viernes, 6 de abril de 2012

"La Pasión según San Mateo" de Bach, un emotivo aporte musical a la Semana Santa en Chile.

Johnny Teperman

La Orquesta Sinfónica de Chile y la Camerata Vocal de la Universidad de Chile que dirige Juan Pablo Villarroel, interpretaron, en forma digna, modesta y sentida, una de las obras sinfónico-corales más profundas de temática religiosa de todos los tiempos, bajo la dirección de Eric J. Milnes, clavecinista, organista y director de orquesta norteamericano, especialista en música barroca y un grupo de solistas, quienes honraron el sentido espiritual y respetuoso de tan preciada obra musical. La Semana Santa trae consigo numerosas actividades artísticas que rememoran una fecha tan importante para el mundo cristiano. La Orquesta Sinfónica de Chile junto a la Camerata Vocal de la Universidad de Chile y destacados solistas, recrearon después de nueve años una de las obras sinfónico-corales más profundas de temática religiosa de todos los tiempos: “ La Pasión Según San Mateo”, de Johann Sebastian Bach.  El plan de esta Pasión, comprende los capítulos 26 y 27 del Evangelio Según San Mateo. Este es el elemento esencial tomado por Bach literalmente del texto bíblico el que, de acuerdo con la forma tradicional del Oratorio, se canta en su mayor parte en estilo recitativo, sea por el Evangelista (tenor), como fue en este caso, o por Jesús (barítono) o por los demás personajes que figuran en la narración. Fue esta versión, una expresión de pesar religioso, de respeto musical y de modestia en la ejecución, ya que la versión ofrecida se ciñó a los cánones vigentes en la época de Bach y, por lo tanto, la orquesta fue reducida y el coro de cámara y con cantantes solistas chilenos, especialistas en el barroco, salidos del alero de la Facultad de Artes de la Universidad de Chile, o de la Pontificia Universidad Católica.La dirección general estuvo a cargo de Eric J. Milnes, clavecinista, organista y director de orquesta norteamericano, especialista en música barroca, uno de los más brillantes talentos de Estados Unidos en el campo de la música antigua y hubo una serie de tres tres presentaciones, de tres horas de duración cada una, con entradas agotadas y ovacionados finales, en el Teatro Universidad de Chile.  Las tres sesiones de este drama litúrgico musical, fueron seguidas con respetuoso silencio por todos y merecidamente ovacionadas a su término. Obra cumbre de la música sacra, "La Pasión según San Mateo" de Bach, fue estrenada el 15 de abril de 1729, bajo la dirección del propio compositor en el servicio religioso de la tarde de un Viernes Santo en la Iglesia de Santo Tomás de Leipzig.

Los textos literarios de esta obra fueron escritos por el poeta Christian Friedrich Henrici, conocido como Picander, colaborador del compositor germano. La obra intercala arias y recitativos de los solistas como el Evangelista (tenor), Jesús (barítono) o por los otros personajes que figuran en la narración. El coro interviene en las partes correspondientes a los discípulos, turba y pueblo.  "La Pasión Según San Mateo", según se comprobó -una vez más en Chile, donde ha habido versiones brillantísimas desde hace mucho tiempo- refleja la espiritualidad y sicología del ser humano, sus temores, debilidades y esperanzas, sentimientos que están plasmados por Bach en esta obra.  En la interpretación de esta oportunidad,sobresalió la importante participación de figuras importantes del canto docto nacional, como el tenor Rodrigo del Pozo, intérprete valorado internacionalmente como un gran especialista en el repertorio barroco, quien tuvo la responsabilidad de encarnar vocalmente y con espléndida pronunciación del alemán, el rol de El Evangelista, personaje que cuenta la historia y lleva la carga dramática. Fue sin duda, un relator musical de lujo. Con él participaron Nora Miranda, joven soprano, de voz potente y segura y quien dio gran emoción a todos sus parlamentos; Sofía Pollak, una contralto de gran seguridad vocal y buena dicción, bien dosificada en sus intervenciones; Patricio Sabaté,un bajo barítono experimentado y seguro y el barítono Pablo Oyanedel, un experimentado y muy sentido Jesús. La parte coral fue muy bien asumida por los pupilos de Juan Pablo Villarroel y destacó a tres solistas en sobresalientes duos e intercambios de diálogos con El Evangelista de Del Pozo. En cuanto a la Orquesta Sinfónica de Chile, en esta versión con un número menor de ejecutantes, cumplió en forma excelente con las instrucciones de Milnes, pero además tuvo el plus de excelentes solistas en cuerdas y maderas.

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