viernes, 23 de julio de 2010

Entrevista con Davide Burani, arpista italiano

Foto: Davide Burani

Massimo Crispi

Davide Burani es uno de los más apreciados arpistas de las últimas generaciones en Italia y en el extranjero. Su actividad profesional como concertista y didáctica esta llena de conciertos y propuestas insólitas, y entre otras, Davide también es el director artístico de festivales musicales como “Lungo le antiche sponde” y “Musica a San Michele”, de los que se ocupa en Módena, su ciudad natal. Davide cuando habla de la música y de la manera de disfrutarla, de enseñarla, y de transmitirla, infunde un gran entusiasmo. Su actividad nunca se detiene y la cantidad de conciertos, con las formaciones mas variadas, cantantes, actores, instrumentistas, operas, lecciones, que llenan su vida profesional es inimaginable. Orquestas de Radiotelevisiones internacionales, teatros, orquestas regionales, lo llaman habitualmente, y también para proyectos con cantantes pop, como Branduardi y Mango y actores como Gassman, Guerritore, y Costa.

Davide, tú te licenciaste en piano y después de esos estudios te dedicaste al arpa. ¿Como nació esa pasión para un instrumento que, en la mayoría de los casos, parece reservada a las mujeres, y que te impulsó a privilegiarlo más que el piano?

Durante mis últimos años de estudio del piano (me licencié a la edad de veinte y tres) tuve la ocasión de escuchar el arpa en un concierto. Nunca, hasta aquel momento, había considerado el arpa como instrumento, ya que parecía no existir para mí. La artista que tocaba el arpa me cautivó de repente y, después de esa experiencia, intenté acercarme a ese instrumento en todas las maneras. Empecé así a tomar cursos en el Conservatorio de Parma y obtuve también la licenciatura en ese otro instrumento. A los veinte comencé con mi primera arpa. La fascinación llegó por su sonido, muy particular y evocativo. Para mi nunca fue un problema que fueran las mujeres la mayoría de las interpretes de este instrumento, porque además de existía Nicanor Zabaleta. En 1993 empecé a informarme comprando los CDs de Zabaleta y documentándome sobre el repertorio del instrumento.

¿Tuviste dificultades proponiéndote como arpista, en Italia, como solista o invitado de orquestas? ¿Encontraste diferencias entre las orquestas italianas y las extranjeras, en relación a la organización del trabajo, la calidad, y el nivel?

Siempre me encentré bien en las orquestas de todas partes, y sin ninguna dificultad ni en Italia ni en el extranjero. Creo que todo depende del propio carácter; claro que se puede encontrar una situación más o menos agradable pero depende de uno, de como se pone delante de las cosas y de las personas. Proponerme como solista no ha sido siempre fácil, como creo que le sucede a todos solistas, aunque incluso fue un poco más complicado como arpista porque el arpa es un instrumento con menos demanda. Lo importante es buscar uno sus propios espacios, lograr crearlos donde no están, ingeniándoselas, y sin esperar que alguien del exterior ponga la primera piedra, también porque la lucha contra el star-system es imposible. Yo tuve la suerte de vivir siempre en ambientes de conciertos, ya sea como músico o como organizador, y esa experiencia ha me ha sido útil para comprender como presentar los proyectos, como también lo es conocer a quien organiza las actividades musicales, acercarse a las personas, pedir citas, cultivar relaciones con los administradores locales, las oficinas, siempre proponiéndose al mismo nivel de los otros, sin esnobería y siempre personalmente sin desalentarse cuando no se obtiene una respuesta afirmativa. Si se planean y se presentan proyectos particulares ad hoc para unas realidades, y se ilustra personalmente y con motivaciones a los organizadores de eventos, no es difícil que los acepten. Las personas son como uno, entonces hay que entrar en comunicación, escribiendo, ilustrando, insistiendo. Así le pide a actores como: Paola Gassman, Monica Guerritore y Lella Costa unas colaboraciones y las obtuve sin problemas. En unos casos nos buscamos mutuamente. Pero la relación siempre es entre las personas. Yo aprendí mucho interactuando con los otros por medio de la observación, desde los encuentros en el tren, en los bares, en los sitios públicos, viendo como se comportan las personas en la cola del correo, en la parada del autobus... etc.
Desde hace unos años empezó una revalorización del arpa en el repertorio barroco, como instrumento fundamental del bajo continuo, lo que significa, que a menudo, es un instrumento de acompañamiento para el canto. Tú que acompañas frecuentemente a cantantes con el arpa y con el piano. ¿Cual es tu relación con el canto y los cantantes?

