sábado, 18 de junio de 2011

Entrevista con la soprano mexicana María Alejandres

Fotos: María Alejandres, y como Juliette

En busca de la perfección

José Noé Mercado

Es de las mejores cantantes del planeta y no por casualidad. No inmerecidamente. Este 11 de junio debutó en la Scala de Milán, uno de los teatros de mayor prestigio en el mundo y manifestará así una vez más el delicioso y poético timbre de su voz, rica en musicalidad, armónicos y luminosidad expresiva. Es dueña de una técnica admirable y un refinamiento interpretativo que se amalgaman con el esfuerzo y la humildad necesaria para el aprendizaje diario, nota a nota, y sobre todo con un talento de extraordinaria ley artística.  La soprano mexicana María Alejandres de 27 años de edad, ahora en Italia, cuna y meca por excelencia del género operístico, buscará acercarse a la perfección de su arte interpretando el protagónico de Roméo et Juliette de Charles Gounod, papel sobre el que reflexiona:

“Juliette fue el primero que me aprendí, cuando tenía 19 años, ya que el paje Stephano fue el primer personaje que la Compañía Nacional de Ópera me otorgó en Bellas Artes; además me propusieron ser el cover de Juliette, un rol que vocalmente es demandante y lírico. Desde entonces sabía que durante muchos años mi voz estaría en proceso de desarrollo y ahora aunque se encamine hacia el repertorio lírico, Juliette es un papel que me da la oportunidad de mostrar dotes de línea de canto en el repertorio francés, que es en el que me siento más cómoda además del Italiano”.

Triunfos en nuestro país, China, Francia, Inglaterra, Estados Unidos, Italia. Estás en los mejores teatros del mundo. ¿Qué es lo que está pasando con tu carrera?
Ha sido una carrera de mucha preparación vocal y musical, de tiempo y paciencia durante estos últimos 5 años. He aprendido a no correr y a descubrir que para estar a la altura de los teatros importantes de ópera es necesario tener una preparación sólida y ser muy fuerte mentalmente ya que las exigencias son muy grandes. Sin embargo, es una profesión que me llena de satisfacciones y además es muy noble.

¿Qué significa para ti la Scala de Milán?
Cantar en la Scala es algo que no pensé que llegaría tan pronto y es una responsabilidad muy grande para mí. Dos de los teatros más importantes y de tanta tradición en el mundo lírico, la Scala y Royal Opera House Covent Garden de Londres, llegaron a mis manos antes de lo que pensaba. Sin embargo, me preparé mucho para poder estar a la altura. En este tipo de teatros no te perdonan un solo error. En los ensayos siempre hay oídos que están a la espera de cualquier mínima falla. Tienes que ser muy cuidadoso y eso precisamente te obliga a buscar la perfección o por lo menos a estar cerca de ella. Diariamente tienes coachings con un pianista que enriquece la parte musical y te pule el estilo. También cuentas con especialistas del idioma en el que cantas y están ahí para corregir cualquier mínimo error. Todo esto aunado a muchos otros aspectos como la escena o la música. En cualquier caso, es necesaria una fuerza mental y una seguridad músico-vocal que te permita dar lo mejor de ti como artista en cada función.

¿Cuál es tu actitud al cantar en países y teatros con grandes tradiciones operísticas?
Cada vez que estoy en teatros como éstos, resulta muy enriquecedor trabajar con grandes coaches y extraordinarios directores de orquesta, de los que he aprendido mucho en poco tiempo. Estar en teatros así requiere mucha preparación y perfeccionamiento porque hay una fila de cantantes muy buenos detrás de ti y si tú no llenas las expectativas pasan sobre ti. Es por ello que siempre tengo la actitud de aprender y asumo que aún hay mucho qué perfeccionar en cada rol, a pesar de que lo haya cantado quizás ya muchas veces. Siempre hay bastantes aspectos por profundizar, sutilezas por descubrir, detalles musicales por cuidar. Es la parte que más disfruto: el estudio y el descubrimiento, para que cada función que doy sea diferente.

¿Cómo has logrado los éxitos de tu brillante trayectoria? ¿Qué has hecho bien; por qué algunos cantantes llegan a la cumbre y otros no?

Mi caso es muy personal. Creo que todo se conjuntó para que saliera así. Es indispensable mucha disciplina y preparación músico-vocal. Mientras más herramientas tengas será más fácil llegar a la cima. Se requiere una buena dosis de paciencia y tener muy claro cuáles son tus objetivos a largo plazo. Todos podemos ser talentosos, pero además necesitas la inteligencia emocional para ser muy fuerte y que las tonterías diarias del trabajo no te tiren. En esta carrera tienes que dejar de lado la sensibilidad: me refiero a que desafortunadamente muchas veces en las artes tendemos a tolerar errores por miedo de herir al artista. Cuando estás en una carrera internacional no te perdonan un error pues hay muchos cantantes que están esperando una oportunidad y por ello tienes que ser muy inteligente, saber dar cada paso y conocer hacia dónde te llevará. Indudablemente, debo decir que también tuve la fortuna de contar con grandes apoyos en México y puedo mencionar que María Luisa De Chávez y Manuel Álvarez fueron un pilar en mi carrera ya que me apoyaron durante muchos años hasta que logré salir adelante por mis propios medios. Y conté con un equipo maravilloso que ayudó a impulsarme: Pro Ópera, además de tener la fortuna de contar durante cuatro años con una pareja que me ha apoyado en todos los aspectos y ha sido mi mejor crítico en cada función, alguien que no me aplaude todo, para seguir mejorando siempre.

