miércoles, 18 de noviembre de 2009

Los Angeles Philharmonic - Walt Disney Hall, Los Angeles

Foto: Gustavo Dudamel y Walt Disney Concert Hall.
Crédito: Sylvia Lleli; Courtesy of the Music Center of Los Ángeles County ©


Ramón Jacques

Gustavo Dudamel continuó con sus presentaciones dentro de su temporada de estreno como director musical de la orquesta Los Ángeles Philharmonic. En este programa se interpretaron piezas del compositor italiano Luciano Berio (1925-2003) y del austriaco Franz Schubert (1797-1828). El concierto inició con la primera ejecución local de Rendering de Berio, que es una adaptación de este compositor a la última sinfonía de Schubert, de la cual quedo únicamente su bosquejo. En dicha pieza de distinguen perfectamente los temas de Schubert de la integración que realizó Berio, con melodías que entraban y salían constantemente de la orquesta. A lo largo de sus tres movimientos, allegro, andante y allegro, se despliega una imperturbable serenidad combinada con una exquisita musicalidad, armonía y romanticismo. En ella, Dudamel demostró que con su batuta es capaz de conmover, con seguridad, indolencia, y un óptimo acompañamiento de los instrumentos, como las cuerdas, pero sin perder su habitual y contagioso entusiasmo. A continuación, se interpretaron la Folk Songs, del propio compositor italiano, que es un ciclo de 11 arreglos a canciones de música popular de varios países, y que fueron orquestadas con sutileza e imaginación, y tratadas con un respeto poco imaginable de un compositor vanguardista. Para su interpretación, se contó con la presencia de la soprano Dawn Upshaw, quien tuvo un desempeño vocal heterogéneo, ya que si bien mostró gran compenetración, corrección idiomática y dulzura en “Black is the color” y “I wonder as I Wander” que se originaron en la montañas Apalaches; y simpatía y agilidad en “Loosing yelav!”, de origen armenio, y “Azerbaijan love song”, su tono vocal adquirió una coloración opaca que menguó su proyección, aunada a su poca clara dicción en la ejecución de las piezas de origen italiano y la piezas francesas tomadas de la colección de Canciones del Auvergne de Joseph Canteloube. Para concluir, se ejecutó la Sinfonía No. 8 en Si meno “Inconclusa” de Schubert, obra que cuyos dos movimientos, allegro moderato y andante con moto fueron creciendo con intensidad, y de manera mas afín al temperamento del joven director, pero sin perder el color de las bellas melodías que emanan de la sección de cuerdas, y particularmente los alientos, para puntualizar otra satisfactoria velada de la mano de Dudamel.

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