lunes, 1 de diciembre de 2014

Concierto de The English Baroque Soloists y Monteverdi Choir dirigido por Sir John Elliot Gardiner en Paris

Foto de Sir John Elliot Gardiner cortesía de Cité de la Musique

Ramón Jacques

El ciclo de música antigua denominado Guerre et Paix que se ofrece durante esta temporada  en la sala de conciertos de la Cité de la Musique de Paris contiene conciertos realmente interesantes, como el que ofreció la orquesta English Baroque Soloists y el coro Monteverdi Choir, uno de los más sobresalientes en su género, bajo la conducción de su director titular y fundador Sir John Elliot Gardiner.  El programa confeccionado para la ocasión, por el propio director inglés, incluyó tres obras vocales pertenecientes a diferentes compositores quienes coincidentemente nacieron todos en el año de 1685 como Domenico Scarlatti, Johann Sebastian Bach y Georg Friedrich Haendel. La velada inicio con la interpretación del suntuoso Stabat Mater de Scarlatti, conocida composición litúrgica para diez voces y bajo continuo -aquí el clavecín fue sustituido por un órgano- con una notable sección de voces femenina del coro Monteverdi, compuesta por cuatro sopranos y dos altos, que se alternaba con las voces masculinas, de dos tenores y dos bajos, en un denso dialogo concertante cuya expresiva profundidad es evocadora de la música de Bach. Sobresalió el Inflamatus que contrastó el virtuosismo con el que cantaron el tenor y la soprano solistas. La cantata BWV 199 Mein Herze schwimmt im Blut (Mi corazón bañado en sangre) de Bach compuesta en ocho movimientos para soprano, contó con la participación de la orquesta, que resplandeció por la sincronía y ligereza de su sección de cuerdas y el oboe que se escuchó frecuentemente como en la primera aria o la ultima, donde marcó el alegre estado de ánimo que concluyó con una brillante y expresiva agilidad vocal. Finalmente se interpretó el Dixit Dominus HWV 232 (Salmo 109) de Haendel con una vibrante y estimulante lectura del enérgico motete por parte de John Elliot Gardiner al frente de una agrupación -orquesta y coro- que ofreció una superlativa interpretación que convenció y conmovió a un exultante público que no paraba de aplaudir. Notables fueron De torrente in via bibet – dúo para soprano y alto- y el Gloria Patria et Filio, que al final tuvo que ser repetido como bis. Cabe señalar que los solistas –en especial las voces femeninas- estuvieron francamente maravillosos todos, por ello es una pena que en el programa de mano solo se haya dado el crédito al coro como agrupación, y no se hayan mencionado los nombres y la parte cantada de manera individual. ¡Quedara siempre esa incógnita!  


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