí, la obra cuenta con un par de grabaciones además de que es considerada un hito dentro del repertorio lirico estadounidense contemporáneo, al ser un titulo ampliamente representado, con más de ochenta producciones a nivel mundial, destacando su escenificación en escenarios como: la Semperopera de Dresde Alemania, que marcó su estreno europeo en el 2006, el Theater an der Wien de Viena, y en los teatros norteamericanos de: Atlanta, Vancouver, Minnesota, Houston, Lyric Opera de Chicago y el Metropolitan de Nueva York, donde fue vista en la temporada 2023-2024, por mencionar algunos. Previo a la adaptación hecha por Heggie, Dead Man Walking, cuenta también con una adaptación para las pantallas cinematográficas, estrenada en 1995, donde la actriz Susan Sarandon interpretó a la hermana H. Prejean, y el actor Sean Penn encarnó al personaje de Matthew Poncelet (llamado Joseph De Rocher en la ópera y Elmo Patrick Sonnier en el libro de Prejean).  Alrededor del reestreno de esta reposición se realizaron en San Francisco diversos eventos como: charlas, debates, coloquios, la proyección de la película, una exhibición de obras de artistas encarcelados, entrevistas con los artistas de la ópera, lideres religiosos y con el propio compositor sobre un tema que indudablemente aun genera mucha polémica, controversia y rechazo en la sociedad estadounidense, que aun se divide entre los que están en contra y otros más a favor.  Los eventos culminaron con una premiación a Jake Haggie, con la medalla de oro (San Francisco Opera Medal) el premio más importante que otorga la compañía, al finalizar la función de estreno, donde además estuvo presente como invitada la hermana Helen Prejean. En breve, la historia describe el brutal asesinato y violación una pareja de adolescentes que se encuentran junto a un lago por la noche, a manos de los hermanos De Rocher.  La hermana Helen, quien dirige un coro infantil “He will gather usa round” (que después se convierte en leitmotiv de Helen a lo largo de la ópera) acepta convertirse en la guía espiritual de De Rocher, a quien conoce a través de una relación epistolar, hasta su ejecución.   Así, comienza una secuencia de escenas, desde la llegada de Prejean a la prisión, las criticas que debe soportar de las hermanas de su congregación, los padres de los adolescentes asesinados, incluso el Padre Grenville, capellán de la prisión. La Hermana Prejean le solicita a George Benton, alcaide de la prisión, que interceda por De Rocher ante las autoridades de la prisión para que su condena de muerte sea condonada, pero lamentablemente esto no ocurre.  La hermana Prejean, debe soportar los insultos y en enfado de los padres de los adolescentes, mientras que a la vez da palabras de aliento y confort, acompañando a Joseph De Rocher, así como a su madre y sus dos hermanos menores.  Incluso debe intervenir en una discusión entre los cuatro padres agraviados y la madre de De Rocher.  Finalmente, llega la noticia de que gobernador del Luisana no le otorga el perdón a De Rocher, quien se resigna a morir por su crimen.  Helen intenta convencer a  De Rocher de confesar y hacer la paz por sus acciones, pero el se niega. La fecha de ejecución queda fijada el día 4 de agosto.  Mientras tanto Helen Prejean reflexiona y tiene pesadillas, pero se decide a seguir acompañando a De Rocher.  Hablando sobre diversos temas, incluido el de la música y su mutua admiración por Elvis Presley, De Rocher le confiesa a Prejean de tener miedo, mientras su madre y sus hermanos van a despedirse de él. Prejean habla con los padres de las víctimas, y uno de ellos le confiesa que su parecer ha cambiado y no sabe si la pena de muerte es lo que en realidad desea. Helen habla por ultima vez con De Rocher, quien le confiesa su crimen y ella lo perdona.  Mientras es llevado a su ejecución, “Dead Man Walking” exclama en voz alta George Benton; De Rocher le expresa a Prejean su agradecimiento diciéndole que ella representara siempre para el “The face of Love” (la cara del amor).  Delante de todos los presentes, Joseph De Rocher es ejecutado, y antes de caer el telón Prejean canta por última vez su himno.  El montaje escénico utilizado, que fue una nueva versión creada en el 2002 por la Lyric Opera de Chicago, en coproducción con la desaparecida Opera Pacific de California y los teatros de Cincinatti, New York City Opera, Austin, Michigan, Pittsburg y Baltimore creada por Michael Mcgarty, nos traslada a los años setenta del siglo pasado, que nos los indican los vestuarios y el coche de los adolescentes, y con el transcurso del tiempo las escenografías se convierten en instalaciones metálicas, con escaleras y diversos pisos, cubiertos por un reja que cubre todo el frente del proscenio, trasladándonos al interior de la prisión. Los vestuarios fueron elaborados por Jess Goldstein, y la iluminación, de Brian Nason, que aquí juega un papel importante, para exaltar diversos estados de ánimo, pero sobre todo para crear esa sensación de zozobra y desasosiego, manteniendo al público atento y en suspenso, también con el uso de algunas proyecciones (de Elaine J. McCarthy), hasta la inevitable escena final. La caracterización  y expresivo canto de los personajes de Helen Prejean, por parte de la mezzosoprano Jamie Barton, y del barítono Ryan McKinny como Joseph De Rocher, fueron notables.  Ambos exhibieron un canto rico en matices, elegancia en el fraseo, proyectando envolvimiento con sus personajes. En el caso de McKinny, literalmente se metió en la piel de De Prejean, y extendió su papel hasta límites de una angustiante y sofocante desesperación, casi al borde del delirio, pero sus aires de petulancia y engreimiento se fueron transformando hasta esbozar en escena a un hombre, humilde, arrepentido, y conmovedoramente creíble. La celebre mezzosoprano Susan Graham, quien en el estreno mundial de la obra creó el personaje de Helen Prejean, aquí asumió el papel de Mrs. Patrick De Rocher, y dejo constancia de su experiencia y largo recorrido para regalar la imagen de una afligida, desesperada e impotente madre.  Demostró sus medios vocales, aun en buena forma, y con elegante fraseo en su recitar.  Del extenso elenco se debe mencionar el buen trabajo del experimentado bajo Raymond Aceto como George Benton, el de la soprano Brittany Renee como la Hermana Rose, así como, del tenor Chad Shelton, como el Padre Grenville, así como del barítono Rod Gilfry, como Owen Hart (padre de la adolescente asesinada), todos ellos con un notable aporte en sus respectivos papeles.  La extensa lista de personajes, algunos con mayor participación que otros, fue adecuada para el desarrollo de la función, muchos de ellos alumnos actuales y ex alumnos del programa Merola del teatro, miembros del coro.  La dirección escénica de Leonard Foglia, asistido por Katrina Bachus, no podría abordar una temática tan fuerte y emotiva de manera ligera.  Hubo momentos de exacerbada violencia, en el prólogo con la violación y asesinato de los dos adolescentes, fantasmas que se le aparecen en un par de ocasiones a De Rocher, así como la dureza que se vive en el interior de una cárcel. La escena final de la ejecución de De Rocher, fue tan vivida y brutal para el público, que nadie abandonó la sala, y al final provocó que gente alrededor mío prefería voltear hacia otro lado y no ver la escena, mientras que otros lloraban, algunos de manera intensa al presenciar la escena.  Por ello es entendible que, al finalizar la función, los pocos aplausos de la mayoría de los asistentes que se quedaron petrificados en sus butacas, no se debió a un desprecio a la obra, si no al shock y la conmoción que les generó presenciar la historia. En el podio estuvo el maestro Patrick Summers, quien fue el encargado de dirigir el estreno mundial, y en su calidad de director artístico del teatro de Houston, de presentarla en aquel teatro, funciones de las que existen grabaciones. Contrario  a lo que se podría pensar, la orquestación de Heggie, irradia profundidad emocional y musicalidad. Adopta diferentes estilos que van de lo atonal, al minimalismo, tintes de la music folclórica, popular americana, sin renunciar a su vocación de servir al canto, con una partitura plena de encanto y misterio.  Summers dirigió con seguridad y conocimiento de la partitura, extrayendo exuberantes pasajes, pero con atención a lo que sucedía en escena.  El coro, también estuvo presente en esta obra, con profesionalismo y homogeneidad que el sello de su director John Keene. Como dato adicional, un indicativo de la dificultad que supone escenificar Dead Man Walking, es que en est función se requirieron ciento doce personas (entre artistas principales, coristas, coros de niños  y figurantes) y una orquesta de setenta músicos.





