domingo, 2 de enero de 2011

PERFUME HISPANOAMERICANO Y NOSTALGIA DE ANTONIO GADES EN LA GALA DE FIN DE AÑO EN EL TEATRO REAL

Foto: Javier del Real/ Teatro Real

Alicia Perris

31 de enero de 2010. María Bayo: soprano. Ismael Jordi: tenor. Luz Casal: cantante. Cañizares: guitarra. Aída Gómez y Christian Lozano: bailaores. Compañía Antonio Gades. Director artístico: Emilio Sagi. Coro y Orquesta del Teatro Real de Madrid. Director. Alejo Pérez.

Muy lejos de la obra de la familia Strauss, Josef Lanner o Liszt, de quien en 2011 se recuerda el bicentenario del nacimiento, a años luz de la función de Welser-Möst de la Filarmónica de Viena, que llevó a cabo, como cada 1 de enero su concierto tradicional en la ciudad del Danubio, el Teatro Real de Madrid dibujó un giro copernicano en su repertorio habitual y decidió despedir el año con una propuesta heterogénea y nada previsible. El coliseo que dirige Gerard Mortier inauguró la velada con la Cuban Overture de George Gershwin (1898-1937), bajo la batuta del argentino Alejo Pérez. Mientras la música imponía un tono desenfadado y festivo que se prolongaría toda la noche, se proyectaba una película con escenas de Cuba. A continuación, la soprano María Bayo y el coro ofrecieron “¡Sí, yo soy Cecilia Valdés!”, de Gonzalo Roig (1890-1970). La cantante no convenció y no consiguió la rotundidad y la soltura vocal y escénica que requería la partitura. Lo mismo le sucedería más adelante, con el couplé de La corte de Faraón: “Son las mujeres de Babilonia”. El tenor Ismael Jordi cumplió con creces su romanza de la Chulapona de Federico Moreno Torroba, “Tienes razón, amigo…Noche madrileña” y volvió a sorprender agradablemente en el dúo con María Bayo de Doña Francisquita de Amadeo Vives (1871-1932), “¡Le van a oír!¡Cállese usted, imprudente!”. Luz Casal, envuelta en un vestido blanco que la hacía más frágil y etérea si cabe, realizó una versión conmovedora en lo escénico del “Piensa en mí”, de Agustín Lara, mientras que el guitarrista y compositor Cañizares dio una lección de maestría con su conjunto en la Balada y la Rumba Lluvia de Cometas. Lo suyo fue esta noche inspiración y deslumbramiento. Aída Gómez y Christian Lozano bailaron con gusto y garra y la Compañía Antonio Gades relumbró con el fulgor que nos liga a la nostalgia por el recuerdo del bailarín alicantino desaparecido. El Teatro ofreció también dos publicaciones sobre el coreógrafo, una en formato pequeño “Antonio Gades, 1936-2011, un legado universal” y un libro primorosamente editado con la colaboración de instituciones de Getafe, “Antonio Gades. “Viento del pueblo”, by Antoni Miró”, de Carles Cortés. Una velada muy hispana la que propuso el Teatro Real para finalizar el año, mezcla de flamenco, zarzuela, canción popular y danza. Alejado de lo meramente académico, el espectáculo fue retransmitido en directo por el canal cultural de la cadena franco-alemana Arte y repetido en diferido por Televisión Española, el 6 de enero. Una oportunidad única que enlaza con la voluntad de afianzar también lo propio y las producciones españolas por parte de los responsables del Teatro, estrategia que comenzó esta temporada con el montaje de “Ascenso y caída de la ciudad de Mahagonny” de Kurt Weill, escenificada por La Fura dels Baus. Coincidiendo con el nuevo proyecto teatral del Real, el presidente del patronato, Gregorio Marañón y Bertrán de Lys, anunció que “Vargas Llosa presidirá un consejo artístico en el Teatro Real” y que dos nuevos consejos estarán presentes a partir de enero, uno económico y otro artístico. Con comentarios que inciden en la financiación y organización del buque insignia de la capital, Gregorio Marañón intenta rediseñar la percepción que se tiene de la institución que preside, inspirando solidez y confianza en una época señalada por la crisis y por la inestabilidad en los proyectos artísticos, sometidos a una gran volatilidad, por los condicionamientos y las incidencias económicos. Sin embargo y a pesar de las contingencias pasajeras, da la sensación de que la constelación de Gerard Mortier está definitivamente en marcha.

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