jueves, 5 de noviembre de 2009

Entrevista con la mezzosoprano Anna Bonitatibus

Fotos: © Anna Bonitatibus; © Così fan tutte-Opernhaus Zürich; © Il Barbiere Di Siviglia -Teatro Regio di Parma; © Werther-Teatro Pergolesi di Jesi
 
Mi primer encuentro con el canto y la voz de Anna Bonitatibus ocurrió en abril del 2006 desde una butaca en el teatro de la Bayerische Staatsoper de Munich, donde interpretó el personaje de Orfeo en la versión francesa de la opera Orphée et Eurydice de Gluck. La grata impresión que me dejo en la mente aquella producción y su prestación vocal, la reseñe en aquel momento para una publicación de lengua española donde señalé que “había mostrado compenetración y una convincente caracterización del rol de Orphée y se lució por su canto exuberante, agilidad, y una proyección de relieve, conquistando al público con su sublime interpretación del aria “Jai perdu mon Eurydice”. La razón que dio origen a esta entrevista ocurrió años después cuando por casualidad me entere, que aquella producción fue para ella muy significativa en su carrera. Sin importar la larga y prolífica carrera que la ha llevado a presentarse en los mejores escenarios de Italia y Europa, me encontré con una persona de enorme simpatía, que irradia una calidez y un afecto indescriptibles.

¿Como fue tu acercamiento al canto?
 
Inicié el estudio del canto mientras estudiaba piano. Cuando decidí comenzar a hacer también de la música una profesión, la primera ocasión, por demás casual, que se me presentó fue a través de la “voz”, y en consecuencia abandoné después la idea de convertirme en pianista para dedicarme a profundizar la técnica vocal.

El éxito de tu carrera esta sustentado principalmente en la interpretación de papeles de Rossini. ¿Se puede decir que este compositor fue tu primer “amor musical”?


Sin agraviar a nadie, puedo describirme como una “fundamentalista” rossiniana, y con la sonrisa que obviamente me permite esta pequeña licencia. Estudiando las composiciones del grandísimo maestro y su rica vida de avenimiento, estoy convencida del hecho que de no haber sido por el, muchas obras maestras escritas posteriormente probablemente no habrían existido, o habrían tomado un camino distinto. Cenerentola, Italiana in Algeri, La Donna del Lago, Barbiere di Siviglia, Le Comte Ory, la Petite Messe Solennelle, y una lista afortunadamente larga, son un cúmulo de belleza, ironía, melancolía e increíble realismo. Agrego que la técnica requerida en su escritura ciertamente necesita de un entrenamiento el cual no considero delicado como tal, sino un enriquecimiento de la perfecta melodía. Rossini admiraba mucho a Mozart y a Haydn y verdaderamente me siento cercana a su pensamiento. Haydn en su momento preparó, por decirlo así, un terreno muy fértil al mismo Mozart, que agregó obviamente a los esquemas de su antecesor fantasía y colores nuevos que encuentro en Cherubino, en la Clemenza e indudablemente en Così fan tutte, que es una perfecta maquina teatral.

¿Sientes alguna atracción por los cantantes del pasado?

Me agrada sentirme cercana a los cantantes de los inicios del siglo diecinueve, y para los cuales se escribieron posteriormente las primeras operas. Me refiero a los grandes como: Marcolini, Pisaroni, Alboni, Righetti, Giorgi, Colbran, Grisi, Viardot, Malibran. No existen grabaciones de estos magníficos intérpretes, pero las crónicas del tiempo en que vivieron y la misma relación entre compositores y artistas nos hace imaginar su tipo de trabajo rápido y enérgico y el tipo de técnica de cada uno de ellos en base a la propia escritura musical.

¿Existe algún papel con el que te sientas identificada?

No puedo decir que tenga un papel preferido con la cual me identifique. Sin embargo, pienso que cada encuentro con un personaje que canta es entrar en un mundo maravilloso que le enseña a uno a descubrir nuevos aspectos, nuevos modos de interpretación y sobretodo nuevos maneras de ofrecer el canto. He recibido y dado tanto del barroco que por ello quizás hoy estoy un poco mas atenta al repertorio del belcanto y las obras del repertorio francés.

¿Cómo se dio tu encuentro con el genero barroco de la opera?

Mi encuentro con el barroco fue en un cierto sentido una fortuna porque me ha permitido cuidar mucho el aspecto técnico sin tener que forzar nunca la voz, equiparándome al mismo tiempo con los grandes papeles escritos para los castrados. Esto ha hecho que cada vez que he asumido, por ejemplo, el estudio de un papel ágil, o atlético, de las operas de Handel, haya podido asumir el reto de buscar acercarme al color y a la intensidad de la voz de los castrados, mas allá de su técnica perfecta.

¿Qué es lo que mas ha influenciado de manera positiva el desarrollo de tu carrera?