Wednesday, April 9, 2025

Vanessa de Samuel Barber en Washington, D. C.

Fotos: Scott Suchman

Ramón Jacques

La producción operística del prolífico compositor estadounidense Samuel Barber (1910-1981) se limitó a tres títulos, de los cuales el más conocido es Vanessa ópera en tres actos (originalmente cuatro) opus 32, con libreto en ingles del compositor, libretista y director italoamericano Gian Carlo Menotti (1911-2007), creador el mismo de veinticinco óperas. Vanessa fue compuesta entre 1956 y 1958, y tuvo su estreno absoluto el 15 de enero de 1958 en el Metropolitan de Nueva York, bajo la conducción musical de Dimitri Mitropolous, con la dirección escénica de Menotti, y un elenco que incluyó a la soprano Eleanor Steber en el papel principal, a la mezzosoprano Rosalind Elias como Erika, a la contralto Regina Resnik como la Baronesa, además del tenor Nicolai Gedda como Anatol y del barítono Giorgio Tozzi como el viejo doctor.  A pesar de su apasionante trama, su brillante música que la convirtió en una verdadera grand american opera, y de que Barber recibió un premio Pulitzer gracias a ella, la pieza ha sido inexplicablemente olvidada y relegada a lo largo de su historia, especialmente en Estados Unidos (donde se suele valorar el trabajo de sus compositores), y ya que nunca se logró afianzar dentro del repertorio operístico, las posibilidades de verla en escena son muy pocas. Su historia de representaciones escénicas desde su estreno es también limitada, si bien hubo algunas reposiciones en el escenario de su estreno; tuvo su debut europeo, llevado a cabo también en 1958, en el Festival de Salzburgo; además de algunos notables montajes realizados por las compañías Opera Theatre of St Louis en 1988, la coproducción realizada entre la Washington National y la Dallas Opera en 1995, o sus funciones más recordadas, en las que  Kiri Te Kanawa cantó el papel estelar, en la Opéra de Monte-Carlo en el 2001, y en los escenarios de la Washington National Opera y la Opera de Los Ángeles en el 2004, que marcaron el retiro  de los escenarios de la soprano. Recientemente, Vanessa fue vista en los escenarios del Festival de Glydebourne Inglaterra en el 2018, y en el Festival de Spoleto en Carolina del Sur (fundado por Gian Carlo Menotti), en el 2023, donde fue vista en una ocasión en 1978 bajo la conducción del propio Menotti. Por ello, el anuncio de la programación de la ópera en este 2025, en versión de concierto, por la National Symphony Orchestra de Washington D.C, llamó la atención y el interés de muchos melómanos, incluido quien estas líneas escribe, quienes no habían tenido la oportunidad de presenciar este título que combina el dramático libreto de Menotti -ambientando la historia en un castillo en un país del norte de Europa en 1905, con la clásica escritura musical de Barber, reminiscente de una banda sonora que nos hace pensar en las películas de Hitchcock, por sus acertadas melodías al estilo de los años 50 del siglo pasado. La trama de Vanessa nos cuenta la historia de tres generaciones de mujeres cuyas vidas fueron alteradas por la llegada de un misterioso extraño (Vanessa permanece recluida en su mansión, con su madre y su sobrina Erika, después de que veinte años atrás su amante Anatol la abandonara). Su historia trata sobre la búsqueda del anhelo y del amor inmortal, en la que a medida que las pasiones se van encendiendo y los secretos van saliendo a la luz, la partitura de Barber se carga de intensidad y transmite sentimientos de deseo, de arrepentimiento y así como de esperanza por la salvación. Cabe mencionar que menos de veinticuatro horas antes del primero de dos los conciertos que realizó la orquesta (esta reseña corresponde a la segunda función), ocurrió un trágico accidente aéreo sobre el rio Potomac, a pocos kilómetros  de distancia del Kennedy Center, donde se encuentra la sala de conciertos de esta orquesta, por lo cual, a manera de homenaje por el desafortunado infortunio, la orquesta ejecutó una sentida versión del Adagio para cuerdas, la obra más celebre de Samuel Barber, que es sin duda una pieza emblemática clásica del siglo XX.  Como se tenía prevista la grabación de los conciertos, para su posterior lanzamiento en el mercado discográfico y plataformas digitales, inicialmente se eligió un elenco “All American” de reconocidos cantantes estadounidenses, solo que desafortunadamente pocos días antes Sondra Radvanovsky, se retiró del proyecto para ser sustituida por la soprano Nicole Heaston (quien conocía bien el papel de Vanessa, por haberlo cantado en las funciones del Festival de Spoleto en el 2023), como también la inesperada baja de Matthew Polenzani (que había cantado la primera función y debió retirarse en la segunda) para ser sustituido  de último minuto por el tenor Ganson Salmon, quien tuvo un decoroso y digno desempeño para sacar adelante el personaje de Anatol – el joven que seduce a Vanessa y a Erika a la vez- y por salvar esta función.  Nicole Heaston exhibió una voz saludable y de peso mediano, y lució más efectiva en el rango agudo de la partitura, que, en el grave, teniendo poca claridad en la dicción, además de que vocalmente fue afectada por la densa orquestación, con una interpretación que en términos generales pareció carecer del delirio y la obsesión que definen al personaje, aunque se pudieron escuchar algunas  arias conocidas, generalmente interpretadas en recitales como: “Do not utter a Word” y  las más dramática “Why most the great sorrows come” El formato de ópera en concierto requiere comprometer ciertos aspectos de la obra, y un escenario vacío con cantantes en atuendos de concierto, no lograron crear el ambiente gótico que sugiere Vanessa, cuya historia indudablemente se presta para ser apreciada de mejor manera en una versión escénica completa. El papel de Erika, cantado por J’Nai Bridges, personaje que parece eclipsar al de la protagonista, y aunque la mezzosoprano batalló al inicio con la proyección y audición de su voz, su interpretación fue creciendo en intensidad a lo largo del concierto, y su interpretación vocal ganó en peso, gravedad e intensidad en el color, mientras su personaje se acercaba a su lamentable destino. Dos distinguidos y experimentados interpretes estuvieron presentes aquí como el barítono Thomas Hampson, quien interpreto al viejo doctor, con claridad, buena proyección, con una voz robusta variada en los colores de su sonido baritonal; y estuvo muy cómico y gracioso, en la parte de su personaje alcoholizado, como emocionante en “Under the willow tree” evocando sus coqueteos del pasado; y la mezzosoprano Susan Graham, prestó su voz e interpreto en escena a la vieja condesa, madre de Vanessa, con un notable desempeñó y dominio de sus partes cantadas y  su expresión en inglés, con intención en cada palabra y en su comportamiento escénico. Redondearon el elenco con sus positivas aportaciones vocales el barítono Jonathan Bryan como el Mayordomo, y el barítono Samuel Weiser como el lacayo. Muy buena fue la aportación del coro University of Maryland Concert Choir en las partes destinadas para la agrupación por Barber, bajo la Jason Max Ferdinand. Este coro es un cómplice habitual de la agrupación musical en las obras que requieren de su presencia. El iniciador y promotor de la idea de ejecutar Vanessa es Gianandrea Noseda, quien la considera una importante pieza de drama musical.  Al frente de los músicos de la National Symphony Orchestra, ofreció una lectura por momentos frenética, en la que aceleraba los tiempos y la densidad musical desatendiendo a las voces, y aunque su manera de conducir luce histriónica y gestualmente exagerada, en términos generales fue eficiente para extraer la brillantez de la partitura, como en el valioso preludio del Acto II, en una partitura que ofrece una amplia variedad en su escritura para transmitir emociones, pasión, nostalgia, sosiego y cierto terror, concluyendo con el clímax de la velada que es su quinteto final.  Sin dudas, es una ópera que agradó y que merecería salir de la oscuridad en la que se ha mantenido tanto tiempo.



