lunes, 24 de enero de 2011

Emblemáticas obras sinfónico-corales cierran temporada 2010 del Teatro Municipal de Santiago de Chile

Foto: Orquesta Filarmónica de Santiago.

Johnny Teperman
Con dos obras emblemáticas del universo sinfónico coral, cerró la temporada 2010 del Teatro Municipal de la capital chilena, las cuales se encontraban pendientes desde comienzos de la temporada 2010 a raiz del sismo del 27 de febrero, el cual obviamente- le trajo muchos problemas al importante coliseo cultural. Las obras fueron "Un Requiem Alemán" de Johannes Brahms y la Sinfonía Número 9, "Coral", de Ludwig van Beethoven. "Un Requiem Aleman", opus 45 de Brahms, fue interpretado por la Orquesta Filarmónica de Santiago dirigida por su titular, el maestro israelí Rani Calderón, con la participación del Coro del Teatro Municipal, dirigido por el uruguayo Jorge Klastornick y de los solistas nacionales Patricia Cifuentes (soprano) y Patricio Sabaté (barítono). Esta obra con sentido religioso de Brahms, no es un réquiem en el sentido litúrgico de la Misa de Difuntos. Se trata de un réquiem particular, uno alemán, el estilo musical imperante en la Europa de la segunda mitad del siglo XIX, con Brahms como uno de sus máximos representantes. Los comentarios previos se ciñen a la pregunta en qué consiste lo alemán de esta obra, aparte de pertenecer a un compositor nacido en Hamburgo, por cierto. Primero que nada, sus siete partes están basadas en textos bíblicos traducidos por Martín Lutero, incluidos algunos escritos considerados como apócrifos por el protestantismo.
El propio Brahms autor, fue seleccionando los textos de la Biblia luterana que hablan de la muerte, pues en el protestantismo no abundan los cánticos de réquiem, más bien son los himnos de alabanza los que imperan, evitando la música como consuelo en los momentos de dolor. Asimismo, el autor dedicó este réquiem a la memoria de su madre y a la de Robert Schumann, manifestando el estrecho vínculo que tuvo con el compositor alemán y su esposa Clara a lo largo de su vida. De hecho, fue nombrado por el propio Schumann como “El elegido”. En esta ocasión, el director Calderón se advirtió absolutamente comprometido con la obra y con un profundo conocimiento de ésta, logrando extraer un bello sonido de sus dirigidos y estableció una adecuada relación entre las distintas familias de instrumentos y el coro. Este último, en permanente labor, mostró su clase de conjunto acostumbrada, con mucho dinamismo y gran expresividad. Patricia Cifuentes estuvo muy expresiva, lució su bella textura vocal y dominio del texto. Patricio Sabaté, por su parte, exhibió gran musicalidad, poderío vocal y seguridad de fraseo. En lo que respecta a la inmortal Sinfonía número 9, la "Coral", en re menor, de Ludwig van Beethoven, Rani Calderon dirigió a su orquesta y al Coro del Teatro Municipal, con la joven soprano Pamela Flores, el bajo-barítono cubano radicado en Chile y con mucha actividad en La Plata, Homero Pérez-Miranda, la contralto Lina Escobedo y el tenor Gonzalo Tomckowiack. Ludwig van Beethoven empezó a componer su Novena Sinfonía en 1822. El jamás pensó que en su estreno en 1824, en un Teatro de la Corte Imperial de Viena, repleto de nobleza y celebridades, los asistentes estallaran en un inmenso aplauso al finalizar la sinfonía, Beethoven sólo puedo observar como movían sus manos, hacían flamear sus pañuelos y lanzaban sus sombreros al aire. No escuchó nada, pues se encontraba completamente sordo; sólo podía captar interiormente sus pensamientos y su música, como todo compositor que se precie de tal, puede hacerlo. A comienzos de la década de 1980, los sellos discográficos intentaban ponerse de acuerdo sobre cuánto debía durar el nuevo gran invento de la industria de la música: el Disco Compacto. No sabemos si fue un ejecutivo de la Deutsche Grammophone o el propio director Herbert von Karajan, uno de los artistas principales de la Deutsche, quien propuso que en un CD debería caber completa la Novena Sinfonía de Beethoven. Debía hacerlo, en la versión de Wilhelm Furtwängler, de 74 minutos de duración, grabada en vivo en 1951 en la reapertura del Festival de Bayreuth. Interesante desafío para la industria discográfica, que hasta ese momento debía hacer milagros para acomodar obras como la Novena al formato del disco de vinilo de 20 o 25 minutos por lado. Este ejemplo reciente de la poderosa influencia que la última sinfonía del maestro de Bonn ha ejercido en la cultura occidental y en su propia manera de concebir la música, es coronada por otros dos hechos actuales: se trata de la única obra musical declarada patrimonio de la humanidad por la Unesco y la única en ser incluida en la sonda espacial Voyager en su largo viaje hacia el espacio infinito. Calderón condujo acertadamente a sus dirigidos( músicos, solistas y coro) y les sacó un buen partido, en especial en la segunda presentación de las dos que realizaron El Coro del Teatro Municipal, que dirige Jorge Klastornick, una vez más demostró su calidad (de fama mundial a nuestro entender) y los solistas estuvieron en lo suyo, en que Pérez Miranda exibió su oficio, al igual que Lina Escobedo, esta última que tuvo que hacer de solista de esta magna obra en cuatro ocasiones. En cuanto a la soprano Pamela Flores, ella es una figura interesante, que ha tenido un buen comportamiento en obras difíciles como la ópera "El Rapto del Serrallo" de Mozart (llena de coloraturas) en una versión al aire libre y que ahora complementó sin problemas el cuarteto. Gonzalo Tomckowiack, como siempre, mostró su voz de tenor de un nivel superior en Chile.

1 comentario:

  1. El Requiem alemán de Brahms es una auténtica maravilla. Bueno, y la 9ª de Beethoven, que no se nos ponga celoso el hombre, que con el genio que tenía, como para aguantarlo en uno de sus arrebatos.
    Les dejo mi blog musical y aprovecho la ocasión para desearles un muy buen año.

    ResponderEliminar