jueves, 30 de junio de 2011

A Midsummer Night's Dream de Britten en Boston


Foto: Erik Jacobs / Boston Lyric Opera 2011

Lloyd Schwarz


La compañía Boston Lyric Opera presentó la opera de Britten A Midsummer Night's Dream, una adaptación de la obra de Shakespeare.  Se requiere valor para escenificar una opera del siglo 20 en esta ciudad dada la inclinación conservadora del publico, pero esta opera debería ser infalible por su encantadora partitura, brillante sonido, irresistible historia de amantes dispares, así como las escenas de farsas que pretenden hacer de la historia una tragedia. Las fortalezas de esta puesta en escena fueron su joven y atractivo elenco, la habilidosa interpretación orquestal, y algunos diseños escénicos con imaginación, ya que su la debilidad fueron las escenografias de John Conklin.  El director de escena Tazewell Thompson no supo encontrar el tono de esta obra ya que pudiera ser que se resiste a lo cómico o simplemente no lo capta.  Por ejemplo, durante el brillante cuarteto del tercer acto, del despertar de los amantes ("And I have found Demetrius like a jewel./Mine own and not mine own"), los personajes parecían confundidos y se movían sin sentido. Un problema mayor fue el ritmo letárgico que impuso David Angus, el nuevo director musical de la compañía.  Su conducción careció de pulso, con secciones lentas, y poco sentido de dirección ya que la música de Britten debe ser siempre activa, vigorizante y picante, y aun cuando es lenta debe moverse.  En esta función fue difícil mantenerse despierto. Los cantantes mostraron voces uniformes, pero su dicción inglesa fue un problema.  La soprano Susanna Phillips, fue una determinada y poco querida Helena, y la mezzosoprano Heather Johnson una conmovedora Hermia.  Por su parte el tenor Chad A. Johnson y el barítono Matthew Worth cantaron el papel de los enamorados con voces ligeras. El barítono inglés Andrew Shore fue un cautivador Bottom. El coro de niños fue especialmente dulce en la exquisita canción de cuna de Britten, pero también tuvieron problemas para ser escuchados.  El contratenor John Gaston hizo un convincente Oberon, y en el caso de la soprano Nadine Sierra no fue asi  como Tytania. Su príncipe, el bajo barítono Darren. K. Stokes fue un imponente Theseus. En el importante papel hablado de Puck, Karim Sulayman pareció ser demasiado grande y tosco para interpretar a una creatura del bosque.  

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