Tuesday, June 6, 2023

Renée Fleming: Greatest Moments at The Met CD

Lloyd Schwartz

Renée Fleming: Greatest Moments at the Met (2-CD) Compositores: Varios.  Artistas: Renée Fleming, Cecilia Bartoli, Susan Graham, Dmitri Hvorostovsky, Samuel Ramey, Bryn Terfel, Metropolitan Opera Orchestra & Chorus Directores: Varios.  Numero de discos: 2 Sello: Decca Classics Fecha de lanzamiento: enero 13, 2023

Esta grabación contiene extractos de la mayoría de los 26 roles de Fleming en el Metropolitan de Nueva York. Las grabaciones de estudio de Fleming siempre han capturado su hermosa voz, pero estas grabaciones en vivo demuestran su magia en el escenario. Durante más de 30 años, la soprano Renee Fleming ha sido una gran estrella de la Ópera Metropolitana donde ha cantado cerca de 300 actuaciones en seis idiomas diferentes. Pero, aunque ha hecho muchas grabaciones, pocas de sus presentaciones en vivo han sido lanzadas al mercado. Este año el sello Decca ha publicado un CD de doble de Fleming cantando en vivo en ese escenario. Junto con Yo-Yo Ma, la soprano Renee Fleming puede ser un de las intérpretes de música clásica más querida en su país. Ella no es solo una glamorosa estrella de ópera con una de las voces más hermosas jamás grabadas, sino que fue la cantante elegida para la primera ceremonia inaugural del presidente Obama, para la ceremonia en la zona cero del World Trade Center justo después de los ataques del 11 de septiembre e incluso para cantar en el Super Bowl. Recibió la Medalla Nacional de Honor y apareció como invitada en Wait Wait... Don't Tell Me. Ella es ese tipo de artista, una diva que también tiene los pies sobre la tierra. También es una estrella discográfica ganadora de un Grammy. Pero pocas de sus presentaciones en vivo, que a menudo dicen más sobre un artista que las grabaciones de estudio fabricadas, han sido lanzada al mercado alguna vez. Ahora, esencialmente se ha retirado del escenario de la ópera. Y en homenaje a su larga carrera, Decca Records ha lanzado un disco doble con extractos de la mayoría de sus 26 diferentes papeles en el Met. La ópera "Rusalka" de Dvorak en checo debe haber sido montada especialmente para darle a Fleming la oportunidad de cantar su aria más famosa. Esta ópera es la historia de una ninfa del bosque, Rusalka, que se enamora trágicamente de un ser humano. Ella cantándole a la luna era una de sus arias más emblemáticas. Se podría describir la voz de Fleming como una combinación de oro y seda. Ella sobresale en el repertorio que le permite tejer interminablemente largas líneas que uno desearía que duraran para siempre. Pero también es excelente en los brillantes trinos y giros de compositores pasados como Handel y Bellini y los ritmos propulsores de Verdi. Fleming es también una de nuestras cantantes de Mozart más conmovedoras e ingeniosas. No sorprende que hiciera su debut en el Met en "Las bodas de Fígaro" de Mozart, la ópera más humana jamás escrita. Pero quizás la actuación más sublime de Fleming en estos nuevos discos es el aria de una ópera con la que nunca se presentó, y la cantó en la gala que celebraba el 125 aniversario del Metropolitan Opera con la magnífica Orquesta del Met dirigida por James Levine. Esta aria es la de "Cancion de Marietta", una aria de amor perdido de la ópera "Die Tote Stadt", "La Ciudad Muerta" de Erich Wolfgang Korngold, un compositor probablemente más conocido por sus numerosas partituras cinematográficas que por sus grandes óperas. Renee Fleming comparte con impresionantes coprotagonistas en este álbum: como la mezzosoprano italiana Cecilia Bartoli, la mezzosoprano estadounidense Susan Graham, el difunto barítono ruso Dmitri Hvorostovsky y los barítonos estadounidenses Samuel Ramey y Nathan Gunn. Todas las arias y escenas de esta grabación se interpretaron entre 1989 y 2010, y Fleming tiene una voz espectacular. Mi única queja es que en el paquete discos no se proporcionan textos ni traducciones. Las grabaciones de estudio de Fleming siempre han capturado la belleza de su canto. Pero estas grabaciones en vivo demuestran que fuera del estudio y en un escenario real, ella podría ser igual de mágica o incluso más.

