jueves, 25 de septiembre de 2014

Christopher Hogwood (1941-2014)

Christopher Hogwood. Photo Marco Borggreve (www.hogwood.org)

A mediados de agosto fallecía uno de los grandes nombres de la música antigua, Frans Brüggen y poco más de un mes después, el 24 de septiembre, ha muerto en su casa de Cambridge, Christopher Hogwood, otro de los pilares en la interpretación historicistas. Estamos ante uno de esos músicos clave en el cambio de visión conceptual sobre el repertorio barroco y del primer clasicismo, desde otra de las grandes escuelas europeas, la británica, que él engrandeció a través de sus versiones elegantes y exquisitas, con la formidable Academy of Ancient Music que fundó en 1973 y de la que aún era director emérito. A Hogwood, que además de director de orquesta, era clavecinista y musicólogo, se le deben importantísimos estudios del periodo barroco con libros que son referencia como su biografía de Haendel. Uno de los aspectos que mejor definen el legado de Hogwood es su dedicación a la transmisión de la música antigua a través del disco. Más de doscientas grabaciones, la mayoría de ellas con la Academia de Música Antigua, y buena parte de ellas publicadas en Decca, hablan por sí solas de la profundidad de su empeño divulgativo. Si a ello añadimos las continuas giras de conciertos mundiales, también centenares, y en un asombroso número de países, esto nos da la medida exacta de un embajador infatigable que llevó a todos los rincones la música de Haendel, de William Byrd o de Mozart, entre otros muchos compositores. Pero no agotó su interés centrándose en este periodo de forma exclusiva, también lo hizo en el siglo XX de la mano de autores como Britten o Stravinsky.

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