¿Cómo estás planeando tu carrera en cuanto a compromisos, repertorio y ofrecimiento de los teatros?

Poseo la suerte de contar con el consejo del maestro Ramón Vargas, quien siempre ha sido mis oídos, y con un agente que conoce muy bien de voz. Gracias a ello no he caído en tentaciones de repertorio que por el momento no debo interpretar. En este punto sólo estoy en el lírico ligero. Cuando se desarrolle más mi voz iré aumentando el peso del repertorio. Pero ahora vienen debuts en la Bastilla, Munich y Lille. Y próximamente regresaré a la Scala con dos títulos nuevos.

La sexta mexicana
María Alejandres es una chica amable y sencilla en su trato. Su rostro es gentil, pero en él se desprende el ingenio, la inteligencia y seguridad de quien sabe lo que quiere y, más interesante aún, de quien sabe cómo obtenerlo. El 21 de agosto de 2005 obtuvo el primer sitio del Concurso Nacional de Canto Carlo Morelli y el 24 de septiembre de 2008 ganó el primer lugar femenil de Operalia, celebrado en Quebec, Canadá, tanto en la categoría de ópera como en la de zarzuela. Su participación en ese importante certamen internacional sin duda fue una muestra de consolidación para una artista que lo es desde su infancia y que desde entonces se caracteriza no sólo por su talento musical, sino también por su actitud disciplinada, estudiosa, por su ambición inteligentemente encaminada. Ahora será la sexta mujer mexicana en cantar en la Scala de Milán desde su inauguración el 3 de marzo de 1778, después de Ángela Peralta, Fanny Anitúa, Pina Carrillo, Oralia Domínguez y Gilda Cruz Romo.

El jardín del vecino

Hasta antes de ganar el Concurso Operalia de Plácido Domingo en 2008, María Alejandres se ve como un talento en bruto que de a poco se fue puliendo con trabajo, dedicación y el apoyo de gente que creyó en ella. “Operalia me ayudó a acercarme a los teatros y a tener más proyección a nivel internacional”, dice. “Sin embargo, no puedes ser sólo un potencial que toque esos recintos una sola vez. Debes demostrar que eres una realidad capaz de mantenerte”.

¿Qué papel debería ocupar la idea del extranjero en un joven cantante mexicano? Muchos sueñan con irse de nuestro país pero por cada uno que se abre paso abundan los que no logran insertarse en ninguna parte y sólo acumulan frustraciones que merman su ánimo y desarrollo.
Existe una idea errónea del extranjero y lamentablemente muchas veces pensamos que el jardín del vecino es más verde. En México contamos con buenos pianistas repasadores, coaches y maestros de canto. Lo importante es saber con quién y hacia dónde debes enfocar tu energía, tiempo y dinero. Para ello es necesario hacer un plan de lo que requieres y te hace falta: idiomas, teatro, preparación musical y la más importante: técnica vocal. Sin ello es como no tener piernas y querer correr. Enfocándome solamente al canto, pienso que es una carrera muy personal e íntima, de maestro a cantante. No es indispensable irte a Europa pensando que hallarás sin duda alguna lo mejor. Lo puedes encontrar en Zacatlán de las Manzanas, en Londres o París. Pero para ello debes ser muy objetivo y no dejarte llevar por la pasión y los arrebatos y saber aprovechar de todos los maestros lo mejor para formar tu técnica, decisiones de canto y manera de ver la música.

¿Cómo integras los logros profesionales a tu vida cotidiana para no perder la cordura personal y artística?
La humildad llena mi espíritu. Cada vez que veo mis avances, pienso: “María, el camino es largo, ni siquiera ves el infinito. Te falta mucho”. Saber que no he llegado al límite de mis posibilidades, que tengo aún mucho por descubrir, aprender y perfeccionar es lo bello del asunto: ver que no soy la misma de hace tres años, que he evolucionado como artista y cantante y sobre todo como persona. Los golpes me han hecho más fuerte y aprendí a no caer dos veces en el mismo error. Disfruto mucho esta carrera porque además me ha permitido abrir mis horizontes: viajar, conocer culturas, vivir en países donde jamás creí que estaría. La belleza de la vida es disfrutar y entregarlo todo.







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