*El poeta estadounidense Lloyd Schwartz enseña en el programa MFA de escritura creativa en la Universidad de Massachusetts, Boston. Es editor sénior de música clásica para la revista en línea New York Arts, además de ser crítico musical para la estación de radio NPR National Public Radio. Fue editor de música clásica del desaparecido periódico The Boston Phoenix. En 1994, recibió el prestigioso premio Pulitzer por su labor como crítico.

 

Friday, April 7, 2023

Pelléas et Mélisande en Los Ángeles

Fotos: Craig T. Matthew / LA Opera

Ramón Jacques

Aunque se sabe que hubo poco contacto personal entre ellos, no se consideraban amigos y tampoco fueron frecuentes colaboradores, fue el destino el que quiso que los nombres del compositor francés Claude Debussy y el de Maurice Maeterlink quedaran unidos eternamente en la creación de Pelléas et Mélisande, la ópera en cinco actos basada en la obra homónima del dramaturgo y ensayista belga. Debussy creó esta obra maestra, que se adaptaba a sus principios y preferencias, apartándose de las reglas, las formas y las convenciones que dominaron la creación operística en los siglos precedentes. Debussy llegó a admitir que lo que lo atrajo a la obra de Maeterlinck, a pesar del ambiente de sueños y la atmosfera imaginaria en la que se desarrolla la historia, fue la humanidad, la sensibilidad y el lenguaje evocador que encontró en ella, que consideró más profundo de lo que pudo encontrar en cualquier referencia o documento histórico. Pelléas et Mélisande es una ópera que debería ser representada con mayor frecuencia, sin embargo, e inexplicablemente, forma parte de esos títulos que, a pesar de su riqueza orquestal y vocal, no ha logrado afianzarse dentro del repertorio ni las temporadas de los teatros, especialmente estadounidenses. En la historia de la Opera de Los Ángeles, solo se escenificó en la temporada de 1995; en el año 2016 la vecina orquesta LA Philharmonic ofreció una versión en concierto bajo la conducción del maestro finlandés Esa-Pekka Salonen, el mismo que la dirigió en 1995, y salvo contadas producciones en el Metropolitan de Nueva York o la Opera de Santa Fe este verano, es un título prácticamente desconocido en Norteamérica. El valor en la concepción escénica del director David McVicar, con marco escénico traído de la Opera de Escocia, con diseños y elegantes vestuarios de Rae Smith, es que logró construir personajes humanos, creíbles, con los que el público podía identificarse fácilmente por sus sentimientos, despojándolos de ese halo de misterio y simbolismos, para contar una historia con personajes que viven y experimentan situaciones y emociones reales.  Aunque no se menciona explícitamente el reino Allemonde, se entiende que la acción transcurre en un bosque y dentro de un castillo en la actualidad.  El marco escénico que dividía el escenario donde en una mitad se observaba un tupido bosque con árboles y la otra el interior de un opulento castillo, resultó ser una idea visualmente estética para el espectador, además del atractivo juego de luces creado originalmente por la diseñadora Paule Constable, y aquí encomendado al iluminador mexicano Pablo Santiago, con las proyecciones al fondo del escenario de Jack Henry James Fox que representaban la conjunción de la oscuridad de la noche con la luz del día, de la brillantez y la oscuridad, como signo de la contradicción que yace sobre  la relación entre las tres personas principales.  El elenco tuvo un buen desempeño comenzando con Sydney Mancasola, soprano estadounidense poco conocida en este país, pero de amplia carrera internacional, quien dotó al personaje de Mellisande del carácter ingenuo, inocente y frágil que requerido, mostrando una voz homogénea, dulce y musical en su timbre y emisión, desplegando seguras y brillantes notas agudas y conmovedores pianos. Pelléas le fue encomendado al tenor Will Liverman, quien creó un personaje de carácter endeble e indeciso, mostrando buenas condiciones vocales, con una emisión algo nasal, tensa y por momentos incómoda, aunque la línea vocal del papel fue concebida para un barítono Martín, que debe poseer un sonido ligero capaz de alcanzar un rango alto. El papel de Goulad fue cantando con profundidad, fuerza e impulso por el bajo-barítono Kyle Ketelsen, quien pareció sobreactuar su parte al estilo de un Otello obsesionado y consumido por los celos, que al final fue verisímil y en línea con la idea dispuesta por la dirección escénica.  El papel de su hijo Ynold, generalmente asignado a una soprano ligera, aquí fue interpretado por el niño soprano Kai Edgar, quien con apenas doce años se mostró desenvuelto y cómodo en escena.  El papel de Geneviève fue bien cantado por la experimentada mezzosoprano Susan Graham, que irradió brillantez y presencia. Ademas, fue un lujo contar con la presencia del bajo Ferruccio Furlanetto como Arkel, esa figura sombría implicada en todo lo que sucede en la historia por su sabiduría y visión. Se escuchó su profundo y autoritario canto, elegante en la dicción y en el fraseo.  Completó el elenco el bajo-barítono Patrick Blackwell en el papel del médico, y estuvo bien el coro es sus limitadas apariciones. Por su parte, James Conlon al frente de la orquesta regaló una sutil y grata lectura orquestal. Dirigió con delicadeza y atención, matizando los pasajes más reflexivos y tranquilos, como los pianissimos de los chelos y fagotes al inicio de la obra, y de las  cuerdas al final, sin faltar su requerida explosividad en los pasajes de fuerza orquestal y vocal, de pasión, de terror y violencia, así como en los ricos interludios que entrelazan cada escena, con una orquesta que respondió a la altura; coronando lo que fue una meritoria producción en este teatro, que mantuvo al público expectante y atento desde el inicio hasta el final del espectáculo.






