jueves, 6 de agosto de 2015

Médée de Cherubini en el Teatro de Ulm Alemania

Foto: Ilja Mees

Alberto Raimondi

La producción mas ambiciosa ofrecida dentro de la presente temporada del Teatro de Ulm, fue  Médée del compositor florentino Luigi Cherubini, considerado como el “eslabón perdido” de la historia de la ópera, una especie de mediador entre Haydn, Gluck, Mozart y Beethoven por un lado y Weber y Bellini por el otro. Cherubini alcanzó la fama y reconocimiento en Paris, y lo hizo combinando hábilmente el incipiente estilo de las composiciones sinfónicas con grandes cuadros de ópera. Medea basada en la obra de Eurípides, se estrenó en 1797 en Paris durante la revolución francesa, y 150 años después fue inmortalizada por María Callas, en la versión italiana. La obra, que por primera ocasión fue transmitida en live streaming por internet desde Ulm, fue representada aquí en tres actos en francés con los recitativos de Alan Curtis, musicólogo estadounidense recientemente fallecido, que cumplieron su cometido de dar un hilo conductor a la historia. El tema de los recitativos desagradaba a Cherubini quien prefería diálogos hablados. La puesta en escena de Halmut Wood y de Igor Folwill, con los elegantes y modernos vestuarios de Angela C. Schuett; fue estética, conceptual y directa para transmitir el dramatismo. En el centro del escenario una enorme caja de arena, con pasillos a su alrededor dominó la escena en toda la función, era el punto donde se centro la acción, una especie de arena o coliseo donde se peleaba una batalla, donde pocos podían entrar, y dentro de la cual Medea disminuía su fuerza y sus sentimientos, y fuera de ella consumo la tragedia. Oxana Arkaeva en el papel principal ofreció una notable actuación y desempeño dramático en cada faceta del personaje. Vocalmente exhibió una voz pareja, cálido timbre cargado de expresividad, heroísmo, exigentes coloraturas y sensible uso del francés. Así, la obra en su idioma original tuvo un aire de sofisticación tanto lingüístico como musical. Buen desempeño vocal y actoral tuvo el tenor francés Gilles Ragon, estilísticamente adecuado, en el papel de Jasón. Se puede tambien resaltar el desempeño de Tomasz Kaluzny como Creón, de Edith Lorans como Dirce. Bien el resto de los cantantes, y el coro tuvo su aportación y participación con solidez y convicción. La Orquesta Filarmónica del Estado de Ulm se aferró a la conducción de Daniel Montané con cierta agitación, aunque terminó por colorear un fino y explosivo sonido orquestal.

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