jueves, 17 de abril de 2014

A Little Night Music - Houston Grand Opera

Foto: Lynn Lane

Karina González

Los teatros importantes estadounidenses no renuncian nunca a incluir dentro de sus temporadas obras pertenecientes al teatro musical americano, o de sus propios compositores, y las presentan con montajes tan opulentos y bien diseñados como con buenos elencos de cantantes como lo harían con cualquier otra ópera. Como prueba de ello, la Lyric Opera de Chicago montó  esta temporada, The Sound of Music de Rogers and Hammerstein y la Ópera de San Francisco, Showboat de Jerome Kern, por mencionar algún ejemplo.  En Houston, el turno fue de A Little Night Music de Stephen Sondheim, en una elegante producción concebida por el diseñador de modas estadounidense Isaac Mizrahi, estrenada en el Opera Theatre of St. Louis en el 2010, quien se esmeró particularmente en los vestidos de las mujeres de estilo antiguo, en tonalidades color oro, cobre o en blanco. Sus escenografías fueron realistas con enormes robles, con un brillante cielo azul que también se oscurecía, en un vistoso jardín donde ocurre la acción en 1900, con continuidad por el cambio en escena de algunos elementos, y al estilo de Sueño de una noche de verano de Shakespeare. Como se sabe, la obra está inspirada en la película Smiles of a Summer Night de Ingmar Bergman sobre enredos amorosos de varias parejas en Suecia en 1900. Esto dio oportunidad a Mizrahi, encargado también de la dirección escénica, de crear situaciones divertidas y cómicas, no forzadas, aunque el paralelismo que intentó crear con la obra de Shakespeare, aquí pareció estar fuera de lugar. Del extenso elenco de cantantes que cumplieron de manera adecuada, sobresalió el desempeño de la soprano Elizabeth Futral quien aportó el carisma, el encanto y la vivacidad del personaje de Desiree Armfeldt, y cantó con claridad y exquisito fraseo, particularmente en su conocida intervención en “Send in the Clowns”  El tenor Chad Shelton quien dio vida a un afable y desconcertante Frederik Egerman  con una voz cálida muy lirica y mucha química con Futral  tanto en la escena como en sus dúos. Joyce Castle fue una autoritaria Madame Armfeldt de voz oscura de mezzosoprano que exhibió en “Liasons”  y el barítono Mark Diamond un enérgico y convincente Conde Carl-Magnus.  La luminosa y algo compleja partitura fue bien servida con destreza y sentimiento por la orquesta de la Houston Grand Opera bajo la conducción de Eric Melear.

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