Thursday, April 6, 2023

Pelléas et Mélisande di Debussy - Los Angeles

Fotos: Craig T. Matthew / LA Opera

Ramón Jacques

Sebbene si sappia che tra loro ci furono pochi contatti personali, non si consideravano amici e non erano collaboratori assidui, fu il destino che volle che i nomi del compositore francese Claude Debussy e Maurice Maeterlink rimanessero per sempre uniti nella creazione di Pelléas et Mélisande, l'opera in cinque atti tratta dall'omonimo lavoro del drammaturgo e saggista belga. Debussy ha creato questo capolavoro, che si è adattato ai suoi principi e alla sua indole, allontanandosi dalle regole, dalle forme e dalle convenzioni che avevano dominato la creazione operistica nei secoli precedenti. Debussy è arrivato al punto di ammettere che ciò che lo ha avvicinato all'opera di Maeterlinck, nonostante l'ambientazione onirica e l'atmosfera immaginaria in cui si svolge la storia, è stata l'umanità, la sensibilità e il linguaggio evocativo che vi ha trovato, che considerava più profondi di quanto potesse trovare in qualsiasi riferimento o documento storico. Pelléas et Mélisande è un'opera che dovrebbe essere rappresentata con maggiore frequenza, tuttavia, e inspiegabilmente fa parte di quei titoli che, nonostante la ricchezza orchestrale e vocale, non sono riusciti ad affermarsi all'interno del repertorio e delle stagioni teatrali, soprattutto americane. Nella storia della Los Angeles Opera, è andata in scena solo nella stagione 1995, e nel 2016 la vicina LA Philharmonic Orchestra ne ha offerto una versione da concerto sotto la direzione del maestro finlandese Esa-Pekka Salonen, lo stesso che l'ha diretta nel 1995, ma salvo poche produzioni al Metropolitan di New York o alla Santa Fe Opera questa estate, resta un titolo praticamente sconosciuto nel Nord America. La validità della concezione scenica di David McVicar, con un'ambientazione portata dalla Scottish Opera e i costumi eleganti di Rae Smith, sta nel fatto che il regista sia riuscito a costruire personaggi credibili e umani con i quali il pubblico poteva facilmente identificarsi, spogliandoli di quell'alone di mistero e simbolismo, per raccontare una storia con personaggi che vivono situazioni ed emozioni reali. Sebbene il regno di Allemonde non sia esplicitamente menzionato, resta inteso che l'azione si svolge in una foresta e all'interno di un castello ai giorni nostri. La cornice scenica che divideva il palcoscenico dove si osservava da una parte un fitto bosco alberato e dall'altra l'interno di un opulento castello, si è rivelata un'idea esteticamente valida per lo spettatore, oltre al suggestivo gioco di luci originariamente realizzato da Paul Constable, e qui affidato al light designer messicano Pablo Santiago, con le proiezioni sul fondale di Jack Henry James Fox che rappresentavano la congiunzione del buio della notte con la luce del giorno, dalla luminosità all'oscurità come segno della contraddizione che incombe nel rapporto tra i tre personaggi principali. Il cast si è ben disimpegnato a partire da Sydney Mancasola, soprano americano poco conosciuto in questo paese, ma con una vasta carriera internazionale, che ha dotato il personaggio di Melisande del carattere ingenuo, innocente e fragile che era richiesto, mostrando voce omogenea, dolce e musicale nel timbro e nell’emissione, mostrando note alte sicure e brillanti, e piani emozionanti. Pelléas è stato affidato al tenore Will Liverman, che ha creato un personaggio dal carattere debole e indeciso, mostrando buone condizioni vocali, con un'emissione un po' nasale, tesa e a tratti scomoda, sebbene la linea vocale del ruolo sia stata concepita per il baritono Martín, che deve avere avuto un suono leggero capace di raggiungere una gamma alta. Il ruolo di Goulad è stato cantato con profondità, forza e impulso dal basso-baritono Kyle Ketelsen, che sembrava esagerare la sua parte nello stile di un Otello gelosamente ossessionato, ma che alla fine è risultato credibile e in linea con l'idea registica. Il ruolo di suo figlio Yniold, solitamente assegnato a un soprano leggero, è stato interpretato qui dal soprano ragazzo Kai Edgar, che a soli dodici anni ha era disinvolto e a proprio agio sul palco.Il ruolo di Geneviève è stato ben interpretato dall'esperto mezzosoprano Susan Graham, che ha irradiato brillantezza e presenza scenica. Inoltre, è stato un lusso avere la presenza del basso Ferruccio Furlanetto nei panni di Arkel, quella figura oscura coinvolta in tutto ciò che accade nella storia, grazie alla sua saggezza e visione. Si sentiva il suo canto profondo e autorevole, elegante nella dizione e nel fraseggio. A completare il cast c'era il basso-baritono Patrick Blackwell nei panni del dottore, e adeguato il coro nelle sue limitate apparizioni. Da parte sua, James Conlon a capo dell'orchestra ha dato una lettura orchestrale sottile e piacevole. Ha diretto con delicatezza e attenzione, sfumando i passaggi più riflessivi e pacati, come i pianissimi dei violoncelli e dei fagotti all'inizio dell'opera, e degli archi alla fine, senza perdere la necessaria esplosività nei passi d’orchestra e di forza vocale, di passione, terrore e violenza, così come nei ricchi intermezzi che intercalavano ogni scena, con un'orchestra che ha risposto all’altezza, coronando quella che è stata una produzione meritoria in questo teatro, che ha tenuto il pubblico in attesa e attento dall'inizio alla fine dello spettacolo.



Sunday, April 2, 2023

Maurice Ravel: L'Enfant et les Sortilèges / Shéhérazade / Alborada del Gracioso con Seiji Ozawa

Lloyd Schwartz **El poeta estadounidense Lloyd Schwartz enseña en el programa MFA de escritura creativa en la Universidad de Massachusetts, Boston. Ees editor senior de música clásica para la revista en línea New York Artsm además de ser crítico musical para la estación de radio nacional National Public Radio. Fue editor de música clásica del desaparecido periódico The Boston Phoenix. En 1994, recibio el prestigioso premio Pulitzer por su labor como crítico. 

Maurice Ravel (compositor), Seiji Ozawa (Director), Saito Kinen Orchestra (Orquesta), Susan Graham, Isabel Leonard, Paul Gay, Yvonne Naef. Anna Christy.  Coro de niños SKF Matsumoto, Coro SKF Matsumoto Chorus. Formato: Audio CD. Decca Records International.