Para mi eso ha sido y sigue siendo la base de mi carrera. Si yo no hubiera empezado acompañando a los cantantes cuando todavía era estudiante de piano en el Conservatorio, nunca habría comprendido lo que es el fraseo. La verdadera escuela para mi ha sido acompañar a las voces porque cuando se toca un fragmento para el arpa ¡tiene que cantarse! y esa lección las aconsejaría a todos. Quizás no todos mis colegas arpistas ponen atención al canto ni tampoco muchos otros instrumentistas. Yo tomé también cursos de canto por tres años en el Conservatorio de Parma; canté en el coro del Teatro Comunale de Módena en varias producciones y eso además me enriqueció. Para mi acompañar con piano o con arpa es lo mismo; claro que no es posible acompañar todo el repertorio vocal y si lo hago, a menudo son mis transcripciones. Hay fragmentos que no suenan bien con el arpa y que necesariamente tengo que acompañar con el piano.

Muchos piensan que el repertorio para el arpa es limitado, porque en realidad no se conoce mucho, y los recitales de arpa son bastante escasos. Las diversas formaciones con las que has tomado parte, las orquestas donde tocas, tus muchos recitales nos demuestran lo contrario. ¿Que te interesa más a ti para proponer al publico de hoy? y ¿Como eliges un programa para arpa sola, por ejemplo?

Es absolutamente prioritario conocer al público que tendré delante de mí, porque según la temporada y el público formo programas diferenciados. Si estoy en una temporada especializada, donde se presume que hay un público culto, puedo elegir un repertorio clásico. Generalmente prefiero programas antológicos de diferentes siglos, nunca monográficos. Si mi público presumiblemente no conoce el instrumento, yo toco también algunas transcripciones de fragmentos conocidos, canciones, además de otros del repertorio para arpa. Creo que es importante que el público pueda reconocer melodías famosas, y que pueda “participar” en la música.

Eso es, en el fundo, lo que hizo Liszt con sus transcripciones y paráfrasis de las operas, así propagó aquella música de una manera muy original. ¿Como conformas un programa dedicado a los estudiantes en las escuelas?

Para un programa para escuelas es fundamental la eleccion del repertorio, pero es más importante realizar una lección-concierto, que significa hacer también de relator, porque los chicos necesitan comprender lo que van a escuchar, uno se los debe explicar porque por lo demás ellos nunca han tenido la posibilidad de escuchar lo que uno propone. Más que los fragmentos de un programa quizás es más importante transmitir primero el amor por el instrumento, lo que uno hace, la pasión para lo que se hace. Se tiene que enseñar que uno es un medio, que por medio de la persona y el arte de uno se expresa la música, y así los chicos se pondrán atención. Al contrario si no se hace, es más fácil que se muestren pasivos delante de una persona que solo hace cosas que ellos no saben hacer y el riesgo es el aburrimiento de los chicos. Ello eso significa que difícilmente volverán a escucharte. A ese punto cualquier cosa que se toque tiene una importancia relativa, pero es claro que yo elijo unos fragmentos que puedan interesar a unos chicos y cuya duración no sobrepase los tres minutos (la atención dura poco): es que un alumno viene de recibir una mala nota, otro tiene el examen de ciencias, otro tiene a su mamá enferma... Yo tengo que sobrepasar esos obstáculos y lo realizo sobre todo comunicándoles a ellos que lo que voy hacer es algo que ellos también pudieran hacerlo, no es solo una especialidad mía, intentando estimular su participación y su creatividad. Los jóvenes pueden interesarse si comprenden que por el instrumento que uno tocas ellos pueden llegar a lo absoluto. Eso es la comunicación, para mi.

Cuéntanos de tus formaciones, como nacen y como siguen, sobre todo, desde el dúo hasta los ensambles.

Mis formaciones son sobre todo los dúos. Y eso porque yo creo que solo a través del dúo, el dialogo entre dos instrumentos se puede expresar una gran potencialidad. Además esta el arpa con cuarteto de cuerdas y con pequeña orquesta de cámara. También esta el ensamble de arpas que he compuesto con mis alumnos, una decena de arpas (céticas), el “Ensamble Aurora”.
Los dúos nacen esencialmente por relaciones de amistad: para mi es difícil pensar de hacer música en dúo con personas sin una relación. Puede ocurrir pero nunca es como hacerlo con alguien que quieres y con que tienes una confianza. Claro que para hacer esto hay que vivir bastante cercanos, de lo contrario sería imposible una continuidad. Por los grupos, y me refiero a lo de arpas, para que sigan existiendo hay que involucrar a las alumnos, sencillamente pidiéndoles pasar un día con uno, charlando, tomando un té... hay que estar entre nosotros, con las personas, involucrándolas, y las personas se sienten amadas, acogidas... es así que nace el entusiasmo.

¿Como encaja el arpa en la música de hoy, o sea con que repertorio?

