lunes, 9 de abril de 2012

Khovanschina en el Metropolitan

Foto: Olga Borodina (Marfa) - Ken Howard/Metropolitan Opera

Considerada como un “drama musical popular” porque se basa en hechos históricos de la Rusia del siglo diecisiete, cuando tres diversas corrientes: ejército, estado e iglesia se disputaban el control del país; Jovánschina (Khovanshchina) del compositor Modest Músorgski es actualmente una opera poco conocida y representada, es por ello que su reposición en el Metropolitan generó expectación, por tratarse de una opera no perteneciente al repertorio tradicional pero sobretodo por el sólido elenco de cantantes rusos que se conformó para la ocasión. Sobre la escena se vio la producción concebida por August Everding, estrenada en este teatro en 1985 con escenografias diseñadas por Ming Cho Lee, y los elegantes vestuarios de John Conkllin, que hoy lucen antiguas y deslucidas, y que en escenas como la de la Plaza Roja y la de la capilla ardiente decepcionaron son francamente rudimentarias. Solo el óptimo trabajo de iluminación de Gil Weschler logró captar el dramatismo y el carácter lúgubre y sombrío de la trama, de la opera que fue ofrecida en la versión reorquesta en 1959 por Shostakovich, con la escena final de Stravinsky. Desde el punto de vista musical la velada fue ampliamente satisfactoria comenzando con la segura e inspirada lectura de Kiril Petrenko quien extrajo las suntuosas melodías y temas de estilo folclórico ruso, así como el aire oriental de la danza de las esclavas, contenidos en la partitura y lo hizo con tal dinamismo orquestal que ayudó a que las escenas trascurrieran con fluidez. Sólido y homogéneo sonó el coro en sus monumentales intervenciones. Olga Borodina cautivó con elegante actuación del papel de Marfa y por su oscura y fastuosa tonalidad de mezzosoprano.  Anatoly Kotscherga desplegó una briosa y aterciopelada voz de bajo y actuó a un perturbado Ivan Khovansky,  y el bajo Ildar Abdrazakov agradó por su profundidad vocal como Dosifei. Amenazador y perverso se mostró el barítono George Gadnize y afligido pero seguro el Golitsyn del tenor Vladimir Galouzine a pesar de una ingrata emisión nasal. El tenor Misha Didyk convenció en lo vocal y lo escénico como Andrei Khovansky y correctos estuvieron los demás cantantes del amplio elenco. RJ

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