Esta grabación fue editada en el 2015, aun así, vale la pena reseñarla ya que obtuvo el ‘Grammy a la mejor grabación operística’ en la edición 58 de los premios realizada el 15 de febrero del 2016 en Los Ángeles, California.  Aunque el director japonés Seiji Ozawa, fue nominado varias veces para recibir este premio, esta fue la primera ocasión que grabó esta obra y ganó el premio, con la orquesta Saito Kainen Orchestra. La ópera en un acto, del difunto compositor Maurice Ravel, que describe un cuento de hadas moderno sobre un niño travieso a la hora de acostarse fue también la obra con la que el célebre director japonés debutó en la ópera de Paris. Personalmente he admirado "L'enfant Et Les Sortileges, una de las obras maestras de Ravel, después de haber visto al propio Ozawa dirigirla en vivo con la Boston Symphony Orchestra.  El compositor cuenta con dos extraordinarias operas en un acto "L'heure Espagnole" - "La hora española" - y "L'enfant Et Les Sortileges" – que significa algo así como "El niño y los hechizos mágicos” un cuento de hadas contemporáneo de conmovedor libreto de Colette, formando un delicioso díptico, que lamentablemente es raro verlas interpretadas al mismo tiempo porque sus requerimientos son diferentes. Una de ellas solo cuenta con cinco personajes y la otra con veintiuno, además de un coro. Una de ellas requiere un set sencillo, mientras que la otra requiere de una complicada maquinaria escénica e imaginarios vestuarios, además de las exigencias que el propio Ravel hace a la orquesta como a los solistas, por ello, ambas óperas se adaptan mejor cuando son ejecutadas en concierto con una gran orquesta sinfónica en vez de una producción escénica en un escenario operístico, especialmente "L'enfant Et Les Sortileges."  Su estreno en Paris en 1925 contó con las coreografías de George Balanchine quien intentó hacerla en tres producciones, así como en una desilusionante versión televisiva. He escuchado dos memorables versiones en conciertos en vivo con la Boston Symphony Orchestra dirigidas por Seiji Ozawa. No me consideraba un admirador de Ozawa, y me llamaba la atención por ser una especie de policía dirigiendo el tráfico y un buen bailarín en el podio, y rara vez sentí que tuviera un profundo conocimiento de la música que dirigía. Pero en "L'enfant Et Les Sortileges," que dirigió en 1974 y una vez más en 1996 despertaba algo especial en él.  Durante un periodo de más de 20 años Ozawa pareció identificarse con el niño desobediente y evidentemente parecía obtener un amplio placer de la deslumbrante orquestación de Ravel.  En aquel entonces tuvo dos elencos excelentes. A la legendaria mezzosoprano Jan DeGaetani quien interpretó al niño en 1974, y en 1996, tuvo a la encantadoramente juvenil Susan Graham.  Era una pena que Ozawa no hubiese grabado “L’enfant” omisión que remedió años después, con esta grabación, al frente de la magnífica agrupación japonesa la Saito Kinen Orchestra.  "L'enfant Et Les Sortileges" comienza con un niño sin nombre que se niega a hacer su tarea y su madre frustrada lo castiga con té y pan tostado para la cena. Estando solo, destroza la habitación, rompiendo la tetera, rasgando el tapiz de la pared con un hurgón e hiriendo a su mascota, la ardilla, que escapa hacia al jardín. Al parecer, todas sus víctimas contaban con vidas propias, vidas heridas por el niño travieso: su taza china de té, los pastores en el tapiz, la princesa hada en el libro que le encantada. Incluso los números en la lección de aritmética del niño cobran vida de manera amenazante. En un jardín mágico, las plantas y criaturas lamentan el sufrimiento ocasionado por el niño. Una solitaria libélula solitaria, cuya pareja había sido clavada en una pared por el niño, suena como Edith Piaf cantando una ardiente canción. Entonces se desata un altercado en el que la ardilla resulta herida.  Es entonces la oportunidad que tiene el niño de redimirse, y ayuda a vendar al animal herido y, en un momento de sorprendente profundidad emocional, todos los animales lo considerar un héroe. En esta grabación, me hubiera gustado estar más convencido de la interpretación de la mezzosoprano estadounidense Isabel Leonard en el papel del niño, pero el resto del elenco es una verdadera cornucopia de veteranos cantantes de carácter francés. Casi dos décadas después de su última interpretación de esta obra en Boston, Ozawa todavía mantiene su tierna e infantil inocencia con quizás la adición de una nueva nota de melancolía. Este CD editado por el sello Decca se desarrolla con más obras de Ravel, y Ozawa atinadamente conoce muy bien esta música, pero nunca ha sido mejor que en la ópera sabia y conmovedora del compositor francés.  Al momento de la edición de esta grabación, quien fungía como antiguo director musical de la Boston Symphony, volvió a dirigir la orquesta a sus 80 años de edad en el festival veraniego de la orquesta en Tanglewood, y diez años después de su última aparición en el podio de esta agrupación. 



Thursday, July 16, 2015

Les Troyens di Berlioz - San Francisco Opera

Cory Weaver / San Francisco Opera

Ramón Jacques

I Troiani, la maestosa grand-opera di Berlioz, è stata messa in scena in versione integrale a San Francisco, e proprio qui l'opera ebbe il suo debutto statunitense nel 1966, anche se in versione ridotta, riproposta poi negli anni 1968 e 1969. In tutte le recite realizzate in quelle tre stagioni i ruoli di Cassandra e Didone  erano stati interpretati dal leggendario soprano francese Regine Crespin. Da allora l'opera è rimasta praticamente nell'oblio negli Stati Uniti e solo il Met l'ha allestita nel 1983 in occasione del suo centenario, così come l'Opera di Los Angeles nel 1991, per cui si deve considerare un privilegio assistere ad uno spettacolo di questa importanza. Qui si è visto  lo spettacolo allestito da David McVicar, coprodotto con il Covent Garden di Londra, la Staatsoper di Vienna e il Teatro alla Scala di Milano, che presenta una lettura classica, diretta, senza utilizzo di sorprese drammaturghe. In scena si è vista una scura e convessa struttura di ferro che rappresentava la città di Troia, così come una enorme testa di cavallo metallica , un robot gigante di quasi otto metri di altezza che con giochi pirotecnici e fuoco rappresentava la distruzione della città di Troia. Nella seconda parte, Cartagine è stata rappresentata con una grande città in miniatura situata al centro della scena circondata da una tribuna concava di modelli architettonici e colori brillanti, allusivi dell'assolato deserto africano. Si è trattato di uno spettacolo in cui si apprezzavano diverse tonalità e contrasti tanto nelle luci come nei costumi di epoche e influenze differenti.  La concezione visiva è stata di Wolfgang Gobbel e le luci di Pia Virolainen. Se pur esistevano punti discutibili nelle idee di McVicar: come la battaglia di Troia trasposta nella guerra di Crimea, i costumi militari pertinenti a quel periodo e gli estesi e fastidiosi balletti, per citare alcuni dettagli che potevano bloccare la teatralità sulla scena, di certo l'allestimento funziona e nulla può offuscare la magnificenza dell'orchestra, delle voci, del coro presenti in questa partitura. il cast è stato capeggiato dalla notevole Cassandra di Anna Caterina Antonacci che ha dato senso al suo personaggiomostrando l'intensità emozionale della moglie tradita, e ha cantato con profondità espressiva, solidità in ogni registro e timbro fascinoso.Susan Graham ha apportato sensualità al ruolo di Didone al quale ha prestato la sua colorita, brunita e sontuosa voce, ideale per esprimere l'esaltazione, così come i malesseri amorosi della regina cartaginese. Il tenore Bryan Hymel ha incarnato con passione e rapimento i momenti di amore e guerra di Enea, con voce robusta, potente, molto brillante negli acuti e nel suo tono. Il baritono Brian  Mulligan ha fatto risaltare Corebo, personaggio di poca sostanza. Il resto del cast è stato di adeguato disimpegno, anche se una menzione speciale spetta per il mezzo soprano Sasha Cooke, affascinante Anna dalla voce morbida e vellutata , e al tenore messico-americano Rene Barbera che come Iopa ha cantato con eleganza e bravura non comune, un artista da tenere d'occhio.  Corretto è stato Christian Van Horn come Narbal. Il coro diretto da Ian Robertson è stato più che un protagonista della recita, mostrandosi attivo in scena e cantando con intonazione e sincronia.  La direzione di Donald Runnicles, ex titolare del l'orchestra , ha dato unità drammatica ad una partitura complessa ed estesa, e nonostante alcuni minimi sfasamenti, ha guidato con intenzione una orchestra che si è mostrata compatta e omogenea e dalla quale ha ottenuto un risultato emozionante e  tangibile. 