Puedo afirmar que el estudio del piano fue mi guía numero uno. Este magnifico instrumento me ha enseñado un gran sentido de humildad. Lo explico mejor, los resultados llegaron después del estudio, y se sabe, que si no se cuida la técnica, se puede también tener mucha musicalidad pero no el verdadero modo de expresarla. De seguro el estudio cotidiano por momentos aburrido como excitante en otros es la clave que utilizo a toda hora para encarar mi trabajo.


¿Existe algún momento en particular que atesores sobre un escenario?

Seguramente algunos debuts, tanto en la Scala como en el Covent Garden, pero también el haber viajado a Moscu con Cenerentola, donde además tuvo lugar un encuentro con los numerosos estudiantes del Conservatorio que me proporcionaron un increíble calor y afecto. Con el papel de Cherubino en Le Nozze di Figaro de Mozart, he tenido la gran felicidad y aceptación de parte del público en todas las ciudades donde he tenido la fortuna de interpretarlo. Sin olvidar a Angelina en la Cenerentola, y últimamente mi primera Isabella en la Italiana en Argel que me dio una extraordinaria satisfacción.


¿Qué importancia le das al hecho de contar con grabaciones discográficas?

Mira, el tema discográfico es un poco mas espinoso de lo que uno se imagina. El tiempo en el cual vivimos ha transformado mucho el panorama, las casas discográficas han hecho mucho esfuerzo para mantenerse abiertas, a pesar de los nuevos medios de comunicación, que son mucho más rápidos, incisivos y obviamente menos costos. Creo sin embargo en las grabaciones de buena calidad, y que permiten dejar huella de una vida dedicada a la música y al escenario. Mucho es lo que yo personalmente he recibido de los grandes cantantes del pasado y del presente gracias a las grabaciones. Deseo que en el futuro se pueda conservar ese utilísimo y siempre fascinante instrumento que es el disco.
 
¿Cuánta importancia le das a la parte de actuación de un personaje y cuanto a la vocal?

La importancia del personaje esta a la par de lo que se canta. Los compositores para componer se basaban principalmente en el libreto y fue de acuerdo al desarrollo de la trama que la música fue compuesta, justamente para dar características precisas a los personajes y al desarrollo de una función. Se deduce que el gesto y la expresión acompañan y enfatizan al canto. La música de Cherubino fue escrita para tener la sensación de frescura y vitalidad de la juventud, así como la de Charlotte en Werther fue compuesta para describir la conjunción de sentimientos que determinan un sufrimiento íntimo y profundo. Por ello, para mi es fundamental buscar ser aquella “persona” mas que el personaje, y ser lo mas autentica y comunicativa posible.


¿Existe algún teatro que te haga sentir como en casa?

He tenido la fortuna de presentarme muchas veces en la Staatsoper de Munich, y ahí si me siento un poco en casa, pero hay muchos teatros en los cuales desde el primer momento me sentí como en familia como: Covent Garden, Nederlandse Opera, Regio di Torino, Champs-Elysées de Paris.

Imagina que tuvieras la posibilidad de ser directora artística de un teatro. ¿Qué operas elegirás?


En un caso de este tipo imagino que haría algo diferente a lo que se pudiera imaginar, como comisionar una opera nueva, reestablecer antiguas prácticas que puedan producir nueva linfa, nuevos movimientos, nuevos pensamientos, justo como sucedía en el tiempo de nuestros mayores operistas. Seria estupendo volver a escribir para el teatro pensando en el tipo de cantante-actor, moviendo de verdad las aguas. Cualquier cosa que se hace hoy resulta ser muy poco o desafortunadamente muy distante del publico actual que tiene muchas opciones para elegir como pasar su tiempo dedicado a la diversión, y no necesariamente a la cultura, sobretodo en mi país.
 
Finalmente, ¿algún sueño que tengas?
 
Como indicaba antes, mis sueños no tienen que ver conmigo en particular, pero con el destino de Italia. Sufro mucho al constatar el estado de la cultura en mi país y sobretodo ver como se marchita la actividad teatral, los continuos cierres y reducciones por todos lados que dan como resultado tener menos y de relativa calidad. Me encuentro prácticamente desarrollando todo mi trabajo en el extranjero y es siempre común la pregunta que me hacen sobre la situación italiana. Es cada vez mas difícil encontrar una respuesta adecuada que no ofenda a ninguno y que al mismo tiempo represente un posterior punto de reflexión profunda sobre las cosas que podemos hacer para evitar este “declive”. Justamente, y en ocasión de mi reciente Italiana en Argel que tuve la alegría de representar, las palabras de Isabella “Pensa alla Patria, e intrepido il tuo deber adempi” me mueven a querérselas cantar a todos mis connacionales que quizás han olvidado un poco de donde provienen ¡y la magnifica e irrepetible historia que tiene por defender nuestro país! RJ









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