domingo, 15 de abril de 2012

JORDI SAVALL EN EL TEATRO REGIO DI PARMA

Foto: Jordi Savall

Alicia Perris

Parma es una ciudad privilegiada: un oasis de creatividad para pasear los sueños y descansar los domingos por las mañanas en la plaza principal mirando el ir y venir de las palomas. Tiene museos diferentes de los tradicionales y una trayectoria propia dentro de la gran Historia de Italia y de Europa, resultado de las alianzas, las guerras y los cambios fronterizos y territoriales de las batallas del siglo XIX. Y Parma tiene además y especialmente, el Teatro Regio, que a pesar de los siglos que pasaron desde su fundación y las crisis económicas,  sigue alumbrando el goce de los melómanos habituales y trashumantes. Yo fui una de ellas. Llegué una mañana a la ciudad y me fui directamente a la Casa Natal y Museo de Arturo Toscanini- otra joya para recordar- y allí, al final de la visita, los dos amabilísimos responsables que me acompañaron durante el recorrido, no dejaron de señalarme: “¿Y cómo no va a ir a ver la Tosca de esta noche con Marcelo Álvarez?” “Si no tengo entradas- les dije-” Y siguieron insistiendo. De esta forma llegué al responsable de Prensa y Comunicación del Teatro que me ofreció dos entradas en el “loggione” (el aforo estaba completísimo y fue lo único que pudo conseguirme con tan poco tiempo). Arriba, antes de la función, olor a limpio y a buen café que salía del pequeño puesto de restauración de la última planta y el regocijo parlanchín de los habituales del “paraíso”, entusiasmados una vez más con una nueva función y otra Tosca, aunque ya las hubieran escuchado todas.
El Teatro Regio vive para siempre en el palacio de mi memoria, como la amabilidad de su responsable de prensa, que sigue enviándome puntualmente las noticias de la programación. Le debía este recuerdo y este agradecimiento y tenía que hacerlos públicos. Ahora me avisa de que inauguran el XIV Festival Internacional de la Guitarra “Niccolò Paganini” el lunes 16 de abril. Se trata de otra cita imprescindible con la Stagione Lirica 2012 del Teatro Regio: una velada enteramente dedicada a la música del seicientos-setecientos, con dos genios de la música antigua: la viola da gamba de Jordi Savall- cuya obra idolatro desde “Tous les matins du monde”- y la tiorba y la guitarra de Rolf Lislevand. Será sin duda una noche mágica, un viaje en el tiempo rico en emociones y sensaciones sinestésicas. Veramente un lusso…Más que sugerente el programa propuesto por los grandes intérpretes, que girará en torno a la figura de Marin Marais, compositor desvelado gracias a la labor de descubrimiento del propio Maestro Savall. “Descubrí la existencia de Marais y de sus Piezas de Viola a los 17 años- cuenta el músico- y en aquel entonces ya estaba buscando obras desconocidas o partituras que  nadie tocaba. Pude estudiar la obra de Marin Marais en la Biblioteca Nacional de París y así descubrir la importancia de su trabajo”. Junto a Marais podrán escucharse obras de Saint-Colombe padre e hijo, Johann Sebastian Bach, Francesco Corbetta, De Machy, Forqueray y Antonio Martín y Coll.
Jordi Savall es una figura excepcional del panorama musical actual. Durante más de 30 años se ha dedicado al descubrimiento de tesoros musicales abandonados, de muchas épocas y estilos diferentes, porque su preocupación es la universalidad y el cosmopolitismo. Se trata de una de las personalidades más eclécticas de su generación y gracias a su esfuerzo como intérprete e investigador, los amantes de la música han podido disfrutar de muchísimos repertorios que se creían perdidos u olvidados para siempre. Esta vez, el maestro catalán de Barcelona, estará acompañado de Rolf Lislevand, nacido en Oslo en 1961, que ya había colaborado reiteradamente con La Capella Reial de Catalunya, Le Concert des Nations y Hespèrion XX, todos conjuntos inspirados por el Maestro Savall. Aparte de dar y participar en conciertos en Europa, Oriente y Estados Unidos, Lislevand se ocupa activamente de sus clases de música antigua en Trossingen, donde desarrolla un concepto de la enseñanza que corresponde a un espíritu de un tiempo distinto al nuestro, en consonancia con una idea humanística del Hombre y de su expresión artística diferentes. El lunes 16 de abril no podré estar en Parma para ver el formidable concierto de Savall y Lislevand, ni podré saludar personalmente a Paolo Maier para agradecerle su devoción y su trabajo por el Teatro Regio, pero todo mi afecto, mi agradecimiento y mis emociones más hondas, estarán con ellos.

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