Thursday, July 9, 2015

Les Troyens de Héctor Berlioz en la Ópera de San Francisco

Fotos Cory Weaver / San Francisco Opera 

Ramón Jacques

Les Troyens, majestuosa grand-opéra francesa de Héctor Berlioz, se presentó en su versión completa en la Ópera de San Francisco como parte de su temporada de verano 2015. Fue precisamente en este escenario donde la ópera tuvo su debut estadounidense en 1966, en una versión reducida de aproximadamente tres horas, y donde posteriormente fue repuesta en los años 1968 y 1969. En todas las funciones que se realizaron en aquellas tres temporadas, los papeles de Casandra y de Dido fueron interpretados por la legendaria soprano francesa Régine Crespin. Desde entonces, la obra permaneció en el olvido en los Estados Unidos donde fue escenificada en el Metropolitan de Nueva York, en el centenario del teatro, en 1983, y en la Ópera de Los Ángeles en 1991. Por ello es un privilegio poder asistir a un espectáculo de este tipo, en San Francisco, donde se ofreció con el espectacular montaje de David McVicar, coproducido con el Covent Garden de Londres, la Staatsoper de Viena y el Teatro alla Scala de Milán, y cuyo diseño mostró una lectura clásica, directa, sin sorpresas dramatúrgicas, que consistió en una convexa y oscura construcción de hierro que representaba la ciudad de Troya, con una enorme cabeza de caballo metálica, una especie de funesto robot gigantesco de ocho metros de altura, que con juegos pirotécnicos representaba la destrucción de la ciudad, en la primera parte. Posteriormente, Cartago fue representada con una enorme ciudad en miniatura situada en el centro del escenario, rodeada por unas tribunas cóncavas de modelos arquitectónicos idealistas, y brillantes colores alusivos al desierto africano. Se trató de un espectáculo en el que se pudieron apreciar diversas tonalidades, matices y contrastes tanto en la iluminación como en los vestuarios de diversas épocas e influencias. Las escenografías fueron concebidas por Wolfgang Göbbel y la iluminación correspondió a Pia Virolainen. Si bien existen puntos discutibles en el concepto general de McVicar: como la batalla de Troya trasladada a la guerra de Crimea, los vestuarios militares pertenecientes a ese periodo, o los extensos y fastidiosos ballets, por citar algunos detalles que podrían restar teatralidad a la escena; lo cierto es que la puesta funciona y poco puede opacar la magnitud orquestal, vocal y coral que contiene esta partitura. 
El elenco fue encabezado por la notable Casandra de Anna Caterina Antonacci quien dio sentido a su personaje mostrando la intensidad emocional de la mujer traicionada, y que cantó con profundidad expresiva, solidez en cada registro y fascinante timbre. Susan Graham aportó sensualidad al papel de Dido, al que prestó su colorida, oscura y suntuosa voz, ideal para expresar la exaltación, así como el desanimo amoroso de la reina cartaginés. El tenor Bryan Hymel encarnó con pasión y arrebato los momentos de amor y de guerra por los que atraviesa Eneas, con una voz robusta, potente, muy brillante en los agudos y en su tono. El barítono Brian Mulligan hizo resaltar a Chorèbe, un personaje dotado de poca sustancia. El resto de los cantantes del elenco cumplió con un adecuado desempeño, debiendo mencionar de manera especial a la mezzosoprano Sasha Cooke, glamorosa Anna de voz mórbida y aterciopelada, y al tenor René Barbera quien como Iopas cantó con elegancia y bravura. Correcto estuvo Christian Van Horn como Narbal. El coro, bajo la conducción de Ian Robertson, fue un protagonista más en la función, mostrándose muy participativo en escena y cantando con entonación y sincronía. La concertación de Donald Runnicles, antiguo director titular de esta orquesta, dio unidad dramática a una partitura compleja y extensa, y a pesar de algunos desfases y por momentos innecesaria fuerza, guió con intención a una orquesta que se mostró compacta y homogénea, para obtener un resultado emocionante y tangible.    

Tuesday, December 30, 2014

Tucson Desert Song Festival, Jan 15-Feb 1 - Tucson, Arizona

The Third Annual Tucson Desert Song Festival (TDSF), Jan. 15–Feb. 1, 2015, will bring together Tucson’s leading arts groups and internationally celebrated guest artists to explore the exquisite sorrow and defiant laughter of life and love, with Tamara Mumford and Anthony Dean Griffey featured in the rarely performed chamber orchestration of Mahler’s Das Lied von der Erde, Susan Graham singing the neglected Berlioz masterpiece La Mort d’Ophélie, and Katie Van Kooten, Heidi Grant Murphy and Angela Brower presenting the final trio from Der Rosenkavalier. All this, as well as the New York Festival of Song and Ravinia’s Steans Music Institute on Tour, Corinne Winters singing her first Tatiana in Arizona Opera’s Eugene Onegin, plus Carmina Burana and Poulenc’s Gloria!

Such leading vocalists as mezzo-sopranos Susan Graham, Tamara Mumford, and Angela Brower, sopranos Heidi Grant Murphy and Corrine Winters, and tenor Anthony Dean Griffey will perform with the Tucson Symphony Orchestra, UApresents, Arizona Opera, Tucson Chamber Artists, Arizona Friends of Chamber Music, Tucson Guitar Society and more.

The festival includes bookend concerts by the Tucson Symphony Orchestra of Poulenc’s Gloria and the final trio from Der Roenskavalier and Don Juan by Richard Strauss, and ending with the lustrous voice of Tamara Mumford and the virtuosic singing of Anthony Dean Griffey in Mahler’s Das Lied von der Erde (arr. Schoenberg), preceded by Mozart’s “Haffner” Symphony
.

Highly acclaimed mezzo-soprano Susan Graham will give a recital of Berlioz, Schubert, Cole Porter and other composers under the auspices of UApresents, and in its festival debut Arizona Opera will perform Tchaikovsky’s Eugene Onegin with guest stars Corinne Winters and David Adam Moore.

Rising young vocalists from the prestigious Ravinia Steans Music Institute on Tour will gather for a concert presented by the Arizona Friends of Chamber Music with soprano Simone Osborne and world-renowned pianist and Tucson Desert Song Festival’s Artistic Consultant, Kevin Murphy.

In a festival exclusive, the Tucson Guitar Society will bring together guitarist David Leisner and tenor Rufus Müller to perform the works of Benjamin Britten, Franz Schubert, David Leisner’s own works and Manuel de Falla.

TDSF guest artists will join with the University of Arizona School of Music to conduct master classes. Faculty and students will provide a series of lectures and recitals. All of these events are open to the public.  

For the third year, the festival will include a songwriting competition for students in grades K–12. Students are invited to submit original songs with melody and lyrics. A panel of UA School of Music educators will judge the submissions, and finalists will be invited to perform their compositions in a showcase recital at the UA School of Music on January 17, 2015. (The application deadline is November 24, 2014; materials may be found under the Education tab at TucsonDesertSongFestival.org.) Cash prizes are given to the top winners.