Cuando hay un arpa, siempre tiene una importancia en la partitura. En las orquestas encuentro mucho respeto por el arpa, pero no todos los colegas comprenden las dificultades del instrumento. En el campo de la composición de música sacra, John Rutter, americano, escribe muy bien para el arpa para un utilización litúrgica, y yo también toqué su música, y me pareció interesante. Además hay están los autores de bandas sonoras de cine, como Rota, Morricone, Williams, Piovani. El 18 y 20 de junio hice un espectáculo en las terrazas del Duomo de Milán con Angelo Branduardi y Mango, y ahí hay un buen papel para el arpa.

Existe algun encuentro importante en tu carrera que haya marcado tu vida artística posterior.

En 2003 con Alain Lombard. Yo estaba trabajando en la Orchestra della Radio della Svizzera Italiana y allí aprendí, con él, lo que significa trabajar con una orquesta. ¡Uno tiene que estar súper preparado! El maestro Lombard una vez me pidió repetir un pasaje, solo delante de todos, y era un pasaje que no había estudiado bien y no salió a la perfección. No fue agradable con todos los ojos de una entera orquesta mirándome, no estando bien preparado. El día después todo estaba en su sitio, naturalmente, porque lo estudié todo, y pero ya había comprendido cuanto puede ser importante el estudio anterior: nunca subestimando la preparación! Desde aquel momento, cuando trabajo con las orquestas, comprendo que es importante estudiar, estudiar, estudiar y preparase escrupulosamente. Y eso vale para todo.

Davide como profesor. ¿Cuando empiezan los chicos a estudiar el arpa? Hay mucha demanda, hoy en Italia?

Yo actúo a menudo dando muchas lecciones-conciertos en muchas escuelas de todos órdenes y depende también para que yo tenga alumnos: y muchos de ellos podrían salir de esas lecciones. Pero, con tanta desinformación ¿Quien conoce el arpa hoy en día? Quizás en unos años no se sabrá tampoco que es un piano. Si yo doy lecciones-concierto convincentes, apasionantes, divertidas, yo siempre encontraré a un chico o una chica que se tendrá curioso para emprender el estudio del arpa. En el Istituto Peri de Reggio Emilia, el instituto unido al conservatorio donde yo soy profesor, me ocupo solo de los niños de los ocho a los diez años, y de la tercera hasta el quinto nivel primario. Tengo que subrayar que en mi caso solo hay un porcentaje muy bajo de alumnos que dejan el estudio del instrumento. Puede ocurrir que durante del camino los alumnos cambien dirección y prefieran otro instrumento. Todos empiezan con el arpa céltica. Habrá en seguida quien se dedicará a la música de entretenimiento, otros a la litúrgica, y otros a la folclórica, etc. Yo utilizo un método personalizado para cada niño porque pienso el camino enseñante-alumno como un trabajo individual, e intento seguir la índole de la persona, y esa es la razón por la que no todos tocan las mismas piezas. Claro, hay ejercicios comunes, porque el repertorio varia para cada alumno; y puede coincidir en unos casos, pero depende de la conformación de la mano de particularidades fisiológicas y también psicológicas. Además depende de los alumno, si la impostación de la mano es distinta, etc. En otras escuelas privadas tengo alumnos de todas las edades, también de cuarenta o cincuenta años, también personas que nunca van a ser músicos de carrera pero lo hacen por placer.

Davide como organizador artístico. Tú diriges festivales de verano ya consolidados en Modena tu ciudad. ¿Cuales son los criterios de elección en la conformación de las temporadas?

Intento conformarme a los gustos de un público que hace años que conozco muy bien, pero le doy al espectador siempre algo más porque mi finalidad también es didáctica y quiero enseñarle algo nuevo, otros caminos de fruición de la música. “Lungo le antiche sponde” comprende 14 conciertos, y comparto la carga de director artístico con el guitarrista Andrea Candeli. Para “Musica a San Michele” organizo 5 conciertos y para “Classica a Rocca Santa Maria”, en una encantadora iglesia románica en la Comuna de Serramazzoni, en la provincia de Modena, 4 conciertos. A mi me encanta proponer programas variados, antológicos, porque he notado que el público aprecia la variedad de géneros mientras con los monográficos se aburre. Yo también.

Un proyecto que te encantaría realizar algún día.

Me encantaría muchísimo la creación de algo similar a un agroturismo musical: un sitio en el campo donde los huéspedes tuvieran una semana de alimentación musical, con clases maestras, seminarios, por ejemplo. Los huéspedes podrían vivir juntos y poco a poco me gustaría que ellos continuaran sus estancias por más semanas. Una situación donde lo más evidente no sea solo el aspecto musical pero también la vida común, y el intercambio de las personas. Al final todo eso contribuiría a crear y a mantener al público del futuro.

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