martes, 12 de abril de 2011

Recital de Renée Fleming en Costa Mesa California

Foto: Allen J. Schaben / Los Angeles Times

Ramón Jacques


La soprano estadounidense Renée Fleming debutó en la sala de conciertos Renée and Henry Segerstrom Concert Hall de Costa Mesa California en un recital presentado por la asociación Philharmonic Society of Orange County. Entre funciones de la opera Capriccio de Strauss en el Metropolitan de Nueva York, y tan solo unos días antes de partir hacia Berlín donde fue invitada como solitas de la prestigiosa orquesta Berliner Philarmoniker, Fleming se dio tiempo para realizar su única aparición del año en la costa oeste de Estados Unidos, en la que ofreció un insólito programa conformado por arias de ópera y musicales americanos, con acompañamiento de piano, y de una selección de canciones de su disco de crossover “Dark Hope” en el que incursionó por primera ocasión en su carrera en el género pop-rock, y en las que fue acompañada de una banda de rock sobre en el escenario. La parte lirica del concierto inició con una selección de arias de óperas en las que ha sobresalido la soprano a lo largo de su carrera, tales como: Allons! Il le faut…Adieu notre petite table de Manon de Massenet y Ah! Je ris de me voir si belle de Faust de Gounod en las que si bien exhibió una brillante tonalidad y amplia proyección, con interpretaciones un frías y poco entendibles en su dicción. Con el transcurso del tiempo la voz se fue asentando y su calidez e intensidad quedo mejor plasmada en arias como Soft People y I want magic de la opera A Streetcar Named Desire de André Previn, escritas especialmente para la voz de Fleming cuando en 1988 en el estreno mundial de esta obra en la Opera de San Francisco dio vida al personaje de Blanche Dubois. Del compositor Dave Grusin cantó una chispeante versión de Two Rivers de The Water is Wide/Shenandoah, y afables e idiomáticas versiones de Somewhere y I Feel pretty de West Side Story de Bernstein, una música muy compenetrada a su línea vocal y afín a su naturaleza. Su selección de arias italianas fue grata pero rutinaria por su Io son l´umille ancella de Adriana Lecouvreur y una poco convincente Vissi d´Arte de Tosca. El momento más alto del recital fue indudablemente su conmovedora e inspirada versión de la Canción de la luna de Rusalka de Dvorak, en una interpretación cargada de sugestión y sentimiento, que fue cantada con una amplia gama de colores en su timbre y emisión. Su armoniosa Vilja lied de Die Lustiwe Witwe de Lehár y su expresiva y graciosa Merce dilette amiche de I Vespri Siciliani de Verdi completaron su recital operístico. Entre cada ciclo de tres canciones, Fleming contó al público anécdotas e historias alusivas a su propia carrera o sobre las arias que interpretaba. La parte lirica tuvo el acompañamiento del pianista Richard Bado, director musical asociado a la Opera de Houston, quien ofreció una sólida, dinámica ejecución, aunque por momentos pareció olvidar que acompañaba una voz evidenciando falta de sincronía y algunos notables desfases. En la segunda parte del concierto, y acompañada una banda de rock (compuesta por: batería, teclados, violín, guitarra y bajo eléctricos) Fleming mostró una nueva faceta musical poco conocida pero interesante, que sorprendió o disgusto a más de uno en la sala, en la que interpretó con micrófono cinco covers de canciones de rock como: In your eyes de Peter Gabriel, Halleluyah de Leonard Cohen y Soul meets body de Death Cab for Cutie, entre otras. El concierto concluyó con tres bises, que nuevamente al piano incluyó Summertime, Somewhere over the rainbow y el aria O mio babbino caro.

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