Also for the third year, TDSF is continuing its Adult Education Outreach program with a series of Preview Concerts that will be performed during November and December 2014. (*See dates below).

This year’s Preview Concerts will include University of Arizona School of Music graduate students, soprano Jenina Gallaway and baritone Seth Kershisnik, will present a varied program of songs and duets by Schubert, Strauss, Duparc, Poulenc, Duke, and Chausson as well as new trends in art song with Comic settings by Tom Cipullo, a haunting lullaby by Leo Edwards and poignant spirituals set by Moses Hogan.   The concerts are open and free to the public.

Tickets to festival performances are available through the individual participating organizations. More information about the 2015 festival is available at TucsonDesertSongFestival.org, and at 1-888-546-3305.

The mission of the Tucson Desert Song Festival is to elevate Tucson to a world-class destination for classical voice and music lovers by presenting three weeks of performances and events celebrating classical voice at its highest level. In collaboration with Tucson’s professional performing arts organizations, its annual offerings bring together local artistry of the highest quality with the world’s most promising vocal talent. Both synergetic and unique, the festival has merited recognition on a national level.

2015 TUCSON DESERT SONG FESTIVAL CALENDAR OF EVENTS


Opening Concert and Lecture 
Crowder Hall
Thursday, January 15, 2015 at 7:30 p.m.
Kristin Dauphinais, Associate Professor of Music, UA School of Music, assisted by UA voice students. 
Song:  From Salon to Stage, the Journey of a Genre
Open and free to the public.

Tucson Symphony Orchestra
Tucson Music Hall
Friday, January 16, 2015 at 8 p.m. & Sunday, January 18, 2015 at 2 p.m. 
George Hanson, conductor
Katie Van Kooten, soprano 

Heidi Grant Murphy, soprano
Angela Brower, mezzo-soprano
TSO Chorus, Bruce Chamberlain, director
Poulenc: Gloria. 
Strauss: Don Juan; 
final trio from Der Rosenkavalier
Tickets:  tucsonsymphony.org

Finalist Showcase Recital
TDSF Songwriting Competition 
University of Arizona Holsclaw Hall
Saturday, January 17, 2015 at 2:30 p.m. 
Information:  tucsondesertsongfestival.org/education/

Arizona Friends of Chamber Music 
Leo Rich Theatre
Sunday, January 18, 2015 at 3 p.m.
Ravinia’s Steans Music Institute on Tour
Simone Osborne, soprano
Kevin Murphy, pianist
Catherine Martin, mezzo-soprano
Michael Brandenburg, tenor
Tickets:  arizonachambermusic.org

UA School of Music
Holsclaw Hall
January 21, Wednesday, 12:00 p.m.
New Directions in Song
Hosted by Associate Professor of Music, Kristin Dauphinais, the program will feature works of contemporary art song with new trends and new discoveries, performed by UA vocal students.  Open and free to the public.

Tucson Guitar Society
Thursday, January 22, 2015 at 7 p.m. 
University of Arizona Holsclaw Hall
David Leisner, guitarist
Rufus Müller, tenor
Works of Benjamin Britten, Franz Schubert, David Leisner and Manuel de Falla
Tickets:  tucsonguitarsociety.org

Tucson Chamber Artists
  • Friday, January 23, 2015 at 7:00p.m.
Valley Presbyterian Church, Green Valley, AZ
  • Saturday, January 24, 2015 at 7:30p.m.
Catalina Foothills High School
  • Sunday, January 25, 2015 at 3:00p.m.
Grace St. Paul’s Episcopal Church 

Eric Holtan, conductor
Hugh Russell, baritone
Hye Jung Lee, soprano
Edwin Vega, tenor
Orff: Carmina Burana
Tickets:  tucsonchamberartists.org

Arizona Opera Hosts the New York Festival of Song
Saturday, January 24, 2015 at 7:00p.m.
Leo Rich Theatre
Corinne Winters, soprano
Steven Blier, pianist
Canción Amorosa: Songs of Spain
Tickets:  azopera.org

UApresents
University of Arizona Crowder Hall
Thursday, January 29, 2015 at 7:30 p.m. 
Susan Graham, mezzo-soprano
Malcolm Martineau, pianist

Berlioz: La Mort d’Ophélie; Schubert: Heiss mich nicht Redden, Op. 62, No. 2; Poulenc: Fiançailles pour rire; 
Cole Porter: The Physician (from Nymph Errant)
; Vernon Duke: Ages Ago
; other works to be announced.
Tickets:  uapresents.org

A pre-concert talk will be given at 6:30 p.m. by Dr. Matt Mugmon, musicologist in the UA School of Music, and will cover information about works on the evening’s program. The talk will be held in Room 146, School of Music building.

Arizona Opera
Tucson Music Hall
Saturday, January 31, 2015 at 7:30 p.m. & Sunday, February 1, 2015 at 2 p.m.
Tchaikovsky: Eugene Onegin
Steven White, conductor
Tara Faircloth, stage director
David Adam Moore - Eugene Onegin
Corinne Winters  - Tatiana
Zach Borichevsky - Lenski
Beth Lytwynec - Olga
Nicholas Masters - Prince Gremin
Robynne Redmon - Madame Larina
Susan Shafer - Filipievna
Andrew Penning - Monsieur Triquet
Calvin Griffin – Zaretski
Tickets:  azopera.org

Tucson Symphony Orchestra
Catalina Foothills High School
Saturday, January 31, 2015 at 8 p.m. & Sunday, February 1, 2015 at 2 p.m. 
George Hanson, conductor
Tamara Mumford, mezzo-soprano
Anthony Dean Griffey, tenor
Mozart: Symphony No. 35, “Haffner”; 
Mahler: Das Lied von der Erde (arr. Schoenberg) 
Tickets:  tucsonsymphony.org      
*Adult Outreach Preview Concert Dates:
  • Academy Village
Tuesday, November 11, 11:30am—12:30p.m.
  • Private home in Saddlebrooke Community
Wednesday, December 3, 7:00pm—8:00p.m.
  • St. Philips in the Foothills
Sunday, December 7, 2:00p.m. – 3:00p.m.

2015 TDSF GUEST ARTISTS*

Steven Blier
Zach Borichevsky
Angela Brower
Susan Graham
Anthony Dean Griffey
Hye Jung Lee
David Leisner
Malcolm Martineau
David Adam Moore
Rufus Müller
Tamara Mumford
Kevin Murphy
Simone Osborne
Hugh Russell
Katie Van Kooten
Edwin Vega 
Corinne Winters
 *Additional artists may be announced at a later date and are subject to change.

Participating Organizations

Arizona Friends of Chamber Music • Arizona Opera • New York Festival of Song • Ravinia’s Steans Music Institute on Tour •Tucson Symphony Orchestra • Tucson Chamber Artists • Tucson Guitar Society • UApresents • UA School of Music