lunes, 9 de mayo de 2011

"Le Bourgeois Gentilhomme" enamora al publico de los Teatros del Canal de Madrid

Crédito fotos: Marco Borggreve


Alicia Perris

Comedia -Ballet de Molière y Lully. Le Poème Harmonique. Vincent Dumestre (Dirección orquestal).Benjamin Lazar (Director de escena). Cécile Roussat (Coréografa). Actores, cantantes, bailarines y orquesta.

Con un espectáculo de prácticamente cuatro horas de duración y un solo descanso, el público madrileño, entre los que se habían desplazado habituales y cargos del Teatro Real, críticos musicales y teatrales, francófonos y amantes de la cultura francesa y del buen teatro, la noche del estreno de “Le Bourgeois gentilhomme” de Molière y Lully fue, para seguir con la lengua original del espectáculo, “éblouissante”. Una pléyade de artistas bien preparados, motivados, con unas posibilidades vocales, corporales y de manejo de situaciones fuera de lo común, la representación estuvo pensada ad maiorem gloriam de la escena clásica francesa, la que disfrutaba y producía la corte versallesca del siglo XVII. La duración de la propuesta se ve compensada sin problemas con un disfrute visual y sonoro, a los que no estamos acostumbrados en Madrid. La belleza, el ingenio, desbordan por los cuatro costados. Siempre un punto de sorpresa en la propuesta, la fascinación de la pirueta, de la escenografía, de la iluminación, del vestuario y del lenguaje, la fluidez hasta en la acrobacia, una recreación original siguiendo las pautas que se utilizaban en la época de la creación de la obra. Incluso la luz proviene de la instalación en la sala de más de quinientas velas. Glorioso pasatiempo éste que intenta corregir las costumbres divirtiendo, como ya proponían los clásicos griegos y latinos, alrededor de una figura disparatada, representada con maestría por el fantástico Olivier Martin Salvan, en el Burgués, acompañado de Nicolas Vial, Louise Moaty o Benjamin Lazar, entre los principales actores, sobre la que pivotan todas las referencias del autor sobre la época que le toca vivir y criticar. El trabajo actoral es inenarrable, el ensamblado de las diferentes artes que componen el proyecto, inédito. Cada minuto de la obra está cuidado y calibrado al extremo para redundar en una performance que roza la perfección. La comedia -ballet del “Bourgeois Gentilhomme” se estrenó el 14 de octubre de 1670 en el Castillo de Chambord, y entonces el propio Lully desempeñó el papel de Mufty y Monsieur Jourdain fue recreado, como solía hacer Jean Baptiste Poquélin, por el propio autor. En 1669 un embajador del Gran Turco llegó a la corte francesa, ocasión que sirvió para un despliegue social y artístico, a mitad de camino entre la antropología y el disparate. Luis XIV aprovechó para volcarse en una exaltación de su poder y su magnificencia. Una circunstancia histórico-política que desemboca en una obra maestra y en el disfrute y la alegría de un ocio fascinante. El de la corte despreocupada, licenciosa y festiva del Rey Sol, que se estira y se despereza con desvergüenza. Y se divierte. En un momento en que se ha recuperado y se glorifica el Barroco, Le Poème Harmonique ha realizado una verdadera labor arqueológica con el patrimonio musical de Francia. Y ha demostrado cómo el éxito de una obra del siglo XVII convierte en actual lo que podría haberse convertido en un material polvoriento solo útil para la consulta en las bibliotecas. Como escribe Vincent Dumestre, “Le bourgeois gentilhomme fue un gran éxito desde la primera representación. A través de los años, esta comedia-ballet, construida alrededor del “ballet turc ridicule”, a petición de Luis XIV, se ha convertido en uno de los clásicos de la cultura francesa, aún muy popular entre el público de todas las edades”. El francés hablado y recitado a la usanza de la época, también un hallazgo y un disfrute. Todo, una delicia.

1 comentario:

  1. Allí estuve yo viendo esta maravilla el pasado 7 de mayo.

    Una delicia para los sentidos.

    ¿Volveré a disfrutar en mi vida de algo como esto?

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